Mindworld Complex! - Capítulo 60
- Inicio
- Todas las novelas
- Mindworld Complex!
- Capítulo 60 - 60 Capítulo 10 Decepción 04
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
60: Capítulo 10: Decepción 0.4 60: Capítulo 10: Decepción 0.4 El suelo era cálido, suave y blando.
Sentía cosquillas por toda mi espalda, y una leve brisa azotaba mi cuerpo tumbado.
Estaba en un campo lleno de césped.
El sol me deslumbraba desde lo alto, pero no era molesto.
Me estaba invitando a abrir los ojos.
No invadía mis párpados, aún así.
Me dejaba disfrutar de aquel color negro que se proyectaba en mis ojos.
Por mi parte, prefería quedarme así.
El ruido de la brisa, de los pequeños tallos de hierba moviéndose al unísono, me daba sueño.
Se me quitaban las ganas de levantarme de lo calmado que estaba.
Tenía mis manos descansando sobre mi pecho.
No sé en que momento las puse ahí, pero decidí bajarlas.
Las reposé en el campo verde bajo mi espalda.
Pude tocar el suelo, y sentir esa suavidad de la mejor forma posible.
Esa esponjosidad, como la de una nube, y esa suavidad, como si acariciase a un gato.
Nada me obligaba a levantarme.
Podía quedarme ahí todo el tiempo que quisiera.
No tenía un límite de tiempo, y por ende, no tenía nada de lo que preocuparme.
Podía respirar.
Más todavía, respirar manualmente no se sentía como un suplicio o una molestia, era más como un regalo.
Sentir un aire de esta calidad, de esta pureza.
Quizá podría reemplazar a la comida y bebida.
Me llena de energía.
El sol seguía calentando mi cuerpo poco a poco, sin llevarme nunca al extremo de sudar.
Era el clima que uno siempre quiere, pero nunca tiene.
Tampoco me dolía nada.
No es como si no tuviera heridas, pero estas parecían curadas.
Ya fuese un tirón, un golpe, o un corte, todo estaba curado.
No me extrañaría que el mismo ambiente lo hubiera hecho.
Quizá el sol, el césped, o alguien más no quiere que sufra.
Me sentiría mal si ese alguien sufre en mi lugar.
Agradecería que lo hiciera, pero no si él acaba saliendo dañado de verdad.
Así, así podría quedarme pensando mil y una cosas a la vez.
No es raro que me pierda.
No es raro que me ponga a pensar en cualquier cosa.
Cuestiones, escenarios, pensamientos, vidas.
A veces siento que estoy menos tiempo en el suelo, y más tiempo en el cielo.
¿No puedo aceptar que el suelo es el lugar en el que debo de estar?
Si quisiera quedarme en el cielo, podría haberlo hecho en cualquier momento, incluso ahora podría subir.
Pero no lo he hecho.
Hay algo de estar en tierra que me retiene.
¿Qué es esa cosa tan fuerte que me mantiene ligado al suelo?
¿Cordura?
¿Miedo?
Si tuviera que adivinar, diría que sería “esperanza”.
El miedo es lo que me deja sentir.
Sin él, aunque fuese al cielo, no sentiría nada.
No estaría triste, si, pero nunca podría volver a ser feliz.
La cordura es lo que me permite ver.
Sin ese hilo, no podría ver ni lo que tengo aquí abajo, ni lo que me tienta ahí arriba.
No poder ver tu propia vida es un castigo que Dios nunca debió implementar.
La esperanza.
Esta es lo que hace que me quiera quedar aquí.
Lo que hace que no quiera subir.
En algún lugar del mundo, está este lugar.
Por esto estoy tumbado en el, disfrutando del mismo.
El tiempo también ha sido clave.
Podría haber llegado pronto, y me estaría muriendo de frío, y de haber llegado tarde, me estaría abrasando.
Por último, podría tener un problema yo mismo.
Podría estar enfermo, tener una lesión incurable, o tener una tristeza tan profunda que este lugar no podría aliviarla.
Ahora no me pasa nada de eso.
Estoy en calma.
Se podría decir que estoy feliz, pero si lo estuviera, no estaría calmado.
Si tuviera que quejarme de algo, sería de el hecho de estar solo.
Estoy de acuerdo con el dicho de que es mejor estar solo que mal acompañado, pero, por eso mismo, me gustaría tener una buena compañía de vez en cuando.
Llegaría un punto en el que me cansaría de ellos, pero por ahora, quiero verlos… A lo lejos, empecé a escuchar unos pasos.
