Mindworld Complex! - Capítulo 69
- Inicio
- Todas las novelas
- Mindworld Complex!
- Capítulo 69 - 69 Capítulo 12 Síndrome del Impostor 01
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
69: Capítulo 12: Síndrome del Impostor 0.1 69: Capítulo 12: Síndrome del Impostor 0.1 Pasamos por la puerta, entrando al edificio.
Mi padre se separó de mi, para cambiarse sus zapatos, mientras yo fui a mi taquilla, para ponerme los zapatos del colegio.
Agradecí que mi padre no viniera conmigo, ya que ahí estaban como si nada, mis zapatillas personales, guardadas como si fueran las de interior.
… Me olvidé de que me fui corriendo de aquí por un momento… Más que sonrojarme de la vergüenza, me frustré por haber sido tan tonto.
Por suerte, ni en mi casa, ni en la de Otsuki se ha dado cuenta, ni él ni nade.
Yo solo espero que el director no le diga nada.
Me quité rápidamente las zapatillas del colegio, para limpiarlas un poco tras lamerme el pulgar.
Aunque se lo acaben diciendo, voy a disimular un poco.
Pensar que a esta edad se le puede pasar a uno estas cosas… “Riku, ¿pasa algo?” Mi padre se asomó en la hilera de taquillas donde yo estaba, para ver por qué tardaba tanto.
“Ah, n-no, no pasa nada.” Aaahh, casi me pilla limpiándolas.
Me puse los zapatos en cuanto mi padre se asomó, para que no sospechara más.
Si dios existe, por favor, que no digan nada.
El instituto, como era de esperarse, estaba casi vació.
Estaba abierto para cosas como esta, o actividades de clubes.
Se podía escuchar en los pasillos las prácticas del club de tenis, o al club de música arriba en la tercera planta.
Aún siendo tan grande, y pareciendo tan desolado, seguían habiendo signos de vida presentes que no te permitían ni un momento de soledad.
No tardamos mucho en llegar al despacho del director, ya que estaba cerca de la entrada.
Antes de entrar, intentando ser lo más sincero posible, mi padre me dirigió la palabra.
“Riku, si quieres, puedes esperar aquí.” “…¿No es una reunión sobre mí?” “Si, pero no vamos a hablar solo sobre eso.
Saldré afuera para llamarte cuando sea necesario.” Mi padre me dio libertad de elegir una vez más, esta vez, si estar presente en toda la reunión, o solo la parte en la que ‘soy necesario’.
Sería mejor que me forzara a hacer algo y punto.
“…” Me tomé un momento para pensarlo.
Dudaba sobre que hacer.
¿Iba a huir otra vez?
¿De qué iba a huir en primer lugar?
Ni siquiera sé de lo que iba a huir, o lo que iba a pasar ahí dentro.
¿Se le puede llamar huir a algo que ni siquiera te está persiguiendo?
“Creo que esperaré aquí afuera.” Mi padre asintió, “Si el director quiere que estés presente toda la reunión, saldré a decírtelo.” Al decir eso, él tocó la puerta.
‘Adelante’, se escuchó tras ella.
Mi padre abrió la puerta, y la cerró tras pasar al despacho.
Dudo que me dejen hacer esto.
El director del colegio es menos estricto de lo que debería, y bastante amable, aunque cuando se pone muy serio cuando toca.
Por eso mismo no creo poder quedarme aquí afuera, esperando a que me digan una ínfima parte de lo que van a hablar.
No tengo idea sobre lo que van a hablar, aparte de lo que he hecho.
Pensaba que solo íbamos a venir aquí para que me dijeran cuanto tiempo iba a estar expulsado.
Apoyé mi espalda en la pared cerca de la puerta del despacho, ya que no quería sentarme por el momento.
En los pasillos, de vez en cuando, hay sitios donde sentarse, son como bancos pero sin respaldo o lugar donde apoyar tus brazos.
La luz del sol entraba de frente en los pasillos, inundándolos de su tono amarillento.
Hacía menos calor que de costumbre, por lo menos dentro del instituto.
Ya había empezado otoño técnicamente, pero todavía seguía haciendo más calor del que debería.
De todas formas, pronto tendré que empezar a usar el uniforme de invierno.
Siempre he sido de esas personas a las que les gusta más el clima en invierno que en verano.
Prefiero tiritar de vez en cuando a sudar.
Prefiero que se me congelen las manos mientras uso el móvil en la calle que tener a bichos persiguiéndome a todas horas.
Además, el ambiente en invierno es tan calmado.
Pasada navidad y año nuevo, no hay nada interesante, aparte de mi cumpleaños, que tampoco es que sea muy interesante.
Caminar por la noche solo mientras nieva, es algo que siempre he querido hacer, pero siempre me ha dado mucha pereza hacerlo.
En general, nunca salgo solo por voluntad propia, aquella vez lo hice por mi padre, no por gusto.
Quiero hacerlo, pero luego no me gusta hacerlo.
¿Pero cómo voy a saber si me gusta si no he probado a disfrutarlo?
‘Todo se basa en el sentimiento.’ Quizá.
Quizá puedo sentir cómo van a ser las cosas antes de que ocurran.
Si, ni que tuviera poderes.
“Pero siempre aciertas.” ¿En qué sentido?
