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Mindworld Complex! - Capítulo 22

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  4. Capítulo 22 - 22 Capítulo 5 Ilusiones Falsas 01
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22: Capítulo 5: Ilusiones Falsas 0.1 22: Capítulo 5: Ilusiones Falsas 0.1 Todo se sentía como un sueño.

Mis piernas no paraban de tocar el suelo.

Era un “tick” nervioso que tenía.

Cada vez que el talón de mi zapato tocaba el suelo, un ligero eco se podía escuchar en el pasillo del hospital.

Todo en mi cuerpo temblaba por el ansia.

No paraba de respirar de manera irregular, y a veces hasta entrecortada.

Mi cuerpo entero estaba temblando, no había ni una pizca de mi alma que estuviera en calma en ese momento, y difícilmente podía hablar.

Esperaba a que los médicos me dijeran algo, sentado en un banco pegado a una pared de ese mismo pasillo.

Era brillante, debido a las luces, las cuales de vez en cuando parpadeaban.

Había algunas menos brillantes que otras, pero la que tenía encima mía me deslumbraba más que ninguna otra.

Me mareaba.

Todo a mi alrededor daba vueltas.

Mis ojos negaban lo que veían.

Mis oídos ignoraban lo que escuchaban.

Solo podía escuchar ruido, y ver luz.

Pensaba que sería la luz de la mañana, intentando despertarme de un sueño.

Pero era una luz que me deslumbraba, como si alguien estuviese mirando por encima de la misma, enfadado.

Haciéndome pagar por mi pecado cegando mi vista.

Estará distrayéndome, para no pensar en nada más?

Si es así, no podría ser un intento más patético.

Habían muchas cosas atrapando mi atención; la más agresiva era el reloj enfrente mía.

Horas.

Solo habían pasado horas.

No logro decidirme en qué pensar.

En el ahora, o en el antes?

Siquiera había un reloj cuando me senté aquí?

Todo se ve rojo.

Sangre.

La luz se refleja en la sangre y me deslumbra todavía más.

Todo se tiñe de rojo.

No puedo distinguir nada.

No sé cuales son mis manos, cuales son mis pies.

Realmente sigo vestido de esa forma?

De verdad todo está manchado de rojo?

Es imposible.

Solo quería vivir una vida normal.

Esto no es real.

Yo no estoy aquí.

Estoy en mi casa, durmiendo, descansando.

No!

No quiero eso!

Es mi deber estar aquí.

Tengo que estar aquí.

Mañana voy a ir al colegio, si.

Hoy es domingo, y mañana iré al colegio.

Me niego a ir al colegio!

Voy a quedarme aquí lo que haga falta.

No me voy a ir de aquí, no hasta que- “Tic tac tic tac…” El reloj de el hospital fue lo que me despertó.

Sonaba más fuerte de lo usual.

Casi como si no me permitiese escuchar nada más.

No recuerdo nada desde el momento en el que llegué a casa.

Solo sé que vino una ambulancia, y más tarde, la policía.

Esta misma avisó a mi padre de algo, y en cuanto pudo, vino a la ambulancia.

Ahora estoy aquí, esperando cerca de la sala de emergencias.

Mi padre esperaba al lado de la puerta de susodicha sala, en un lugar en el que no molestara mucho.

No es raro que esté tan alterado como para hacer eso.

Cada segundo que pasaba se sentía como una eternidad.

Con tanto tiempo andando, y luego esperando, uno pensaría que estaba cansado, pero ese no era el caso.

Tenía la cabeza apoyada a mi mano; la cual la sujetaba desde mi frente, además de apoyar el brazo de esa misma mano en mi pierna, mientras el sudor de me cara bajaba lentamente.

No me había molestado en limpiarme para nada, ni siquiera en quitarme el cosplay, aunque el pelo se me había despeinado por completo.

Pasaron horas y horas, en las cuales estuve sentado, sin ir a ver a mi padre, o sin mover mi vista del suelo.

No podía mirar al frente, es como si algo me retuviera de hacerlo.

No sabía que pensar, no sabía que hacer, no sabía nada.

Como podría?

Aunque evitara pensar en algo, sí imaginaba cosas.

Imaginaba resultados.

Buenos, malos, trágicos, horribles, catastróficos, cada parpadeo eran 10 historias completamente diferentes en todo.

Pero todas tenían algo en común: Un tono gris de que no me podía deshacer.

