Mi sistema poco útil en naruto(Versión español) - Capítulo 427
- Inicio
- Todas las novelas
- Mi sistema poco útil en naruto(Versión español)
- Capítulo 427 - 427 Capítulo 424 Revancha
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
427: Capítulo 424: Revancha.
427: Capítulo 424: Revancha.
Con esta creo que ya van como tres revanchas.
Si tengo que destacar algo, es lo ingenuos que parecen actuar estos chicos, o bueno, lo ingenuos que parecían actuar.
Jiraiya se lanza hacia mí como siempre, pero no con esa torpeza impulsiva que me tenía acostumbrado.
Esta vez se mueve con más paciencia, midiendo su distancia, esperando a sus compañeros.
Se contiene.
Se coordina.
…¿Qué clase de universo paralelo es este?
—¿Qué pasa?
¿Te tiemblan las piernas y ya no puedes acercarte hacia mí?
—provoco, porque obviamente debo probar su concentración.
Jiraiya aprieta los dientes, y aunque su ceño se frunce, no muerde el anzuelo.
Respira hondo, fija la postura y mantiene su posición como si fuera un adulto responsable.
Cosa que claramente no es.
‘Ok… eso sí es nuevo.’ Tsunade no tarda en avanzar por su flanco izquierdo.
Sus movimientos son más cortos, más precisos.
Nada de cargas impulsivas ni golpes directos desde el primer segundo.
Está analizando cómo reacciono.
Orochimaru tampoco se queda atrás.
Se desliza entre sombras como si estudiara mi respiración, mis microgestos, mi postura.
‘Caray… sí que entrenaron.’ Yuu sonríe recordándoles las veces que entrenaba para dar sus exámenes.
Jiraiya da un paso suave, Tsunade avanza otro, Orochimaru otro.
Los tres cerrando mi espacio.
Lentos.
Organizados.
Sin hablar.
Demasiado sincronizados para ser casualidad.
—¿Qué?
—pregunto, cruzándome de brazos—.
¿Se pusieron a estudiar coreografías desde anoche?
Tsunade entrecierra los ojos.
—Solo aprendimos que eres escurridizo; una vez te atrapamos, no tienes escapatoria.
Jiraiya sonríe, confiado.
—Y esta vez no te vas a librar con truquitos baratos.
Orochimaru, como siempre, el más calmado.
—Ya vimos suficiente de tu estilo.
Hoy solo nos queda adaptarlo.
‘Huh… que alguien los felicite.
Hasta parecen un equipo real, aunque esa frase dicha por Orochimaru me dio un escalofrío; suena tan edgy’.
—Entonces… —Levanto una ceja mientras doy un paso atrás, relajado—.
¿Qué están esperando?
Los tres se miran entre sí.
Luego asienten, al mismo tiempo.
Ah, carajo.
Tsunade corre directo hacia mí, pero no busca pegarme; busca bloquear mi retroceso.
Jiraiya salta para atacarme desde arriba.
Y Orochimaru se mueve bajo la línea de mi visión para atraparme desde un ángulo improvisado.
Los tres atacan exactamente en el mismo instante.
Coordinaron esto.
Practicarlo debió tomarles días.
‘Miren nada más… qué seriedad.’ Sonrío.
—Bien —susurro mientras giro—.
Empecemos.
La pelea estalla.
El trío encierra a Yuu en una formación de triángulo; prácticamente es imposible esquivar a Yuu cualquiera de sus ataques, ¿o no?
Si bien han entrenado para coordinarse, no pueden coordinarse siempre perfectos, ya que en una pelea siempre hay imprevistos, por lo que, por lo general, los equipos ninja se vuelven coordinados con el paso de los años o con mucho entrenamiento; estos apenas han entrenado un par de días.
En su mente es imposible para mí esquivar estos ataques y pronto debería enfrentarlo cuerpo a cuerpo.
Bueno, no es que me moleste hacer eso, ya que no podrían ganarme de todos modos.
‘Subestiman demasiado mi percepción de haki’.
