Mindworld Complex! - Capítulo 25
- Inicio
- Todas las novelas
- Mindworld Complex!
- Capítulo 25 - 25 Capítulo 5 Ilusiones Falsas 04
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
25: Capítulo 5: Ilusiones Falsas 0.4 25: Capítulo 5: Ilusiones Falsas 0.4 “…?” Solo era un extremo de esta, el otro lado no podía verlo todavía, ya que el colchón estaba encima de él.
En vez de levantarlo todavía más, decidí tirar de la cuerda.
Salió relativamente fácil, aunque eso no fue lo que me sorprendió.
En el otro extremo de la cuerda, había un nudo hecho, el cual no era uniforme, era más como un matojo de cuerda, pero, en el final de la cuerda se dibujaba la forma de una lágrima.
Solté la cuerda al instante y dí unos pocos pasos hacia atrás.
Estaba sorprendido al inicio, pero en mi cara rápidamente se plasmó signos tanto de desesperación como de angustia.
“Sé que si le pasa algo bueno, vendrá a restregármelo por la cara sin pensarlo.” “Y si le pasa algo malo?” “…Me lo dirá.
Si le pregunto, me lo dirá.
De todas formas, no es como si ella fuese alguien débil.
Si algo malo le pasa, seguro que lo va a ignorar, y seguir adelante.” Las palabras que dije en aquel momento volvieron a mi cabeza, como si de una broma se tratara.
Por qué pensaba en eso?
Por qué nunca pensé de manera distinta?
Tanto miedo tenía de juzgarme a mi mismo?
Es que soy un puto hipócrita o que?
Acaso ella nunca llegó a confiar en mi lo suficiente como para…
Riku, que piensas sobre mí?
No, no, no, eso no es verdad.
Incluso si se viera preocupada, se notaba que no estaba deprimida, solo quería escuchar mi opinión sobre ella, no es eso normal?
Que lo haya hecho una vez no significa que- “Eso pasó hace 4 días” Fue tan reciente?… Pero entonces, cuando ha empezado a sentirse así?
“Nunca lo vas a saber” “Por qué?” “Porque ella nunca quiso decirlo” “Y tuvo que quedarse callada, sin decir nada!?” “Si, ya que nunca tuvo alguien con quien hablar sobre eso.” “…?” “Nunca le ofreciste ayuda, por lo que ella no quiso confiar en ti.” “…” Acerqué lentamente mi mano a la cuerda, la cogí como si fuera un cristal, y fijé mi vista nublada al nudo que tenía.
Era patético.
Quería reírme de lo horrible que estaba hecho, no era nada parecido a un nudo, era un lio el cual ni el que lo hizo podría arreglarlo.
Incluso si estaba mirando y comentando algo completamente irrelevante, mi cuerpo sabía que era lo realmente importante.
Estaba temblando.
“Por qué llevaba una bufanda?”, volvió la pregunta, después de haber encontrado la respuesta.
Esas imágenes se proyectaron en mi cabeza como si fuesen una película, una y otra vez.
No podía recordar nada, nada salvo aquel momento que abrí una puerta.
La primera vez que lo hice, ahí estaba, tumbada en la cama, con una bufanda, después de que el asa del ventilado de techo se cayera.
…Tan rápido escondió esto?… Mi mente se llenó de angustia.
Caí de rodillas, con mi cabeza completamente caída, derrotada.
El color azul de sus ojos, y el rojo de aquel momento, se mezclaban en mi vista como si fuesen el ying y el yang, sin juntarse en ningún momento.
O así debería de haber sido.
Yo.
Yo rompí el equilibrio.
El rojo empezó a invadir el espacio del azul, y el azul el espacio del rojo.
En medio de todo este caos de colores, surgió algo completamente nuevo.
Negro.
Todo se tornó negro.
Y, cuando más me quedaba mirando a ese vacío, más se volvía blanco el mundo en el que estaba.
Sucedió sin que me diera cuenta.
De un día para otro, pasó de tener los mismos colores de siempre, a ser este abismo.
Ni siquiera me molesté en presenciar el cambio, tan solo esperé al resultado final.
No sé cuantas veces me lo ha repetido, pero siempre que me defiendo, sé que tengo razón.
Yo no hice nada, solo intenté ayudarla, yo… “La dejé morir en este suelo.
Dos veces…” Al acercar mi mano al suelo, podía sentir como mi alma poco a poco se concentraba en la punta de mis dedos, como todo el cuerpo se volvía más y más frio, hasta que pude hacer contacto con la madera.
Estaba fría.
Todo el calor del verano se disipó en un instante, el suelo estaba frío.
Con tan solo sentirlo, se me revolvía el estómago.
No podía soportar esa sensación perpetrando mi cuerpo entero, el cual, como si fuera intencionado, perdió parte del calor que tenía.
Era como si el suelo me lo hubiera robado, como si poco a poco, me congelara hasta morir… Mis dedos perdieron esa calidez que tenían, luego siguieron mis palmas, y por último, mi brazo.
Sentía un frio horrible, no mortal, pero uno que hacía que cada fibra de mi cuerpo rogara recuperar ese calor el cual he desperdiciado.
Podría creer que habían congelado mi brazo por completo.
Mis manos seguían tocando el suelo, con la palma entera haciendo contacto con los tablones.
