Mindworld Complex! - Capítulo 21
- Inicio
- Todas las novelas
- Mindworld Complex!
- Capítulo 21 - 21 Capítulo 4 Un Lugar Blanco 05
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
21: Capítulo 4: Un Lugar Blanco 0.5 21: Capítulo 4: Un Lugar Blanco 0.5 Riku estaba tirado en el suelo.
Todavía de rodillas, mientras que él estaba cerca suya, de pie, caminando alrededor de su colapsado cuerpo.
Se comportaba como un niño.
Cuando Riku levantó su cabeza, él reaccionó.
“Vaya, pero si has vuelto!
Qué tal el viaje?” Por qué estoy recordando eso ahora?
Cual es el punto?… No… Los ojos de Riku se sentían vacíos.
Riku estaba vivo, pero el brillo en ellos era tenue, casi inexistente Sus ojos, de un tono azul oscuro, carecían de ese brillo.
Exactamente el mismo brillo que ella tenía.
En ese momento, nada estaba en su mente.
Pero todo lo rodeaba, incluso si no lo podía ver, enfrente suya, estaba todo, estaba él.
Qué estaba haciendo?
Si, había vuelto de la convención, y le iba a dar el regalo a mi hermana, y… Su cara se volvió pálida ante esa imagen vívida y nauseabunda.
Sus pupilas se encogieron todo lo que podían, mientras temblaban ante lo que veía su mente.
Se llevó las manos a su boca, y pensó en ella para calmarse.
Pero todo lo que podía ver era como ese líquido negro la manchaba por completo.
“Blegh!” En cuando se dio cuenta de lo que había pasado, una presión inmensa invadió su cuerpo, y no pudo contenerse más.
Riku empezó a hiperventilar, mientras agarraba su pecho, como si lo quisiera arrancar.
Esa imagen se repetía una y otra vez en su mente.
La imagen de quien vio esa misma noche, en la que todavía se encontraba.
“Si te preguntara si la querías o no, que me dirías?” Dijo él, con un tono travieso y juguetón.
Qué quiere ahora?
No tengo por que responder, no, no lo voy a hacer.
Le odio.
Quiero verle muerto.
Odio esa mirada de mierda.
Ver esos ojos azules hacen que quiera arrancárselos de cuajo.
Acaso no es obvia la respuesta?
“Si, lo es.” Qué?
“Está más claro que el agua.
Te preocupas mucho por ella, verdad?
Pero, no la vas a poder ver otra vez.
Bueno, por lo menos me tienes a mí, no?” Riku podía sentir como si su sangre estuviese hirviendo otra vez.
Estaba enfadándose con la persona que tenía en frente.
No podía aceptar nada de lo que estaba pasando.
Quería dejar todo como estaba.
Pero un solo comentario hizo que se le bajaran los humos.
“La has abandonado”.
Dijo Él, con un tono, más serio y decepcionado, mientras miraba a Riku fijamente a los ojos.
“Joder, es que no aprendes de tus errores?
No, en absoluto.
Por eso los vuelves a cometer una y otra vez, no sacas nada de lo que vives.” Por qué cree que ha acabado así?
“No me dejes sola” Esas palabras retumbaron en mi.
Las dijo mi hermana.
Eran de mi hermana.
No he podido hacer nada.
No, es que directamente no he hecho una mierda!
“Es patético que proclames que quieres ayudarla, cuando solo le has estado jodiendo la vida todo el rato.
Tu mera existencia ha sido un dolor constante para ella.
Tan solo imagínalo.
Tu hermano menor, el que supuestamente es tímido, consigue amigos antes que tú.
Los trae a casa de vez en cuando, y te hablan.
No contento con ello, cuando se deprime, te busca, para que le consueles, como hiciste aquel día.
No se preocupa por ti, solo se preocupa por lo que aportas.
No debe de ser esto un tipo de opresión?” Siempre que quise ayudarla, solo acabé llorando en su hombro, sin realmente hacer nada.
Es como si le estuviera escupiendo en la cara, y restregándola que yo sí tenía amigos.
“Si, tienes razón, estás en lo correcto, es verdad, ciertamente!!
