Mi sistema poco útil en naruto(Versión español) - Capítulo 432
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- Capítulo 432 - 432 Capítulo 429 La aldea donde nadie mira al cielo
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432: Capítulo 429: La aldea donde nadie mira al cielo.
432: Capítulo 429: La aldea donde nadie mira al cielo.
El viaje fue largo, fueron varios días de persecución, pero al final lo logré, me salí de la persecución de Raíz.
Después de caminar por tantos días, llegué a este pueblo remoto que tenía pocos registros, incluso en el futuro, todo eso debido a que este lugar es uno de poca importancia, un pueblo alejado y pobre, por así decirlo.
La aldea no tenía nombre en los mapas.
Quizá nunca lo tuvo.
Barcas viejas.
Cuerdas remendadas.
Casas hechas con madera hinchada por la humedad.
Vida dura… pero vida al fin.
Me acerqué por el camino principal.
Algunos pescadores dejaron de trabajar un instante para observarme.
¿Un niño desconocido?
Sí.
¿Fuera de lo habitual?
No mucho.
Una anciana entrecerró los ojos.
—Tienes pinta de haber caminado más de lo que deberías, muchacho.
—Busco un lugar tranquilo —respondí.
Ella asintió como si eso bastara.
—Tranquilo, hay —dijo—.
Incluso más de lo que nos gustaría.
Sus palabras me dejaron pensando.
La rutina de la costa Encontré una cabaña vieja, abandonada, a un costado del muelle.
La arreglé lo justo para dormir bajo techo.
El día pasó sin sobresaltos: Entrenaba en la arena.
Pescaba lo necesario.
Un ritmo simple.
Demasiado simple, pero… funcional.
Aunque la aldea escondía algo detrás de su quietud.
Lo que ocurre cuando cae la noche Al principio no entendí por qué el muelle quedaba vacío tan rápido al atardecer.
Ni por qué las familias atrancaban sus puertas con tanta prisa.
Ni por qué los niños dejaban de reír de golpe cuando el cielo empezaba a oscurecer.
Hasta que escuché el rumor.
Una vibración baja, profunda, que venía desde el mar abierto.
No era viento.
No era marea.
—Regresó… —susurró uno de los pescadores mientras cerraba su ventana.
Esa palabra se repitió en varias casas, casi como una plegaria.
Regresó.
Algo que viene del mar.
Algo que nadie nombra directamente.
Algo que no se atreven a describir.
Interesante.
Muy interesante.
¿Un monstruo del mar?
Salir a mirar Esa noche me quedé en la orilla.
A este punto, incluso si aparece el Hokage mismo, tengo algo de confianza para escapar ileso.
— Mientras estaba sentado alrededor de la fogata, de repente recordé algo que había olvidado y que tenía que hacer hace mucho tiempo.
‘Ahora mismo es cuando el tercer raikage está en su juventud, ¿no?’ Pensándolo por un momento, reviso mis recuerdos y efectivamente en este tiempo es justo cuando el tercer raikage está empezando su camino.
“…” ¿Debería ir?
La verdad es que no me siento preparado para ir a la aldea de la nube, por eso este pensamiento se me había olvidado cuando vine acá, pero de repente ahora lo pienso de nuevo.
Aprieto mis puños, sintiendo mi propia fuerza.
Ahora que el núcleo del sistema se va a renovar para viajar nuevamente, si algo sale mal, simplemente me podría ir, ¿no?
Me acomodé encima de la arena al borde de la playa mientras pensaba.
Había una inquietud en el aire.
Un pulso extraño que acompañaba cada ola.
Me levanto de mi lugar sintiendo una presencia a lo lejos.
Me senté sobre una roca, dejando que la brisa marina enfriara mis manos.
—Lo que sea que haya ahí afuera… —murmuré—.
No parece tímido.
El mar estaba oscuro.
La luna, apenas una línea delgada.
Y bajo todo eso… algo respiraba.
Lento.
Pesado.
Sonreí apenas.
—Está bien —dije—.
Si vine hasta aquí, que valga la pena.
Y me quedé mirando el horizonte.
La brisa nocturna golpeó la costa con una calma engañosa.
Pero yo no estaba calmado.
La sangre me hervía.
Literalmente.
Berserker no pedía permiso.
Jamás lo hacía.
Mi respiración se volvió más lenta, más densa.
Una mezcla inquietante entre euforia… y hambre de pelea.
El mar seguía oscuro, pero ya no estaba quieto.
No eran olas.
No era marea.
Era algo grande moviéndose bajo la superficie.
