Mi Venganza - Capítulo 24
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24: Mudarme 24: Mudarme Ya era tarde, me habia calmado un poco aunque la casa seguia siendo lo mismo no era igual la ausencia de Julieta se sentia, de mi armario saqué las dos maletas que tenía años guardadas y empecé a doblar mi ropa con cuidado.
Algunas cosas de valor la guarde en la maleta, los demas accesorios que tengo lo voy a vender, ya que no pienso volver en esta casa, es mejor empezar de cero para poder olvidarme de todo.
Camine hacia el cuarto de mi pequeña, tome algunas cosas de ella incluyendo un peluche de pingüino que atesoraba mi hija, su ropa la donare se que otras niñas lo nesecitan mas regrese a mi habitación y guarde todo la casa se lo puede quedar el banco ya que por ella me dieron un buen dinero.
– Hay que seguir no debo de estar sumergida en el pasado debo de salir aunque no sea con mi hija – Guarde todo lo importante en las maletas, ya era de noche asi que me fui a duchar e irme a dormir mis ojos se sentian cansados asi que no tardes mucho tiempo despierta.
Alonso Ya era noche pero se que Javier aun se encuentra en su oficina asi que camine directamente hacia el junto con Mariana ella venía hecha un desastre el rimel corrido ya que no paraba de llorar por miedo y la hacian ver mal.
– Cálmate, deja de estar llorando que tu no mataste a nadie – – No lo mate pero si fui testigo – Y mi corazón dolía por que lo amaba cuando lo vi cerrar los ojos y ya no respirar mas se me rompió el corazon en pedazos, Alonso piensa que es por mi miedo de ir a la cárcel pero no es asi era por que se fue de mi lado sin decirle que lo amaba.
– Has silencio y límpiate la cara iremos hablar con Javier si te ve que estas alterada y con miedo puede que te maten por que puedes ser un peligro, entiendes – Esas palabras me dejaron atónito, acaso me van a matar por haber estado presente en aquel asesinato – Esta bien – Nos subimos al elevador y rápidamente me seque las lagrimas y me arregle el maquillaje.
Nos detuvimos en el piso 20 el edificio era muy grande pero lo mas grande que sentia eran mis nervios, caminamos un poco hasta llegar a una puerta color marrón – Aqui es, solo te pido una cosa no llores ni muestres panico entendido – – Si alonso – Respondi lo mas relajada posible, en eso Alonso toca aquella puerta, solo había un silencio incómodo, vuelve a tocar y ahi si hubo una respuesta.
– Adelante – El abrió la puerta con cuidado, entramos, esta iluminado el espacio pinturas hermosas, un escritorio y aun lado una sala grande era enorme la oficina de Javier.
– Alonso que te trae por aqui ya muy noche – – Vengo a decirte que hubo un pequeño accidente – El problema no es pequeño se trata de un asesinato – Dime cual es – Aun fingiendo no saber nada – Asesine a Manuel – Con la voz calmada sin miedo – Por que lo hiciste – – El fue a enfrentarme en mi oficina diciéndome porque contrate a una mujer para que fuera su amante – – Enserio – – Si Mariana fue testigo ella te puede decir si es falso o verdadero – Javier dirigió su mirada hacia mi esperando una respuesta.
– Es verdad lo que dice Alonso – Respondiendo con voz entrecortado me sentia débil – Bien, y ahora como piensas arreglar el problema, ya que Marisela se dara cuenta de la desaparición de su esposo – – Veré la manera – Tragando saliva.
Se que tiene miedo aunque sea un hombre fuerte jamás a llegado a matar a una persona – Una última cosa Mariana te es leal a ti – – Si ella me lo dijo desde un principio que no dirá nada de esto – – Bien entonces pueden irse – Ellos se van dejándome solo.
Tu mismo buscaste esto asi que no me culpes por ser desalmado y silenciarte ya que se muy bien que tu me traicionaras diciendo que yo Javier soy el verdadero asesino.
Tomo mi teléfono y realizo una llamada, me responden enseguida.
– En una semana deshaganse de Alonso, no quiero errores – – Entendido – Finalizó la llamada Lo siento amigo pero ya no me serás útil, camino a la habitación que se encuentra en mi oficina me doy una ducha para irme a dormir y descansar mañana tendré mucho tiempo para planear nuevas cosas.
A la mañana siguiente Me desperté muy temprano, fui a la cocina y prepararme un pequeño desayuno, me senté pero la mesa se sentia vacía siempre me acompañaba mi esposo e hija me levante, tome una cartulina y anote “se vende” lo pegue en la entrada de mi casa para despues empezar a sacar las cosas.
Iba a vender todo lo que servía y lo que no se iba a la basura ya eran a las 8 de la mañana y la gente que pasaba me compraba algunas cosas despues mas personas iban llegando paso un rato, se terminó todo la casa se quedo vacía, fui por mis maletas pensaba irme luego pasar a comer en un restaurante pequeño pero no fue necesario.
Ya que iba llegando Esmeralda y se sorprendio al ver mis maletas en la puerta junto con la casa vacía – Que hiciste en mi ausencia – – Vendi algunas cosas – – Acaso ya no piensas volver – – No esta casa tiene recuerdos que duelen, es mejor irme e iniciar una nueva vida – Dándole un último vistazo a mi casa – Bien yo te apoyo – Nos abrazamos, ella era mi única amiga la que me apoyado en todo y le estoy inmensamente agradecida – Vamos te ayudo con tus cosas – – Gracias – Caminamos un poco, después tomamos un taxi que nos dejo directamente a su casa, al verla era uno grande entramos.
Era espaciosa con decoraciónes hermosas, salas, sillas, un comedor grande era un lugar acogedor – Bienvenida Marisela desde hoy considera este lugar como tu nueva casa – – Gracias esme por toda la ayuda que me brindas – – No es nada, eres como mi hermana asi que no te preocupes mientras pueda ayudarte lo hare con gusto – – Si gracias – Observe cada detalle de la casa – Ven vamos te mostraré tu dormitorio – – Bien – Subimos las escaleras, junto amis maletas hasta llegar a la habitación, tenía una cama amplia con sabanas floreadas, cortinas con decoraciones perfectas y sencillas – Que te parece – – Hermoso – Colocando mis maletas aun lado – Entonces te dejo ire a preparar la comida – – Si esta bien, en un momento bajaré para ayudarte – – Bien – Se fue, cerro la habitación, tome mi maleta y la puse sobre la cama le abri el cierre y comencé a sacar mi ropa para acomodarlo en el armario.
Estaré aqui muy poco tiempo no puedo darle molestias a Esmeralda asi que cuando se calmen las cosas me ire, pero pensandolo bien no debo de ser una carga para mi amiga asi que tengo que buscar un trabajo y darle un poco de dinero para los gastos.
Y no tendre tiempo para pensar en los acontecimientos que pasaron en estos dias, salgo de la habitación, bajo por las escaleras e ir a la cocina.
– Ya acomodastes tu ropa – – Si – – Bueno ahora ya no estaré sola – – Si, estaremos juntas – Sonreímos un poco para olvidar las cosas amargas del corazon.
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