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Mi sistema poco útil en naruto(Versión español) - Capítulo 446

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  4. Capítulo 446 - 446 Capítulo 443 Oficinista por condena
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446: Capítulo 443: Oficinista por condena 446: Capítulo 443: Oficinista por condena Al día siguiente, Yuu abrió los ojos con la misma sensación de condena existencial que tendría alguien despertando en una celda.

‘Maldita sea…

seis días más de esto.’ Se quedó mirando el techo por un momento, considerando seriamente fingir una enfermedad terminal.

Descartó la idea al recordar que Tsunade era literalmente la mejor ninja médico del mundo y probablemente lo arrastraría a la oficina aunque tuviera tres costillas rotas.

Espera.

Él literalmente había tenido costillas rotas hace unos días.

Y lo había arrastrado a la oficina de todos modos.

‘Esta mujer es un demonio.’ Con un suspiro de resignación, se levantó y bajó a prepararse algo de desayunar.

Arroz simple, un poco de pescado seco y una taza de té que sabía a derrota anticipada.

Después de terminar, se vistió con ropa cómoda y salió hacia la Torre del Hokage, tomando el camino más largo posible para retrasar lo inevitable.

——— Torre del Hokage – 7:55 AM Yuu llegó exactamente cinco minutos antes de la hora establecida.

No por puntualidad, sino porque llegar tarde significaría horas extras, y eso era inaceptable.

Subió las escaleras con pasos lentos, como un reo caminando hacia el patíbulo.

Al llegar frente a la puerta de la oficina, respiró hondo.

‘Solo seis días más.

Solo seis días…’ Tocó la puerta.

—Adelante.

Entró.

Tsunade ya estaba en su escritorio, rodeada de montañas de papel que parecían haber crecido durante la noche.

Tenía una taza de café en una mano y un sello en la otra, y la expresión de alguien que ya llevaba dos horas trabajando.

—Llegas temprano —comentó sin levantar la vista.

—No quería darle excusas para agregar más días a mi condena, maestra.

—Inteligente.

Tsunade señaló el mismo asiento del día anterior.

Si ayer había una torre de documentos, hoy había una cordillera completa.

Yuu sintió cómo su alma intentaba abandonar su cuerpo.

—Maestra…

¿todo eso es para hoy?

—No.

Un alivio momentáneo lo invadió.

—Eso es solo hasta el mediodía.

La segunda mitad llegará después del almuerzo.

El alivio murió instantáneamente.

—¿Me está castigando o intentando matarme?

—Ambas cosas —respondió Tsunade con una sonrisa que no llegaba a sus ojos—.

Ahora siéntate y empieza.

Yuu se dejó caer en la silla con la misma expresión que tendría alguien aceptando su ejecución.

——— Primera hora: 8:00 AM – 9:00 AM —Estos son reportes de misiones rango D —explicó Tsunade, señalando una pila—.

Necesitan ser clasificados por tipo: agrícola, urbano, asistencia civil o misceláneo.

—¿Y estos?

—Reportes rango C.

Mismo proceso, pero además necesitas verificar que las firmas del líder de equipo coincidan con el registro.

—¿Y estos de acá?

—Quejas ciudadanas sobre ninjas en servicio.

Yuu tomó una de las hojas.

Leyó: “El ninja conocido como ‘*** ******’ destruyó mi puesto de ramen durante una persecución.

Exijo compensación.” Yuu parpadeó.

——— Segunda hora: 9:00 AM – 10:00 AM Toc toc —Adelante —dijo Tsunade sin levantar la vista.

La puerta se abrió y Shizune entró con otra pila de documentos.

—Lady Tsunade, los reportes del hospital llegaron.

También hay tres solicitudes de misión urgente y…

—se detuvo al ver a Yuu— Oh, buenos días, Yuu.

—Buenos días, Shizune-san —respondió Yuu con una voz que sonaba peligrosamente cercana a la de un zombie.

Shizune miró la cantidad de trabajo frente a él y luego a Tsunade con expresión ligeramente preocupada.

—Lady Tsunade, ¿no cree que es mucho trabajo para…?

—No —interrumpió Tsunade.

—Pero— —Shizune, este chico peleó contra alguien lo suficientemente fuerte como para romperle las costillas y luego mintió sobre ello.

Un poco de papeleo no lo va a matar.

‘No estés tan segura’, pensó Yuu.

Shizune suspiró y dejó los nuevos documentos sobre el escritorio.

—Al menos asegúrese de que tome descansos, Lady Tsunade.

—Lo haré.

Ahora ve, tienes tus propias responsabilidades.

Shizune asintió y salió, no sin antes lanzarle a Yuu una mirada de lástima.

——— Tercera hora: 10:00 AM – 11:00 AM Yuu había desarrollado un sistema.