A unas decenas de metros de la costa, donde nadie se atreve a navegar, una sombra gigantesca se mueve lentamente bajo la superficie.
Yuu avanza caminando sobre el agua, cada paso firme gracias a su chakra.
El viento le azota el rostro, y el silencio solo es interrumpido por burbujeos profundos… como respiraciones monstruosas.
De pronto, una columna de agua se eleva como un géiser, y unos tentáculos gruesos como torres emergen.
—Así que tú eres el que atacó al barco… —murmura Yuu, haciendo crujir sus nudillos—.
Está bien.
Vamos a bailar.
Un tentáculo azota el mar como si fuera una gigantesca fusta.
Yuu da un chasquido con el pie.
Soru.
Su figura desaparece antes de que el golpe lo alcance, reapareciendo 10 metros más lejos.
Otro tentáculo se alza desde debajo del agua e intenta agarrarlo.
Yuu clava sus talones sobre la superficie.
Kami-e.
Su cuerpo se dobla y ondula como si fuese de papel, esquivando el tentáculo sin perder equilibrio.
Entonces siente una vibración profunda.
El kraken está justo debajo.
Yuu frunce el ceño, activa Haki de Observación y ve mentalmente el movimiento: un tentáculo más delgado, rápido, subiendo directo por debajo.
Él salta hacia atrás, impulsándose con un torbellino de agua.
Geppo.
Golpea el aire tres veces con los pies, ascendiendo en una especie de escalera invisible.
Todavía no lo domina del todo; el tercer “paso” pierde fuerza y cae en picada —justo para esquivar otro latigazo submarino.
Mientras cae, el kraken emerge por fin.
Es enorme, con un ojo del tamaño de una casa y un pico oscuro como piedra volcánica.
La criatura ruge sin sonido, solo vibraciones brutales en el agua.
Yuu cae en un ángulo perfecto y, con una patada horizontal: Rankyaku.
Una onda de choque curva, que explota contra uno de los tentáculos, haciéndolo retroceder.
El kraken lanza seis tentáculos simultáneos desde diferentes direcciones.
Yuu sonríe.
Y endurece toda su piel, huesos y músculos.
Tekkai.
Su cuerpo se vuelve tan duro como hierro.
Los tentáculos chocan contra él como martillos gigantes.
El agua explota en todas direcciones.
El impacto hunde parcialmente a Yuu, pero él resiste, aunque inmóvil.
—Ya… basta —dice con los dientes apretados cuando el último golpe termina.
El agua vuelve a calmarse alrededor de él, aunque sigue temblando por debajo.
Entonces Yuu baja la mano, apunta con dos dedos… Y por primera vez en toda la pelea, decide usar su favorita: Shigan.
—Penetra.
—susurra.
Aparece frente al tentáculo principal usando Soru, y hunde el dedo en el punto exacto donde el chakra y el haki le indican que el tejido es más débil.
¡Shigan!
Una ráfaga de disparos velocísimos atraviesa la piel del tentáculo, como agujeros hechos con balas diminutas.
El kraken ruge esta vez sí con un sonido audible, una vibración que divide las olas.
Retrocede.
Se hunde por completo… Y Yuu sabe que no está huyendo.
Está preparando algo grande.
Yuu concentra haki en los puños y en los pies.
—Vamos entonces… pequeño monstruo.
Debajo, una luz azulada comienza a brillar.
El kraken libera una onda de electricidad natural del mar del rayo.
De repente me congelo al ver esto.
El agua empieza a chispear… El mar entero se vuelve un campo eléctrico.
Salgo de mi estupor y esquivo hacia un costado.
*ataque*-*chisporrear* El lugar donde estaba Yuu es atacado por un tentáculo que chisporroteaba electricidad.
Yuu, a unos metros, mira todavía atónito.
“¡Pero qué diablos es esto, ¿desde cuándo los pulpos tiran electricidad?!” La pregunta apenas alcanza a formarse cuando todo el mar alrededor se ilumina con venas azuladas.
El kraken no solo libera electricidad: la controla, la distribuye, la convierte en un campo de muerte bajo la superficie.
Yuu siente cómo cada ola lleva un pulso que podría cocerlo vivo.
—Mar del Rayo… claro… —gruño, apretando las manos—.
Por eso los pescadores odian el cielo.
Ni el mar los deja en paz.
Un tentáculo surge de la superficie como un látigo gigantesco, cubierto de electricidad en espiral.
Yuu se adelanta, esquivando por instinto.
Pero el propio aire a su alrededor estalla por el calor estático.
—¡Tch!
Soru.