Tú eres el único que podría ayudarla, y eres el primero que la ha abandonado, y que se ha aprovechado de su parte bondadosa!
Siempre que ibas a por ella era por tu propio bien.
Nunca pensaste en quien estaba detrás de esa hermana!
Siempre era ‘mi hermana’, pero nunca era Amaya!” Él estaba enfadado, le estaba gritando a Riku sin ningún tipo de filtro.
Le estaba contando lo que él pensaba que era la verdad, lo que realmente había hecho.
Riku se quedó de rodillas, aceptando lo que él decía, tuviera razón o no.
Querer hacer algo y hacerlo son cosas completamente distintas.
Soñar pero luego no hacer nada es pecar de pereza, es pecar de codicia.
Si uno no lucha para cumplir ese sueño, no es nadie.
Por qué no me levanté?
No hice nada más que reírme en su cara.
Por eso casi nunca ha llorado enfrente mía… Los ojos de Riku se apagaron al instante en el que asimiló su error, ignorando completamente a la persona la cual estaba cerca suya, pero escuchando cada palabra que decía.
Un solo error.
Un error tan grave que nunca podría compensarlo.
Soledad.
Obligar la soledad en alguien.
Podría haber estado con ella.
Podría haberla obligado a salir, a acostumbrarse a estar con todos.
Pero siempre tuve que dejarla sola.
Tuve que dejar que eligiera.
Nunca la apoyé a la hora de tomar la decisión correcta.
Casi siempre elegía la opción más segura.
Cuando no lo hacía, era cuando salía con nosotros.
Se divertía, pero, nunca se acostumbró.
Era alguien externa al grupo.
No era parte de él.
Por eso, esta siempre era la opción más arriesgada, que era intentar encajar.
Es difícil, sobre todo si es en un lugar que no crees que debas estar.
Será igual en su nueva clase?
Y en la antigua?
Podríamos haber salido todos los días, juntos.
Ir al campo, y ver el cielo estrellado, juntos.
Podríamos haber hecho tonterías, juntos.
Nunca se tendría que haber preocupado por no ser ella misma.
D-debí de haberla ayudado, debía apoyarla.
Pero, la dejé sola.
Yo…
En medio de su crisis, él se acercó a Riku, y se colocó detrás suya, agachándose en el proceso.
“Dime, Riku, qué ves enfrente tuya, nada, verdad?” … Si, nada.
No veo nada.
“Exacto, no hay nada porque no ves nada.
No ves nada porque no hay nada.” Si, no hay nada.
“Pero, y si hubiera una estrella?
A ti te gustan las estrellas, Riku?” Él se encontraba agachado, mirando a la espalda de Riku.
Riku, de rodillas, miraba al horizonte de ese mundo blanco, y, en cuando la palabra “Estrella” fue mencionada, todo pasó a ser negro.
Diversos puntos blancos aparecieron poco a poco.
Y, como si alguien hubiera encendido una luz, estos empezaron a brillar.
“Hay decenas de billones de estrellas en el espacio, no te parece impresionante como cada una de ellas es completamente diferente y única?
Cada una tiene su propio nombre.
Son tantos que me da pena no poder aprenderlos todos… Pero, poco a poco, constelación por constelación, me haré amiga de todas ellas!” Su voz sonaba calmada, y hasta amable.
Si, y todas ellas son preciosas.
“A qué sí?
Hay de diversos colores, cada una con su propia historia y edad.
Si, edad.
Las estrellas no son eternas.
Un día, su brillo se desvanecerá de este mundo, y ya nadie la recordará.
Pero, su muerte de seguro dará un espectáculo precioso.
Un último brillo deslumbrante, seguido de una explosión aterradora, pero a la vez, hermosa.
Y, poco a poco, toda esa energía que tenía se desvanecerá” Su voz empezó a sonar más suave.
Por cada cosa que contaba, el mundo que siempre teñido de blanco mostraba exactamente lo que dictaba.
En ese abismo negro, lleno de puntos blancos, estrellas, mejor dicho, destacó una mucho más grande que el resto.
Esta, en un parpadeo, convergió en una explosión de colores magnífica.