A pesar del frio, el sudor fluía perfectamente, desde mi cuerpo, hasta el suelo.
Gracias a eso, supe que lo único congelado en esta habitación era mi mente.
Poco a poco, comprendía mejor lo que tocaba.
Sentía como si supiera donde estaban cada átomo de cada trozo de madera que cubría mi mano.
Más que una sensación placentera y reconfortante, era una asquerosa y repulsiva.
No quería sentir tanto.
Era demasiado para mi cabeza.
En medio de ese trance, una sustancia rojiza empezó a colarse entre los huecos de las tablas, subiendo por los huecos de las huellas de mis dedos.
Era de un tono oscuro, y avanzaba lenta y uniformemente, cubriendo cada vez más y más carne.
Más que un líquido, parecía una masa gelatinosa y carnosa, que me ligaba al suelo como un cepo.
Me exalte al ver esto, e intenté quitar las manos del suelo, pero no podía, estaban pegadas al suelo.
Algo me impedía quitarlas.
Una fuerza me mantenía quieto para que no pudiera escapar.
Poco a poco, mis dedos se fueron sumergiendo en esa carne, cuyo olor, con un peculiar tono metálico, se clavaba en mi nariz sin piedad alguna.
Lo que antes era una fina capa se había convertido en una masa cada vez más densa.
Eventualmente, la masa me cubrió toda la mano.
A partir de ese momento pude moverme.
No dudé ni un segundo en alejar mis manos del suelo, centrándome ahora en quitarlas todo ese material asqueroso de encima.
No se me pegaba de nuevo al intentar arrancarla, y pude quitarme de encima una cantidad considerable, pero no conseguía eliminar por completo el tono carmesí envuelto en ellas.
Podía notar como la carne se volvía cada vez más sólida, negándose a abandonar mis manos, pero no quería rendirme, por lo que empecé a rascar y a rascar, sin resultado alguno.
No tenía otra opción, no quería estar así, esto no era por mi culpa, no lo era, no lo era, no lo era.
Yo no he hecho nada, esto no es un resultado de mis crímenes, es una prueba de mis intentos, desesperados, pero bien intencionados.
Si… He hecho lo que he podido, y si aún así no lo he evitado, entonces es que era algo inevitable, yo… No podía hacer nada.
Esto es solo una prueba de que lo he intentado.
Aunque hubiera estado a su lado, todo habría acabado igual.
No importa lo mucho que la aprecie, o lo el tiempo que esté con ella; lo mucho que la ayude o lo mucho que la presione, todo habría acabado igual.
La gente nunca se cura fácilmente.
Por eso soy inocente, no he hecho nada malo, yo… Todo se envolvió en ese abismo que se proyectaba en el suelo, un rojo tan apagado que se asemejaba más al negro de la noche.
“Podrías haber hecho lo imposible” No, no, eso no tiene sentido, Lo imposible no se puede hacer porque no es posible, por lo que no podía hacer nada.
“Que sea posible o no, y que puedas hacer algo o no son preguntas distintas.
Si ese algo que quieres hacer es algo que existe, algo que pueda ser real, es perfectamente posible hacerlo.
Solo es imposible hacer algo si es una cosa que no existe, o algo que no puede ser real bajo ninguna circunstancia.” Entonces, por qué no pude hacer nada?
“Ya lo sabes mejor que nadie.
Pensabas que no ayudarías en nada, por eso te fuiste de su habitación aquel día, en vez de consolarla un poco más.
Y ella no rechistó.
Tú no eras capaz de ayudarla porque-” Ella no aceptaba mi ayuda?… “No, es porque nunca se la ofreciste, y ella nunca te la pidió.” Pero, yo le pregunté si estaba bien, y ella me pregunto que opinaba de ella.
Como puedes decir que nunca la he apoyado, y que nunca he estado junto a ella, si no hubo día en el que no hablara con ella?
“No te equivoques, tú estabas hablando con ella, y ella estaba hablando contigo.
El problema es que esa “ella” con la que tú hablabas, era la “ella” que estaba diseñada para encarar al mundo, y que ese “tú” con el que ella hablaba, era el “tú” que todos piensan que eres.” Eso son solo tonterías!
No hay otra persona que sea “yo”, u otra que sea “ella”!
Ambos nos veíamos día a día, y nos hablábamos a la cara!
Y, si lo que dices es verdad, si nunca he hablado con ella, entonces, con quién debería haberlo hecho?
“Conmigo” “Y conmigo” Una segunda voz se unió a la conversación.
No veía a nadie, claro, nunca hubo nadie en primer lugar, pero era distintiva de la voz repulsiva que estaba escuchando hasta ahora.
Era una mucho más suave, amable, y serena.
“Solo puedes interactuar con otros cuando sabes de lo que estás hecho, cuando sabes lo que vales, el como eres, y lo que eres.
”Pero tampoco pienses que vas a llegar a ningún lado si solo te conoces a ti mismo, pero nunca te enfrentas a lo que hay ahí afuera” “Ya que si no dejas que ese “tú” vea y se resista al mundo en el que vive, nunca podrás vivir” “Solo vivirás en aquel mundo que tu “yo” pueda ver.
Un mundo peor que una mentira.” “Una ilusión.” “Una falsa esperanza.” “Un sueño.” La gota de sudor que cayó de mi ojo hizo que despertara de ese trance.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com