Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mindworld Complex! - Capítulo 36

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mindworld Complex!
  4. Capítulo 36 - 36 Capítulo 7 Cobardía 03
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

36: Capítulo 7: Cobardía 0.3 36: Capítulo 7: Cobardía 0.3 Primero me sorprendí, luego miré al frente, y, ahí estaba, sentada en el columpio a una distancia en la que podía escucharla.

Por muy sorprendido que estuviera, no era alivio o pena lo que me invadía.

Mientras apretaba el puño solo sentía una cosa.

Frustración.

“Por qué estás aquí?” Dije, con una mezcla de resentimiento y culpa, mientras dejaba de apoyarme en el árbol.

“Tan solo estoy divirtiéndome un poco.

El que tú estés aquí sí que no tiene sentido…” Contestó mientras se balanceaba en el columpio.

Ella llevaba puesto el uniforme de preparatoria de invierno.

Era una chaqueta azul claro, con una camiseta de botones blanca, todo sumado a una falda negra que le llegaba a las rodillas.

Aunque fuese septiembre, ya hacía suficiente frío como para llevarlo por las mañanas.

Me acerqué lentamente hacia ella, mientras mi sentimiento de ira poco a poco se calmaba, pero no perecía.

“Para ya…” “Qué pasa?

No puedo estar aq-” no la dejé acabar la frase.

“Para de hablar así!” Le grité, agarrando una cadena del columpio, haciendo que este pare de balancearse.

“E-eh, he dicho algo malo?” ella se cubrió la boca con una mano.

Esa molestia detrás de su voz fue reemplazada por un tono de asombro y confusión.

“Sé que no eres ella!

No puedes ser ella… Solo eres una impostora!” La agarré de la muñeca mientras gritaba una vez más.

El ambiente cambió por completo en el momento que la agarré.

“No entiendo a que te refieres!

Y por qué soy yo una impostora?!”.

Ella me miró a los ojos mientras hablaba, teniendo una mirada dolida, en contraste con mi vista enfadada.

Después, bajó su cabeza, y cerró sus ojos.

Ella empezó a hablar con un tono bajo y dolido.

“No puedo hablarte o qué?…” Mientras tenía su cabeza baja, empezó a caer agua de sus ojos.

Pensé que sería la lluvia, pero me di cuenta de que su muñeca estaba completamente seca.

Su uniforme también, era como si no estuviera lloviendo para ella.

El único líquido tocando a su piel eran sus lágrimas.

Cuando me di cuenta de esto, toda la ira y enfado que tenía se desvanecieron, y la solté sin pensarlo dos veces.

“Acaso no puedo ser yo misma?!” Pasó a mirarme fijamente a mí, con su cara llena de lágrimas.

“Es por esto que me dejas de lado?!

Solo te intereso cuando quieres entretenerte, no?!” “N-no, yo-” “Mentira!!!… Ya sé lo que vas a decir, llevas diciéndolo todo el día…”.

Ella se dio la vuelta, para así darme la espalda completamente.

“’Me importas, siempre me has importado’, vas a decir eso, excusándote de que, aunque no hicieras nada en todo el día, tenías la intención de hacerlo eventualmente.

Te prometías todo el tiempo que lo harías un día, pero ese día nunca llego, verdad?

” Su voz sonaba rota, y con un tono resentido.

Mientras hablaba, ella seguía llorando, aunque mucho menos, ahora que tiene algo que decir.

“Eso no es verdad!

No es…” No podía acabar esa frase.

Decidí quedarme callado.

“Ves?

Sabes que tengo razón.

Me has dejado tirada a mi suerte.

Solo te ha importado la parte de mi que se preocupa por ti, pero donde está la parte de ti que se preocupa por mí?” “Está aquí!” Me llevé la palma de la mano al pecho.

“Estoy aquí y, siempre lo he estado!

Además, dices que tú querías a la parte que te ayudara, pero tú nunca me has pedido ayud-” “No debería de tener que pedirla para que me ayuden!

Y si dices que está ahí, por qué no me la has enseñado?!” Ella se levantó de manera brusca del columpio, para postrarse enfrente mía, mirándome cara a cara.

“Si te la he mostrado!

