mi sistema de harem - Capítulo 44
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- Capítulo 44 - 44 CAPÍTULO 44 - LA ILUSTRADORA SECRETA Y EL CHICO QUE NO TITUBEA
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44: CAPÍTULO 44 – LA ILUSTRADORA SECRETA Y EL CHICO QUE NO TITUBEA 44: CAPÍTULO 44 – LA ILUSTRADORA SECRETA Y EL CHICO QUE NO TITUBEA Jhon_Dark gracias por las piedras y tu apoyo!!
aqui tienes tu cap extra ——————————————————————————————————————————— El sol de la tarde teñía de naranja el parque de la colina.
Las hojas mecidas por el viento producían un sonido suave, casi melancólico.
Nobuo caminaba a paso relajado, con las manos en los bolsillos, mientras Utaha Kasumigaoka avanzaba a su lado con su típica elegancia despreocupada.
El sistema llevaba varios minutos vibrando en su cabeza.
⟨SISTEMA⟩: Usuario, esta misión es clave.
Ayudar a Utaha a conectar con Eriri acelerará el desarrollo del arco creativo.
Recompensas estimadas: la Yamaha TZR 50cc negra, modelo 2010, y la licencia.
Solo debes cumplir una cosa: lograr que Eriri acepte escucharte.
—Ya lo sé —murmuró Nobuo mentalmente—.
Has repetido eso diez veces.
⟨SISTEMA⟩: ¡Porque tú sueles arruinarlo todo por tu sarcasmo, usuario!
Nobuo sonrió para sí mismo.
—Relájate.
No voy a intimidar a una artista de doujinshi…
al menos no mucho.
⟨SISTEMA⟩: ¡Esa frase ya me preocupa!
Utaha lo observó de reojo.
—Hablas solo más de lo que admites.
—Hablo con quien me entretiene —respondió él sin perder la calma.
Utaha sonrió como si hubiera confirmado una teoría privada.
—Llegamos —dijo finalmente, señalando un rincón del parque.
Allí, bajo la sombra de un gran árbol, una chica rubia con dos grandes coletas estaba sentada sobre una manta, dibujando con gran concentración.
Vestía su uniforme escolar con una pulcra elegancia que contrastaba con la intensidad con la que movía el lápiz.
Sus ojos azules estaban fijos en la libreta.
El viento levantaba las puntas de su cabello, dándole un aire casi etéreo.
Eriri Spencer Sawamura.
Una de las ilustradoras más talentosas…
y más temperamentales.
Utaha avanzó primero.
—Mira quién está aquí…
—canturreó con veneno suave.
Eriri levantó la cabeza, frunciendo el ceño con rapidez.
—Tú otra vez, Kasumigaoka.
¿No tienes cosas mejores que hacer que perseguirme?
—Te sorprendería lo poco que me ocupa mi tiempo libre —respondió Utaha—.
Pero hoy no vine por ti…
bueno, no del todo.
Los ojos de Eriri buscaron, desconfiados, a la figura masculina detrás de Utaha.
Cuando sus miradas se cruzaron, Nobuo simplemente levantó una mano en un saludo casual.
—Yo soy Nobuo.
Un gusto.
Eriri lo miró unos segundos, evaluándolo.
—¿Y tú quién exactamente?
No pareces socio de Kasumigaoka.
—¿Socio?
—Utaha negó suavemente—.
Qué palabra tan graciosa.
Si alguna vez lo fuera, sería yo quien lo reclutaría, no al revés.
Eriri chasqueó la lengua.
—¿Y entonces por qué lo traes hasta aquí?
¿Vienes a molestarme en grupo?
Utaha suspiró.
—No seas dramática.
Él vino porque quiere hablar contigo.
Yo solo soy la intermediaria.
Aunque, siendo sincera, quiero ver su reacción al conocerte.
Nobuo avanzó un paso, confiado.
—Necesito un ilustrador.
—¿…Eh?
—parpadeó Eriri.
—Publiqué una novela y quiero trabajar con alguien competente.
Te estaba buscando.
Eriri abrió la boca, luego la cerró.
Su expresión pasó de desconcierto a desdén.
—¿Y por qué se supone que yo?