Leer el documento sin pensar demasiado.

Marcar lo obvio.

Archivar.

Repetir.

Era mecánico.

Eficiente.

Y absolutamente destructor de su cordura.

—Maestra.

—¿Qué?

—Este reporte dice que un equipo genin completó una misión rango c por accidente.

Tsunade levantó la vista.

—¿Cuál equipo?

—Team **.

***,****,****.

—Ah.

Sí, recuerdo eso.

Iban por un gato y terminaron destrozando una operación de contrabando.

—¿Y eso cuenta como completada?

—Técnicamente, sí.

Márcalo como ‘exceso de eficiencia’ y añádelo al expediente de ***** como ‘supervisión cuestionable’.

——— Hora del almuerzo: 12:00 PM —Tienes treinta minutos —dijo Tsunade—.

Ni uno más.

Yuu no necesitó que se lo repitieran dos veces.

Salió de la oficina como si lo persiguiera un bijū.

Bajó las escaleras de tres en tres, casi tropezando con un chūnin que subía con más documentos.

‘Ese pobre desgraciado probablemente va a la oficina de Tsunade’, pensó Yuu con genuina lástima.

Se dirigió al puesto de comida callejera más cercano.

—Lo de siempre —dijo al llegar.

—¿Mal día?

—preguntó el dueño al ver su expresión.

—Peor.

Estoy trabajando para la Hokage.

—Ah.

Mis condolencias.

Le sirvió un tazón extra grande de carne sin cobrar de más.

Yuu lo devoró en tiempo récord, agradeció con una inclinación de cabeza y regresó a la Torre con dieciocho minutos de sobra.

No porque quisiera.

Sino porque llegar tarde significaría más trabajo.

——— Tarde: 1:00 PM – 3:00 PM La segunda mitad del día fue peor.

No solo había más documentos, sino que eran más complejos.

—Estos son reportes financieros —explicó Tsunade—.

Necesitas verificar que los gastos de misión coincidan con los presupuestos aprobados.

Yuu miró los números.

Eran muchos números.

Demasiados números.

—Maestra, yo no estudié contabilidad ninja.

—Nadie lo hace.

Solo verifica que los totales coincidan y que no haya nada obviamente sospechoso.

—¿Cómo qué?

—Como un equipo genin reportando gastos de 50,000 ryō en una misión de buscar un gato.

Yuu miró el documento que tenía en las manos.

Era exactamente eso.

—¿Team ** de nuevo?

—Team ** de nuevo.

—¿Qué hicieron, comprarle al gato un castillo?

—Destruyeron medio distrito comercial persiguiéndolo.

Marca eso como ‘daños colaterales – compensación pendiente’ y envíalo a finanzas.

‘Esta aldea es un caos’, pensó Yuu.

——— 3:00 PM – Visitante inesperado Toc toc —¿Ahora qué?

—murmuró Tsunade, claramente cansada de interrupciones.

La puerta se abrió.

Kakashi entró con su postura relajada característica, un libro naranja en la mano y esa sonrisa de ojo que prometía problemas.

—Buenas tardes, Hokage-sama.

—Llegas tarde a reportar, Kakashi.

—Me crucé con un gato negro.

—Esa es la excusa más patética que has usado este mes.

—Gracias.

Me esforcé por hacerla creíble.

Tsunade masajeó sus sienes.

Kakashi finalmente notó a Yuu sentado entre montañas de papel, con expresión de alma en pena.

—Oh.

Yuu.

No esperaba verte aquí.

—Castigo —respondió Yuu con voz muerta.

—Ah.

Desapareciste de nuevo, ¿verdad?

—Algo así.

—¿Te divierte ver el sufrimiento de mi alumno, Kakashi?

—preguntó Tsunade con tono peligroso.

—Un poco —admitió Kakashi con honestidad brutal—.

Pero vine por otro asunto.

Dejó un reporte sobre el escritorio.

—Los resultados del rastreo que me pidió.

Tsunade lo tomó y leyó en silencio.

Yuu, a pesar de estar exhausto, prestó atención.

Sabía exactamente de qué rastreo hablaban.

El suyo.

—Interesante —murmuró Tsunade—.

El rastro simplemente…

se desvaneció.

Como si hubiera dejado de existir.

—Exacto —Kakashi se rascó la cabeza—.

Nunca había visto algo así.

Normalmente, incluso con técnicas de ocultamiento, queda algún residuo.

Pero esto…

fue como si la persona literalmente desapareciera de este plano.

Yuu mantuvo la expresión neutral, pero por dentro estaba tomando notas mentales.

‘Así que el núcleo no solo me lleva al pasado, sino que borra mi presencia del presente.

Interesante.’ —¿Alguna teoría?

—preguntó Tsunade.

—Algunas.