De vez en cuando, una fuerte nausea invadía mi cuerpo.

Me entraban ganas de vomitar, de tirarme al suelo y desmayarme, o de pegarle puñetazos a la pared hasta destrozarme los nudillos, pero lo aguanté todo.

Quería irme a casa, tumbarme en mi cama, pero también quería quedarme aquí y esperar.

Por lo menos, cada vez me sentía menos y menos cansado.

No me relajaba, pero si sentía como si estuviera descansando.

No mucho tiempo después de que se fuera, sobre las 4 de la madrugada, mi padre volvió del baño.

Él tenía una cara seria, pero expresiva, con un toque de disgusto y preocupación.

Al principio, se quedó de pie, mirándome, intentado decir algo, una frase para consolarme, o cualquier otra cosa, pero no pudo.

Incluso en sus cortes al intentar hablar, se nota el tono débil que tenía.

Y, cuando vio que no podía hablar así, se sentó al lado mía.

Hubo un largo silencio, que perduró hasta que decidí hablar.

“Ella…” dije, con la voz agitada, pero un tanto seria.

Mi padre no dijo nada, pero, apretó los dientes, mostrando su frustración, asintió.

Incluso si fui yo el que lo preguntó, cuando él asintió me impactó de todas formas.

Mis piernas dejaron de moverse, mi cuerpo dejo de temblar, y alcé la cabeza, aunque mi mirada todavía estaba dirigida al suelo.

“Los médicos dijeron que era casi imposible que se salvara.

Lo único que podían hacer era cerrar la herida, e intentar reanimarla.

También han dicho que lo grave no era la herida, sino la sangre que ha perdido debido a ella.” El peso de cada palabra que decía mi padre se notaba.

Su voz, incluso ante la situación, sonaba firme, aunque no podía evitar mostrar un tono arrepentido en ella.

Cuando oí esto, empecé a pensar en las razones por las que no han tenido tiempo para ayudarla.

Si por culpa de los médicos, si por culpa mía, o por azares del destino.

Pero, lo que más me inquieta fue lo que me dijo después.

“También me dijeron que, por como se veía la escena, parecía un corte ligeramente reciente.

Si hubieras llegado un poco antes, no habría muerto.” ‘Reciente?’.

Esa pregunta resonó en mi cabeza como si estuviera en una cueva, y cuando enlacé eso al significado que yo inventé, me llevé la mano a la frente.

“Si hubieras llegado un poco antes, no habría muerto” No, si no hubiera ido a la convención en primer lugar, no habría hecho eso en primer lugar, pero, si tan solo hubiera ido antes a casa, si no hubiera hablado con nadie, o si no hubiera perdido el tiempo haciendo tonterías… Incluso antes, si la hubiera ayudado, si la hubiera forzado a salir con todos, si hubiera estado a su lado, si… ‘No me dejes sola.’ Si hubiera estado a su lado siempre que pudiera, si hubiese insistido en dormir con ella cada noche, si tan solo la hiciera compañía cuando estaba sola… Por qué nunca pudo tener amigos?

Amigos… Es culpa de donde vive, la gente que la rodea son todos unos imbéciles, unos cerdos de mierda que no saben apreciar lo que es bueno y lo que no.

“Entonces por eso la has abandonado tú también?” No… Yo no he hecho nada.

La he ayudado todo lo que he podido, he intentado que ella confiara en mí, que no se viera a ella como una carga.

Solo quería pasar más tiempo con ella… “Tus manos están sangrando” Eh?

Abrí ambas palmas, las cuales claramente estaban vacías, pero cuando vi eso, me levanté del sitio.

“Puedo llamar a alguien para que te lleve a casa, y así descansas más todavía.

Es mejor apagar la mente si solo vas a pensar en tonterías.” Mi padre me dijo eso después de levantarme.

Incluso después de decir algo así, yo no me inmuté.

Hasta me parecía normal.

Él no se levantó, se quedó sentado, viéndome, como si estuviera obligándome a elegir.

“A-antes, quiero ir a…” le contesté.

No pude acabar la frase, pero él asintió de igual forma.

Me levanté del sitio, y empecé a caminar.

No sabía exactamente donde estaba, por lo que tuve que preguntarle a los médicos que recién salían de la operación.

Todos me miraban con mala cara.

La mayoría del hospital estaba oscuro, solo las luces de algunos pasillos estaban encendidas, lo cual parecía una guía de a donde tenía que ir.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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