Mindworld Complex! - Capítulo 61
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- Capítulo 61 - 61 Capítulo 10 Decepción 05
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61: Capítulo 10: Decepción 0.5 61: Capítulo 10: Decepción 0.5 El sol me daba la bienvenida a esta pradera, y la hierba ondulaba como si me estuviera saludando, mientras el viento hacía que mi pelo se moviera ligeramente.
Dimos media vuelta, y empezamos a subir una pequeña colina.
Supongo que este era el camino que yo había cogido para venir aquí.
No tardamos mucho en llegar al pico de la misma, y el paisaje al otro lado era igual de impresionante al que tenía detrás mía.
En el fondo, se podían ver cientos de colinas teñidas de verde.
Parecía que nunca fuese a acabar.
También, a lo lejos, se veía un árbol solitario, el cual era más grande de lo normal, y descansaba en una cima plana de otra colina.
“Ves el árbol ahí a lo lejos, ¿no?
Estamos allí.” Dijo él, como si estuviera respondiendo a mis pensamientos.
“Si, puedo entender el por qué.” No es lo normal que estuviéramos haciendo un picnic.
Ahora que lo pienso, solo he ido de picnic con mi familia.
Y encima solo íbamos al bosque al lado del pueblo.
Aún así, me lo pasé bien las pocas veces que lo hicimos.
“¿Estábamos haciendo un picnic?” “Si.
Tu hermana nos ha dado una sorpresa.
Ha hecho bocadillos y hasta comida para todos.
Según ella, es una forma de agradecimiento, aunque no sé que quiere agradecer.” “Mh, que raro, pero amable de su parte” “¿A que sí?” A Daiki se le veía bastante contento desde que pregunté lo que estaba pasando.
“No le habrás hecho nada a Amaya mientras no estaba, ¿verdad?” “¿Por quién me tomas?” “Por un pervertido que quiere ligarse a mi hermana.” “¡Qué malote!
¡A que te suelto!” “Por favor, no lo hagas.” “…” “…” “…Pfff” “Hehehe…” “Hahahaha!!!” Ambos estábamos riendo como tontos.
Prácticamente estas cosas nos salen solas, y nunca nos tomamos en serio el uno al otro, excepto cuando es algo serio.
“Solo le he estado diciendo frases muy cursis para ligar.
Ni yo me lo estaba tomando en serio” Daiki intentaba aguantarse la risa mientras hablaba.
“Ahh… Si, ya me imagino… tu cara diciendo esas cosas…” “¿Estás bien?” “Si, es mayormente la risa.
Pero, por otra parte, no sé por qué me he puesto así.
No debería de costarme tanto andar…” “Podemos parar un momento si quieres.” “No, no.
Ya descansaré cuando lleguemos.
Tampoco está tan lejos.
Es solo subir esta colina y ya.” “Si.
El resto está al otro lado del árbol.” Por el resto de la caminata, la cual no fue muy larga, estuvimos hablando sobre ese mismo tópico.
Sé que cuando conocí a Daiki, se acercó a mi solo para conocer a mi hermana, pero ahora siempre que hablamos de el tema dice que para él, todo acerca de eso es una broma.
Aunque en su momento iba en serio, ahora todo es una coña.
Quizá siga teniendo esas intenciones, tampoco me molestaría.
“Incluso si ha salido todo así, no deberías acercarte a la gente con esas intenciones.” “Lo sé más que nadie.
Te juro que ya no soy así.” “¿Acaso has tenido novia?” “Que va.
Esa fue la única vez que me intenté acercar a una chica de esa forma.
O bueno, acercarme a una chica en general.” “… La verdad, no me importaría que te quedaras con Amaya” Lo dije en un tono de voz bastante bajo, casi susurrando.
Junta el hecho de que no me encuentro del todo bien, estando mi voz un poco débil, e intenta escuchar una voz tan baja.
“¿Has dicho algo?
¿No me estarás insultando?
¡Qué te suelto!” “No te he insultado…” “¿Entonces que has dicho?” “Nada.” Dije, con una sonrisa en mi cara.
“Pues entonces te suelto…” Contestó Daiki devuelta, como si fuese lo más normal del mundo.
“¡O-oye, para!
¡A este paso voy a salir rodando!” 5.
Afortunadamente, pude llegar sin que Daiki me tirara.