Ninjutsu secreto de alguna especialización de ocultación, tal vez.

O algún sello especial de chakra.

Pero nada concluyente.

Tsunade miró a Yuu de reojo.

Yuu fingió estar absorto en un documento sobre requisiciones de kunai.

—Entiendo.

Gracias, Kakashi.

Puedes retirarte.

—A sus órdenes, Hokage-sama.

—Kakashi se dirigió a la puerta, pero se detuvo—.

Ah, Yuu.

—¿Sí?

—Buena suerte con el papeleo.

Te hará más fuerte.

—¿El papeleo me hará más fuerte?

—No, pero el trauma te dará carácter.

—Pareciera que Kakashi lo dice con buenas intenciones.

Y con eso, desapareció en un Shunshin.

‘Idiota’, pensó Yuu.

——— 5:00 PM – Visita sorpresa Dos horas después, cuando Yuu estaba considerando seriamente usar un Kage Bunshin para terminar más rápido (y arriesgarse a la ira de Tsunade), la puerta se abrió de nuevo.

Esta vez, sin tocar.

—¡Yuu!

Una voz femenina, alegre y ruidosa.

Yuu levantó la vista.

Naruko Uzumaki entró como un torbellino de energía rubia, con su sonrisa característica de oreja a oreja.

—¡Escuché que estabas trabajando aquí!

¡Pensé que habías muerto o algo así!

—Naruko…

—Tsunade la miró con expresión de advertencia—.

Esta es la oficina del Hokage, no un parque.

—¡Lo sé, lo sé, abuela Tsunade!

—Naruko saludó con la mano despreocupadamente—.

Solo vine a ver a Yuu.

¡Han pasado dos semanas!

Se acercó al escritorio de Yuu y miró la montaña de papeles.

—Guau.

Hiciste algo realmente malo, ¿verdad?

—Algo así.

—¿Qué fue?

¿Destruiste algo?

¿Peleaste con alguien?

Las mismas preguntas que me hizo en el hospital, pero que me dieron flojera responder.

—Naruko —interrumpió Tsunade con tono cansado—.

Si no tienes nada importante que hacer, vete.

Naruko hizo un puchero, pero finalmente suspiró.

—Bueno…

entonces al menos te traje esto.

Sacó algo de su bolsillo y lo puso sobre el escritorio de Yuu.

Era un cupón de Ichiraku Ramen.

—Para que comas algo bueno después de todo este trabajo aburrido.

Yuu miró el cupón.

Luego miró a Naruko.

Odio el ramen… pero si es de Ichiraku, podría ir.

Algo en su pecho se sintió un poco más ligero.

—Gracias, Naruko.

—¡No hay problema!

¡Somos amigos!

Le dio una palmada en el hombro (que dolió más de lo esperado) y salió de la oficina con la misma energía con la que había entrado.

Tsunade la observó irse y luego miró a Yuu.

—Veo que te has vuelto muy cercana con Naruko, aunque como adulta te recomendaría que tuvieras ciertos límites, no vaya a ser que tengas problemas acumulados cuando seas adulta.

Las mujeres no son juguetes para jugar, ¿sabes?.

—Yuu mira a Tsuande con la ceja levantada—.

No sé de qué habla, maestra, Naruko es mi buena amiga.

—Supiro—Supongo que los problemas son inevitables para ti.

A pesar de que Tsuande es mayor y sabe claramente lo mala que es la situación amorosa de Yuu se abstiene de decir mucho, curioso.

—Jaja, maestra, lo peor que hice fue robarle un beso a una niña chillona de cabello rubio en la puerta de su casa.

Tsuande vuelve la mirada hacia Yuu.

—Mocoso, te has vuelto muy valiente como para admitir un tema así frente a mí, ¿verdad?

Veo que Yugao se ha estado descuidando mucho sobre tus modales.

——— 8:00 PM – Fin del segundo día Cuando el reloj marcó las ocho, Tsunade finalmente cerró su último documento, se habia tardado mucho debido a la reprimenda que sufrió por parte de su maestra.

Por suerte el trabajo no se extenderia hasta mas noche.

—Suficiente por hoy.

Yuu dejó caer la pluma como si fuera de plomo.

—¿Puedo irme?

—Puedes.

Mañana a las ocho.

Yuu se levantó con las piernas entumecidas y los dedos adoloridos.

—Buenas noches, maestra.

—Buenas noches, Yuu.

Salió de la oficina.

Esta vez no fue al parque.

Fue directo a Ichiraku Ramen, usó el cupón de Naruko y comió en silencio.

El dueño no hizo preguntas.

Solo le sirvió y lo dejó comer en paz.

Cuando terminó, Yuu volvió a casa, se dejó caer en la cama y se durmió instantáneamente.

Cinco días más.

Solo cinco días más.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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