Mindworld Complex! - Capítulo 63
- Inicio
- Todas las novelas
- Mindworld Complex!
- Capítulo 63 - 63 Capítulo 11 Perdón 01
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
63: Capítulo 11: Perdón 0.1 63: Capítulo 11: Perdón 0.1 Era la mañana del día siguiente.
Estaba andando por la calle, el cielo estaba nublado, dejando un ambiente frio miraras por donde miraras.
La tensión que sentía en aquel momento me dejaba igual de congelado.
Mi padre estaba junto a mí.
Él debería de estar trabajando, pero decidió tomarse el día libre con la excusa de que ‘tenía que hacer algo importante’.
Los sábados trabajaba menos, por lo que no era tan relevante que faltara.
Él me despertó a la fuerza.
No era para nada pronto, vino a despertarme a las 10.
Lo único que dijo fue que íbamos a ir a disculparnos, y después de eso iríamos a mi secundaria.
Aunque solo me lo dijo una vez, sabía a lo que se refería, y a su vez, lo que me esperaba.
Teniendo en cuenta lo delicado que es el director del colegio con estos temas, seguramente me expulsen por 1 semana mínimo.
Sin segundas oportunidades.
En aquel momento, estábamos yendo a casa de Otsuki.
Obviamente, yo no quería ir, pero mi padre me obligó.
Todavía tenía esa mirada, desde que me he levantado me ha estado mirando con esos ojos.
Ya no estaba enfadado, claro.
Ha pasado demasiado tiempo como para estarlo.
Estaba completamente decepcionado de mí, o esa era la impresión que daba.
¿Qué se esperaba, que fuera yo solo a disculparme?
Si no me hubiera dicho nada la última noche, seguramente no le hubiera hecho caso, o le habría convencido de que iría yo solo en otro momento, pero tenía miedo.
Tenía miedo de que volviese a hablarme de esa forma.
Odiaba que se acercara a mí de esa forma, por eso estaba dispuesto a hacer lo que me dijera para no enfadarle otra vez.
El andaba delante mía, girándose de vez en cuando para ver si le seguía.
Yo estaba, como siempre, mirando al suelo.
La última noche casi no pude dormir de la histeria que sentía.
Al inicio pude dormir un poco, pero no paraba de despertarme en medio de la noche.
Nunca llegué a calmarme del todo.
Incluso ahora, sigo temblado.
Siento un miedo que no debería sentir.
Me preocupaba más saber por qué tengo miedo.
Sé que tengo miedo de presentarme a su casa enfrente de su madre después de lo que he hecho, pero pienso que me da todavía más miedo lo que me pueda pasar si no lo hago bien.
Lo voy a hacer mal, como siempre.
Lo voy a arruinar, como siempre.
Siento que quito más que aporto.
La casa de Otsuki no estaba muy lejos, llegamos a su calle en poco tiempo.
La inquietud que sentía no hacía más que aumentar, aunque lo que más me preocupaba no era lo que seguramente iban a decirme.
No confiaba en mi mismo.
Tenía miedo de no ser capaz de controlarme, pero sabía lo que tenía que hacer y decir, y sobre todo, sabía que tenía que calmarme.
Pero no podía.
Sin darme tiempo alguno para prepararme, llegamos a la puerta de su casa.
“Ven al frente, eres tú el que tiene que disculparse, mucho más que yo.” Dijo mi padre, con un tono ligeramente frío y serio.
No le respondí de ninguna forma, solo hice lo que el me dijo.
Cuando me puse a su lado, él tocó el timbre de la casa.
Los pocos segundos que tardaron en abrir la puerta se hicieron eternos.
Estaba viéndolo todo en cámara lenta, pero aún así no tenía otra opción más que quedarme ahí, esperando.
La puerta se abrió lentamente.
De ella salió una mujer, de una estatura relativamente normal, con ojos castaños y pelo negro.
Supuse que era la madre de Otsuki, aunque era bastante joven, para ser una madre.
Hablando de Otsuki, ella estaba en el pasillo de la entrada, en el último escalón de la escalera.
Supongo que había bajado de arriba para abrir la puerta, aunque su madre llegó antes.
Aparte de su pijama, llevaba un parche blanco pegado a su nariz.
“¿Mh?
Ah, eres Kenzo :2!”;_¨`*, ¿Verdad?
Entonces, él debe ser tu hijo.” Preguntó la madre, con un tono ligeramente amigable.
“Si.
Como dije ayer, he venido a disculparme junto a mi hijo por lo que le ha hecho a su hija.
¿Se encuentra ella mejor?” Mi padre procedió a preguntar sobre el estado de Otsuki en mi lugar.
“Ella está bien, es solo un pequeño moretón, pronto se le pasará.” Su madre trató a la herida de Otsuki como algo leve.
Aunque, lo que realmente importa ahora no es la herida, pero lo que ha pasado para que ella tenga una herida.
Mi padre se inclinó tras escuchar su respuesta.
Al verme recto, me miró de mala manera.
Comprendiendo la situación, me incliné junto a él.
“De verdad que siento lo que mi hijo ha hecho.
Sé que lo que voy a decir no justifica sus actos, pero él está pasando por un momento difícil en su vida.
No sé que le habrá llevado a comportarse de esa forma, incluso con la excusa anterior.
Siento mucho-” Mi padre estaba dando un monólogo, intentando no enfadar a la madre de Otsuki.
Ya debería de estar enfadada con que el niño que ha pegado a su hija en la cara se presente en su puerta por la mañana.
