Mindworld Complex! - Capítulo 35
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- Capítulo 35 - 35 Capítulo 7 Cobardía 02
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35: Capítulo 7: Cobardía 0.2 35: Capítulo 7: Cobardía 0.2 Por mi parte, al no tener nada que hacer mientras salía, dí una vuelta por la zona, que era el vecindario y poco más.
Si quisiera irme lejos, como a la ciudad, tendría que coger el tren, lo cual no voy a hacer.
Al mira al cielo, la luna brillaba de forma más tenue que ayer, solo podía ver gracias a las lámparas en la calle.
Tampoco es como si en el cielo hubiera algo interesante, estaba todo negro, y con suerte se veían unas pocas estrellas.
En las calles no había nadie, estaba todo vacío.
Incluso en la calle principal estaba todo desolado, bueno, excepto el típico grupo de tíos borrachos yendo de fiesta.
Uno pensaría que no es buena idea que salga tan tarde a estas horas, y con este ambiente, pero aquí no me va a pasar nada.
Como si en este lugar me fuera a hacer algo alguien.
Me sorprende lo mucho que le prestaba atención a la realidad.
En momentos así, mi cabeza estaría dando vueltas, y mi mente viendo sin parar conclusiones e imágenes horrendas, pero con ver el reflejo de la luz en el húmedo asfalto de la calle me distraía.
Por qué mentir, me gusta este ambiente.
No es lúgubre, tampoco es llamativo, es una combinación perfecta de diferentes factores que llevan a un ambiente tranquilo y pacífico.
Además, no hace mucho frío.
Es verdad que hoy es un día único, ya que en estas fechas, incluso a esta hora debería de poder salir solo con sudadera, no sé si es porque ha llovido, o porque hoy han querido bajar las temperaturas, pero he tenido que coger mi cazadora.
Cuanto más caminaba, más sentía que las luces que iluminaban mi camino brillaban menos y menos, y cuando dejé de prestarle atención al suelo, me di cuenta.
Me había dejado los cascos.
Me di cuenta porque ya no podía distraerme más con el ambiente, no podía evitarlo más.
Y cuando me di cuenta, una sonrisa se formó ligeramente en mi cara, mientras me repetía en mi cabeza lo tonto que era.
Pensé en dirigirme hacia el parque.
Aunque no hubiera nada de interés allí, podría matar el tiempo andando en él, por hacer alguna cosa.
Cada vez me sentía peor.
Me sentía mareado, con un peso que apenas podía levantar, no sabía que hacía en la calle.
Quería gritar.
Empecé a pensar en lo ocurrido, una y otra vez repitiendo esa misma palabra en mi cabeza como si me fuera la vida en ello.
“Asesino.” A la vez que en mi mente se repetían esas palabras, con esa voz irritante detrás de ellas, la presión que llevaba sintiendo en mi pecho desde hace rato empezó a agravarse.
Lo agarré lo más fuerte que pude, mayormente a mi cazadora y sudadera, pero presioné mi puño en mi pecho, intentando aliviar el dolor.
“No…” Con una voz dolida y, por primera vez, apenada, repetí esa palabra cada vez que lo escuchaba en mi mente.
Ya no se trataba de haberlo hecho o no, se trataba de aceptar que lo hice.
En el fondo de mi ser sabía que era todo mi culpa, pero no quería aceptarlo, no lo podía encarar.
Por eso esta ansiedad me atacaba.
Apoyé mi cuerpo en la pared después de llegar a un lugar en el que el suelo estaba seco.
Empecé a deslizarme poco a poco hacia abajo, de la poca fuerza con la que me apoyaba, pero apoyarme en la pared más o menos me ayudó a calmarme.
El peso se alivió bastante, la presión cesó, y las voces pasaron de ser palabras a una tenue estática, por un momento pensé que todo estaba bien, que todo- Una ambulancia con la sirena puesta pasó por la carretera.
Exaltación, seguida de preocupación y miedo cubrieron todo mi cuerpo.
Mi cuerpo no paraba de estremecerse, ante el tono de la sirena.
No podía pensar claramente, pero a la vez, lo veía todo.
Otra vez, empecé a ponerme nervioso.
Intenté calmarme lo mejor que pude, otra vez, agachado, y apoyándome en la pared.
Presioné mi pecho con mi puño derecho, e intenté centrarme en mi respiración en vez de pensar.
Me llevé la otra mano a la cara, cubriéndola completamente, y me froté los ojos.
Después, los dejé cerrados por un momento.
Dejé de ver, no veía nada.
Poco a poco, todo el peso, la presión, y el miedo que llevaba encima se esfumaron.
Decidí sentarme en el suelo un momento, apoyando mi espalda en la pared.
Miré a ambos lados de la calle, para ver si había alguien.
“Parezco tonto haciendo esto…” Por suerte, estaba solo.
Me quedé encogido, como una bola, mientras abrazaba mis piernas.
Me quedé sentado un buen rato, con la mente en blanco, solo prestando atención a mis sentidos.
Estuve sentado tanto tiempo, que llegué a notar como una gota de agua cayó sobre mi cabeza.
