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Mindworld Complex! - Capítulo 66

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  4. Capítulo 66 - 66 Capítulo 11 Perdón 04
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66: Capítulo 11: Perdón 0.4 66: Capítulo 11: Perdón 0.4 Lo que dijo Otsuki sobre mi padre me preocupó, y a la vez, extrañó.

Siempre asumí que mi padre nunca dejaría toda esa seriedad atrás.

Incluso en su funeral, estaba mucho más animado de lo que uno esperaría.

Contrastaba mucho con como estaba ahora.

Haruka estaba al lado de mi padre, sin saber exactamente que hacer.

Mi padre estaba inclinado hacia la mesa, apoyando su codo derecho en la mesa, y su frente en la mano del mismo brazo.

El móvil de Haruka estaba en la mesa, apartado de ambos, aunque sobre todo, de mi padre.

Al oír como se abrió la puerta, Haruka miró hacia mi dirección.

Ella, sin mucha idea de que hacer, se levantó de su sitio para dirigirme la palabra.

Se acercó a mí, y con una voz un poco baja, ella me habló, “… Voy a dejarte tiempo con tu padre.

He intentado calmarle, pero no he conseguido nada.

Hazle un favor y quédate a su lado un rato.” Con un tono amable, aunque incierto, ella me dijo que hacer, mientras me sujetó del hombro levemente.

Seguía sin poder mirarla a la cara, a los ojos, me vi obligado a mirar su cuello.

Después de decirme eso, ella quitó su mano de mi hombro, y dijo unas pocas palabras antes de irse fuera del salón.

“Y, también… Siento mucho lo que ha hecho Otsuki.

Ahora mismo la voy a regañar, lo que ha hecho es…” No pudo acabar la frase correctamente.

Su voz pasó a ser una enfadada y avergonzada, dejando salir una última vez su emoción más sincera.

“Lo siento, de verdad.

Riku, si algún día necesitas algo, pídemelo, ¿vale?” Cuando dijo mi nombre, retomó su toque amable y empático, casi como si fuese una madre, una madre que está hablando a su hijo.

“…No tiene por qué decirle nada a Otsuki…” Por un momento, Haruka se sorprendió con lo que dije, aunque casi ni lo dio a saber.

Su lamento y arrepentimiento cambió a un tono más amable.

“… Eres una buena persona, Riku.” Tras eso, escuché como sus pasos salían del salón, y la puerta se cerró.

Mi padre seguía apoyado en la mesa.

Al parecer, no escuchó nada de la conversación, ya que ni se dio la vuelta para ver quién había entrado.

Yo me senté a su lado, en donde antes se estaba sentando Haruka.

Seguía inseguro, no creía poder hacer nada para calmarlo.

Sé lo que ha visto, pero no quiero recordarlo.

Solo sé que es algo malo, ya que todo lo que queda de ello es el sentimiento.

La ansiedad, angustia, estés, pesar, todo.

“Papá…” Intenté pronunciar aquellas palabras tan pronto como fuera posible, para no tener tiempo de crear más dudas.

Él escuchó mi voz, y miró hacia la derecha, en donde estaba yo sentado.

Me estaba mirando a los ojos, pero yo estaba mirando a su pecho.

“Riku…” Su voz sonaba quebrada, y sorprendida de verme.

A su vez, pareció como si algo cobrara sentido en su cabeza, como si se hubiera dado cuenta de algo que estaba presente desde aquel día.

“Yo…” Continuó hablando, o por lo menos, intentando hacerlo.

Ahora, con la mente clara, mostró un tono más triste, con una expresión preocupada y arrepentida.

Sin darme tiempo a decir algo reconfortante, sin darme tiempo a dar lo mejor de mi mismo, me abrazó.

Sorprendido, miré a mi padre, o por lo menos, a su nuca, confundido.

‘¿Y ahora qué hago?’, pensé.

‘¿Qué se supone que tengo que-?’ “Yo… perdón, perdón.

No debería de… haberte hablado así.

Debería de haber tenido más tiempo libre.

Perdón, perdóname, Riku… Yo, debí de haberte prestado más atención… Nunca, nunca debería de haberme enfadado tanto.” Mi padre estaba llorando.

“Ese… No es el padre que quiero ser…” Más que un sentimiento fijo, un mar de emociones se reflejaba en su voz, y no solo relacionadas a mí.

No dejaba atrás su tono adulto y grave, pero eso no le quitaba dolor a su lamento.

“No lo pensé… Estaba tan distraído con lo que había ocurrido que no pensé en quién llamó a la ambulancia.

Debí de haberme quedado contigo más tiempo… Con ambos.” Podía oír su dolor, podía sentir su dolor, Entendía completamente ese dolor, y había vivido ese dolor en carne propia.