Tampoco pasó mucho tiempo desde que él dijo que me tiraría.
Si hubiéramos estado más tiempo andando, habría salido rodando cuesta abajo más de una vez del cansancio.
Estaba exhausto.
Al llegar a la cima de la pendiente, estaba el árbol que había visto de lejos.
Era más grande de lo que me esperaba, y a pesar del tamaño imponente que tenía, aparentaba un perfil suave y agradable.
Parecía que si tocara su corteza, se sentiría más suave que áspero.
Detrás del árbol, estaban el resto de mis amigos, Naomi y Kichiro.
“¡Chicos!
¡Riku está vivo!” Exclamó Daiki, después de salir de detrás del árbol junto a mí, aún apoyándome yo en él.
“…Si, qué alegría.” Dijo Naomi con un inusual tono frío, como si le diera igual lo que le acaban de decir.
“… Si, bienvenido de vuelta, supongo” Kichiro tenía el mismo ánimo que Naomi, vamos, que tenía el ánimo de siempre.
“…” Daiki se quedó sorprendido ante una bienvenida tan cálida.
“… hehe” Por mi parte, me hacía gracia el intento de cara seria que tenía Naomi.
Supongo que se dio cuenta de que le estaba viendo fijamente mientras me reía.
“¡¿Y-y tú que miras?!” Me reclamó.
En el momento en el que dijo eso, Kichiro alzó la voz de nuevo.
“P-pues si que tienes buena cara, si.” Se estaba riendo de él también.
“¿Por qué os estáis riendo todos?” “¡Que conste que yo no estoy haciendo nada!” Daiki levantó el brazo, y aclaró eso con un tono ligeramente burlón.
“Ah-” Aunque, sin darse cuenta, él levantó el brazo con el que me estaba apoyando.
Por suerte, no me caí.
Es más, podía ponerme de pie solo, como de costumbre.
“…Ya me veía rodando…” “…Con lo plana que es la punta de esta colina, lo dudo.” dijo Kichiro.
“¡No me ignores y dime que le pasa a mi cara!”, exclamó Naomi mientras agarraba a Kichiro del hombro.
“Al final, todo eso de que no podías andar era porque estabas con bajos ánimos, ¿Riku?” “¿Y eso de donde lo sacas?” “Es que se como te has reído al verle la cara a Naomi.” “¡¿Qué le pasa a mi…?!
Ahg, mira, ya me da igual.
…Hay que joderse…” Naomi y Kichimo estaban ambos sentados en el mantel del picnic.
En sí, no era un mantel de picnic, era un mantel cualquiera que Amaya cogió de su armario para usarlo así.
‘Si es que menuda tía…’ Y para rematar, tampoco tenemos una cesta.
Todos se han traído lo que quieren dentro de unos tapers, los cuales llevan en una mochila.
Cada uno con su mochila, claro.
“…Mh, ahora que lo pienso, ¿y Amaya?” Pregunté a Naomi.
“Ah… eso…” Me respondió un poco nervioso.
No solo eso, ahora todos me estaban mirando.
El ambiente se volvió tenso.
“…” “…” “¡¿…Ahora soy yo el que tiene una cara graciosa o que?!” Intenté ocultar mi preocupación con un comentario gracioso, pero me resultaba raro que todos me miraran así.
‘Qué es lo que ha-?’ Sin darme tiempo a reflexionar, sentí como dos manos agarraban mis hombros rápidamente, seguida de una voz un tanto burlona e irrespetuosa.
“¡¡Tú siempre tienes una cara graciosa!!” “¡¡Iihh!!” Grité del susto, abalanzándome hacia delante por reflejo.
Lo único que puedo notar después del susto es como me choco con una pierna colocada específicamente enfrente de mis pies para comerme el suelo.
Y ahora sí, lo veo todo negro.
Puedo escuchar las risas de todos de fondo.
Me da rabia, pero no vergüenza.
Si, se están riendo, pero sé que no se están riendo de mí, por eso- “¡Pero que fracasado!” “Eso te pasa por reírte de mi cara, jeje.” “Esto a sido mejor que tu cara, Naomi.” “Emm, Daiki, ¿no crees que eso a sido un poco innecesario?
