mi sistema de harem - Capítulo 24
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- Capítulo 24 - 24 Capítulo 24 - El Herbívoro en Territorio de Quintillizas-parte 2
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24: Capítulo 24 – El Herbívoro en Territorio de Quintillizas-parte 2 24: Capítulo 24 – El Herbívoro en Territorio de Quintillizas-parte 2 —Nobuo…
¿podemos hablar un momento?
Era Nakano Miku.
La tímida quintilliza estaba un poco más roja de lo habitual, y llevaba uno de sus audífonos colgando del cuello.
Era extraño verla tan resuelta, como si hubiera reunido valor todo el trayecto hasta la escuela.
—Claro, Miku —respondió Nobuo mientras guardaba su celular.
Miku había terminado de explicarle a Nobuo cómo su padre había contratado a un tutor particular para las cinco, y cómo ese tutor —por cosas del destino— también asistía a la misma escuela que dos de sus hermanas.
Hasta ahí todo sonaba relativamente normal…
hasta que apareció él.
Fuutaro.
El chico caminaba por el pasillo con paso firme y expresión severa, cargando su mochila de manera impecable, como si estuviera listo para un examen sorpresa cada minuto de su vida.
Tenía el cabello negro perfectamente peinado, flequillo recto, y esos ojos ámbar tan concentrados que daba la impresión de estar resolviendo ecuaciones incluso mientras respiraba.
La camisa blanca y el chaleco gris terminaban de completar el cuadro de “estudiante modelo” que parecía vivir solo para estudiar.
Nobuo entrecerró los ojos.
Sí.
Era él.
El herbívoro por excelencia.
—Ese es…
—susurró Miku, un poco nerviosa—.
Fuutaro.
Fuutaro Uesugi, el protagonista de otra historia.
El chico que, en el mundo original, podía rodearse de cinco bellezas idénticas y aún así actuar como si estuviera en una biblioteca silenciosa.
Nobuo suspiró internamente.
Cómo demonios puedes vivir rodeado de cinco chicas interesadas en ti y actuar como si fueran notificaciones de spam…?
No es que lo odiara, exactamente…
Pero su ambigüedad era irritante.
Su eterna neutralidad, aún más.
Para Nobuo, aquello era casi un crimen romántico.
O eliges desde el principio, o eliges a todas.
Pero no estés cinco temporadas dudando, hermano.
Mientras él pensaba eso, una figura avanzó decidida: Nino.
La tsundere en persona, con su cabello morado vibrante en coletas perfectas y un aura que gritaba “si tocas a mi hermana, te entierro”.
Nino se plantó delante de Fuutaro como una barrera anti-excelencia académica.
—Un momento —dijo ella, cruzándose de brazos—.
¿Tú eres el tutor, verdad?
¿El que se pasa pegado a mis hermanas?
Fuutaro parpadeó con su expresión habitual de “procesando pregunta”.
—Soy su tutor, sí.
Y solo hago mi trabajo.
Nobuo miró la escena desde detrás de Miku.
No necesitaba tener poderes sobrenaturales para saber qué estaba a punto de pasar.
Nino estaba lista para mordisquearle el alma.
—A ver —continuó ella con el ceño fruncido—.
No te acerques demasiado a Miku.
¿Entendido?
Miku se sonrojó tanto que parecía que iba a explotar en vapor.
—¡N-Nino!
¡No tienes que…!
Pero Nino no la dejó terminar.
—¿Tú sabes lo fácil que es que un tipo raro como este confunda a una chica?
—dijo señalando a Fuutaro como si fuera un delincuente fiscal.
Nobuo decidió intervenir antes de que la situación se volviera demasiado explosiva.
Aunque, en el fondo, le divertía un poco.
El sistema también intervino con su habitual tono absurdo: [SISTEMA: ¡Advertencia!
Nino está defendiendo el honor de Miku!
Se detectan vibraciones protectoras de hermana mayor.
Recomendación: apoyar un poco a Nino para aumentar sus puntos de afecto.
Nota importante: por ahora solo estás interesado en Miku.
Nino puede interesarte en el futuro, pero las otras tres solo califican como “NPC amigas”.] Nobuo rodó los ojos mentalmente.
Gracias por la aclaración innecesaria, sistema.
¿Quieres también que les envíe un boletín mensual con mis preferencias sentimentales?
Aun así, avanzó un paso y puso una mano suave sobre el hombro de Nino.
—Tranquila, Nino —dijo con su tono calmo—.
No parece mal tipo.
Solo…
bueno…
está un poco roto por dentro.
Fuutaro lo miró confundido.
—¿Roto?
—Sí.
—Nobuo suspiró con exageración—.
Es una condición común entre protagonistas de comedias románticas.
Incapacidad para leer el ambiente, retraso emocional crónico, alergia a tomar decisiones sentimentales…
Miku soltó un ruidito ahogado.
Nino abrió los ojos como platos, sin poder contener una risa.
Fuutaro, por su parte, ladeó la cabeza.
—No entiendo lo que estás diciendo.
—Y eso confirma lo que acabo de explicar —dijo Nobuo, levantando un dedo como si fuera un profesor.
Nino, aunque aún desconfiada, relajó un poco los hombros.
No era que Fuutaro le agradara…
pero con Nobuo y Miku allí, ya no sentía que tenía que ponerse en modo guardia máxima.
Miku, en cambio, miró a Nobuo con una mezcla de alivio y ternura.
Él era distinto.
No ambiguo, no confuso, no neutral.
Con Miku, Nobuo era claro.
Directo.
Y eso a ella…
le gustaba más de lo que podía admitir.
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