Mi Venganza - Capítulo 18
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18: Veneno 18: Veneno Me sentía ebrio el mesero me hablaba yo solo lo ignoraba me sentía un cobarde por lo que hice me concentré más en mariana que en mi propia hija ahora la voy a perder si tan solo me mato para no causar mas daño eso seria lo mejor desaparecer sin dejar ningún rastro de que existo mi respiración se agitaba – Dios mío como hare para arreglar este desastre – Y si acabo con todo esto nadie lloraría por mi en mi velorio, eso es lo que hare y llevare a mi hija conmigo para que no sufra en este mundo lleno de personas asquerosas como yo – Aquí tiene – Dejo unos billetes, salgo del bar tambaleando mis sentidos ya no estaban perfectos.
A donde venderán veneno para ratas entre en una tienda y pregunte – Bue..nas tardes aquí..
venden vene..no para ma..tar – Mi voz era inestable lo digo alto o bajo incluso los empleados que atendían seme quedaron viendo con miedo acaso me equivoque de tienda, – Que es lo que va a matar – Me pregunto el joven tratando de ocultar su miedo, es cierto me quede pensando un momento mientras que el joven solo se me quedaba viendo y arrepintiéndose de a verme atendido – Es..
para ma..tar ratones – Fue lo único que se me ocurrió, el joven se tranquilizo al igual que los demás chicos.
– Si tenemos – – Me… lo da por fa…vor – – Claro aquí tiene – Compré el producto, salí del lugar para irme a comprar un jugo y llevárselo a Julieta, termine de hacer lo que necesitaba tome un taxi e irme a mi casa….
Entre tambaleando en la casa grite a Marisela, pero nadie me respondió, cuando escucho a mi pequeña hija salir de su cuarto.
– Papá ya llegaste, mamá salió con tía esme a comprar algo – – S..i mi ni..ña – Tratando de abrazar – Que tienes papá – Se aleja de mi con pasos lentos, seguramente me tiene miedo al verme de esta manera.
– Nada, papá está b..ien – La deje, e irme directamente a la cocina agarre un vaso y le puse una porción de veneno y en el le serví el jugo para que se lo bebiera.
Perdóname hija sé que lo que estoy haciendo en este momento es algo malo, pero no tengo opción si te dejo vivir correrás grandes peligros – Mi niña ve..n papá te com..pro ju..go – Ella se acerca emocionada y con gusto agarra el vaso.
– Gracias papá – Toma la bebida y se detiene enseguida – Papá no me gusta no sabe delicioso – Tomo un poco.
– Tran..quila hija a..sí es el sa..bor – Vuelvo a tomar otro poco y se lo doy de nuevo para que lo beba.
Perdóname hija se que tu mamá se pondrá triste y sufrirá, pero es lo mejor tu no vas a sufrir como yo de pequeño en eso veo como cae, después empieza a sacar espuma en la boca cuando de pronto escucho abrir la puerta era Marisela ya había llegado junto a Esmeralda.
– Ya llegamos hija – Alzando un poco la voz cuando llega a la cocina se sorprende al vernos – ¡Que es lo que has hecho!
– Me grita desesperada al ver a julieta sacando espuma en la boca – Esme llama inmediatamente a una ambulancia – – Si – Rápidamente habla por teléfono Cuando de repente empiezo a sacar espuma en mi boca Hija tranquila papá ira contigo no te dejare sola.
– Por dios que has hecho Manuel, esme di que hay otra persona grave – Empiezo a llorar, veo como mi pequeña hija estaba muriendo al igual que mi esposo voy a abrazo su pequeño cuerpo aun respiraba con dificultad – Hija por favor resiste, si algo te pasa yo me muero – En minutos llega la ambulancia y cargan a Julieta al igual que Manuel, para llevarlos al hospital más cercano acompaño a mi hija, mi corazón ya estaba alterado, mi preocupación aumenta aun no sé como sucedió las cosas.
Lo único que me importaba es que mi hija este bien y no muera.
Al llegar al hospital ambos los llevan a emergencias Esmeralda llega enseguida para acompañarme mientras espero los resultados de como se encuentra.
Javier Hoy es el último día para pagar y aun no se ha presentado Manuel, será posible que estén buscando una solución, ya me imagino su cara debo de estar presente en el momento en que le quiten a su hija.
– Javier estas preocupado – Entra Alonso en mi oficina con una botella de wiski junto a dos mujeres rubias – Sabes que tu tienes las de ganar no hace falta que estes nervioso la niña es nuestra – Sentándose en el sofá y destapando la botella.
– Así es, solo que me preocupa su esposa, puede que Manuel no tenga el dinero, pero ella si lo tendrá – Alonso solo se ríe – Amigo si su esposa tiene el dinero completo ya estuviera pagando la deuda para poder librarse cuanto antes de nosotros no te parece – – Puede que tengas razón – Acomodando mi corbata para no sentir que me asfixio al pensar en aquella posibilidad – Ven y celebra con nosotros – – No es necesario – Salgo de la oficina, si voy a celebrar será a mi manera tomo mi auto para irme a mi departamento y estar solo Marisela Siento que el tiempo pasa muy lento aun no tengo noticias de mi hija ni de Manuel esto ya me esta preocupando mis ojos están rojos por llorar demasiado mi pecho se siente pesado, cada ves que respiro siento algo tan fuerte apachurrándome el corazón.
Han pasado 2 horas y aun no tengo noticias de como esta mi pequeña la luz de mi vida caminaba de un lado a otro sin poderme detener supongo que mi ansiedad está por encima de todo.
– Mari cálmate un poco no te preocupes tal ves Julieta ya esta mejor – – Espero que así sea – Tranquilízate tu hija estará bien cuando escucho el doctor decir el nombre de mi pequeña.
– Familiares de la paciente Julieta Vite Martínez – – Aquí estamos – Esmeralda y yo caminamos hacia el doctor – Como se encuentra mi hija – El doctor me da una mirada triste – Lo siento mucho señora su hija acaba de fallecer, hicimos todo lo posible para salvarla, pero el veneno que ingirió daño sus órganos – – ¡Que!
Eso no puede ser mi hija mi bebé nooo, ella no puede estar muerta – Mis lagrimas se intensificaron, con esta noticia acaban de desgarrarme el corazón en mil pedazos el dolor era tan profundo que no podía ni respirar, como era esto posible si en la mañana se encontraba bien, sonriendo, ahora está muerta, todo esto es culpa de Manuel él le arrebato la vida a mi hija – Doctor dígame la verdad, mi hija aun está viva – Todavía tenia la esperanza de que esto fuera una mentira.
– Lo siento señora, pero es la verdad – – NO mi bebé – El dolor era insoportable en mi alma, sentía como poco a poco perdía la conciencia.
Y caigo al suelo – Marisela, despierta por favor – Me da un susto al verla desmayada – Rápido tráiganme una camilla – El doctor habla rápidamente a los enfermeros, la alzan y la llevan a revisar.
Yo aún me quedo procesando la noticia tampoco lo podía creer Julieta muerta, aun es una niña tenia una vida por delante, me puse triste, mis lagrimas recorrían mi mejilla, sintiendo un dolor profundo en mi corazón.
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