Con haberle asustado yo ya vale… Aunque tampoco ha estado mal…” “Si te dijera la verdad, ¡pagaría por repetirlo!” ‘Me imaginaba que Daiki me habría hecho la zancadilla, aunque no me esperaba lo de Amaya, la verdad…’ Me levanté del suelo, y me limpié la cara un poco.
No es como si se me hubiera quedado todo lleno de barro, pero si se me había quedado en la ropa unas manchas muy ligeras de tierra.
“¡O-os he dicho muchas veces que no me deis sustos de esa forma!
¡Sobre todo tú, Amaya!” “Por ser solo una vez, me lo perdonas.” “…” “¿A que sí?
¿¿Por favoor??” No la aguanto cuando me hace la pelota.
“… Solo por esta vez”.
Suspiré.
Supongo que no la aguanto en ambos sentidos.
“Vuelve a darme un susto así y no te hablo en un mes.” “¡Como si me importara que me hablaras!” “¡Eso!
Y además, a unas malas, ¡puede hablarme a mí!” “Si no lo hago ni en tus sueños, no creas que lo voy a hacer en persona.” Me levanté del suelo para sentarme en el mantel.
Daiki y Amaya, después de molestarse el uno al otro, hicieron lo mismo.
“Ahora en serio, Riku.
¿Dónde estabas?” Naomi fue el primero en hablar seriamente.
Esto sí era más propio que él.
Además, cuando se pone serio, si tiene una cara neutra.
Quizá hasta fría.
No como antes, claro… “Al parecer estaba tumbado en un lugar un poco lejos de aquí.
No te lo he preguntado a medio camino, pero si quiero saber que hacías allí, aparte de deprimirte, claro.” “¿Y quién dice que estaba deprimido?
En ningún momento te he dado la razón en eso.
¿Siquiera tenía una cara larga?” “Bueno, no, pero te habías puesto malo nada más levantarte, y ahora que has llegado y estamos todos, te encuentras mejor.
Supongo que te habrías levantado muy rápido.” “Te pasan esas cosas por no comer.” “No quiero que me lo diga un canijo como tú.” Pausé un momento para pensar en qué responder a la pregunta.
No tenía una razón por la que estar allí.
No había elegido estar allí en primer lugar, ¿o sí?
Aunque haya un motivo, nunca lo voy a saber.
No tiene sentido mentir sobre algo así.
“La verdad, no sé que hacía allí, y tampoco recuerdo nada sobre hoy.
Lo último que recuerdo es cuando Daiki me ha despertado, que, ahora que lo pienso, ¿por qué me has dicho donde estaban todos si supuestamente ya lo sabía?” Miré a Daiki un poco extrañado, después de pensar sobre lo que había dicho antes.
“¿Eh?
¿Yo qué?” “Si, hombre.
Cuando estábamos volviendo aquí, hace nada, me has dicho que Naomi, Kichiro, y Amaya estaban aquí, como si no lo supiera.” “… Yo creo que el haberte caído te ha tocado la cabeza un poco.” “¡He dicho lo que tú me has dicho antes!” “Que va.
Hemos estado todo el camino haciendo el tonto” “… Entonces no me explico por qué estaba allí.” “Quizá solo querías un poco de paz, aunque estabas tardando tanto en volver que estaba preocupada.” Aclaró Amaya.
Al no poder llegar a un acuerdo con Daiki, decidí ignorar el tema.
No quería gastar el tiempo que tenía aquí en una tontería así.
“No te preocupes.
Ya te acordarás.” Dijo Naomi.
“Si.
Tampoco es la gran cosa, si no me acuerdo, será porque no es relevante.” “Pensar así no es lo mejor…” “¿Por qué?” Kichiro dio su opinión, y yo no comprendía por qué pensaba así.
Aunque no hable mucho, él es muy listo.
Quizá ignora demasiado los estudios, pero eso no significa que sea tonto.
“Uno puede olvidarse de cosas importantes.
El hecho de que olvides algo no significa que eso no sea importante, es solo que tú no le has dado la importancia suficiente.” “… Riku, como que ahí te ha humillado un poco.” Tras su explicación, Amaya intervino, con un comentario buscando reírse de mi un poco.
“¡Tú siempre te olvidas de todo, así que no me digas eso!” “¿Ahhh?
