Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mindworld Complex! - Capítulo 45

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mindworld Complex!
  4. Capítulo 45 - 45 Capítulo 8 Falta de Respeto 01
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

45: Capítulo 8: Falta de Respeto 0.1 45: Capítulo 8: Falta de Respeto 0.1 “-ku, estás ya despierto?” Fue lo primero que escuché de mi padre.

Lo último que recordaba antes de irme a dormir, es el haberme cambiado de ropa, aparte de que estaba durmiendo allí.

No soñé nada, o por lo menos, no recordaba nada de lo que soñé.

Según he oído, el cerebro siempre sueña, y solo algunas veces lo recuerdas.

Para mí, eso es mentira.

La mente de alguien nunca puede ser tan creativa como para soñar a diario.

Antes de decir nada, me levanté de la cama, para quedarme sentado en ella.

“Si… ¿Qué hora es?” dije mientras me frotaba los ojos.

“Pues, te estaba llamando para cenar.

También…” “¿Pasa algo?” “Bueno, olvidé decirte que Mamá iba a cenar con nosotros hoy.” “…” Por muy preocupado que estuviera mi padre de mi respuesta, y de un posible lío en la cena, no me tomé tan mal.

La idea seguía sin hacerme gracia, de todas formas.

“Y si quieres, puedes contarme eso que querías decirme más tarde.

Llegamos a casa hace un tiempo, pero no he querido despertarte hasta ahora” “Si…eso…” Tampoco me hacía gracia tener que ser el que le diga a él sobre las cartas.

Aunque, viéndolo desde otra perspectiva, realmente no tengo una razón por la que esconderle eso a la gente.

“Hace falta que me cambie?” “Para nada, no va a ser algo serio.

Es tu madre, de todas formas.” ¿Y solo porque ‘sea mi madre’ debo hacer como que no a hecho nada?

No pienso perdonarla, y mucho menos tratarla como alguien cercana.

“Me da vergüenza que me vea vestido así.

Me cambio y bajo.” “Si, empezaremos a cenar cuando bajes”.

Mi padre, con un tono más calmado en su voz, se fue de mi habitación.

Yo, tal y como dije, empecé a cambiarme de ropa.

Como las sudaderas y pantalones del armario también me valen, cogí cualquier pieza de ropa que viera y me la puse.

Acabé con una combinación la cual solo a ella le quedaría bien.

No era horrible, es solo que era su estilo.

Después de vestirme, salí de la habitación y baje las escaleras.

Ella estaba sentada en una de las sillas enfrente de la mesa del salón.

Como si nunca se hubiera ido, en cuanto me vio, me saludó.

Al llegar mi padre con la cena, y organizar la mesa con la ayuda de mi madre, los 3 empezamos a comer.

Doy gracias a que mi padre no me obligó a hablar en ningún momento.

No tenía que decir nada, y la situación ya era lo suficientemente incómoda como para tener que empeorarla.

Ellos, por otra parte, estaban mucho más cómodos de lo normal.

Yo solo espero que se queden separados.

No quiero tener que volver a vivir con mi madre.

Mi padre no es el tipo de persona que se derrumbaría al completo por esto.

No haría una decisión tan mala.

Lo que no es normal es que yo esté tan calmado.

A este punto me habría vuelto loco.

En vez de comerme poco a poco el filete en el plato, ya habría alzado la voz hacia mi madre.

Probablemente le habría dicho un montón de barbaridades, haciendo que se fuera de casa, para luego tener que encarar a mi padre.

¿Acaso soy un desalmado?

¿Tan poco me ha afectado que ya lo tacho de “normal”?

¿Qué es lo que debería de estar haciendo ahora?

¿Qué se supone que haga?

¿Acaso quieres que me olvide de todo, como si no hubiera pasado, y que viva mi vida como si fuese hijo único?

Por mucho que siga siendo un ‘hermano’, no soy hermano de nadie.

Y no es como si la gente fuera a entender esto.

Ahora soy ese chico que ha pasado por algo horrible.

Cada vez que oigan mi nombre, pensarán primero en esto, luego en los problemas que pueda tener, y por último, en mí.

Me niego a aceptar que ese sea mi destino.

No quiero acabar derrochando dinero en un psicólogo de mierda que lo único que va a hacer es echarle sal a la herida.

Va a humedecer la sangre seca pegada en mis manos.

Cuanto más pienso, no en lo que ya fue, si no en lo que va a ser, más se me quita la motivación de seguir.

Pero no tengo otra opción.

Por muchas noches que haya pensado en esa tontería, tengo que aceptar que siempre ha sido un disparate, que nunca será algo serio.

