Mindworld Complex! - Capítulo 50
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- Capítulo 50 - 50 Capítulo 8 Falta de Respeto
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50: Capítulo 8: Falta de Respeto 0.6 50: Capítulo 8: Falta de Respeto 0.6 Hay 2 tipos de personas en el mundo.
Las que pueden cambiar por si solas, y las que no.
Las que pueden cambiar solas, no solo lo hacen por que algún día les apetezca.
Siempre va a haber algo que los haga cambiar.
El propio ambiente, algún evento, hasta una serie puede cambiarlos.
Son personas que no dependen de otras para cambiar.
Eso no significa que no puedan cambiar gracias a otras personas.
Tiene el mismo impacto para ellos el poder hablar con otros.
En cambio, las personas que no puede cambiar por si solas dependen completamente de otros.
Da igual lo impactante o emotivo que le resulte cualquier evento, eso no va a cambiarlos, es solo una emoción pasajera, que en vez de ser algo relevante, es una simple anécdota que contar.
También recae en esta cuestión las personas extrovertidas e introvertidas.
Alguien extrovertido puede pasar tiempo solo y disfrutarlo.
Alguien introvertido puede pasar tiempo con gente y sacar buenos recuerdos de ello, aunque eso no cambia su naturaleza.
Cuanto más abierto es uno, en este caso, el extrovertido, más se es propenso a ser del tipo que puede cambiar solo.
Puede sonar contradictorio, ya que el extrovertido es al que le gusta disfrutar su tiempo con gente, pero al ser tan abierto con la gente, se es, a su vez, más abierto al cambio.
El introvertido caería más en el otro lado.
Al ser alguien más cerrado, y con menos contacto con la gente, puede ser menos abierto al cambio.
No quita que pueda haber extrovertidos que solo cambien gracias a las personas, y viceversa.
Con cuestionar lo que he dicho un poco, te das cuenta de que hay algo que no cuadra.
Acaso no faltan 2 tipos más?
Donde está el que no cambia con las personas, pero sí estando solo?
Eso es directamente una persona antisocial, alguien quien no disfruta estar con otros, y prefiere disfrutar su tiempo en cualquier otra cosa.
Donde está el que no es capaz de cambiar en absoluto?
Es imposible no cambiar.
No cambiar significa no ser capaz de aprender nada, no ser capaz de recordar nada, y no ser capaz de vivir.
El cambio es vida, es progreso.
Cambias poco a poco, hasta el día de tu muerte.
Es por eso que alguien que ‘no cambia’ es solo alguien que adopta año tras año la misma forma de pensar, solo que con un par de conocimientos nuevos.
Es algo que no se puede evitar no negar, ya que tu vida cambia en cuanto empiezas a vivirla, y en cuanto empiezas a crecer.
Nunca has sido una persona incapaz de cambiar, solo te estás negando la capacidad de hacerlo, o rechazas la idea del cambio.
Esto no es lo peor que puede hacer alguien.
Lo peor que puedes hacer es mentir sobre lo que eres.
Lo único que no puedes cambiar es qué tipo de persona eres.
Por eso deberías de dejar de aparentar ser quien no eres, ¿no crees?
En primer lugar, ¿acaso crees que puedes olvidar?
Todo esta grabado en tu cabeza.
Aunque no lo reconozcas, poco a poco has ido aprendiendo.
Poco a poco te has dado cuenta.
¿En qué se diferencian tu yo de ahora, el tú de hace una semana, de hace un mes, de un año, y el de hace 5 años?
No tiene sentido decir ‘eras’ cuando sigues siendo así.
Solo estás dando una impresión errónea.
No aparentes ser fuerte cuando eres débil, ya que cuando tengas que proteger a alguien, no serás capaz ni de defenderte a ti mismo.
No aparentes ser inteligente cuando no sabes nada, ni de ti ni del resto, ni del mundo ni de la vida.
No aparentes ser carismático cuando no sabes ni que personalidad tienes.
No trates de llamar la atención del resto cuando no tienes ni idea de lo que hace que el resto se acerque a ti.
No, en realidad lo sabes, ¿verdad?
Es esta misma fachada la que hace que la gente te haga caso.
Si fueras tú, por poco no los matarías de aburrimiento.
Y si no te tuvieras que forzar a hablar, ni les dirigirías la palabra.
¿Puedes estar seguro de que son tus amigos por quien eres, y no por la fachada que portas?
¿Podría siquiera alguien hacerse amigo de quien eres de verdad, cuando no sabes lo que eres?
Si no sabes ni describir más de tres cualidades tuyas, ¿cómo vas a ser capaz de aparentar tener más de diez?
La gente que tienes cerca poco a poco se dará cuenta de quién eres, y verán como ese amigo morirá de un día para otro.
Serás un impostor para ellos, ya que nunca se hicieron amigos de ti en primer lugar.
¿Qué vas a hacer cuando tengas que enfrentarte a esa realidad, si tu única virtud es el engaño?