Cada color era una parte de la estrella, la cual se volvió irreconocible.
Lentamente, su energía se desvaneció, y todo volvió a ser un campo lleno de estrellas.
Si, es triste.
“Puede.
Pero lo triste no es el espectáculo.
Lo triste es el hecho de que se ha ido.
Ya no la vas a ver más.
No vas a ver su brillo, no volverás a ver su luz, y tampoco sus colores.
Pero, sabías que las estrellas se van de diversas formas?” Su voz poco a poco sonaba más familiar.
Si?
Lo hacen?.
“Si.
Hay infinitas maneras en las que una estrella se despide de nosotros.
Si quisiera decirte todas, tardaría una infinidad de años en decírtelas.” Podía sentir como me abrazaba… “Pero, de todas esas formas, hay una que me da mucho miedo, y que no me gusta nada, nada de nada.” Si?
Y cual es?.
Riku agarró una mano de los brazos que estaban abrazando a su cuello.
Era delgado y delicado, pero sobre todo, suave y limpio.
Esta calma y calidez se vio interrumpida por una presión en su pecho, seguida de una frase desagradable.
“La manera más trágica y aterradora en la que una estrella puede morir…“ -Es por el peso de su propia vida Qué?
Un lugar blanco.
Todo se desvaneció, y volví a aquel lugar.
Me levanté del suelo, buscando a aquella persona que tenía a mi lado hace un segundo.
Busqué a mi alrededor por alguien, pero no encontraba a nadie.
Tiene que estar aquí, pensé.
Al mirar detrás mía otra vez, pude ver algo.
Había alguien enfrente mía.
Una chi- “Amaya!” Me abalancé lo más rápido que pude hacia ella, solo que, no pude en primer lugar.
No podía moverme, solo podía escuchar.
Otra vez, estaba condenado a no hacer nada.
Quería decirle todo, pero no pude decirle nada.
Solo podía llorar.
Llorar.
Llorar.
“Esto… Perdoname, Riku, pero, me tengo que ir” Sonaba dolida, pero intentaba cubrirlo con una actitud positiva.
“Sé que no te va a gustar, que te va a doler.
No sé si siquiera podrás olvidarme, pero, quiero que lo hagas, vale?
No te odio, no lo he hecho por ti.
Simplemente sentía que no iba a llegar a nada con lo que estaba haciendo.
Tenía miedo, mucho miedo.
Cuando viniste a hablarme, cuando estaba tumbada en la cama, triste, y te lo pregunté, casi lloré un mar entero de lágrimas.
Pero no pude, no quería que me vieras así, no quería que te preocuparas… así que, lo siento… por ser tan egoista” No, porfavor… “Pero, quiero que seas feliz.
No, sé feliz.
Vas a serlo, porque sé que lo serás.
Yo… No podía seguir.
Cada día hacía menos cosas, y las que me distraían, ya no me entretenían más.
Lo único que destacaba de todo lo que tenía eras tú, pero, sabía que un día me iba a quedar atrás, y que me iba a distanciar de ti…” No me dejes… En ese momento, noté como Amaya se alejaba de mi poco a poco, y sentía como una presencia surgía detrás mía.
“Por eso, antes de irme, solo quiero decirte una última cosa.” Unas manos empezaron a deslizarse por mi cara, siendo su objetivo taparme los ojos.
Estaban bañadas en un líquido viscoso y cálido, el cual estaba manchando todo mi rostro.
Ese líquido también empezó a hundirme, empezando desde las rodillas.
Mientras ocurría eso, Amaya estaba por desaparecer de mi vista.
Se iba a ir.
Antes de que lo hiciera, antes de perder la vista, y sucumbir ante la nada, escuché una voz, chillando sus últimas palabras.
Una voz empapada en sangre.
“T^ Q!e·=” Me ahogué, con esas manos cubriendo mi cara, Mi cuerpo empezó a enfriarse, cada vez más y más, hasta que algo me habló, dentro de ese líquido asqueroso.
“No te lo voy a perdonar, nunca.” Perdí la consciencia, sin saber qué me iba a pasar de ahora en adelante, sin saber nada.
Estaba perdido.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com