Mi Sistema Encantador - Capítulo 570
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Capítulo 570: Caín contra la Gran Serpiente
Después de que Caín terminó de bañarse y se vistió, preparándose para pasar un rato divertido con Gracie (para no tener que salir) ¡BANG! ¡BANG! La torre se sacudió y crujió. Caín gruñó mirando a la puerta—. ¿Ya están aquí?
—Yo también lucharé. —Gracie levantó su daga. Le habían interrumpido la comida…
—No, vuelve. Yo me encargaré de ellos solo —dijo abriendo la palma de la mano. El báculo voló inmediatamente hacia él.
A Melissa le sorprendió su respuesta: —Esos de ahí fuera son demonios, vas a necesitar nuestra ayuda.
Gracie agarró a Melissa por el hombro y la arrojó a la sombra. —Aprende a escuchar —dijo, mirando hacia abajo—. Caín, ya me voy. Llámame si necesitas ayuda. —Saltó tras ella de inmediato.
Cuando Caín salió, no encontró a ningún demonio. Solo una mandíbula enorme, llena de dientes afilados y que goteaba veneno.
—¡Mátame, forastero! —gruñó la serpiente titánica, y una ráfaga de aliento fétido escapó de sus siseos.
En el último momento, Caín consiguió echar un vistazo antes de que la serpiente cargara contra él.
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<Constitución: 28/56>
<Sabiduría: 13/26>
Rasgos:
[Cuerpo en descomposición]
[Mente rota]
…
——————————–
Caín se alejó volando y la serpiente embistió la torre, haciéndola añicos.
En ese momento, toda la Capa sintió de nuevo el aura de Caín. Fue como la caída de un pesado bloque de piedra. Los demonios inferiores sintieron como si se ahogaran en lodo, incapaces de respirar. Mientras, los de rango medio vomitaron ante la sensación de tentáculos por todo su cuerpo.
¡ROOOAAAR! Todos oyeron a la serpiente titánica, su enemigo mortal, rugir de nuevo por primera vez en cien años. Todos miraron hacia el pantano sin fin.
¡BAM! La serpiente titánica se embraveció con un vigor que ningún demonio de menos de cien años había presenciado jamás. Balanceaba su enorme cola, arrancando cientos de árboles de un solo golpe.
¡BAM! ¡BAM! La serpiente abrió sus fauces y lanzó una mordida a lo que parecía ser la nada, y luego otra y otra. Sus mordiscos eran más rápidos de lo que el ojo podía ver y cada vez escupía un torrente de veneno.
¡DESTELLO! Los que tenían una vista más aguda se percataron de una tenue chispa azul en el lugar donde mordía la serpiente.
La serpiente enroscó su cuerpo en el suelo. ¡BAM! Se lanzó hacia la chispa azul. Volando hasta que alcanzó el muro, la serpiente se enroscó allí de nuevo y rebotó casi de inmediato.
—Es un mago. ¡La gran serpiente está luchando contra un mago! —gritó uno de los demonios al ver cómo lanzaban un hechizo contra la serpiente.
—Los dos están luchando, atacaremos en masa cuando se agoten —gruñó Mammon mientras salía de su mansión. Apuntó su báculo dorado hacia el pantano y gritó—: ¡Reunid a las fuerzas, traedme la cabeza del ganador!
Los demonios marcharon de inmediato con el chasquido de las cadenas que colgaban de la gran ciudad de Jangling Hiter.
Cuando se acercaron, lo vieron. La gran serpiente rugía mientras un mago de cabello blanco se lanzaba como un destello hacia ella con un puño cubierto de una magia neblinosa.
La serpiente esquivó el puñetazo y balanceó la cola. ¡VROOOM! Caín creó una barrera de magia cuadrada tan rápido que el maná a su alrededor retumbó, y el ataque de la cola fue bloqueado. De inmediato, la serpiente se enroscó alrededor de Caín, intentando aplastarlo hasta la muerte.
—¿Ha ganado la serpiente? —jadearon los demonios aterrorizados. Nunca habían visto a la serpiente luchar así. ¿De dónde sacaba esa energía?
¡BAM! ¡BAM! ¡BAM! ¡BAM! Se oyó un estruendo y el cuerpo de la serpiente empezó a estremecerse.