Llevan un ritmo calmado, se podría decir que hasta elegante.
Cada vez se podían sentir más y más cerca.
Pensaba que en cualquier momento, ese alguien iba a pisarme.
Me di cuenta de que esa persona ya había llegado, no solo porque los pasos cesaron, y si no también porque el sol dejó de calentar mi cuerpo.
Me dio curiosidad.
No es necesario ver un paisaje así de claro.
Ya puedo imaginar como va a ser el césped, el cielo, o el sol, pero nunca voy a poder imaginar como será una persona.
Siempre habrá algo con lo que sorprenderme.
No le dí muchas vueltas, y abrí los ojos.
“Ah, ¡pero si estabas despierto!
Y yo que estaba intentando no despertarte…” En el momento que abrí los ojos, una figura y un rostro conocido cubría parte de mi visión, tapando el brillo del sol.
Era Daiki.
“Tú… ¿Qué haces aquí?” Decidiendo acabar mi momento de calma, me dirigí a la persona que tanto había dicho querer tener.
No es que él fuese una mala compañía, es solo que las palabras ‘Daiki’ y ‘Calma’ no suelen ir de la mano.
‘¡Pues te estaba buscando!
Ha pasado un buen rato desde que habías dicho que te ibas a… ¿Qué ibas a hacer?” Con su tono júbilo de siempre, Daiki hablaba como si la situación fuese normal.
“La verdad, solo recuerdo haberme despertado aquí.
¿Y cómo que buscarme?” “Si, buscarte.
Todos pensábamos que te habías perdido o algo, incluso siendo un lugar tan abierto, por eso he venido.” “¿Todos?
¿Te refieres a Naomi y Kichiro?” “¡Si!
¡Naomi, Chimo, y Amaya!” “¿Ch-chimo?” Me sorprendió más el mote que Daiki usó para Kichiro que el hecho de que Amaya estuviera con nosotros.
“¡¿Qué tiene de malo?!
¿No es así como le solemos llamar a Kichiro?” “No sé, ¿de verdad le llamamos todos así?
Suena horrible…” Espero que Amaya tampoco se ponga a llamarle así, no podría quitarme ese suceso de la cabeza.
“De verdad, hoy si que estas raro.” Daiki suspiró mientras se llevaba las manos a la cadera.
“Bueno, ¿te levantas o qué?
No podemos estar aquí todo el día.” “En contra de lo que piensas, mi objetivo es estar aquí todo el día.
Por lo que si, me temo que me voy a quedar aquí hasta, eh, ¡espera!” Mientras hablaba, aunque lo estuviera ignorando, se podían escuchar pasos.
Pasos que se dirigían hacia atrás.
Fue cuando se escuchaban más frecuentemente y más cerca que supe lo que me iba a pasar.
“¡Arrivederci!” Ahora, el cuerpo que antes veía de frente, estaba flotando encima mía.
Este me amenazaba con aplastarme sin clemencia mientras volaba hacía mí.
Reaccioné a tiempo, rodando hacía un lado lo más rápido que pude, evitando así la bomba que me iba a caer.
No porque Daiki fuera gordo, solo que a nadie le gustaría que alguien le cayera encima.
Lo siguiente que vi era como el humano no tan volador se comía el suelo boca abajo.
Supongo que le vendrá bien probar un poco el suelo.
“¡Agh!” “¡¿P-pero tu eres tonto?!
¿Qué haces tirándote encima mía??
Dije exaltado, al derrotado ‘pájaro’ en el suelo.
“¡¡¿Y tú porqué te quitas?
Se supone que te haría entrar en razón con un buen… un buen… una buena caída encima tuya !!” Daiki dirigió su mirada hacia mí después de desenterrar su cabeza del suelo.
“Y también, ¿por qué gritas ‘Arrivederci’?
¿No se supone que la frase es una despedida?” Daiki, al darse cuenta de que lo que había dicho no tiene ni pies ni cabeza, intentó usar las supuestamente existentes neuronas de su cabeza para dar una excusa coherente.
“Ah si, eso.
Tan solo estaba despidiéndome de ti, por si acaso te desmayabas, o algo así.” Dijo con un tono tonto, llevándose una mano a la nuca de su cabeza.
“¡¿Entonces te has tirados sabiendo que me podías matar?!” “Bueno, matar quizá es mucho.
Yo diría algo como dormir de por vida.” “¡¿Y no es eso lo mismo?!” “…Quizá.” Daiki, por su parte, empezó a levantarse del suelo.
