Mi Sistema Definitivo OP: Invocando a Todos los Dragones, Dioses, Héroes y Villanos - Capítulo 100
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Capítulo 100: Lobos enérgicos (Bonus)
—No iba a insistir más, ya que dijiste que lo tuyo no es pelear —continuó Ethan—, pero como ya he soltado todo eso… considéralo mi oferta oficial para que te unas a mi gremio cuando empiece a funcionar como es debido.
Hizo otra pausa antes de añadir: —A tiempo parcial, por supuesto.
Se giró por completo hacia ella y la miró directamente a los ojos: —Piénsatelo y dame una respuesta antes de que nos vayamos de la Academia, ¿de acuerdo?
Bettie lo miró un momento sin decir nada y, finalmente, asintió. —De acuerdo —dijo en voz baja—. Me lo pensaré.
[Has completado el objetivo autoimpuesto:
• Invitar a Elizabeth Moore a unirse a tu gremio: +1.500 XP]
[Puntos de Experiencia totales: 30.000]
Mucho antes, había obtenido puntos de experiencia por aceptar la petición de Percival de asistir al campamento (+1.000 XP).
Y esa madrugada, antes de partir, ganó algunos más por completar las flexiones (+2.000 XP).
Pero con esta reciente notificación, decidió echar un vistazo a sus ganancias más recientes.
[Matar a un Lupamante durante la limpieza de la zona de brecha: +3.000 XP]
[Rescatar al equipo de Anna del peligro: +3.000 XP]
[Hacer que tu invocación Nina mate a múltiples criaturas hostiles: +5.000 XP]
[Participar en la limpieza completa de la zona de brecha: +3.000 XP]
Luego, había esta pantalla peculiar debajo de los XP:
[Nina Dragonheart ha ganado +2.000 XP]
Ethan se quedó mirando esa segunda pantalla por un momento, recordando una vez más que sus invocaciones también ganaban experiencia cuando le ayudaban a completar objetivos o luchaban junto a él en situaciones de combate.
En el caso específico de Nina, eso incluía haber matado a todas esas criaturas en la brecha.
Estaba a punto de preguntar mentalmente a la interfaz de su sistema cuánto le faltaba a Nina para alcanzar su nivel de Clase Emperador, ya que nunca había seguido de cerca el progreso de las invocaciones, cuando de repente…
—¡Ethan!
La voz de Percival interrumpió sus pensamientos cuando su mejor amigo apareció a su lado con la mujer lobo a la que le había echado el ojo antes.
Percival también tenía su propio vaso de zumo en la mano mientras gesticulaba entre ellos:
—¡Ethan! ¡Te presento a Aliyah! —Señaló a la chica a su lado con un estilo exagerado antes de volver a señalar a Ethan—. Y, Aliyah, ¡te presento a Ethan!
Aliyah levantó una mano despreocupadamente y los saludó a ambos con una sonrisa:
—Hoooola~.
Se giró ligeramente hacia Bettie y también la saludó con la misma amabilidad.
Ethan asintió educadamente a modo de saludo, mientras que Bettie se limitó a asentir en silencio sin decir nada.
Percival continuó hablando con entusiasmo, dirigiéndose ahora a Aliyah: —Este es el mejor amigo de la infancia del que te hablé una vez. Aunque últimamente…
Hizo una pausa, y de repente se giró hacia Ethan con una expresión exagerada de traición. —…empiezo a dudar de que todavía lo sea. ¿Sabes que acabo de enterarme de que…
Señaló dramáticamente a Ethan.
—…es un puto y jodido invocador? ¡Y eso que lo conozco de toda la vida!
Ethan suspiró profundamente y se frotó la sien como si ya sintiera venir un dolor de cabeza. —Eh… tío…
Aliyah asintió con una sonrisa ladina en la comisura de los labios. —Vaya, el tío se las trae.
—¡Lo sé! ¿A que sí? —exclamó Percival, levantando ambas manos con exasperación.