“Pensé que, trabajando…

ganando más y más dinero… podría hacerlos felices.

Comprándoos lo que quisierais… dándoos un futuro… Quise creer que todo ese esfuerzo iba a llegar a algo…” Seguía llorando, sutilmente, pero lloraba.

Lloraba, y aún así… “Pero, debí de haber estado más tiempo con vosotros… Quizá así… así… podría haberme dado cuenta antes.

Así… no lo habría hecho…” … no podía llorar junto a él.

No sentía nada.

Comprendía su tristeza, pero no podía compartirla.

Y, en el fondo… “Soy… un padre horrible, ¿verdad?” … no quería perdonarle.

“… No es tu culpa, Papá.

Nadie tiene la culpa.” Pronuncié lo que más convenía en ese momento, no lo que pensaba.

También, me digné a abrazarle de vuelta.

Ninguno dijo una palabra más sobre el asunto, mi padre se quedó llorando, de manera silenciosa y baja, mientras yo le abrazaba.

Un tiempo después, consiguió calmarse, y dejé de abrazarle mucho antes.

Pensé que querría un vaso de agua, sobre todo después de llorar tanto.

Yo también tenía sed, estaba con la boca seca.

Me levanté del sitio para ir a la cocina.

Siendo una casa similar a la mía, la cocina debería de estar enfrente del salón, al lado del baño.

Cuando salí a la entrada, en ella no estaban ni Otsuki ni Haruka.

Seguramente estén arriba, creo que escucho sus voces, pero no entendía lo que decían.

Al llegar a la cocina, me puse a buscar por los muebles de la cocina, buscando el lugar en donde estaban los vasos.

Logré dar con ellos en el cuarto mueble que abrí.

Cogí dos vasos, y luego me acerqué a la nevera, para llevarme una garrafa de agua.

Todo eso me recordó que llevo sin beber agua desde que me llené aquel vaso, y aún así, casi no tengo sed.

Entré de vuelta al salón, dejé ambos vasos en la mesa, uno enfrente de mi padre, y otro enfrente de mi sitio, y llené ambos de agua.

“Gracias.” dijo mi padre, de forma un poco baja.

Estaría cansado después de todo eso.

Yo me senté a su lado, y bebí agua junto a él.

Para mí, era una situación un tanto incómoda.

Él fue quien rompió el hielo.

“Y, Riku, ¿vas a venir con nosotros al instituto?

Solo nos han llamado a mí y a Haruka.

Antes pensé que, de todas formas, tenías que ir conmigo, pero ahora puedes hacer lo que quieras.

Te acompañaré a casa si quieres irte.” Otra vez, se me dio la oportunidad de elegir.

Por mi parte, quería irme a casa, pero, incluso si él ha sido quien me lo ha ofrecido, tengo miedo de lo que me pueda decir si no voy.

“Iré.

Algo tendrá que decirme el director.” Mi padre no dijo nada, me miró por un momento, y sonrió.

Supongo que eso era lo que quería escuchar, después de todo.

Al final, más que darme a elegir, solo se prueba a si mismo cual es la opción que él quiere.

Seguro que si hubiera elegido irme a casa, habría insistido en ir con él.

Sé que la mejor opción ahora mismo es quedarme en casa, más sabiendo que ellas van a venir también.

No me siento igual que antes, sigo estando con mal cuerpo, pero noto como poco a poco me acostumbro a estar frente a ellas.

¿Es bueno que me esté acostumbrando?

¿Es bueno que su madre me haya perdonado tan fácilmente?

Debería de, por lo menos, haberme regañado.

No es justo que ella sea la única que se disculpe, pero, aunque piense eso, todavía no me he disculpado, por decisión propia, más que nada.

Siempre que tengo que elegir, tomo la peor decisión posible.

¿Acaso entreno para eso?

Algunos dirán que es mala suerte, pero quizás lo hago aposta.

Ni yo sé que busco con ello.

Mi padre se levantó de su sitio tras tomar un momento para calmarse, y supongo que, aceptar todo lo que ha visto, y que ha pasado.

Dudo que nunca lo supere, conociéndole, en algún punto lo asumirá por completo, y, aunque nunca lo olvidará, dejará de mirar atrás.

Por lo menos, eso quiero creer.

“¿Vamos yendo al instituto, entonces?” dijo, recuperando su voz aquel timbre fuerte y serio, con un ligero aire de amabilidad detrás de esta.

Asentí.

Respiré hondo, un intento desesperado de intentar tener una postura normal, pero me sentía un poco mejor, comparado con como llegué, y me levanté.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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