Mi sistema poco útil en naruto(Versión español) - Capítulo 426
- Inicio
- Todas las novelas
- Mi sistema poco útil en naruto(Versión español)
- Capítulo 426 - 426 Capítulo 423 Ajedrez un juego divertido
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
426: Capítulo 423: Ajedrez, un juego divertido.
426: Capítulo 423: Ajedrez, un juego divertido.
Tsunade lo sigue hasta una mesa apartada del resto.
Yuu se inclina y saca de una caja de madera oscura un tablero extraño, con casillas negras y blancas perfectamente delimitadas, y piezas de formas poco familiares.
Tsunade frunce el ceño apenas lo ve.
—¿Qué diablos es esto?
—pregunta, apuntando una de las piezas con el dedo—.
Esto no es shogi… ni se parece a ningún juego de estrategia que conozca.
—No lo es —dice Yuu, acomodando el tablero con cuidado ceremonioso, como si estuviera mostrando un artefacto valioso—.
Es un juego del país del Hierro.
Se llama ajedrez.
Tsunade repite la palabra como si fuera una fruta exótica: —A-je-dres… Yuu asiente.
—Un juego de guerra.
Dos ejércitos enfrentados.
Estrategia pura.
Nada de azar.
Eso último la deja un poco desconcertada.
—¿Nada de azar?
—arquea una ceja—.
¿Y quién juega algo en lo que no puedes culpar a la suerte?
Yuu se ríe.
—La gente que quiere ganar por mérito, no por capricho del destino.
Ella bufa, molesta.
—¿Y me estás llamando incapaz?
—No, solo estoy diciendo que este juego no te permitirá quejarte si pierdes —dice Yuu, colocando cada pieza en su lugar—.
Cada movimiento tiene una consecuencia.
Cada elección abre un camino… o lo cierra.
Tsunade observa el tablero con atención.
Su irritación inicial se suaviza con un brillo distinto en sus ojos: curiosidad.
—Explícame cómo se juega —ordena, cruzándose de brazos.
—Claro.
—Yuu toma una pieza blanca—.
Esto es un peón.
Avanza hacia adelante, pero ataca en diagonal.
Es la tropa básica.
Su fuerza no es grande, pero… —¿Pero?
—pregunta Tsunade.
—Suficiente paciencia, y un peón puede llegar al otro extremo del tablero y convertirse en lo que el jugador quiera —explica Yuu con una sonrisa—.
A veces, los más insignificantes pueden dar vuelta una partida entera.
Tsunade parpadea.
—Eso suena bastante… ninja.
—Lo es —dice él, continuando con las piezas—.
Esto es un caballo, se mueve en L.
Esta es la torre, va en línea recta.
El alfil, diagonal.
La reina… se mueve por todas partes.
Tsunade abre los ojos con sorpresa.
—¿Y el rey?
Yuu señala la pieza final.
—Avanza lento.
Pero si cae, pierdes.
Ella observa el tablero completo.
Por primera vez en todo el día, su expresión no es arrogante ni avergonzada.
Es seria.
Calculadora y con mucha curiosidad.
—Interesante.
—¿Listo para perder?
—provoca Yuu, acomodándose; es imposible que pierda este juego; a diferencia de los dados, este tablero fue entregado por el sistema a él, y ya lo probó varias veces donde efectivamente siempre salió ganador.
—¿Estás bromeando?
—Tsunade sonríe con desafío—.
Empieza cuando quieras.
La partida comienza.
Al principio, Yuu toma la delantera.
Tsunade mueve torpemente, confundiendo direcciones y dejando piezas expuestas.
Él la presiona sin piedad, pero fallando varias veces a propósito para darle “ventaja”.
Pero algo cambia a mitad de la partida.
Tsunade deja de jugar tan tontamente.
Yuu lo nota demasiado tarde; se descuidó demasiado y expuso sus piezas demasiado.
—…Ah —murmura cuando una de sus torres cae.
Tsunade sonríe satisfecha.
—¿Qué pasó?
¿No que esto era puro mérito?
—Cállate —gruñe Yuu, pero no puede evitar reírse.
Ella captura otra pieza importante y Yuu respira hondo.
—…No puede ser —susurra—.
¿Ya entendiste todo eso?
—No me subestimes —dice Tsunade, inflando el pecho con orgullo—.
Solo necesitaba una ronda para acostumbrarme.
La presión aumenta.
Las jugadas se aceleran.
Yuu siente el sudor en las palmas; esta vez se pone serio y ya no se sabotea a sí mismo; podría perder realmente.
Tsunade lo tiene arrinconado.
A solo tres movimientos de perder.
Ella sonríe ampliamente.
—Dime —pregunta, con malicia—.
¿Qué se siente ser derrotado por alguien que aprendió el juego hace diez minutos?