¿Y yo cuando me he olvidado de algo importante?” “Ejem, mi cumpleaños, por ejemplo.” “¡Pero si siempre dices que no quieres celebrarlo y que no te gusta!” “¡Eso no quita que sea importante!” “Vale, ya calmaos los 2…Le vas a dar envidia a Daiki, Riku.” Con una sonrisa un poco descarada, Kichiro miró fijamente a Daiki.
“¡¿Y por qué te metes conmigo ahora?!” Mi hermana decidió seguirle el juego a Kichiro, mostrando una expresión parecida a la suya.
“Mhh, okay.
Entonces, vamos a relajarnos un poco, Riku.” Tras decir eso, ella se acercó a mí, y me abrazó, bajando mi cabeza al nivel de su pecho.
“O-oye.
Para.
Me estás humillando…” ‘Qué vergüenza…” Mi cara se enrojeció ligeramente, adoptando un leve tono rosa.
“¿Así mejor, Kichiro?” Mientras me acariciaba el pelo con una mano, y envolvía su otro brazo en mi cuerpo, le dirigió la palabra a Kichiro.
Este, para comprobar si todo estaba bien, se fijó en la reacción de Daiki.
Estaba en el suelo, a cuatro patas.
Había caído derrotado.
Apretó el puño levemente, y golpeando el suelo con una expresión sería, una lágrima varonil corrió por su mejilla.
“Oh, Dios… ¿Por qué no he sido yo?” Naomi se acercó a él, dando palmadas en las espalda, apoyándole con un tono suave, pero una expresión igual de seria.
“No te preocupes, tío, ya nos vendrá otra.” “¡¿Nos?!
¡Que sepas que yo soy el único que se la puede ligar!” “Si, eso ya lo sé.
Yo hablaba en general… Ahhh ¿Por qué tienes que arruinarme el acto?
Con lo bien que me estaba quedando…” “Siendo las piezas que sois, dudo que se os acerque alguien…” Ante la interrupción y la crítica de alguien en particular, ambos se giraron a verle, y exclamaron a la vez, “¡No queremos que un canijo como tú nos diga eso!” Kichiro suspiró, dejando una risa ahogada salir al aire, ignorando a los fulanos que tenía enfrente suya, y respondió a mi hermana, levantando un pulgar.
“Podéis estar así el tiempo que queráis.” Al acabar esa frase, dos entes se postraron detrás de él.
Antes de que pudiera reaccionar, Kichiro fue asaltado por esas bestias a las que estaba dando la espalda.
“…!” “¡Daiki!
¡Trae ramas y un mechero!
¡Hay que sacrificar a este renacuajo para que nos caiga una tía bien buena del cielo!” “¡Si!
¡Hoy vamos a comer como nunca antes!” “¡Suéltame!
¡S-sabes que no me gusta que hagas esto!
¡Me vas a tirar!” “¡Por eso mismo lo estoy haciendo!
¡Ahora, sufre por nuestro bien, maldito incel!
“¿Eh?
Ah… ¡Ahhhh!” Naomi, sosteniendo a Kichiro alto en el cielo con sus 2 brazos, empezó a girarlo rápidamente.
El grito de Kichiro se entrecortaba cuando más rápido giraba, como si estuviera gritando con un ventilador en su boca.
“¡Qué bien!
¿A que sí, Riku?” Con un tono sarcástico, y casi risueño, mi hermana fijo su mirada a mis ojos.
“C-callate.
Solo, sueltame…” “No.” Ella soltó una breve carcajada.
Era un panorama raro.
Todos éramos unos raritos en primer lugar, supongo que por eso nos juntábamos todos.
Daiki bailando y animando a Naomi de una forma tonta.
Naomi girando a Kichiro lo más alto posible.
Kichiro sufriendo en sus manos, mareándose cada vez más.
Amaya junto a mí, abrazándome y acariciando mi pelo.
Cada uno era alguien único.
Solo, ¿qué pintaba yo allí?
No estaba haciendo nada, estaba ligeramente tumbado, recibiendo cariño, ¿pero estaba aportando algo al grupo?
Me comportaba de una forma más o menos normal, era el único normal entre ellos.
Demasiado normal.
Pero a la vez, también era un poco raro, tenía mis cosas.
Era demasiado raro para el resto.
Aún así, no quise cerrar mis ojos.
Quizá esta fue la razón por la que quise irme a estar solo un rato.
Si es así, soy muy tonto.
Con estar aquí, ya es suficiente.
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