Justo cuando Orochimaru y Tsunade se acercaban por ambos lados, tomo a Orochimaru por sorpresa cuando avanzó hacia él en lugar de retroceder.
Sus ojos se abren apenas un instante; no mucho, pero suficiente para decir “no esperaba que vinieras hacia mí”.
Aun así, reacciona rápido —como siempre—, girando su cuerpo para minimizar el impacto y prepararse para contragolpear.
Tsunade y Jiraiya, por su parte, parece que sí habían contemplado un escenario así.
Porque en cuanto mis pies tocan el suelo frente a Orochimaru, ya están encima de mí.
Tsunade va directo a mi costado, lista para atraparme como si fuera un animal salvaje.
Jiraiya cae con un puñetazo descendente, tratando de cortar mi ruta de escape.
‘Miren qué lindos… me están tratando como un jutsu de rango S.’ Pero justo cuando sus ataques parecen encerrar mi última salida, siento esa presión en el aire, esa vibración casi imperceptible que mi cuerpo reconoce de inmediato: Mi haki de observación activa cada fibra del músculo antes de que mi mente lo ordene.
El tiempo parece que se vuelve más lento.
Puedo ver el ángulo exacto de Tsunade.
La trayectoria del puño de Jiraiya.
El peso que Orochimaru está transfiriendo al pie trasero para golpear con la mano izquierda.
Incluso yo mismo me sorprendo por esta capacidad.
‘¿Era mi haki tan genial?’ Son buenos.
Pero aún no lo suficiente.
—Tienen buena intención —murmuro mientras me inclino hacia adelante, en dirección contraria a la que esperan.
Orochimaru abre los ojos, alerta.
—¡Cuidado!
—advierte, pero ya es tarde.
Me deslizo bajo el brazo que intentaba atraparme, giro la muñeca y con un movimiento rápido empujo el centro de equilibrio de Jiraiya hacia un lado, desviando su golpe.
Tsunade intenta agarrarme de nuevo, pero mis pasos cambian de ritmo en un patrón que ella no reconoce.
Mi cuerpo se adelanta a mi pensamiento.
Mi percepción hace todo el trabajo.
Y antes de que el trío pueda reajustarse, ya estoy detrás de los tres.
—¿Qué…?
—Jiraiya se gira bruscamente.
Tsunade chasquea la lengua.
Orochimaru mira con un brillo en sus ojos.
—Les dije… —Soplo el aire con tranquilidad.
Subestiman demasiado mi percepción.
Mis ojos se mueven entre ellos, midiendo su respiración, sus posturas y el leve temblor en los brazos de Tsunade por detenerse tan abruptamente.
—Si siguen atacando así —añado, levantando una mano como si estuviera dando clase—, tal vez en 10 años me hagan ponerme serio.
Jiraiya frunce el ceño.
—¿Y si acortamos eso hoy?
—Entonces —sonrío—, tendrán que atraparme primero.
Tsunade da un paso adelante, la mirada encendida.
—Perfecto.
—Cruje los nudillos—.
Eso es exactamente lo que pienso hacer.
Jiraiya vuelve a elevar su guardia, esta vez más serio.
Orochimaru inclina la cabeza… como una serpiente antes de atacar.
—Segunda ronda —sentencia él.
‘Huh.
Parece que por fin entramos en calor.
Los tres atacan de nuevo.
‘Ahora sí me siento como personaje anime, con segunda ronda y eso’.
Activo mi percepción.
El mundo vuelve a esa calma artificial donde cada sonido es más claro y cada movimiento se vuelve predecible.
No es que el tiempo se haga más lento… es solo que yo voy más rápido.
Tsunade es la primera en moverse esta vez.
Carga directo hacia mí, pero no a lo bruto; mantiene la guardia alta, el pie bien plantado, el peso distribuido.
Aprende rápido la niña.
Su golpe va dirigido no a mi rostro, sino a mi hombro derecho: un ataque que sacrifica daño por control.
