Mindworld Complex! - Capítulo 42
- Inicio
- Todas las novelas
- Mindworld Complex!
- Capítulo 42 - 42 Capítulo 7 Cobardía 09
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
42: Capítulo 7: Cobardía 0.9 42: Capítulo 7: Cobardía 0.9 Antes de ir, mi padre habló un momento conmigo.
“… Riku, sabes que no tienes por qué venir, no?” “Papá, ya te dije antes que-” “Aunque me lo hayas dicho, has tenido muy mala cara toda la ceremonia.
No digo que sea un momento de estar feliz o relajado, pero siento que vas a acabar peor que antes.
Tampoco digo que no puedas venir al entierro, pero no te sientas obligado a venir si no quieres.” Sé que no lo dice a malas.
Sé que lo dice con buena intención.
Pero eso no es lo que me da rabia.
Lo que de verdad me da rabia es… “… E-entonces, de verdad puedo ir a casa?” “Si, no te voy a culpar por eso.
No me sentiría bien conmigo mismo si te va a sentar mal ir.
Ya te dije que no tienes que forzarte a hacer más de lo que quieres si no lo necesitas.” “…Gracias…” Me escondí de lo que tenía que hacer.
Acabé dejándola sola hasta el final.
A pesar de todo, no me arrepiento completamente de este momento, ya que, antes de que mi padre se fuera, le dije una última cosa.
“Cuando vuelvas a casa, quiero decirte algo.” “Te has echado novia?” “N-no!
Y no es momento para decir esas cosas!” Por mucho que haya dicho eso, su tono de voz todavía sonaba pesado y cansado.
Solo querría motivarme un poco.
“Perdón, perdón.” Mi padre no se rió en ningún momento, aunque intentaba mantener una expresión más relajada y alegre, como la que tenía cuando éramos niños.
Interrumpiendo la conversación, una voz femenina pronunció mi nombre.
“Entonces, te vas a casa, Riku?” “…!?” Me dio un pequeño susto que Suzune apareciera de la nada detrás mía.
“…?
Es una amiga tuya?” Mi padre volvió a su forma normal de ser.
No entiendo como puede cambiar el chip de forma tan rápida.
Y pensar que es alguien muy serio y formal en el trabajo… “Hola, yo soy Suzune Aitsuki.
Es un placer.” Inclinando la parte superior de su cuerpo hacia delante.
“Yo soy Kenzo :2!”;_¨`*, el padre de ^[Ç+?
y Riku.
Eres una amiga de su preparatoria?” Mi padre se presentó de igual forma, usando un tono formal, pero amigable.
Tanto yo como él sabemos que ^[Ç+?
no tenía amigos o amigas en clase.
Aunque nos preocupara, sobre todo a mi padre, no había nada que hacer, aparte de apoyarla.
Suzune, ante tal pregunta, dudó por un momento.
Al tener su respuesta clara, contestó a la pregunta.
“No, ella no-” “Si, es su amiga.
La conoció en el cambio de clase.
Hoy he hablado un poco con ella.” Decidí interrumpirla.
Mi padre se sorprendió un poco ante mi interrupción, pero, al escuchar mi respuesta, su expresión se emblandeció, dejando todas las formalidades a un lado.
“… Muchas gracias por haberte acercado a ella, incluso si ha sido por poco tiempo.
Nos hace muy feliz saberlo.” Suzune también le sorprendió mi interrupción, y se puso un poco agitada ante la respuesta de mi padre, adoptando también una postura más informal.
“No es la gran cosa.
No he hecho nada, después de todo.” Aún así, su voz sonaba un poco dolida, rechazando cualquier tipo de halago.
“Para nosotros sí lo es.
Seguro que ella también está muy agradecida contigo.” Suzune seguía sin poder aceptar todas las buenas palabras de mi padre.
Arrinconada, fijó su mirada en mí, esperando que dijera algo.
“Quieras aceptarlo o no, ambos apreciamos mucho lo que has hecho.
Ya te lo he dicho antes, o no?
No has hecho nada malo.” “Siempre que quieras, puedes venir a nuestra casa algún día.
No podría rechazar a alguien como tú.” “No sería una molestia?” “No.
Puede que no nos conozcamos mucho ahora, pero en ocasiones así, necesitamos estar juntos para no acabar peor.” “… Podríamos…” Suzune habló en un tono bajo, casi como si estuviera hablando consigo misma.
“… Podría hablarme sobre ella?” Una petición genuina, sin ningún tipo de malas intenciones.
Una mezcla de esperanza y arrepentimiento se plasmó en su voz.
“Por supuesto.
Yo suelo trabajar mucho, por lo que, si no estoy, puedes preguntarle a Riku todo lo que quieras.” “De verdad?” Su cara, hace poco, decaída, se iluminó ligeramente con un tono rosado, producto de algo más inocente que la vergüenza.
Al preguntar, ella dirigió su mirada hacia mí otra vez.
“S-si.
Puedes venir cuando quieras.” Aunque, no sé como puedo decirle que no quiero hablar sobre ello.
Cambiando la conversación, y después de haber mirado hacia las escaleras, mi padre me dirigió la palabra.
“Riku, van a empezar a irse.
Qué vas a hacer?” “Yo…” Todavía no lo tenía claro.
Incluso si había dicho que iba a irme, no sabía que era lo que quería realmente.
Solo sé que había algo que me hacía querer buscar la salida fácil.