“Mh?” En cuanto lo noté, otra le siguió, después cayó otra en mi hombro, y a esas pocas gotas le siguió una suave lluvia.
“Joder…” Me levanté en cuanto empezó a llover.
No es como si fuera a irme a casa solo por la lluvia, pero no quería estar sentado mientras pasaba.
Además, tenía que ir a un lugar; al parque.
Quizá podría buscar un sitio del que cubrirme con la lluvia.
Con la de cosas que suele haber en los parques, por lo menos algo con techo debe de haber.
La lluvia caía suave, no llovía tanto, aunque sí lo suficiente para dejarme mojado.
Con cada paso que daba, podía escuchar el chapoteo del agua, y como esta misma se calaba dentro de mis zapatos.
Era una sensación que no me gustaba, nunca voy a poder soportar el estar incómodo a menos que lo ignore.
Y eso mismo hice, ignorarlo, porque ya había llegado a donde quería.
El parque estaba un poco lejos de mi casa, debido a que estaba al lado del bosque de la urbanización.
Así aprovecha de buena manera el ambiente, y ya que hay poca casa por el bosque, puede permitirse tener un buen tamaño.
Aunque a esas horas, era un poco lúgubre, sobre todo con la luz tenue de las farolas en el camino.
Hace tiempo que no vengo aquí.
De pequeño jugaba en casa con ella, porque salía poco, y cuando lo hacía, yo la obligaba a venir conmigo.
Simplemente dábamos una vuelta, y tampoco podíamos ir tan lejos estando solos a esa edad.
Nuestros padres iban al parque de vez en cuando con nosotros.
Por mi parte, siempre que iba me lo pasaba bien, aunque era solo porque &$%”!
estaba conmigo.
Ella no se despegaba de Mamá en ningún momento, le daba miedo &$%”!.
Supongo que él aportaba tanto cosas buenas como malas…
Mientras iba por los caminos del parque, a su vez, la lluvia empezó a calmarse un poco, aunque todavía quería buscar refugio.
Pronto encontré un árbol enfrente de la zona de juegos del parque lo suficientemente grande como para quedarme debajo de él.
Aún así, todavía me caían gotas de agua, y nada me protegía del frío, aparte de mi ropa.
De verdad que no hay nada aquí para cubrirme de la lluvia?!
Menudo parque de mierda…
Me quedé mirando a los columpios, mientras esperaba a que la lluvia cesara.
Solía usarlos mucho con &$%”!, mientras mi padre nos vigilaba junto a ella.
Había veces que mi madre tenía que quedarse en casa a hacer la comida, por lo que ella se quedaría pegada a papá.
La primera vez que ella no vino me enfadé, ya que no me dijo porqué, pero ella me explicó que mi madre no se había ido porque quisiera.
Creo que fue ese mismo día en el que salí volando del columpio… No sé si fue porque me resbalé, o porque no me estaba agarrando a nada.
Lo que sí se es que me comí el suelo con la cara, y me puse a llorar a mares, gritando que iba a morir.
Recuerdo que, incluso si &$%”!
estaba conmigo, ella vino corriendo hacia mí.
Si no recuerdo mal, debería de tener una raya debajo de mi flequillo… Saqué el móvil a pesar de la lluvia, e intenté buscar aquella marca en mi piel.
Tal y como me imaginé, ahí estaba.
No es una de esas cicatrices chulas, tenía una forma un poco rara, aunque no era algo que me preocupara, ya que casi no se notaba.
Cuando me caí, no sé que me daba más miedo, si mi inocencia en pensar que iba a morirme por haberme dado en la cabeza, o lo enfadado que estaba mi padre por mi descuido.
Supongo que por algo tan repentino, esa es su única manera de expresar su preocupación.
“…” ¿Qué estará haciendo papá ahora?
Me pregunté a mi mismo.
No sé si querrá desahogarse o no.
Nunca le he visto llorar, así que no tengo ni idea.
Quizá es que controla muy bien sus emociones y es muy maduro, más de lo que ya es, o puede que solo lo haga en privado, como cualquier otra persona.
“…Achoo!” Repentinamente, estornudé.
Lo que me falta ahora es ponerme malo.
Espero que alguien esté hablando de mí… En ese momento, pensé que podría estar hablando con &$%”!
o _¨*^?¿·, pero no, era mucho mejor estar en el parque, no?
Y a todo esto, no he hablado con ellos ni por el móvil… En verdad saben lo que ha pasado?
Sería raro que mi padre les haya dicho nada.
La casa de _¨*^?¿· no está muy lejos de aquí, no sería mejor ir allí?
No, qué estoy diciendo?
Es muy tarde como para ir a casa de alguien.
Seguramente estén cenando o durmiendo… “Tsk…” Y qué voy a hacer mañana?
Siquiera voy a poder verles a la cara?
No me veo capaz de decir nada sobre esto.
No tengo valor, no sé ni que decir.
No es como si hubiera hecho algo malo, o algo vergonzoso, pero aún así- “Qué estás diciendo, Riku?” La voz venía de el columpio de enfrente, alguien se estaba balanceando en él.
Una chica.
Pelo corto.
Ojos azules.
Una voz que suele ser suave y dulce, ahora suena un poco molesta.
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