He intentado ayudarte, yo-” “No, lo único que has hecho es escucharme!” “También he intentado acercarme!” “Nunca has intentado acercarte de verdad!

Si lo hubieras intentado, me habrías confrontado directamente en vez de responder a lo que te decía!” Ella grito esa frase con todas sus fuerzas mientras su cabeza miraba al suelo, aunque tenía sus ojos cerrados.

Me quedé sin palabras otra vez.

Tenía una expresión de culpa y sorpresa a la vez.

Sabía que no podía justificarme, sabía que no iba a ganar esto, pero, por qué intentaba defenderme?

“Siempre doy, pero nunca recibo, no es eso egoísta?” No contesté.

“Por qué tengo que resolverlo todo yo?

“ No contesté.

“Por qué a nadie le importo yo?” No contesté.

Hubo un pequeño silencio, aunque solo fuese en nuestra conversación, ya que la lluvia acaparaba la mayor parte del ambiente, cada vez volviéndose más fuerte.

“No te parece normal?” Ella me preguntó, con un tono de voz más frío.

Me dolía el simple hecho de oír su voz así.

“Qué crees que voy a hacer si me abandonan a mi suerte?

Qué crees que voy a hacer si cada vez tengo menos fuerzas para seguir?” Su tono frío empezó a romperse con una voz más agitada.

“Quién te crees tú para usurpar mi habitación y hurgar en ella?” Ella empezó a sonar molesta… “Quién crees que eres como para leer todo eso?!

Te crees que tienes el derecho, Riku?!

Riku es el único que tiene el derecho de leerlo, pero tenías que ser tú el que se metiera en mi cabeza!” No sentía culpa en ese momento, pero aún así estaba temblando.

No estaba enfadado, pero aún así tenía apretados mis puños.

No estaba nervioso, pero aún así mi vista estaba agitada.

Tenía miedo, miedo de escuchar a ^[Ç+?

así.

“Y qué sacaste de todo eso?!

Solo consigues humillarme!

No me hace ni una pizca de gracia que te pongas a leer mi vida como si fuera un cuento de hadas!

No es un fanfict para ponerse a leer como un depravado!

Si lo hubiera leído cualquier otra persona…” Ella se desplomó al suelo, y otra vez, empezó a llorar.

“No te mereces nada de lo que hay escrito…” A qué se refiere con eso?

No sabía que hacer, si salir corriendo, si confrontarla, si quedarme quieto… Al final, no acabé eligiendo, y al no elegir, elegí quedarme quieto, y no hacer nada.

“Otra vez?

No vas a hacer nada?

No vas a responderme?

No vas a hacer nada?

Vas a huir otra vez?

Siempre estás huyendo de todo lo que te molesta… Aceptalo de una vez, por favor…” Su voz sonaba enfadada mientras estaba de rodillas, y sus lágrimas fluían sin cesar.

Bajé la cabeza, y dejé de centrarme en ella.

Intentaba centrarme solo en la lluvia, y no en su llanto.

Quería ignorarla, olvidarme de ella.

Me daba tanto miedo y me sentía tan mal que no podía soportarla más.

“Ya lo sé… piensas que no tengo ni idea?” Ella alzó su cabeza para verme a la cara, pero yo me había dado la vuelta, no podía confrontarla.

No podía porque, si veía su cara más tiempo, no aguantaría.

“Ya sé que te he ignorado, que no te he apoyado.

No he hecho nada porque pensaba que solo empeoraría las cosas.

De lo que no me di cuenta, es que al no hacer nada, admitía que no me importabas lo suficiente.

Hacer algo sin que esa cosa te importe una mierda, y no hacer nada mientras esa cosa te importa mucho es lo mismo.

Ambos están haciendo algo en contra de sus ideales.

Por mucho que me importes, si no hago nada, es como si me dieras igual, lo sé.” Seguía dándole la espalda.

No sería capaz de decir todo esto enfrente suya, si ella estuviera aquí no podría decirle nada.

Si estuviera aquí.

Ella dejo de estar de rodillas y se levantó, no dijo nada, pero porque su intención era escucharme.

“Sé que no debería de haber metido mis narices en donde no debía, lo tengo claro.

Pero, si ‘no me importas’, también debería de darme igual lo que pienses de mí después de haber leído todo eso.