Jiraiya la sigue medio segundo después, entrando desde la izquierda, apuntando a cerrar mi ángulo de escape con un barrido bajo.
Y Orochimaru… Él no se lanza.
Él espera.
Analiza.
Quiere ver cuál de los dos ataques forzó a fallar para entrar por el hueco.
‘Tch… estos tipos realmente piensan que me pueden superar.’ Me muevo.
No salto atrás.
No esquivo a los costados.
No bloqueo.
Voy directo hacia Tsunade.
Ella lo nota, claro.
Lo esperaba, de hecho; baja el centro de gravedad, lista para absorber mi impulso y usarlo en mi contra.
Pero antes de que nuestros brazos choquen, mi pie cambia el ritmo.
Un micropaso.
Apenas un deslizamiento.
Lo suficiente para que su agarre falle por dos centímetros.
Mi mano toca su muñeca y redirijo su fuerza hacia abajo.
No la tumbo; simplemente la hago perder el agarre por un instante.
Jiraiya llega justo entonces.
Su barrido corta el aire donde debería estar mi pierna.
Pero yo ya no estoy ahí.
Coloco un dedo en su frente.
—Muy lento.
Un leve empujón, apenas usando mi propio equilibrio, y Jiraiya pierde estabilidad, cayendo sentado con una expresión entre indignada y confundida.
Tsunade alza la vista, lista para seguir atacando pese al fallo anterior… pero se detiene.
Hay frío detrás de mí.
Orochimaru.
Reclamando su oportunidad.
Lo siento antes de verlo: un golpe directo, certero, sin adornos.
Su mano abierta va directo a mi cuello, calculando dónde rompería mi postura.
‘Este niño sí quiere matarme… qué adorable, aún te quedan años para que un aura tan simple me afecte; comparado con el Orochimaru grande, esto parece una brisa.’ Me agacho y giro al mismo tiempo.
Su mano pasa rozando mi cabello.
Su expresión se tensa —no por sorpresa, sino por anticipación.
Está esperando mi contraataque.
Pero no le doy uno.
En vez de eso, avanzo un peldaño adicional de su alcance, colocándome detrás de él.
Un golpe suave con dos dedos en su espalda y el cuerpo de Orochimaru tropieza hacia adelante, rompiendo su equilibrio perfecto.
Cuando los tres se recuperan, estoy otra vez en el centro del triángulo.
Como si nunca me hubiera movido.
Jiraiya se levanta, fastidiado.
—¡Deja de hacer eso!
¿¡Cómo se supone que te alcancemos si te mueves como fantasma!?
Tsunade aprieta los dientes, ya con un mechón de pelo suelto del esfuerzo.
Orochimaru se limpia el polvo del hombro, su mirada más afilada.
—La precisión es… irritante.
Yo sonrío, satisfecho.
—Pues… —Me estiro como si solo hubiera calentado un poco.
Si quieren atraparme, tendrán que empezar a pensar más rápido.
Para ellos soy como un dios de la lucha, pero eso es porque no son lo suficientemente rápidos y fuertes; si no fuera por eso, no concentraría tanto de mi percepción.
Tsunade da un paso.
Jiraiya también.
Orochimaru ladea la cabeza.
Los tres hablan al mismo tiempo: —Tercera ronda.
Yo exhalo, divertido.
‘Caray… ahora sí parece que se lo quieren tomar en serio.
Qué diferencia con la presión que ejercía Minato, y eso que ese mocoso me enfrentaba solo.
Jaja… esto hasta se siente un poco aburrido.
Si bien reconozco que estos tipos son genios de la generación actual, comparado con tipos como Minato y la propia Sayuki (esta me hace temblar), siento que se quedan algo lejos.
—Vengan —digo, levantando la mano con una sonrisa confiada.
Los tres avanzan al mismo tiempo.
Y yo activo mi percepción una vez más.
Después de un buen rato de intercambios, la pelea termina porque, sinceramente, me aburro.
El trío claramente ha mejorado; su coordinación es muchísimo mejor que antes.