Yuu exhala internamente.
—Deberías fijarte más —dice, moviendo una pieza que parecía inútil.
Tsunade frunce el ceño.
—¿Qué?
Esa jugada no… Y entonces lo ve.
Una cadena de movimientos que ella pasó por alto.
Una trampa que él por suerte pudo ver y preparar; Tsunade no se dio cuenta.
Una pieza que no había considerado.
Tsunade abre los ojos, helada.
—No… Yuu mueve su reina.
—Jaque mate.
Silencio.
Tsunade parpadea una, dos veces.
—…¿Qué hiciste?
—Te gané.
Te di toda la ventaja, pero te gané —dice él, sonriendo victorioso— De hecho, si no se apuraba, Tsuande le iba a derrotar.
Tsunade mira el tablero incrédula.
Luego mira a Yuu.
Luego de nuevo el tablero.
Se siente engañada, humillada… y aun así, impresionada.
—No puede ser… —murmura, murmurando—.
Estaba tan cerca… Yuu se recuesta en su silla como si fuera personaje de anime, aliviado internamente de no haber perdido después de hacer todo ese show.
Maldita sea, es difícil actuar duro, jaja, pero pequeña Tsunade, aún caíste frente a mí, jaja.
—Estuviste increíble.
En serio.
Pero al final… —¡Cállate!
—grita Tsunade, golpeando la mesa con el puño mientras sus mejillas se enrojecen—.
¡No necesito que me felicites!
—Entonces —dice Yuu, juntando las piezas— Creo que es hora de hablar de tu parte del trato.
Yuu da una sonrisa brillante mientras la mira con una mirada que Tsuande no puede comprender, pero que le dio escalofríos.
La derrota le pesa como una piedra.
Pero ella misma lo aceptó.
—…Dilo —masculla Tsunade, mirando a un lado para no verlo a los ojos—.
¿Qué quieres que haga?
Yuu sonríe, divertido por lo rápido que cambia su actitud cuando le tocan el orgullo.
—Por ahora nada —dice, recargando un brazo en la mesa y estirándose lentamente—.
Estoy cansado.
Tal vez más tarde.
Tsunade gira la cabeza con brusquedad.
—¿¡Más tarde!?
—repite, visiblemente irritada—.
¿¡Me haces aceptar un trato, me ganas de milagro, y luego dices “tal vez después”?
¿Qué clase de conclusión es esa?
Yuu suelta una risa suave.
—Relájate.
La partida estuvo entretenida… más de lo que esperaba, de hecho.
—Se cruza de brazos, pensativo—.
Pero antes de pedirte nada, quiero saber si tienes algo que valga la pena.
Ella lo mira con expresión de puro desconcierto.
—¿Valga la pena?
¿A qué te refieres, exactamente?
—pregunta Tsunade, arqueando una ceja con un gesto mitad desafiante, mitad cansado.
—No sé —responde Yuu mientras se incorpora y empieza a desarmar el tablero, recogiendo cada pieza con calma exagerada—.
Tal vez algo más interesante que una apuesta perdida en un casino barato.
Sí voy a pedirte un favor… quiero que tenga un valor real.
—Hace una pausa y añade, con una ligera sonrisa—.
Aunque, siendo sincero… tampoco es que pueda esperar demasiado de ti.
No tienes mucho que ofrecer… Yuu, inconscientemente, desliza una mirada de reojo hacia el pecho de Tsunade.
Un gesto corto, casi automático, pero lo bastante evidente para ella.
Tsunade parpadea.
Una chispa.
Una punzada caliente en el estómago.
¿Acaba de mirarle… ahí?
La molestia sube en oleadas.
No entiende del todo lo que quiso decir con sus palabras, pero esa mirada… eso sí lo entendió perfectamente.
Y le irrita.
Mucho.
Clava los dedos contra la mesa y respira hondo.
—…¿Qué demonios te pasa?
—gruñe entre dientes, sin atreverse a preguntarlo directamente, pero dejando claro que lo notó.
Yuu solo ladea la cabeza, como si no comprendiera por qué ella se tensa tanto.
—¿Qué?
Solo estaba pensando.
—Pues piensa con los ojos en otra parte, ¿quieres?
—escupe finalmente, sin poder contener la incomodidad disfrazada de enojo.
El ambiente se vuelve tenso por un segundo… pero Yuu, ignorando por completo el pequeño estallido emocional de ella, termina de guardar las piezas y cierra la caja del ajedrez especial.
—En fin —dice, estirándose como si nada hubiera pasado—.
Fue un buen juego.
Casi haces que me ponga serio… casi.
Su tono provoca que a Tsunade se le crispe un párpado.
—Tsk.
La próxima vez te aplasto —responde Tsunade automáticamente, como si necesitara recuperar terreno.
Yuu sonríe en silencio.