“… Creo que voy a ir a casa.
No quiero-” “No hace falta que lo digas, lo entiendo.” “…Gracias…” “Suzune, tu vas a venir?” “Todavía no lo sé… No tardaré en decidirme, pero puedes adelantarte.” “Ok.
Pues, ten cuidado al volver a casa.” Dijo mi padre, mirándome a los ojos.
“Si…” “Adiós.” “Hasta luego.” “Adiós.” Al despedirnos, él sonrió levemente, y se dio la vuelta, y empezó a bajar las escaleras que daban al santuario, junto con el resto de gente.
Nos quedamos los dos solos, en la salida del santuario.
“…Ya has escuchado, me voy a ir a casa, puedes adelantarte si quieres, yo voy a quedarme un momento aquí.” “Y qué vas a hacer aquí?” “Nada” “Mh, nada” Ella se quedó callada un momento, antes de contestar.
“Pues entonces haré nada contigo” “Y en qué momento he dicho que vaya a hacer nada con alguien?” “En ninguno, pero, al ser mayor, no debería de quedarme contigo?” “No soy un crio, puedo estar solo…” “Supongo…” El ambiente estaba muy callado.
Se podía escuchar a la gente hablar a lo lejos, pero quitando eso, todo estaba demasiado tranquilo.
“Y, ibas a decirme algo cuando has venido?” “Ah, no.
Solo estaba pasando, y te escuché decir que te ibas.
No vas a ir al entierro?” “No.
Si te soy honesto, no puedo.” “Puedo ir contigo.
Yo también tenía pensado ir, pero… tengo miedo.” Ese ambiente cálido que había antes se esfumó en un santiamén.
Al pensar en un entierro, uno no puede quitar de su consciencia la imagen de ver ese ataúd ser enterrado, sobre todo sabiendo lo que hay dentro.
Se va a un funeral para mostrar tus respetos al difunto, mostrarle a todos que esa persona te importaba.
Y ese no es el único problema, también está el público, la gente que va a estar en el entierro.
Soy feliz de que vaya tanta gente, pero, no podría llorar enfrente de todos.
No quiero mostrarle esa debilidad al mundo, no quiero que busquen consolarme después.
Sería otra molestia más.
Es por es que no soy capaz de ir.
Ella me perdonaría si no voy?
“Da igual.
Aunque vaya acompañado de quien sea, no podría soportarlo.
De por si, casi salgo corriendo del santuario en la ceremonia.” “Entonces, déjame acompañarte.
Por favor.” “Puedo ir perfectamente solo, ya te lo he dicho.” “Quiero hacerlo.
Si me dices que prefieres volver solo, no te voy a molestar más.
Siento que quiero hacerlo.
Sé que no te va a pasar nada estando solo, y, aún así…” Ella guardaba unas fuertes emociones detrás de sus palabras, aunque no las mostrara.
Por mi parte, quería volver solo.
Necesitaba estarlo, ya que no podía aguantar más la tensión del momento.
Pero tampoco quería hacerla daño.
Dudé.
“Suzune, muchas gracias por ofrecerte, y por preocuparte, pero preferiría volver solo.
Tú lo has dicho, no voy a hacer nada.
Dentro de lo que cabe, voy a estar bien.
Si quieres ir al entierro, puedes hacerlo.” “No, no lo voy a hacer.
No es porque no vayas a ir, solo pienso que me siento más o menos de la misma forma que has dicho.
Ir a un entierro debe ser algo raro.
Tampoco sé que debería de hacer allí, y sería algo que no podría quitarme de la cabeza.
Me da una mala sensación.” “Lo entiendo, no te preocupes.” La conversación no llegó a nada.
Simplemente dejamos en claro que íbamos a irnos.
Nos dimos cuenta de que éramos demasiado débiles; y jóvenes, como para ir.
Al acabar de hablar, Suzune sacó su teléfono de su bolsillo.
“Podrías darme tu número?” “Si, no lo llevo encima, así que apunta el número en algún lugar.” Al darle mi número, ella inmediatamente mandó un mensaje al chat, incluso si yo estaba enfrente suya.
“Cuando llegue a casa comprobaré si me he equivocado de número o no.” “Como que equivocado?” “Creo que lo he dicho bien, pero no estoy del todo seguro.” Me dí la vuelta, como hizo mi padre antes, mirando al paisaje.
El lugar estaba situado en la pendiente de una colina, en la que está el bosque, y desde aquí, se puede ver parte de la ciudad.
El sol estaba colgado en el cielo, justo encima de todos nosotros.
Aún así, la sombra que proyectaba de todo el lugar era densa, su oscuridad contrastando con el brillo de la luz, pero fusionada con los trajes que ambos llevábamos.
La luz descansaba sobre mi piel, sobre todo, en mi cara, pero no podía sentir su calidez.
“Bueno, ya hablaremos otro día.” “Si.
Ya hablaremos.” “Hasta otra, Suzune.” “Hasta mañana, Riku.” Tomé una gran bocanada de aire, para luego suspirar.
Mis manos estaban calmadas, descansando dentro del bolsillo de mi traje.
Uno diría que lo que tenía al frente era digno de un cuadro, una vista que no se ve todos los días.
Justo en ese día, era cuando todo se veía de esa forma.
Lleno de esperanza, irradiando una energía que buscaba prevalecer, que te incitaba a vivir un futuro próspero.
Todo se veía vivo.
Justo en aquel día.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com