“Ejem.” Sin embargo, ella cortó a mi padre en medio de su discurso.
Él, en respuesta, levantó su cabeza levemente, alzando también su cuerpo.
Ella siguió.
“Riku, ¿has venido a disculparte con mi hija?”, no lo dijo con un tono enfadado, es más, estaba demasiado calmada.
Si fuese mi padre, seguramente estaría hablando con un tono serio, y regañando por haber pegado a su hijo.
Su pregunta no tenía un tono de duda, lo que buscaba era asegurarse de la razón por la que yo he decidido venir, más allá de los intereses de mi padre.
Ella estaba mirándome.
Es más, estaba enfrente mía.
Yo todavía estaba inclinado, mirando hacia abajo.
Me dolía el pecho, no podía hablar, sentía como esa presión me aplastaba, desde arriba y desde abajo.
Incluso antes de poder hablar, todo empezaba a brillar.
Todo se volvía cada vez más y más luminoso, nublando de blanco mi vista.
Iba a perderme, no iba a aguantar por mi cuenta.
Poco a poco, aparecía ese lugar que tanto aborrecía.
Después de mirarme por un tiempo, ella volvió a hablar.
“No te preocupes.
No te voy a reñir, ni nada por el estilo.
Siéndote sincera, no tendría mucho efecto.
Al menos, Atsumi no me hace caso cuando la regaño.” Me dirigió la palabra con un tono amable y calmado.
Quizá hasta amigable.
“¡¡Mamá!!” Desde las escaleras, se puede escuchar a Otsuki gritar el nombre de su madre, molesta y avergonzada, después de que ella hablara sobre el poco caso que le hacía a su madre.
Antes, en el momento en el que su madre dijo mi nombre, ella perdió el interés en la conversación.
Pude ver su expresión de indiferencia por un momento, antes de subir las escaleras.
Aunque, con el comentario de su madre, volvió a bajarlas.
“Pero es verdad.” Su madre se giró, para hablarle directamente a Otsuki.
Ante su pregunta, ella no pudo hacer más que quejarse, con un leve tono rosado en sus mejillas, “No es como para decirlo enfrente de gente…” Mi padre estaba intentando mantener la compostura seria, pero la situación parecía demasiado informal como para seguir comportándose de manera tan refinada y seria.
Pensaba que era su deber como padre.
O quizás ha cogido ese hábito del trabajo.
Su madre se giró nuevamente, para mirar en nuestra dirección.
No solo ignoró completamente la queja de Otsuki, si no que soltó otra barbaridad más.
“No sé si tu padre te habrá dicho mi nombre, pero yo soy Haruka Otsuki.
Si queréis, podéis pasar adentro.
Podemos hablar mejor si estamos sentados, y aquí afuera hace mucho calor.” “…?” “¡¿EHH?!” En primer lugar, no esperaba que me fuesen a hablar de esta forma, y mucho menos tratarme como un invitado.
También pensaba que iba a ser algo mucho más corto y superficial, decir cuatro chorradas, que me regañen, y poco más, pero si vamos a estar dentro, a saber cuanto tiempo nos vamos a tirar aquí.
Quien estaba más sorprendido que yo era Otsuki.
Si ya estaba molesta con el comentario que había dicho su madre antes, lo de meter en su casa a alguien como yo… “Esto es una broma, ¿no?
¡Mamá!” Ella fue corriendo hacia su madre, para colocarse detrás suya.
“¿Qué tiene de malo?” Haruka abrió la puerta al completo, mientras se daba la vuelta y hablaba con su hija.
“¡Qué no tiene de malo es la pregunta!
Su padre no ha hecho nada malo, ¡pero no quiero que él entre!” “¿Y por qué no?
Así no vais a hacer las paces nunca.” “¡Es que no quier hacerlo!
Si ni siquiera es un conocido, ¿¡por qué tengo que llevarme bien con él!?” Otsuki estaba realmente enfada con su madre.
No paraba de quejarse enfrente de ella, y gritarle.
Incluso enfrente mía y de mi padre.
“Porque tú tampoco lo has hecho bien.” Su madre, solo para esa frase, puso un tono un poquito serio, aunque sin pasarse.
Lo sorprendente es que, solo con eso, logró que Otsuki se calmara un poco.
Después, ella me miró fijamente.
Era más como una amenaza de muerte que una mirada.
Yo era el zorro, y ella la loba, y por alguna razón, la jefa de la manada me estaba dejando entrar en su madriguera.
“P-pero solo un rato…” “Si, es solo hablar por un momento.” Así de fácil logró calmar al toro desbocado.
Hay gente que tiene talento hasta para estas cosas.
Supongo que se puede decir lo mismo al revés.
“Aunque claro, tú también tienes que estar.” “Mamá, para, por favor.
No quiero.” “Si quieres.” “¡No quiero!” “Si vienes te compro el peluche de la chica esa con cuernos rojos que dices que tanto quieres.” “Te espero en el salón.” Tras aquel espectáculo, Haruka dio un solo aplauso con sus manos, esperando a mi padre y a mi.
“No hay nadie más en la casa, así que no os preocupéis por si molestamos a alguien mientras hablamos.” Mi padre, sin romper aún la compostura, dio el primer paso.
“Sentimos mucho la intromisión.” Aunque seguía con esa apariencia recta, tenía una expresión mucho más relajada.
Quizá hasta se le había pasado el cabreo.
“Con permiso…” Dije con un tono de voz bajo y con la mirada también baja.
Mientras entraba, pude ver como Otsuki me miraba molesta.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com