Yo todavía estaba sorprendido, y ligeramente molesto por lo que había hecho.
Él se puso a estirar en cuanto se levantó, llevando sus brazos y manos al cielo para relajar ambos.
“Dejando eso último de lado, ¿vas a venir o no?
Puedes quedarte aquí si de verdad no quieres estar con el grupo ahora.
Pero, si quieres quedarte solo por algo que te molesta, puedes contármelo” Daiki pasó a tener un tono mucho más comprensivo y amigable.
‘Que la misma persona que antes haya intentado aplastarme me diga esto…’ Suspiré ante el rápido cambio de tono de la conversación.
“No hay nada que tenga que contar, menos todavía a ti.
Pero, estoy bien.
Me gustaría quedarme más tiempo aquí, aunque si me estáis esperando todos, supongo que no me queda más remedio que ir.” Con una actitud más respetable y natural, decidí ir con Daiki.
No me iba a poner reacio por el hecho de que haya venido hasta aquí solo para ver como estaba.
No soy tan mala persona.
No lo soy.
“¡Así me gusta, así si!” Daiki dio unos breves aplausos, junto con esa frase llena de entusiasmo.
Después de eso, él se acercó a mi, y me extendió su mano, “¿Quieres que te ayuda a levantarte?” “No soy un crío, puedo levantarme yo solo.” Supongo que el ánimo se me habrá pegado también.
Estaba sentado en el suelo, y me estaba preparando para levantarme.
“Pensaba que te costaría levantarte después de estar tanto tiempo tumbado.” “No he estado tanto tiempo tumb-” Repentinamente, al apoyarme en el suelo con mi mano derecha, esta se resbaló.
No, la mano me falló.
No esperaba caerme de esa forma, por lo que no me dio tiempo para equilibrarme, y acabé cayéndome de lado, justo en el lado derecho.
Él dejó de ofrecerme la mano.
Lo único que podía hacer yo en ese momento era sonrojarme.
“Ahh, si, si, veo que puedes caerte tu solo perfectamente.
¿Quieres que te aplauda por eso también?” Me habría sorprendido que Daiki no hubiese aprovechado esto para burlarse de mi.
“¡No hace falta!” Dije, un poco molesto ante mi propio fallo.
¿En qué momento se me ocurre resbalarme?
La tierra no está húmeda, no es como su fuese justificado.
“O-oye, ya fuera de bromas, ¿de verdad estás bien?” Él no tardó mucho en usar un tono más preocupado, mirándome con cierta duda.
“Si, tampoco me voy a hacer daño por esto.
A lo mejor me ensucio un poco.” ‘Aunque siendo honesto, estaba tumbado en el suelo antes, por lo que ya debería de estar sucio’ Pensé.
Recobrando un poco la postura, intenté levantarme de nuevo.
Lo intentaba, pero no podía.
Todavía me fallaba el brazo.
No, no solo era el brazo.
Todo el cuerpo me temblaba.
Mis dientes chasqueaban, y mis brazos y piernas no tenían la fuerza suficiente como para funcionar.
“…?” Estaba, sobre todo, extrañado.
Lo único que podía pensar era que, a lo mejor, si me había sentado mal el levantarme tan rápido.
“¿Quieres que te ayude?
No seas tan cabezota como para decirme que te vas a levantar solo.” Daiki ya estaba un poco más serio.
Me tomó desprevenido que lo estuviera.
Aunque, la verdad, sé que no debería sentirme así.
Normalmente el es mucho más serio que yo, sobre todo cuando toca.
Supongo que se le da bien leer el ambiente.
Yo asentí a lo que dijo, evitando mirarle a la cara.
Yo estaba sentado en el suelo, de una manera un poco patética.
“¿Crees que puedas ponerte de pie tu solo?” Dijo, mientras me volvió a ofrecer la mano.
“No me vendría mal que me dejaras apoyarme en tu hombro en lo que volvemos.” Respondí, mientras le dí mi mano.
Él tiró de mi, y yo intenté levantarme, usando su mano como apoyo.
En poco tiempo, pude levantarme, pero todavía me encontraba débil.
Lo primero que hice al levantarme fue mirar al horizonte.
Con la sorpresa que él me había dado, no me había fijado en el paisaje.
Como me lo imaginaba, el lugar era precioso.
No me extraña haber quedad aquí con el resto.
Daiki me dejó apoyarme en su hombro.
Sería raro que después de tanta preocupación y seriedad no me dejara.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com