Unos tentáculos la abrieron a la fuerza. ¡CHASQUIDO! Un rayo escapó del abrazo de la serpiente y se estrelló contra una montaña cercana.
—¿Qué ha sido eso? —jadearon los demonios. Fue entonces cuando sintieron que el aura del mago cambiaba de nuevo. Una existencia más espantosa, más perturbadora… —¿No es este… aquel con el que Asmodeo experimentó una vez? —Era demasiado reciente como para que lo olvidaran.
¡CHASQUIDO! Otro rayo masivo cayó del cielo, golpeó la cima de la montaña y sacudió toda la Capa, permaneciendo activo durante más de cinco segundos.
—Ya viene… —dijo la serpiente con lo que parecía una sonrisa. La sangre le goteaba de los ojos y la nariz—. Mi muerte se acerca…
A los demonios les sorprendió que la serpiente pudiera siquiera hablar, pero otra cosa acaparó su atención.
Una abominación, una compilación de todo lo que es incorrecto, deforme y profano… incluso los demonios temían lo que no podían comprender…
La criatura, del tamaño de una montaña, parecía un humanoide monstruoso con una mitad inferior de tentáculos. Brazos que se dividían en el codo en cuatro manos. Una cabeza calva y lisa, sin rostro, ojos, nariz, boca u orejas. Una caja torácica semiexpuesta y decenas de tentáculos que emitían magia brotaban de la parte superior de su espalda y sus caderas para hacer volar a la criatura.
¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC!
No podían saber si la criatura intentaba hablar o si solo era el latido de su corazón.
Los demonios empezaron a retroceder de inmediato mientras la serpiente sonreía. —¡Ven! —Y saltó hacia Caín con toda su potencia.
Caín balanceó su brazo a una velocidad increíble, pero aun así falló el golpe a la serpiente. ¡ZAS! La serpiente mordió el brazo de Caín, pero su cola fue seccionada por el impacto.
El cuerpo de la serpiente ya se estaba cayendo a pedazos; su deseo era morir en una batalla gloriosa, no ser esclavizada por viles demonios. Mientras su sangre goteaba y su vida se desvanecía, el poder telequinético de Caín la apartó, rompiéndole los colmillos.
~Hasta tu veneno es débil, ¿por qué anhelas la muerte?~
—El objetivo de la vida es la muerte. El objetivo de la muerte es la gloria —dijo la serpiente… y quedó inerte tras gastar su última gota de vida.
¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC!
La serpiente desapareció de delante de Caín.
Mammon, que observaba desde su mansión, arrojó su copa de vino ácido a uno de los demonios que estaban a su lado. —¡Idiotas inútiles! ¡Atacadle! Debe de estar agotado… —gruñó el señor de los demonios.
¡CHASQUIDO! ¡CHASQUIDO! La copa dorada que acababa de lanzar empezó a temblar en el suelo, levitó y después le abofeteó en la cara.
~Tú eres el demonio inútil y de mierda~. Una voz resonó en su cabeza…
Mammon fulminó con la mirada al monstruo… Caín le devolvió la mirada… ¡Puf! Y entonces, Caín desapareció.
—¡HIJO DE PUTA! —gruñó Mammon. Que alguien le insultara así…—. Reunid a las tropas… —¡BANG! La copa le golpeó de nuevo. ~¡Cara de mierda!~, le respondió Caín por última vez, aunque Mammon creía que ya se había marchado.
Esto provocó un nuevo tipo de miedo en el corazón de Mammon; Caín había sido capaz de usar magia a su alrededor… Mammon era un mago, y por eso llevaba un báculo. Por lo general, ni siquiera los demonios poderosos podían usar magia cerca de él debido a su poderosa aura de disipación de magia.
«Ese cabrón usó magia a mi alrededor a pesar de que estaba muy lejos, ¿qué clase de monstruo es?», pensó Mammon, con la punta de la cola temblando.
«En los últimos años, sentí una magia similar procedente de la novena capa, de cuando Asmodeo estaba experimentando. ¿Será esta cosa un mensajero suyo? No he pagado los impuestos desde que lo encarcelaron, ¿no me digas que ha escapado y ahora los reclama?». Su mente empezó a desvariar.
—¡Enviad un mensajero a la novena capa! Decidle a Asmodeo que el dinero de los impuestos llegará el año que viene, diez veces lo que él me debe —gruñó Mammon.
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