mi sistema de harem - Capítulo 47
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- Capítulo 47 - 47 CAPÍTULO 47 - UN SECRETO UNA HERMANA Y UNA TARJETA DE CRÉDITO MURIENDO
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47: CAPÍTULO 47 – UN SECRETO, UNA HERMANA Y UNA TARJETA DE CRÉDITO MURIENDO 47: CAPÍTULO 47 – UN SECRETO, UNA HERMANA Y UNA TARJETA DE CRÉDITO MURIENDO Eli_Martinez_2019 gracias por las piedras !!
aquí tienes tú capítulo extra —————————————————————————————————————————————- Nobuo había pasado una mañana relativamente tranquila.
Después de haber hablado con Utaha y pactado la futura reunión con Eriri, estaba de buen humor.
La editorial lo llamaría en menos de 48 horas, su novela estaba aceptada, y su vida…
bueno, estaba llena de caos, pero un caos que él manejaba con sorprendente aplomo.
O eso creía.
Porque al abrir la puerta de su apartamento secreto —ese piso pequeño, ordenado y silencioso que había comprado gracias al sistema y que supuestamente nadie conocía— se congeló.
Manami estaba dentro.
Sentada en el sofá.
Con una lata de refresco.
Y mirándolo como si fuera el delincuente más incompetente del planeta.
Nobuo cerró la puerta detrás de él, despacio.
—…
¿Cómo entraste?
Manami levantó una ceja, muy tranquila.
—Tenías el nombre en el buzón.
Y la puerta del edificio se abre si pareces estudiante de secundaria inofensiva.
—tomó otro sorbo—.
Aunque lo más divertido fue ver tu cara desde la cámara del portero cuando te diste cuenta.
El sistema traicionaba más que ayudaba, últimamente.
Manami se puso de pie, cruzándose de brazos.
—Hermano —empezó con un tono demasiado serio para tratarse de ella—.
¿De dónde salió todo esto?
Este apartamento cuesta más de lo que nuestra familia gana en un año.
¿Y por qué tienes recibos de compras que claramente no son de “un chico normal de primero de preparatoria”?
Nobuo respiró hondo.
Él no tartamudeaba.
Él no se ponía nervioso.
Él era un protagonista estable.
Pero Manami era…
Manami.
Así que optó por la verdad suavizada.
—Soy novelista —declaró con soltura, como si fuera la cosa más normal del mundo—.
Vendí un manuscrito.
Les gustó.
Firmé un contrato.
Manami dejó caer el refresco.
—¿QUÉ?
—Eso.
—¿Y NO ME IBAS A DECIR?
—gritó, con ojos brillantes entre orgullo y traición—.
¡¡Mi hermano menor, un novelista debutante!!
¡¡Eso es enorme, Nobu!!
—No quería decir nada todavía —respondió él, metiendo las manos en los bolsillos—.
Aún no me confirman la fecha de publicación.
Prefería esperar…
—¿Y esconder un apartamento entero también era parte del plan?
—Lo del apartamento…
es por comodidad.
Manami se llevó las manos a la cabeza.
—¿Y el dinero?
¿Y los muebles?
¿Y toda esta estética de “adulto responsable” cuando tú duermes como un tronco los fines de semana?
Él podría decir que el sistema se lo dio.
O que lo ganó en una lotería.
O que se endeudó.
Pero ninguna mentira sonaba tan convincente como la verdad parcial mezclada con una solución pragmática.
—Mira, Manami —dijo él, acercándose—.
Te voy a pedir que no digas nada en casa por ahora.
No hasta que salga la publicación oficial.
Ella entrecerró los ojos, olfateando la situación como un sabueso entrenado.
—¿Y por qué yo tendría que guardar tu secreto?
Silencio.
Y entonces lo entendió.
La mirada de Manami brilló como la de un dragón viendo una montaña de oro.
—…
¿qué quieres?
—preguntó Nobuo, resignado.
—Ir al centro comercial —respondió al instante—.
Con tu tarjeta.
Y quiero probarme ropa.
Y tal vez zapatos.
Y tal vez un set de maquillaje para “ocasiones especiales”.
Y…
bueno, ya veré.
—…
está bien.
Manami sonrió como si hubiera ganado una guerra.
—Perfecto.
Entonces no vi nada, no oí nada, no sé nada.
—lo tomó del brazo con entusiasmo—.
¡¡Vamos, hermano novelista secreto!!
¡¡Hoy eres mi patrocinador oficial!!
Centro comercial, una hora después Nobuo caminaba con dos bolsas en cada mano.
Manami caminaba ligera, feliz y peligrosamente cómoda con su victoria.
—Hermano, ¿esta falda crees que me queda bien?
—preguntó desde la puerta del probador, asomando solo la cabeza.
—Sí.
—No la has visto.
—Igual te queda bien.
—…
tienes razón —respondió satisfecha.
Cada vez que salía de un probador, algo nuevo terminaba en el mostrador.
Manami sonreía como una niña en navidad y Nobuo, aunque sabía que lo estaban exprimiendo, estaba sorprendentemente tranquilo.
Porque aunque era un gasto…
era su hermana.
Y mantenerla de su lado tenía valor estratégico.
—Oye, Nobu —dijo ella saliendo con una falda distinta—.
En serio…
¿vas a publicar?
¿De verdad?
—Sí.
Firmé el contrato.
Manami se le acercó, muy seria esta vez.
—Estoy orgullosa de ti.
Aunque…
—sonrió —.
Voy a explotarte económicamente hasta que seas famoso.
—Lo imaginé.
—Por cierto —añadió ella—.
Quiero una hamburguesa doble antes de irnos.
—Eso también lo imaginé.
Ya de regreso Manami dejó caer todas las bolsas sobre el sofá del apartamento secreto.
—Tranquilo, Nobu.
Tu secreto está a salvo conmigo.
—le guiñó un ojo—.
Después de todo…
me conviene.
Nobuo suspiró, pero le revolvió el cabello con suavidad.
—Gracias, Manami.
Ella se sonrojó, escondiendo la cara.
—Solo…
no te metas en problemas, ¿ok?
No quiero que te pase nada raro.
Demasiado tarde, pensó Nobuo.
Pero le sonrió.
—Haré lo que pueda.
Mensaje del sistema [NOTIFICACIÓN ESPECIAL] “Mantenla contenta.
La unidad ‘Hermana Menor — Tipo Tsundere Práctica’ es volátil.” “Por cierto, Nobuo, quedan 21 horas antes de la llamada de la editorial.” “Recomendación: descansa.
Vas a necesitar energía para el caos que viene.” Nobuo giró los ojos.
Manami, desde la cocina del apartamento, gritó: —¡HERMANO!
¿PUEDO PEDIR COMIDA A DOMICILIO?
¡TENGO HAMBRE OTRA VEZ!
—Haz lo que quieras —respondió él.
Y a pesar del gasto, del secreto comprometido y del estrés creciente…
sonrió.
Era un día normal, al fin y al cabo.
Normal para su nueva vida caótica.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Raizen_Top Creation is hard, cheer me up!
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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com