Da igual lo que sepa sobre ti, de todas formas, porque cuanto más te conozca, más dejaras de ser aquella hermana.

“Tenía miedo de verte de otra forma, de verte peor que antes, pero al acabar me di cuenta de que no había cambiado nada, de que seguía viéndote igual, pero…” La lluvia no pudo esconder los pasos que venían de mi espalda, pero… “Pero ahora solo puedo vivir con eso en mi mente.

No puedo dejar de pensar en todo lo que has escrito, y, aunque lo sepa, ya es tarde.

Muy tarde.

No debería de estar pensando en esto ahora porque es una pérdida de tiempo.

Si no hubiera hecho el vago antes, ahora podría decirlo con orgullo, pero solo puedo reírme.” Estaba sonriendo.

No era una sonrisa plena, pero su incompletud no justificaba su presencia.

“Qué es lo que debo hacer ahora?

Qué tengo que pensar?

En qué me tengo que centrar?

Qué debo buscar ahora?

Ya no tengo motivos.

No tengo nada por lo que trabajar, nada.

Ninguna razón.

Nadie me va a felicitar por lo que haga porque ellos tienen que hacer algo igual, o más difícil que lo mio.

No vas a felicitar a un niño que ha aprendido a nadar, porque tú sabes hacerlo desde hace mucho, es algo básico.” Me llevé las manos a la cabeza, tapándola completamente, mientras sentía cada gota de la lluvia caer en ellas.

“Pero me lo he buscado yo.

Uno cosecha lo que siembra, y si dejo de regar a la planta cuando me toca, claro que se va a marchitar.

La naturaleza no va a darle el agua por si sola… Y aún puedo tener el valor de reírme?

En serio puedo hacerlo?

No debería de secarme yo también?!…” Me desplomé al suelo, arrodillándome para no caer del todo.

Podía notar como mis pantalones se manchaban de tierra con solo apoyarme un momento.

Mi cabeza todavía estaba mirando al suelo.

“No la voy a volver a ver, se ha ido, está muerta, ^[Ç+?

está muerta, y no he hecho nada… Teniendo estas manos… Teniendo todo a mi alcance…” Apreté mi cabeza fuerte con mis manos, agarrando mi cara como si quisiera arrancarla.

“No soy un asesino.

Soy un monstruo, un desgraciado…” .Cuando terminé de apretar mi cara con mis manos, deje que cayeran, estas chocaron con el suelo, y se quedaron apoyadas en él.

“Perdón”, eso era lo que quería decir, pero en cambio, empecé a reírme.

Empecé a reírme.

Primero en voz baja, sin siquiera abrir la boca, pero, cada vez era más fuerte, más exagerada.

La lluvia me cubría por completo, y ahora caía a montones.

No sabía si estaba llorando, no lo sentí en absoluto, lo que sí se es que no paraba de reírme.

Me reía, pero mi cara mostraba lo opuesto.

Con el tiempo, esa risa sonaba ahogada.

Cada vez más ahogada, más débil, hasta que cesó por completo.

La lluvia, la cual se asemejaba más a un diluvio, ocultaba cualquier sonido, solo el que lo emitiera lo escucharía.

El frío tampoco ayudaría a centrarse en esa voz, haciendo que te centres más en como tiemblas.

Y por último, el agua, que había dejado a mi ropa perdida, no ayudaba a calmar ese sentimiento, hasta sería mejor ir desnudo.

Me llevé las manos a mis ojos, cubriéndolos al completo, como si quisiera que nadie me viera, aunque estuviera solo.

Y empecé a llorar.

No sé cuanto tiempo estuve allí, quizá un rato, o una larga hora, pero hubo un momento en el que dejé de llorar.

Cuando paré, decidí ignorar todo lo que había pasado, aunque, antes de eso, quise darme la vuelta.

“…” Vi que no había nadie.

Después de comprobar eso, me fui del parque, corriendo.

Corrí por la calle, bajo la lluvia, teniendo cuidado de no resbalarme.

Pensé que corriendo me olvidaría.

Creía que si me alejaba de todo lo que me importara, acabaría por olvidarlo.

Por eso, todo lo que podía hacer era correr, poco a poco, hasta dejarlo todo atrás.

En ningún momento miré hacia atrás.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo