Mi Venganza - Capítulo 21
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
21: obsesión 21: obsesión Manuel Ya me dejaron salir del hospital me dieron algunos antibióticos para calmar el dolor que tengo en el estómago tome un taxi y me fui directo a la casa me preguntaba cual seria la reacción de marisela al verme llegar, seguramente me culpara de todo tal ves hasta lleguemos a separarnos.
Y pensar que hace un mes estábamos tranquilos sin preocuparnos por nada no teníamos deudas nuestra vida era normal, como quisiera regresar al pasado para no cometer los mismos errores.
– Listo señor ya llegamos a la dirección que me dio – Al escuchar al joven me hizo reaccionar y sacarme de mis pensamientos – Gracias – Me baje del taxi y enfrente mio estaba la casa en la que Marisela y yo construimos con todo nuestro esfuerzo.
Mi respiración se empieza agitar cada paso que daba se sentía pesado como si estuviera cargando el mundo sobre mos hombros tan difícil es enfrentar a mi esposa – Solo da la cara a tu esposa y ver si tienes una oportunidad para enmendar algo y recuperar su amor – Me sentia como un niño de 5 años que acaba de perder a su mamá en el supermercado, con miedo, nervioso, ansioso por encontrar a esa persona que te puede salvar.
Toque ligeramente la puerta en eso escucho la voz familiar de Esmeralda – Si enseguida le abro – Quería irme, que la tierra se abriera y me tragara y escapar en ese momento antes que enfrentar mi culpa escucho como los pasos se van hacercando mas y mas hasta abrír la puerta.
Ella se sorprende y reacciona de una manera poco amable – Que estas haciendo aquí, tu ya no tienes familia, por que para Marisela estas muerto – – Por favor Esmeralda quiero hablar con mi esposa y escuchar sus insultos de su propia boca – – Como gustes – Me deja pasar, entro a la casa y la veo hecho un desastre cuando oigo sollozos adentro de la habitación de mi pequeña, camino con pasos lentos como si cualquier sonido que hiciera caería en un abismo profundo, deslizó la puerta hacia adelante dejándome ver la silueta de Marisela, llorando desconsoladamente con una prenda de ropa abrazándolo con fuerza – Marisela, amor mio – Me arrodillo ante ella – Por favor perdóname se que fui un cobarde – Ella se levanta y me observa con odio, su mirada era como dos cuchillo apuntando y listo para atacar y matarme.
– ¡Que estas haciendo aqui, todavía tienes el descaro de venir y disculparte por causar la muerte de mi hija!
– Sus lagrimas cubrían sus ojos – Lo siento se que te falle ¡perdóname!
– – Jamás lo voy hacer – Tomando la foto que estaba sobre la mesita – Tu me quitaste lo único bueno que me dio la vida tu mataste a nuestra hija ¡Te odio asi que lárgate ya no te quiero volver a ver!
– Grito con rabia y mis lágrimas recorriendo en mis mejillas, siento como mi corazón se hunde en un vacío mi niña era todo para mi, solo miro su foto donde veo esos ojos azules, su cabello ondulado color café, su hermosa sonrisa dibujada entre sus labios con un vestido color rosa, solo puedo abrazar aquel cuadro que me hacia recordar aquellos momentos felices en donde aun la podía tocar.
– Esta bien entonces me voy – Me aleje con el corazón roto se que esta sufriendo mucho y se que en este momento no podre hablar con ella asi que me voy pero regresaré para hablar con ella.
– Que te dijo – Apareciendo Esmeralda enfrente de mi – Eso no debe de importarte, solo es problema de parejas – – Bien – Poniendo los ojos en blanco y gestos de desagrado hacia mi – Se que jamás te he agradado y que deseas que me separe de marisela pero te aseguro que eso no va a ocurrir – – Manuel no seas ingenuo, con lo que acabas de hacer te aseguro que ella se divorciara de ti – En sus ojos muestran burla – Eso ya lo veremos – Caminando hacia la salida.
Ahora donde ire no tengo suficiente dinero para pasar la noche en un hotel, que hago, mejor buscare a Mariana con unos cuantos besos y caricias volverá conmigo.
Javier Como pudo pasar esto, si me lo merezco, por no haber soltado aquellos momentos perfectos con mi novia, la obsesión de querer revivir la imagen de aquella mujer me hizo quitarle la vida a una niña inocente, tome un trago de whisky, no queria aceptar que mi obsesión fuera tan peligrosa y destruir a una familia completa.
– Ahora que piensas hacer – Me pregunta Alonso sentado a un lado de mi tomando unos tragos de vodka.
– No lo se, pero de algo estoy seguro tienes que obligar a Manuel a pagarte tu dinero – – Y como piensas que lo voy a lograr, si no fue capaz de luchar por su hija tu crees que lo hará por la deuda que tiene conmigo – – Alonso, tu tienes maneras de hacer que te obedezca, conviértelo en tu esclavo – – Es enserió lo que me estas diciendo – Tomándose otro trago de alcohol – Si, acaso no puedes, le tienes miedo aun estupido – – Esta bien lo haré – Acomodando se camisa – Que es lo que haras ahora, iras por su esposa de Manuel para no quedarte con las ganas de tener a una mujer a tu lado – Riendo, y siendo sarcástico.
– Cállate – Grito con enfado mirándolo con frialdad, me encuentro descontento y el solo piensa provocarme mas – Esta bien me voy, ire a ver a la chica que contrataste para ser amante y finalizar su trabajo – – Vete de una vez – – Me das miedo Javier – Me salgo rápidamente ya que su mirada era como un cuchillo, afilados con frialdad y egoísmo en su rostro, siempre es asi cuando algo no sale como lo planeo – Como pude hacer tantas estupideces para que mis planes no fracasaran y al final no salio como esperaba se fue a la mierda – Abri el cajón de mi escritorio saque un libro en donde guardaba una foto de Isela se veía muy hermosa y encantadora con esa sonrisa en sus dulces labios – Por culpa de unos infelices te fuiste de mi lado – Mirando aquella foto con los ojos llorosos – Isela ellos pagaron por lo que te hicieron, te quitaron la vida y lo mismo le sucedio a ellos – Le di un beso para despues volverlo a guardar en aquel libro.
– Jamás pensé que volvería a verte Esmeralda, hasta ahora – Guardas muchos secretos pero poco a poco se irán descubriendo.
Alonso Llegue al bar, entre como todo un hombre de dinero que busca placer en una mujer.
Camine con pasos lentos buscando entre las mujeres a Mariana hasta que la vi sentada jugando con las otras chicas, traía un vestido rosa escotado y corto, dejando ver sus hombros junto con sus piernas largas.
– Hola guapa – Acercándome hacia ella – Hola Alonso pensé que vendría tu amigo – Saludándome con un beso en la mejilla, ya había confianza – No, el no pudo venir por eso estoy aqui – Empezando a coquetear con ella – Bien entonces como quedamos – Fue directa eso me gusta – Si, solo que vamos a un lugar mas privado, en donde no hay gente que pueda vernos – – Vamos – Nos tomamos de la mano y caminamos por el pasillo hasta llegar a su habitación, se que ella es una mujer muy guapa pero por cosas del destino trabaja en este lugar vendiendo su cuerpo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com