Con calma, se cuelga la caja del juego bajo el brazo y da unos pasos hacia la salida del callejón.
Ni siquiera se molesta en girarse por completo cuando habla.
—Entonces prepárate —dice con una tranquilidad que solo sirve para irritarla más—.
No pienso hacerte fácil una revancha.
Hace una pequeña pausa, como si recordara algo.
—Bueno, serían dos revanchas, ¿no?
Recuerda que tú, Orochimaru y Jiraiya aún no me han derrotado… incluso cuando vinieron juntos contra mí.
Tsunade se congela.
—¡¿Qué…?!
—sus ojos se abren de golpe—.
¡¿Qué tiene que ver ese par de idiotas contigo?!
¡Esa vez fue un entrenamiento!
¡No cuenta!
Yuu levanta un dedo sin girarse.
—Si perdiste, cuenta.
—¡No perdí!
—grita ella, aunque los dos saben perfectamente la verdad.
Y el hecho de que él lo mencione tan casualmente… la enfurece todavía más.
Yuu continúa caminando, levantando la mano a modo de despedida, como si le hablara a un niño que hace berrinche.
—Cuando ganes… lo reconoceré.
El ceño de Tsunade tiembla, completamente indignada.
—¡¿Cuándo gane?!
¡Voy a ganarte, desgraciado!
¡Y te vas a tragar cada palabra!
Yuu ya está casi fuera del callejón, pero su voz flota de nuevo hacia ella, suave y burlona: —Entonces entrena más, y demuéstrame qué puedes volverte más fuerte.
Tsunade aprieta los dientes, la cara totalmente roja entre furia y humillación.
—¡El próximo encuentro será diferente!
¡Lo juro!
Pero Yuu ya no está allí para escucharlo.
O quizás sí… y decidió no responder.
——————- Fuera del casino, Yuu deja escapar una risa corta mientras se ajusta la caja del juego bajo el brazo.
El aire nocturno de Konoha es más fresco que el interior cargado del local, y la distancia hace que el murmullo del casino quede reducido a un simple zumbido.
‘Toda una escena…’, piensa, estirando los hombros con satisfacción.
‘Menos mal que la llevé a una sala privada.
Si hubiéramos jugado en medio de todo ese ruido, nunca habría escuchado ni la mitad de sus quejas.’ Se detiene un momento bajo un farol.
Su sombra cae larga sobre el camino polvoriento.
‘Bien, primer paso hecho.
Ya abrí la puerta para lo que necesito con ella… y de paso me divertí.’ El recuerdo de la expresión de Tsunade —mezcla de furia, vergüenza y obstinación infantil— hace que la sonrisa de Yuu se ensanche apenas.
‘De verdad… qué carácter tan explosivo para alguien tan pequeña’.
Mueve la cabeza para espantar el pensamiento, más divertido que crítico.
‘Ahora sí… toca lo siguiente.’ Yuu da un salto ligero hacia el tejado más cercano, cayendo sin ruido, acostumbrado a desplazarse entre sombras aunque no sea un ninja oficialmente.
La caja del tablero especial golpea suavemente contra su cadera con cada paso.
‘Tengo que volver rápido.
Mañana es la revancha con esos tres…’ Suspira.
‘O bueno, su revancha.
Yo no pedí nada.
Pero seguro vienen con el doble de energía y cero estrategia, como siempre.’ Avanza por los techos, dejando atrás el callejón y el eco de la discusión con Tsunade.
Desde arriba, la aldea parece más tranquila de lo que realmente es: luces cálidas en las ventanas, el murmullo distante de los guardias nocturnos, el crujir leve de las hojas que la brisa arrastra por los caminos.
Konoha, en este periodo, tiene una calma casi ingenua.
‘Esta aldea es más pacífica de lo que imaginaba.
Lástima que sus prodigios todavía sean tan… verdes.’ Una sonrisa ladeada cruza su rostro mientras salta hacia otro tejado.
‘Mañana será entretenido.’ Con ese pensamiento se dirige a su alojamiento, el pequeño cuarto que tenía temporalmente.
Nada especial, pero suficiente para descansar… y para planear.
—————————— Ya dentro, dejando la caja del tablero especial en su inventario, Yuu se deja caer sobre el futón sin entender por qué rayos todo este tiempo lo estuvo llevando en su mano.
‘Debe ser como un mes desde que llegué a este periodo… pasa más rápido de lo que debería.’ Cierra los ojos un instante.
Puede sentirlo: cada día en el pasado pesa más de lo que debería.
No es solo el cansancio de los entrenamientos y encuentros con los jóvenes Sannin… es su propio cuerpo.
El reloj biológico no perdona.
‘No puedo quedarme demasiado tiempo.
