Mi Venganza - Capítulo 20
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20: Cementerio 20: Cementerio El doctor me mira con lastima, confundido y a la vez preocupado por la pregunta que le hice – No ella ya la llevaron a sepultar, su mamá la preparo – Me quede en silencio como Marisela se atrevió hacerlo sin averme despedido de ella.
– Señor en unas horas le daremos el alta y lo siento mucho por lo de su hija, compermiso – – Si – Fue lo único que respondi.
Me sumergi en los recuerdos en la que convivi con Julieta, como fue que tome esa maldita decicion que acabo con la vida de mi querida Julieta soy un asesino no merezco vivir las lagrimas brotaban por mis ojos empecé a odiarme mas – Maldito Alonso por tu culpa hice algo imperdonable – empiezo a maldecido con todo el dolor de mi alma, si Marisela ya me dejo de amar ahora con lo que he hecho de seguro me odia como voy a obtener su perdón.
Marisela Miro la foto de mi niña el dolor no se va aunque llore, grite, me golpe en el pecho el sentimiento no desaparece sigue igual, como mi hija jamás la voy a poder revivir ella ha desaparecido por completo, en eso alguien toca la puerta espero que no sea Manuel ese desgraciado no lo quiero volver a ver durante mi existencia me destrozo toda mi vida salgo de la habitación con un pequeño vestido en mis manos Esmeralda abre la puerta en eso aparece dos hombres distinguidos uno lo reconozco es el supuesto amigo de mi esposo y el otro no se quien es.
– Buenos dias se encuentra el señor Manuel – Con voz arrogante tratando de parecer importante el señor que venía a lado de Javier.
– El señor no esta, quien lo busca – Pregunta Esmeralda aun sin dejar pasar a los hombres – Soy el señor Alonso, vengo a cobrar la deuda que me debe su esposo ya que me imagino que usted es su mujer – – Se equivoca yo no tengo ninguna relación con ese infeliz – Se miran sorprendidos al escuchar mi respuesta con desden y odio, estaban por hablar de nuevo cuando yo la interrumpo.
– Yo soy su esposa en que les puedo ayudar – Aguantando mi repulsión hacia ellos queria matarlos desahogar todo mi dolor pero tengo que soportar para oír sus intenciones.
– Ya veo es usted muy guapa – Dándome unas sonrisa – Le veníamos a cobrar la deuda que tiene con nosotros, su esposo – – Lo siento pero si es Manuel la que debe dinero deberían de exigirle a el no ami – Desafiando la mirada de aquel hombre.
– Si es verdad pero usted es su esposa no le veo ningún problema con decírselo – – Bien entonces les dire que no tengo dinero – Aver como reaccionan ante mi respuesta, ahora si no hay dinero sería mi hija la garantía.
– Si es asi entonces tomare a su hija como garantía – Esas palabras me hicieron explotar de rabia y ya no me contuve mas y les grite – Mi hija esta muerta por su culpa – Le di una fuerte bofetada al hombre, el solo se toco la mejilla – Asi que lárguense ustedes solo vienen atormentarme mas – Mis ojos empezaron a derramar mas lagrimas haciendo que caiga en el piso mientras que ellos se quedan mudos ampliando la incomodidad – Si manuel les debe dinero el se tiene que hacer responsable – – Señora si solo esta actuando para no darme el dinero o su hija se equivoca no le creo nada – – No se burle de mi dolor, mi hija esta muerta, si no lo creen pueden ir a comprobar en el panteón de las dos cruces ahi fue sepultado mi niña – Acaso ellos disfrutan de mi sufrimiento, el dolor de una madre al perder un hijo – Como la encontramos – Pregunta Javier con dudas dibujadas en su rostro – Con el nombre de Julieta Vite Martinez –Contesta Esmeralda por que yo solo estoy llorando mis ojos están rojos de tanto llorar y que de pronto vengan ellos como si nada a burlarse de mi sufriendo y que piensen que solo estoy mintiendo.
– Bien si mienten regresamos a cobrar lo que deben – – Yo no soy la que pidió el dinero, al que le tiene que decir sobre esto es a Manuel – Lo digo con tono quebrada y temblorosa – Es mejor que se retiren, ella no se encuentra bien – Esmeralda va poco a poco empujando la puerta haciendo que solo quede un hueco para que ellos hablaran.
– Esta bien – Cierro la puerta y levanto a Marisela con cuidado ya que se encontraba llorando en el suelo, cada sollozo venia con tanto dolor, ya empezaba a respirar irregular eso me preocupaba.
– Marisela por favor ya no llores mas que me duele verte de esta manera – Consolandola entiendo su dolor, Julieta era una buena niña que no se merecía esta injusticia pero la vida es asi no sabemos cuando será nuestra última respiración Javier Cuando Esmeralda cerró la puerta me quedé pensando seriamente, como tan de repente murio si hace unos dias ella jugaba alegremente por la calle.
– Amigo que tienes, acaso le crees a estas mujeres – – No lo se tengo dudas – Lo digo sin importancia, Marisela no se veía que estuviera fingiendo pero es mejor ir a comprobarlo en el cementerio, si me esta mintiendo no tendré piedad y le arrebatare a su hija por las malas – Listo señor hemos llegado al lugar – – Esta bien – Baje del auto y vi un camposanto sencillo y grande con flores en cada tumba era un lugar a la que siempre evitaba por temor a las energías malas que me decía mi abuela – Javier ven iremos a preguntar aquel señor por el nombre de la niña – Alonso me saca del trance que tenia en mi mente – Si vamos – Caminamos hasta llegar donde se encontraba el señor de mediana edad, Alonso se dispuso hablar mientras que yo solo ponía atención de lo que iban a decir – Buen dia, usted es el encargado de aqui – Le pregunto al señor que estaba escarbando poco a poco la tierra – Si señor dígame en que le puedo ayudar – Aun sosteniendo la pala con la que se encontraba sacando tierra de un agujero – Si aqui se encuentra sepultado una niña con el nombre de Julieta Vite Martinez – – Permitame ire a revisar en el cuaderno si se encuentra aqui el nombre de la fallecida – – Si – Dejo lo que estaba haciendo y se fue en la pequeña casa que estaba aunos cuantos pasos de nosotros, al cabo de unos minutos regresa .
– Si aqui se encuentra apenas la han sepultado en la mañana – El mundo que había construido para la pequeña se había desmoronado al escuchar a quellas palabras – Bien, nos puede mostrar en donde se encuentra – – Si vengan conmigo – Fuimos caminando hasta llegar junto a una lápida con su nombre – Es aqui – Señalando la tumba – Le agradezco – – Si cualquier cosa que necesites me hablan – – Bien – El señor se fue, Alonso y yo nos quedamos viendo aquel nombre grabado en el concreto entonces es verdad la señora no nos mintió, ella decía la verdad Perdí toda la oportunidad de verla crecer al mirar esta niña me recordaba a mi novia, ahora no tengo nada que cruel es la vida y pensar que yo era el mas ilusionado al pensar en aquel futuro incierto, me daba una pizca de dolor, tal ves es el karma que cargo
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