“Todo va a peor cuando piensas que va a ir a peor.” ¿Y en qué momento he pensado yo que todo va a ir a peor?
“Siempre.” Un fuerte remate se escuchó a la distancia.
Seguramente vaya ganando el equipo de quien dió ese tiro, que bestia.
‘Eres una bestia.’ Giré mi cabeza, para evitar mirar a la ventana que tenía en frente.
Como si esa voz viniera de afuera.
Lo mejor que podía hacer ahí era esperar, esperar a que me llamaran.
Otra vez, noté la ausencia de mis cascos.
Podrá estar escuchando música, ya que no se va a notar casi nada que los llevo puestos en los oídos, mi pelo los escondería, pero adivina quién se los ha dejado en casa.
Tampoco puedo deambular por ahí.
De poder hacerlo, me quedaría cerca del club de música, para poder escuchar lo que están tocando, o lo que sea que hagan.
Aquí abajo no puedo escucharles nada.
Es solo un conjunto de ruidos demasiado débiles como para ser llamados música.
Un llanto demasiado débil como para escucharlo.
De igual manera, llevo así semanas, ¿que más me da aburrirme un rato ahora?
Si estuviera en casa, estaría igual que ahora, solo que escuchando música.
Por eso mismo da igual que no tenga música ahora, no cambiaría nada.
Es irónico querer distraerte con algo que no te entretiene, y aún así, acabo haciéndolo una y otra vez.
Otra cosa que podría hacer es escuchar la reunión de ahí dentro.
No me interesa lo que estén diciendo, pero sería mejor que nada.
Aunque voy a seguir sin hacerlo, ya que como venga alguien por el pasillo y me vea… Es lo mismo que si me saco el móvil y me pongo a ver algo, se me ve desde ambos extremos, no podría hacer nada.
¿De verdad tengo que estar así hasta que me llamen?
No puedo dejar de pensar.
No puedo dejar de querer hacer algo.
Es fácil no pensar cuando uno está en la cama, ya que es como si quisieras dormir, como si aparentaras dormir.
¿pero aquí?
Es un sin sentido.
Debería haberme ido a casa.
Por lo menos, debería sentarme.
Quiero irme a casa… ¿Qué voy a hacer después de esto?
Dejé de apoyarme en la pared, y fuí al banco a la izquierda del despacho para sentarme en él.
Cuando me senté, pude escuchar unas voces viniendo por la derecha.
No miré quienes venían, pero las voces eran bastante ruidosas, por lo que supe que eran solo dos personas, una chica y un chico.
“Me parece impresionante que te hayas dejado las copias cuando eras tú el que quería que revisara esa ‘cosa’.” La chica tenía un tono molesto, y se empeñaba en dejarlo claro.
“Esa ‘cosa’ es una novela, señorita.” El chico sonaba poco enérgico, pero llevaba un tono consigo que gritaba ‘graciosito’.
“¿¡Señorita!?” “Si, señorita.
Que poco más y te vas al asilo.” “¡Solo te saco 4 meses!
Eres imbécil, de verdad.” Ah, ya por favor besaros.
No me dejéis con las ganas por 2 temporadas y 3 Ovas.
Su charla se podía escuchar desde el fondo del pasillo, y cada vez se les escuchaba más y más cerca.
En cierto punto, dejé de bromear sobre ellos, y empecé a ponerme nervioso, temiendo cada paso que daban, inundados en sus voces.
¿Cuándo sabe el instituto?¿Cuánta gente me conoce?¿Siquiera saben quien soy?
Podrían saberlo.
Yo… ‘Se ve demasiado desesperado…’ ‘Si, dudo que haya hecho algo.’ ‘¿Y si simplemente se ha vuelto loco?’ ‘¿No es eso pasarse un poco?’ ‘A mí me da igual lo que le haya pasado’ ‘Puede que el video ni sea real.’ ‘Parece un montaje.’ ‘Yo sigo sin perdonar lo que ha hecho.’ “Pide perdón de una vez, hombre.” Dejé de oír su conversación por un momento, hasta que estaban enfrente mía.
“…” “… no tengo tiempo.
Ya sabes, el piano me llama y todo eso.” “¿Tanto te urge?” “Me gustaría practicar un poco.” “¿Y no puedes salir luego?” “…” Vamos mujer, que te está invitando a una cita.
“… Me lo pensaré.” Estoy muy orgulloso de tí, amigo.
Buena suerte.
Mire a la espalda del chico que se convirtió en hombre mientras cruzaba el pasillo, y le dediqué mi más sincero pulgar arriba, mientras seguían andando hacia delante.
Tuve cuidado de no hacer mucho tiempo, ya que pronto iban a ir a la entrada, y no quiero que me vean haciendo esto de reojo.
Por lo menos, me alivia que no hayan dicho nada.
“¿No es demasiado para ti pensar que todos te conocen solo por un video?” Sí, supongo que sí, pero, es mejor que sea así.
Y el tiempo siguió fluyendo.
Yo me quedé ahí sentado, y la pareja llegó a la entrada.
Palabras, pronunciadas en forma de susurros, fue lo último que se escuchó de ellos.
“… Oye, ¿ese no era…?” “Creo que si… Lo sea o no, mejor no digamos nada más, puede que nos escuche.” Fue lo único que no entró por mis oídos.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Natsuori Síndome del Impostor?
Impostor?
Que recuerdos…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com