Desaparece un instante antes de que el tentáculo descargue un rayo tan potente que el agua donde estaba Yuu queda convertida en vapor.
Vapor.
¡El mar hirvió!
Desde arriba, la criatura levanta otro tentáculo, que cae como un martillazo.
Yuu lo recibe de frente.
Tekkai.
BOOM El impacto sacude todo su cuerpo como un trueno atrapado en un tambor.
Crujen sus costillas, vibran sus huesos.
No se rompe.
Pero tampoco se puede mover ni un milímetro.
El tentáculo lo hunde en el agua electrificada.
—¡Gah!
El berserker ruge dentro de él y la adrenalina le salva la piel… literalmente.
Yuu libera la técnica y se lanza hacia la superficie, impulsándose con un estallido de chakra.
¡SPLASH!
Sale disparado del agua como un proyectil, jadeando, con humo elevándose de su espalda por la electricidad acumulada.
—Oye… —dice mirando al monstruo, sacudiéndose el agua— Eso sí duele.
Levanta la mano, y la espada vuelve a su palma como si siempre hubiera estado esperándola.
Haki fluye por la hoja.
Chakra se concentra en los bordes.
El aire alrededor se agrieta apenas, como si estuviera siendo cortado antes de tiempo.
El kraken saca el ojo principal del agua.
Se abre, enorme, rojo, con líneas luminosas que giran.
Yuu siente la intención asesina.
El monstruo acumula energía dentro del cuerpo.
Marejada eléctrica completa.
Lo va a soltar TODO; al parecer ya se dio cuenta de lo peligroso que soy.
—Ok… eso sí puede matarme.
Sonríe.
No como broma.
No como valentía.
Sino como hambre pura de pelea.
Berserker.
El pulso en su sangre cambia.
Su musculatura se tensa.
El mundo se vuelve más lento.
—Perfecto… —susurra Yuu, inclinándose ligeramente hacia adelante.
—Si tú vas a tirar tu mejor ataque… yo también.
Da un paso sobre el mar.
El agua bajo su pie se hunde como si pisara acero derretido.
Otro paso.
Crea un pequeño cráter circular.
Y entonces… Soru + Soru + Soru.
Tres ráfagas consecutivas lo disparan hacia adelante a una velocidad absurda.
El kraken siente el peligro y libera su ataque.
Un rayo masivo, azul-blanco, cae desde su cuerpo hacia el agua y se expande como una explosión.
Una esfera eléctrica del tamaño de un edificio.
Pero Yuu, en pleno aire, ya está levantando su espada.
Haki endurece los brazos.
Chakra afila la hoja hasta un punto casi invisible.
La espada vibra.
—Corte de energía… El rayo gigantesco lo envuelve.
La luz devora su figura.
Desde el muelle, sería imposible ver algo.
Pero dentro del resplandor, Yuu aprieta los dientes.
—¡¡¡CORTE DE MEDIA LUNA!!!
Corta.
Y el mar entero se parte.
El rayo se divide en dos como si fuera agua clara.
El corte sigue su camino hacia abajo.
Golpea de lleno el cuerpo inmenso del kraken.
¡BOOOOOOM!
Una columna de agua gigantesca sube al cielo.
El mar forma un cráter momentáneo.
Los tentáculos se sacuden como serpientes gigantes cortadas por la mitad.
Yuu sale expulsado del humo y el vapor, rodando sobre la superficie del agua hasta detenerse.
Frente a él, el kraken vuelve a emerger en dos pedazos.
Al ver la escena, Yuu se congela brevemente.
‘¿Que ya se murió?’ Yuu parpadea dos veces.
El kraken, efectivamente, está partido en dos.
Mitad derecha.
Mitad izquierda.
Y un espacio incómodo en el centro, como si estuvieran esperando al jurado para calificar la separación.
Las mitades se detienen de inmediato.
Lo miran.
O bueno… lo intentan.
Una no tiene ojo y la otra lo tiene mirando para otro lado, pero la intención se entiende.
Y, como si fueran dos hermanos a los que su madre acaba de regañar, ambas mitades se giran lentamente… …y se hunden.
Sin rugido.
Sin explosión.
Sin dramatismo.
Solo blub blub blub.
El mar se queda completamente en silencio.
Yuu baja la espada.
—¿En serio…?
—susurra—.
¿Esa fue toda la pelea?
Una ola pequeña lo empuja por detrás, como dándole la respuesta: “Sí, bro”.
Yuu se queda mirando el horizonte con el viento heroico que ya no coincide con nada.
—Bueno.
Supongo que… gané.
¿Creo?
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