No te conozco.
No tengo idea de lo que escribes.
Y no soy tan accesible como para aceptar cualquier pedido solo porque sí.
Nobuo sonrió levemente.
—No dije que fueras accesible.
Dije que seas la mejor opción.
El rostro de Eriri se tiñó de rojo.
—¡T-Tch!
¡No seas tan directo!
¿Qué clase de persona dice esas cosas sin dudar?
—Una sincera —respondió él.
Utaha tuvo que cubrirse la boca para que Eriri no la viera riendo.
Eriri trató de recomponerse, volviendo a su actitud altanera.
—Además, ¿cómo sabes siquiera si dibujo ilustraciones profesionales?
Nobuo no respondió de inmediato.
En vez de eso, caminó con calma hasta estar lo suficientemente cerca como para que solo ella lo escuchara.
Se inclinó ligeramente hacia su oído.
Y con voz baja, tranquila, pronunciada con una suavidad calculada, susurró: —Kashiwagi Eri.
Eriri se quedó petrificada.
Sus pupilas se dilataron.
El lápiz resbaló de su mano.
Toda su pose de chica orgullosa se hizo añicos en un segundo.
—¿C-c-c-cómo—?
No podía ni completar la frase.
Utaha, sorprendida, arqueó una ceja.
—¿Kashiwagi…
qué?
El rubor más intenso que Nobuo había visto en mucho tiempo subió hasta las orejas de Eriri.
—¡¿CÓMO SABES ESE NOMBRE?!
¡ESE ES— ESE ES—!
¡N-NADIE LO SABE!
¡LO TENGO ULTRA SECRETO!
—Lo sé —dijo Nobuo con serenidad—.
Y no se lo diré a nadie.
Te lo digo para que entiendas algo: estoy aquí porque confío en tu talento.
No porque Utaha me haya obligado, ni por manipularte.
Eriri lo miraba como si hubiera visto un fantasma.
—¿P-por qué…
lo sabe alguien como tú?
—Tengo mis métodos —respondió él, desviando la pregunta sin mentir ni revelar nada.
⟨SISTEMA⟩: ¡Usuario!
¡Eso sonó muy maestro del misterio!
Muy bien.
Nivel de interés de Eriri +18.
Eriri, aún enrojecida, apartó la mirada.
—Eres…
tan irritante…
y directo…
ugh…
—¿Aceptas escuchar mi propuesta?
—preguntó Nobuo pacientemente.
Hubo un silencio largo.
Finalmente, Eriri respiró hondo y, sin mirarlo, dijo: —S-Sí…
pero solo escuchar…
¡y porque quiero saber cómo demonios descubriste mi pseudónimo!
Utaha se cruzó de brazos, divertida.
—Oh, esto es mejor de lo que esperaba.
Estás roja como un tomate, Eriri.
—¡CÁLLATE, KASUMIGAOKA!
¡TÚ NO ENTENDES NADA!
Utaha la miró con esa sonrisa venenosa tan característica.
—Entiendo que alguien está muy afectada por un chico que apenas conoce.
—¡¡NO ESTOY AFECTADA!!
Nobuo, entre ambas, suspiró.
—Voy a tomar eso como un “sí”.
Ahora, hablemos del proyecto.
Utaha lo observó fijamente mientras él se sentaba frente a Eriri con total tranquilidad.
Algo en esa postura confiada, segura, ese modo natural en que manejaba a la tsundere más explosiva que conocía…
le provocó un escalofrío interesante.
“Este chico…” “Definitivamente no es normal.” ⟨SISTEMA⟩: Misión cumplida.
Recompensa entregada: Yamaha TZR 50cc negra (modelo 2010) guardada en el garaje virtual.
Licencia generada y legalizada.
Usuario, eres un monstruo social.
Continúa así.
Nobuo solo sonrió mientras Eriri, todavía roja, trataba de recuperar su dignidad.
—Bien, Sawamura —dijo él—.
Hablemos de arte.
Utaha, sentada detrás, murmuró para sí: —Este chico…
realmente está rompiendo todos los guiones.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Raizen_Top si te gusta el tema isekai y el harén esta historia te puede llegar a gustar y ya voy por el volumen 2 !!
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