Luego, con la misma rapidez, se calmó e hizo un gesto hacia Aliyah. —En fin, la familia de Aliyah es cercana a la mía. Ha sido mi rival durante años.
Aliyah bufó y se cruzó de brazos. —No es una rivalidad si siempre estás intentando alcanzarme.
Percival soltó una breve carcajada. —Je… lo que me lleva al motivo por el que estamos aquí, Ethan.
—¿Por qué? —preguntó Ethan con cautela.
Percival lo señaló como si estuviera haciendo una gran declaración. —Porque vas a ser nuestro árbitro durante los próximos días.
—¿…Eh? —dijo Ethan, realmente confundido.
Pero Percival ya se había vuelto hacia Aliyah. —¿Lista?
Ella sonrió. —Siempre.
Sin decir una palabra más, los dos se dejaron caer al suelo al mismo tiempo en una posición perfecta para hacer flexiones.
—¡Mil flexiones! ¡Ya! —gritó Aliyah.
De inmediato, empezaron a subir y bajar a una velocidad de locos.
Tanto a Ethan como a Bettie se les abrieron los ojos como platos, conmocionados por el repentino espectáculo.
—¡Espero que lleves la cuenta, Ethan! ¡Ya voy por cuarenta! —gritó Percival en mitad de una repetición.
—Lento —replicó Aliyah sin perder el ritmo—. Yo ya he pasado de las cincuenta.
Ethan se los quedó mirando, completamente estupefacto.
—…¿Pero qué cojones? —murmuró por lo bajo, observando a los dos lobos a los que les sobraba energía.
El resto del día pasó bastante rápido después de aquel extraño encuentro.
——
Eula ladeó la cabeza ligeramente hacia Greta sin apartar la vista de Karim. —Haz lo tuyo.
En ese instante, un círculo mágico de brillo púrpura se materializó sobre la palma extendida de Greta y los ojos de Karim se quedaron en blanco al instante, como si alguien hubiera pulsado un interruptor y apagado toda la vida que había tras ellos. Sus pupilas se dilataron de forma antinatural mientras se quedaba paralizada en el sitio.
Acababa de caer bajo un hechizo de hipnosis lanzado por Greta. Y como humana normal sin resistencia mágica alguna, ese tenía que ser su día de mala suerte.
Eula volvió a preguntar con el mismo tono juguetón: —Y ahora… ¿nos dejas entrar?
Karim asintió lentamente y retrocedió, abriendo más la puerta al hacerlo.
Ambas mujeres entraron, y Eula hizo una pequeña reverencia burlona al pasar. —Gracias~.
Y la puerta se cerró tras ellas.
Karim era la asistente personal de Ophelia Tudor en la Casa del Parlamento.
——
Unos instantes después, Eula estaba sentada cómodamente en un sofá en el salón decentemente organizado de Karim. En la comisura de sus labios había un fino hilo de sangre mientras leía un documento que sostenía en una mano.
Greta estaba de pie en un rincón y Karim, a su lado, quieta e inmóvil. En un lado de su cuello había dos marcas de punción recientes que dejaban caer pequeñas gotas de sangre sobre su clavícula.
La mayor parte de su rostro había palidecido, y era bastante evidente que Eula ya le había drenado una buena cantidad de sangre.
El documento que Eula leía era una copia del acuerdo de asociación empresarial entre Ethan Stark y Ophelia Tudor.
Entre las líneas del texto legal, hubo una cláusula en particular que le llamó la atención:
Sección IV – Términos Financieros: La Socia (Ophelia Tudor) invertirá un millón (1.000.000) de Grits de Oro como participación de capital en la división de dirigibles de Industrias Stark. A cambio, la Socia recibirá una participación continua en los beneficios equivalente al uno por ciento (1 %) de todos los ingresos generados por dicha división durante la vida natural de la Socia.
—Mmm… —murmuró Eula antes de sonreír—. Interesante.
——
N/A:
Puede que quieran volver al capítulo 19 para recordar cuándo Albedo también ganó puntos de experiencia.
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