Pero mientras concentre todo mi poder en la percepción, para ellos es simplemente imposible tocarme.
Bueno… al menos a su nivel actual.
———————- Después de la sesión de entrenamiento con el trío, decido alejarme un rato.
Ellos ya están tirados en el suelo, jadeando como si les hubieran pasado por encima tres inviernos seguidos; no les vendrá mal descansar.
A mí, en cambio, lo que me viene mal es seguir estancado.
Mis pasos me llevan al bosque, donde el ruido se atenúa y el aire es más fresco.
El silencio aquí pesa distinto, casi como si el lugar entero estuviera esperando que haga algo.
‘Tsk… demasiado tiempo sin usar mi poder real.’ Todo este tiempo, no, incluso desde antes cuando estaba con Minato, mayormente he estado entrenando mi percepción, dejando de lado mi físico debido a cierta incapacidad por parte de mis oponentes para templar mi cuerpo, así que lamentablemente puedo sentir que no he mejorado mucho en este aspecto, pero al menos puedo sentir cómo mi percepción sí ha mejorado; momentos como hace rato, donde sentía sincronización con mi entorno, como hace rato, son un poco más frecuentes.
¿Será que mi camino no es tanto como el de Luffy con su gran físico, sino más como el de Katakuri con su gran percepción?
Es muy posible; no, si es así, mejor.
Siento que esa combinación es la mejor, ya que hay equilibrio, una gran visión junto a un físico igual de fuerte; no siento que llevar todo a una estadística sea el camino, al menos para mí.
Mis músculos ya no responden como antes, no con la naturalidad que tenía cuando peleaba al límite.
Mis técnicas… sí, se están oxidando.
No es algo que me agrade admitir, pero es la verdad.
Estando lejos de peleas de verdad en este último tiempo, realmente me está llevando por el sedentarismo; la maestra probablemente tenga que entrenarme de nuevo para recuperar mi fuerza en cierto sentido.
Camino un poco más hasta un claro amplio, donde la luz se cuela entre las hojas y el suelo está marcado por viejas cicatrices de entrenamiento.
—Bien —murmuro mientras estiro los brazos—.
Hora de desempolvar lo olvidado.
Cierro los ojos.
Respiro profundo.
Y dejo que esa energía que no uso desde hace meses empiece a despertar, lenta… pesada… como un gigante arcaico volviendo a abrir los ojos.
El chakra dentro de mi cuerpo tiembla, como si hubiera estado hibernando demasiado tiempo.
Bueno… si te preguntas por qué de repente parece que mi chakra tiene presencia propia, digamos que últimamente —y sin entender muy bien— he sentido cómo la energía se acumula dentro de mí.
No sé si es porque no la he descargado recientemente o por alguna otra razón, pero puedo sentir cómo mi habilidad berserker reacciona.
Y honestamente, solo puedo maldecir por dentro.
Esto me recuerda demasiado a aquella época en la que mis emociones se descontrolaban como si tuviera un demonio mordiéndome por dentro.
Me costó un infierno de entrenamiento estabilizarme… y ahora, de repente, esa sensación vuelve como si todo ese esfuerzo no valiera nada.
El problema es que, aunque estoy entrando en meditación, siento que no está funcionando.
Algo está fuera de lugar.
Algo no fluye como debería.
‘¿Por qué me pasan situaciones tan extrañas?’ MI duda es cómo debería liberarme de esto; debido a mi posición actual, no puedo estar ausentándome demasiado buscando peleas al mismo tiempo que evito que me descubran.
Ya necesariamente necesito oponentes fuertes para tener una batalla de verdad, no simples bandidos.
He aparecido en la aldea como un no ninja.
No es lo mío simplemente ir a otras aldeas a atacarlas por motivo asi.
Suspiro.
Espero tener una solución pronto.
‘Esto simplemente no tiene sentido; antes solo bastaba con una sesión de entrenamiento para sofocar esto y eso que no tenía peleas debido a mi entrenamiento con la maestra que me prohibía…’ Murmuro para mí mismo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com