¿Cuál será tu siguiente movimiento?
¿Tendrás algún otro método que usar?
Piensa en eso mientras descansas.
Si es que puedes.
Todo se tornó negro, y un ruido blanco, similar a la estática, se reprodujo en bucle.
Solo se calló al despertar.
5.
La alarma de mi móvil empezó a sonar, haciendo que recordara la promesa que había hecho ayer.
Me levanté de mi cama, sintiendo como si me hubieran pegado una paliza.
Incluso habiendo madrugado tanto, me había levantado agotado, como era costumbre.
Después de vestirme con el uniforme de mi instituto y preparar la bolsa para el instituto, fui al cuarto de mi hermana.
Al entrar, pude ver que los muebles de la habitación estaban cambiados.
La encimera ahora no estaba enfrente, nada más salir la habitación.
Ahora estaba en el lado derecho de la habitación, justo al lado de su cama.
Lo importante no era eso.
Su altar era lo primero que uno podía ver al entrar a la habitación.
Estaba junto a la ventana ligeramente abierta a su derecha, de la cual se podía apreciar el amanecer, con la luz anaranjada del sol entrando, mientras una leve brisa de aire se colaba por esta y movía las cortinas, esparciendo el ligero aroma del incienso por el cuarto.
Jarrones con flores, aparentemente reales, decoraban el altar.
Eran dos racimos, uno por jarrón, de los cuales, por cada tallo, brotaban extremidades más pequeñas, seguidas de pequeñas flores azules.
Tenían un color azul claro, semejante al del cielo, siendo el centro de la flor amarillo, rodeado por un pálido tono blanco.
Siguiendo el incienso prendido, aparte de más decoraciones sutiles para el altar, se encontraba un marco con su foto, en el centro de todo.
Es la foto de su ingreso en la preparatoria.
Ese mismo día, fui con ella, ya que empezaba un día antes que yo.
Nos hicimos 2 fotos aquel día.
Una fue de lejos, siendo el panorama principal la entrada al edificio, estando ella colocada junto al nombre del mismo, y yo acompañándola a su izquierda.
La segunda era de cerca, siendo ella el foco principal, estando mi padre a su izquierda, y yo a su derecha.
Está última fue la que estaba en el marco del altar, solo que ampliada ligeramente, para tener una foto suya de frente, con su recién estrenado uniforme escolar, sonriendo a la cámara levemente.
Estaba realmente emocionada aquel día.
Debajo de la misma, plastificadas, estaban colocadas otras dos fotos suyas.
La primera era de cuando ella tenía 2 años, más o menos.
En la foto sale ella, siendo sujetada por mi madre, mirando a la cámara como si estuviera viendo a un alien.
La segunda foto es de cuando ella creció un poco más, con unos 9 o 10 años.
Para esta foto no me recortaron.
Ella estaba mirando al frente, avergonzada, y a punto de taparse la cara, mientras yo la abrazaba y sonreía a la cámara.
Una sensación que no podía describir recorrió todo mi cuerpo.
El escenario parecía uno sacado de una historia, de algo que nunca debería de haber pasado.
¿Cómo debía sentirme?¿Qué debía hacer?¿Tenía que decir algo?¿Tengo que despedirme?
Todo en mi mente eran dudas.
Al final, no dije ni una palabra, lo único que hice fuesentarme de rodillas enfrente del altar.
No junté mis manos ya que no creo en dios, y como estaba solo, no tenía que hacerlo.
Solo apoyé mis manos en mis piernas.
Cerré los ojos por un momento, intentando calmar mi mente, y sobre todo, intentar evitar que esta misma arruinara el momento.
Aún así, dentro de mí, seguí escuchando esa voz.
“Crees que puedes mostrarle tus respetos después de todo?” Decía, con el mismo odio que la última vez.
No me sentía avergonzado de estar allí.
Me era suficiente con poder verle la cara, aunque fuese en una foto.
“Si ella supiera lo que estás haciendo ahora, nunca te lo perdonaría.” Habla de mí lo que quieras, pero como vuelvas a mencionarla pienso arrancarte fuera de mi cabeza, aunque tenga que matarme en el acto.
Aunque pueda estar aquí, sigo sin perdonarme nada.
Todavía dudo de como debería de reaccionar ante esto.
Aunque el cuarto esté iluminado con la luz de la mañana, se siente más lúgubre que de costumbre.
Y, tampoco lo puedo negar.
Tengo miedo.
No sé como encarar al resto.
Como decir lo que ha pasado.
Como poder volver a hablar con ellos.
A decir verdad, no me veo capaz de hacerlo.
Pero, solo por una vez, voy a aguantar.
Quiero aguantar Pensando en lo que iba a pasar, me levanté.
Antes de dejar la habitación, me dí la vuelta, para contemplar el altar una vez más, antes de cerrar la puerta, e irme al instituto.
* * * Por mucho que me hubiera preparado, nunca habría sido capaz de afrontar aquel momento.
Sobre todo si estaba solo.
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