Cada viaje envejece mi cuerpo… y cuando regrese al futuro no voy a parecer de mi edad.’ Era la regla inquebrantable del salto temporal: Seis meses atascado en cada periodo que visite.
Ni un día menos ni un día más.
Eso lo obligaba a ser estratégico.
A aprovechar cada minuto.
Cada encuentro.
Cada oportunidad.
‘Tengo que hacer que cada viaje cuente… jaja.’ Se estira sobre el futón, las manos detrás de la cabeza, observando el techo con una mezcla de cansancio y emoción.
‘Aunque… sí que son divertidos, estos tiempos.’ Un bostezo.
Los párpados pesados.
‘Mañana comienzan los verdaderos problemas…’ Y finalmente, Yuu cierra los ojos para descansar, sabiendo que con los Sannin jóvenes nunca existe algo llamado “día tranquilo”.
——————————————– La mañana siguiente llegó más rápido de lo que Yuu esperaba.
Cuando fue a salir al patio de entrenamiento, ya sentía tres presencias esperándolo.
No eran sutiles.
No lo intentaban ser.
‘Vaya… vienen confiados.’ Y efectivamente, al doblar la esquina del campo de práctica, los vio.
Tsunade estaba con los brazos cruzados, el ceño fruncido, pero tenía un brillo particular en los ojos: determinación.
Jiraiya calentaba los brazos con una sonrisa más seria de lo normal.
Orochimaru… bueno, él simplemente lo observaba, calmado, pero claramente analizando cada detalle.
Habían cambiado.
No, muchísimo.
Pero sí lo suficiente para que Yuu levantara una ceja.
—Llegaste tarde —gruñó Tsunade.
—Estoy exactamente a la hora —respondió él.
—Entonces llegaste tarde para nosotros —replicó Jiraiya, acomodándose la banda en la frente.
Orochimaru dio un paso más, su mirada fija en Yuu.
—Woah, los veo más confiados de lo habitual —comentó Yuu, entrecerrando los ojos con diversión—.
¿Será acaso que por fin entrenaron?
Tsunade chasqueó la lengua.
—Jaja, muy gracioso —respondió con un tono que no sonaba nada divertido—.
Veo que necesitas entender con quiénes estás tratando.
Jiraiya se adelantó, apoyando un puño en la palma contraria mientras estiraba el cuello.
—No vinimos hoy a que te rías de nosotros, Yuu.
Esta vez no vamos a perder tan fácil.
Orochimaru inclinó ligeramente la cabeza, manteniendo esa calma inquietante tan suya.
—Observamos tu estilo… tus patrones… tu forma de reaccionar.
Hoy no repetiremos los mismos errores.
Yuu parpadeó un par de veces.
‘Qué rayos, esas palabras suenan muy de protagonista shonen’ ‘Sí que se lo tomaron en serio… qué sorpresa.’ —Me pregunto si esta vez me van a usar las dos manos —preguntó Yuu, cruzándose de brazos con una sonrisa provocadora.
Tsunade apretó los puños; este tipo siempre intentaba tocarle el orgullo.
—¿Qué dijiste?
—preguntó con una sonrisa peligrosa, esa sonrisa que anuncia terremotos.
Yuu levantó una mano, tranquilo.
—Solo me pregunto si esta vez deberían usar las dos manos.
La otra vez… —Hizo un gesto flojo con la muñeca—.
Parecían muy confiados peleando con limitadores puestos.
Jiraiya frunció el ceño.
—¿Limitadores?
Oye, oye, no nos subestimes.
—¿Subestimarlos?
—Yuu ladeó la cabeza—.
Hm… no, creo que más bien los estoy estimando en lo justo.
Orochimaru entrecerró los ojos, analizando cada palabra como si fuera veneno… o datos valiosos.
—Provocación barata —murmuró—, pero efectiva.
Tsunade, no caigas.
—¡No estoy cayendo!
—espetó ella, exactamente mientras caía.
Yuu soltó una pequeña risa nasal.
‘Es increíble cómo en todos los tiempos, líneas temporales y mundos… tocarle el orgullo a alguien es el botón universal.’ —Si ya terminaron de armarse de valor —añadió Yuu, dejando caer los brazos a los costados— podemos empezar.
Prometo que seré considerado.
Tsunade avanzó un paso, agachándose en postura de combate.
—No necesitamos tu consideración —gruñó.
Jiraiya dio un golpe al aire, calentando.
—Y esta vez no te daremos espacio para respirar.
Orochimaru habló por último, su voz baja, precisa.
—Tu arrogancia terminará comiéndote.
Yuu levantó una ceja, divertido.
—Uf… ahora sí que estoy asustado.
Pero por dentro: ‘…nah.’ Tsunade tronó los dedos.
—Muy bien, bocón.
Prepárate.
Los tres dieron un paso al frente, como un solo equipo.
Yuu sonrió.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com