Solo tengo que aceptarlo y seguir con ello.

E incluso si tengo mi cabeza llena de voces, las que más se escuchan son las de ellos dos.

Y de igual forma, debería de suprimirlas.

“();!…” De la nada, esa conversación tan natural, que estaban teniendo mis padres, se interrumpió por un leve llanto de mi madre, seguido por un tono preocupado de mi padre, lanzando al aire el nombre de quien estaba llorando.

No estaba prestando atención a la conversación en absoluto, pero supongo que estará llorando por eso.

Como si tuviera derecho de hacerlo.

Si vas a llorar, llora por no haber estado aquí cuando todo era normal.

Entre sollozos, ella no paraba de decir que eso no debería de haber pasado, que ella no se tendría que- Estática.

No quería creer que su preciada hija había hecho tal cosa.

Quería saber el por qué.

Quería saber por qué nadie quiso ayudarla.

Ella susurraba lo mucho que se- Estática.

Era un grito desesperado hacia la sociedad, por haber dejado que muriera tal ángel.

Pero tú eres la última persona que puede decir eso.

Siendo la primera que la ha dejado de lado, no tienes derecho a saber nada sobre ella, ni a echarle en cara a otros el haberla abandonado.

No eres quien para juzgar los hechos, cuando te preocupa más tu reputación que tu propia hija.

No me vas a engañar con un puñado de gotas de agua saliendo por tus ojos.

De por sí, cuando murió la abuela, te importó más el hecho de que yo te haya puesto en evidencia enfrente de ella que de su muerte en sí.

Solo te importa como te ve la gente, actriz de mierda.

Solo espero que nunca dejes al novio que te has echado, así por lo menos tienes a otra persona para aguantarte.

Y me niego a pensar que hayas cambiado.

Incluso si han pasado 5 años, no creo que alguien como tú cambie, nunca.

No puedo confiar en ti.

Ni siquiera te fuiste de buena forma.

Te divorciaste, recogiste todo lo que había en casa, y te fuiste.

Nosotros elegimos quedarnos con Papá.

Por eso no quiero que me vengas llorando porque ella se ha ido.

Seguro que incluso tú eres una de las razones por las que- “Riku, pasa algo?” Era mi padre, otra vez.

El panorama era completamente distinto al de antes, mi madre ya estaba calmada, aunque tenía los ojos un poco rojos de tanto llorar, y mi padre volvía a tener ese tono amable, con un toque decaído.

Mi madre me dijo que parecía estar muy tenso.

Luego de eso, se disculpó por ponerse así en la mesa.

Al parecer, ellos ya habían terminado de cenar, yo era el único con el filete en el plato, no llevaba de la mitad.

“Si no tienes apetito, puedes dejar la comida.

Prefiero eso a que luego te siente mal.” Ahora era yo el que ‘ estaba haciendo una escena’ por casi no comer.

“Ah, no, no, si quiero comer.” Respondí en un tono ligeramente bajo.

No hice mucho más.

Mientras comía, ellos hablaban.

Lo único que no se me va de la cabeza es que mañana me digan que van a volver a estar juntos.

No creo que mi madre quiera hacerlo, más estando ya en una relación, y espero que mi padre no caiga tan bajo para juntarse de nuevo con ella.

Cuando no había mucho más de lo que hablar entre ellos, mi madre decidió hablarme a mí.

Me preguntó por mis estudios, también si había hecho amigos, o si tenía novia.

El ambiente era como el de cualquier cena familiar.

Me da rabia.

Contesté de la manera más breve posible, pero sin sonar seco.

A la mínima que use cualquier tono que no sea bueno con ella, se va a poner como una fiera.

Prefiero no tener que tragarme eso.

En medio de esa “conversación” que estábamos teniendo, mi padre aprovechó a recoger la mesa, ya que yo también había acabado.

Cogió los platos con los cubiertos encima, y los vasos, para ir a la cocina a dejarlos.

Por parte de mi madre, ella seguía sacando cosas de las que hablar.

Me da igual que me cuentes sobre lo que hacías con tus amigas, o lo que hagas ahora con tus nuevas amigas, y con tu nuevo novio.

Me da igual lo que me digas.

Incluso si tu voz suena diferente, incluso si tu mirada se ve más gentil y confiada, no te voy a es- “Pero, hay algo que me da más risa todavía…” Dijo ella, repentinamente.

Hasta ahora, el ambiente en el salón ha sido incómodo, al menos para mí, pero en ese momento, podía notar como el aire se volvía más y más denso.

“¿Cómo eres capaz de decirme esas cosas después de todo lo que has hecho?

Tú humor es peor que el de un niño con una rabieta.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo