Mindworld Complex! - Capítulo 18
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- Capítulo 18 - 18 Capítulo 4 Un Lugar Blanco 02
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18: Capítulo 4: Un Lugar Blanco 0.2 18: Capítulo 4: Un Lugar Blanco 0.2 Me quedé callado, contemplando la escena ante mis ojos.
Un color intenso, del que podías sentir calidez con solo verlo.
Ahora, calidez fue lo último que me trajo.
En la habitación residía un olor metálico desagradable, proveniente de la sangre que manchaba el suelo, y que cubría sus manos .
Pero, no solo estaba en sus manos.
Toda su camiseta estaba empapada de ella, sobre todo su cuello.
No, no es que su cuello estuviera manchado de sangre, la sangre salía de su cuello.
El tiempo se paró por un instante.
Mi cuerpo reaccionó inconscientemente, estaba sacando el móvil, pero no era capaz de procesarlo.
¿Qué estaba pasando?
No sabía si era verdad o no, pero la luz del pasillo cada vez me dejaba ver la escena mejor.
Había un cuchillo.
Cerca de una de sus manos había un cuchillo.
Mientras todavía salía sangre de su garganta cortada, yo estaba allí, quieto, con el móvil en la mano.
Aún no entendía que hacía esa persona ahí.
¿Qué?
¿Qué es esto?
¿Es esto una broma?
¿Un mal sueño?
No me hace ni puta gracia.
¿Qué cojones es esto?
¿Qué coño está pasando?
¿Quien ha hecho esto?
Esto no es verdad.
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no.
La puerta de la habitación estaba abierta, dejando ver lo que había ocurrido dentro de ella.
Es solo un sueño, una broma de mal gusto.
No es verdad, no es verdad, no es verdad, no es verdad.
La luz de la luna entraba por la ventana, iluminando el suelo de la misma.
¡¿Qué hace este cuerpo aquí?!
¡¿Qué es esto, una escena del crimen?!
¡Ni que esto fuera un puto banco!
Los latidos de mi corazón empezaron a acelerar.
Esto no está pasando.
No.
Aquí debería de haber alguien.
Alguien que yo conozco.
No debería de haber nadie tirado en el suelo.
¿A qué venía yo en primer lugar?
Si.
Amaya.
¿Dónde está?
Esta es su habitación, ¿no?
Mientras tenía mil y un pensamientos en un solo segundo, miré la cara de la persona tirada en el suelo.
Estaba pálida.
Tenia unas ojeras moradas que destacaban más que sus ojos.
Sus ojos.
Sus ojos.
Sus ojos.
No tenían luz.
Ahí fue cuando me di cuenta.
Sé de quien son.
Yo conozco est- “¡AMAYA!” Me abalancé hacia ella lo más rápido que pude, tirándome encima de ella, y soltando la figura de mis manos.
Dirigí mi atención a su herida.
Negro.
No parecía sangre.
Salía de su cuello.
Estaba caliente.
Desprendía un olor asqueroso.
Quería pararlo.
¿Cómo?
Me di cuenta de que tenía el móvil a mano.
Lo encendí.
Me temblaban las manos.
Me costó marcar el número para llamar a emergencias, pero lo hice.
No tardaron nada en coger el teléfono.
“Aqu-” Interrumpí a la persona detrás del teléfono, y no tardé ni un segundo en decir mi dirección.
No podía escuchar lo que yo decía, mucho menos lo que se escuchaba del otro lado del teléfono.
El pitido en mis oídos no me dejaba.
Todo daba vueltas.
De igual manera, puse la llamada en altavoz.
“P-porfavor, venid.
A-Amaya, Amaya está…” Me temblaba la voz.
No estaba pensando en lo que decía.
No pensaba.
En nada.
No sabía que hacer.
Estaba en blanco.
¡¿Qué se supone que deba hacer?!
“Traed a una ambulancia por favor !” Lo rogué de una manera patética.
En cuanto dije eso, tiré el móvil al suelo, sin siquiera decir mi dirección, para ver a Amaya.
Me estaban hablando.
¿Qué era lo que decía?
Ah, si.
Sangre, Sangre, Sangre, Sangre, Sangre, Sangre, Sangre, Amaya, Sangre, Sangre, Sangre, Sangre, Sangre, Sangre, Amaya, Sangre, Sangre, Sangre.
Mi atención estaba en su herida, y únicamente en ella.
Estaba congelado.
No me movía en absoluto.
No actuaba.
Solo pensaba.
Pero, en qué?
Qué es en lo que tengo que pensar para que todo vaya bien?
Ah, si.
Es verdad.
Todavía salía sangre.
Estaba caliente.
Amaya todavía.
Puedo.
¿Puedo?
No, puedo hacerlo.
¡Tan solo está inconsciente!
En cuanto despierte, ¡podré verla a los ojos!
¡No va a morir tan rápido!
No debería…
Amaya, Amaya es fuerte.
Si.
Esto no es nada.
Es una tontería.
Después de que la atiendan no va a pasar nada.
¡No la voy a dejar!
no, No, NO.
¡La voy a salvar!
si, Si, SI.
No la voy a abandonar, soy su hermano.
Soy su hermano, y la voy a ayudar.
Soy su- “Eres su asesino.”
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