Mi Venganza - Capítulo 14
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14: Mentiras 14: Mentiras Mamá perdóname te falle, no seguí tus consejos, pero me dejaste sola en este mundo no tuve mas remedio que buscar a alguien que estuviera conmigo, pero ahora se me que me equivoque.
Me sentía vulnerable, como si en cualquier momento caería en un abismo.
Tocan la puerta y después entra Esmeralda – Mari tu esposo se ofreció a dormir en el sofá para que yo pudiera dormir cómodamente contigo – – Si esta bien entonces duerme yo me iré a duchar para poder descansar bien – – Esta bien – Ella se fue acostar mientras que yo me fui a duchar, después de 15 minutos ya me estaba secando mi cabello, y pensando en mi hija.
Así que fui a su habitación ella estaba durmiendo.
Me acerco a ella para acariciar su frente – Mi bebé are todo lo necesario para no perderte, tu no tienes nada de culpa – Solo que hay veces que como adulto tomamos decisiones sin pensar en las consecuencias y lastimamos a la familia.
Le doy un beso en la frente, la cubro con su cobija para después salirme de su habitación e irme a dormir a mi recamara.
Al entrar me doy cuenta que Esmeralda aún sigue despierta y se encontraba sentada sobre la cama.
– Aun no duermes – – No puedo dormir – – Si quieres te iré a preparar un té para que puedas conciliar el sueño – – No es necesario, solo ven y charlemos un poco – – De que – – Marisela sé que tienes problemas, puedes confiar en mi, soy tu amiga, hermana y confidente – Esas palabras me fueron suficientes para entender que no estaba sola y que podía conversar con ella de manera segura.
– Es cierto para que te voy a mentir – Guardo silencio y después suspiro.
– Te diré todo, Manuel había perdido su trabajo y el me lo oculto, se iba en las noches supuestamente a trabajar, yo le creí por ingenua, hasta que en una noche llego preocupado, me dijo que quería hablar conmigo de algo importante.
El no tuvo opción y me tuvo que decir la verdad, que durante las noches anteriores no iba al trabajo ya que lo habían despedido – – Entonces que hacia en las noches, donde supuestamente estaba trabajando – – Iba a beber alcohol con su amigo en un bar el mismo me lo dijo – Esmeralda solo se quedó en silencio escuchando lo que yo decía.
– Y sabes lo que hizo, pidió dinero prestado para después venir y decirme que eran sus propinas, al enterarme me enoje mucho pero que podía hacer, nada.
Después vino lo peor, su amigo lo amenazo y dijo que si no devolvía el dinero en un mes nos iba a quitar nuestra hija para tomarla como garantía – – ¡Que!
acaso su amigo de Manuel no es humano, para estar tomando la vida de una pequeña, que no tiene nada de culpa por las malas decisiones de su padre – – Es lo mismo que pensé, ahora me entiendes, la razón por la que empecé a vender comida – – Si entiendo es para salvar a tu hija de ese hombre cruel – – Si – – Lo siento mucho, debes de ser fuerte por tu hija – – Si eso lo sé – Esmeralda me da un abrazo, quise llorar, pero no lo hice solo tuve que soportar el dolor de mi corazón.
– Cuando todo esto termine es mejor que te divorcies de él, no te merece – – Si, lo hare – Ella tiene mucha razón debo de alejarme de el, si se atrevió a poner a nuestra hija en peligro, puede que en el futuro lo haga de nuevo.
– Bueno entonces vamos a dormir ya que mañana será un día de mucho trabajo – – Si está bien, descansa – Me acosté, espero que esta pesadilla se acabe pronto.
Ya habían pasado tres semanas.
Marisela junto a Esmeralda siguieron vendiendo comida, el dinero que generaba lo iba ahorrando lo mas que podía para pronto finalizar la deuda.
Y el auto siempre las seguía de lejos era unos trabajadores de Alonso ya que siempre lo mantenían informado de todos los movimientos, mientras que Manuel iba todas las tardes al bar a ver a Mariana le dejaba dinero y lo que ganaba en el restaurante lo gastaba en ropa, perfume, maquillaje junto a otros accesorios para complacer a Mariana sin importarle su familia.
Solo quedan dos días tengo que hacer las cuentas para saber cuánto dinero tengo espero que a complete de una vez la cantidad.
– Marisela si tienes el dinero completo – Terminando de lavar los trastes – No aún me falta 25 mil pesos y solo nos queda un día para pagar – Esmeralda me miro sorprendida – Cuanto pidió Manuel – – 100 mil pesos – – ¡Como!
esa cantidad es muy alta, como le harás para a completar – – En la tarde, cuando regrese Manuel le pediré el resto – Confió en que me dará el dinero, ya que los gastos de la casa las he pagado yo.
Habían pasado 2 horas ya debería de a ver llegado.
– Por que no llega ya es noche se supone que sale a las 6 – – Me imagino que hay tráfico – Me da la mitad de una manzana.
– Él siempre llega antes de las 7:30 – – Si – Me imagino que esta con la amante y tu preocupándote por el.
Estaba preocupada cuando escucho abrir la puerta – Manuel ya llego – – Si ve a verlo yo me quedo en la cocina no quiero incomodar – – Esta bien – Fui a verlo ya se encontraba sentado en la sala, el solo me observo acaso no se acuerda que mañana es el último día para reunir el dinero.
– Manuel – – Que quieres – Me responde enojado, ahora que paso.
– Solo quiero el dinero para cubrir la deuda de mañana y ya no te molesto mas – El solo se pone nervioso.
Es cierto, como pude olvidarlo ahora que excusa le doy.
– Amor no tengo dinero, he pagado la luz, el agua, entre otros – Yo me enfado por que me esta mintiendo de nuevo – No te creo nada, por que yo fui la responsable de pagar los servicios de la casa, que hiciste para no tener dinero.
¡Dime la verdad ya no quiero escuchar tus mentiras!
– Le alzo la voz, estaba desesperada tenia la esperanza de que el me brindaría su apoyo y solo recibo su falsedad– – Si te mentí no tengo dinero, buscare la manera de conseguirlo, cuanto falta – Enserio como puede ser que no cuente con efectivo si ha estado trabajando.
– 25 mil pesos – Manuel abre los ojos como si yo estuviera diciendo algo sin sentido.
– Aun es mucho como voy a conseguir tanto dinero – – A mí no me importa, acaso pensaste que yo pagaría todo – – ¡Si!
por que tu vendías comida y ganabas mas dinero que yo – Lo dice como si yo fuera la culpable de que no tenga nada.
– ¡Que!
– Le doy una bofetada por ser tan hipócrita.
– Eres un desgraciado como pude ser tan ingenua confiando en ti, y te seré sincera yo no voy a perder a mi hija por tu culpa así que busca una manera de solucionarlo, no pienses en mi hazlo por tu hija – El solo se quedó callado mirándome con indiferencia.
– Bien mañana tendrás el dinero – Me responde de mala gana.
– Si e iré contigo personalmente a entregar el dinero, me entendiste – Me fui ya que no quería verlo.
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