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Mindworld Complex! - Capítulo 7

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  4. Capítulo 7 - 7 Capítulo 2 Temporalidad 01
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7: Capítulo 2: Temporalidad 0.1 7: Capítulo 2: Temporalidad 0.1 Vacío.

Un vacío blanco.

No había nada.

No había nadie.

Ni siquiera un “yo”.

Sabía que yo estaba ahí, porque podía ver, pero no había nada al mirar abajo.

Sabía que tenía cuerpo, me podía tocar, y estaba de pie.

Podía moverme, correr, saltar, pero no veía nada de lo que hacía.

Estuve andando por un buen rato, hasta que, en uno de los miles de parpadeos que hice, un mundo entero apareció delante mía.

Era un camino de tierra, con un bello campo de césped a la derecha, y unas pocas flores hermosas de vez en cuando.

A mi izquierda, había un hermoso bosque.

Podía sentir como si dentro de él, hubieran miles de criaturas que nunca he visto.

Los árboles no se veían rígidos.

Tenían una superficie suave, y unas hojas las cuales confundirías con las flores del otro lado del camino.

En el camino, habían 4 siluetas.

Una era alta, de metro setenta, más o menos, con un cuerpo ligeramente delgado, pero en forma, aunque no tuviera músculos.

Tenía un pelo castaño medio largo, llegando hasta debajo de sus orejas, pelo que brillaba ligeramente a la luz del sol.

Ojos prácticamente negros, y una cara normal, si la miras acorde a los estándares de belleza actuales.

Su figura transmitía calidez.

A la izquierda de esta, había otra silueta, de entre metro setenta metro y ochenta de alto.

Era un poco más ancha, pero no por estar gordo, él estaba en forma.

Tenía unos músculos notables, pero no exagerados para su edad, algo muy admirable de su parte.

Tenía un pelo corto de color negro, con un peinado muy básico, de los 4, el más normal y menos complejo.

Tenía ojos completamente negros, y una cara medianamente robusta, pero no por ello fea.

Además de eso, se podía notar una muy ligera barba en su rostro, aunque difícilmente la verías a lo lejos.

Su figura transmitía respeto.

A la derecha de la primera silueta, había una más baja, de metro sesenta, o incluso un poco menos.

Tenía un cuerpo muy delgado, pero no desnutrido.

Lo suficiente como para preocuparse, pero seguir estando saludable.

Tenía un ligero tono negro en su pelo, pero sin llegar a serlo del todo, más comparándolo con el de la segunda figura.

Lo que más destacaba era el mechón de pelo que cubría su oreja, teñido en un azul oscuro que destacaba ligeramente.

Este no arruinaba la tonalidad de su largo pelo, el cual llegaba hasta la mitad de su cuello.

Podrías hasta confundirlo con una chica, pero no le quedaba mal.

Su aspecto estaba un poco descuidado, pero detrás de todo ese descuido, sentí que había una imagen bella y dulce.

Su figura transmitía inseguridad, pero con un tono de confianza.

La cuarta figura estaba más adelante, detrás de las otras 3, por lo que no la veía bien.

Decidí ir a por las 3 personas que tenía delante.

Intenté decirles que se quitaran del camino con respeto, pero no me hicieron caso.

Toqué el hombro de una, pero no reaccionó.

Yo no existía en sus perspectivas.

Ellos estaban quietos.

Intenté moverlas a la fuerza, pero no pude hacer nada.

Harto de intentar quitarlas del medio, simplemente las rodeé.

Pasaba por la explanada de césped, y mientras lo hacía, acabé pisando muchas flores.

A pesar de que antes habían muy pocas, el suelo estaba ahora lleno de ellas.

Cuando los sobrepasé, de la nada, el bosque a mi izquierda desapareció.

Lo único que había a ambos lados era un mar de flores radiando energía.

Era una escena sacada de un cuento de hadas.

Sentía que si miraba el campo por más tiempo, rompería en llanto.

Decidí no prestarle más atención al paisaje, e ir por lo que vine: La figura enfrente mía.

Esta vez era una mujer.

Era medianamente alta, probablemente de metro setenta.

Tenía un pelo negro que rebosaba de vida, e irradiaba un brillo inigualable.

Era corto, pero le llegaba hasta el cuello, y en las puntas, había mechas de un azul un poco más vivo que el de la tercera silueta, pero igualmente, oscuro.

También estaba teñido en forma de degradado.

Era un azul que, a primera vista, casi no se notaba, y uno tendría que estar cerca para verlo, pero sentía como si supiera que su pelo era así desde el inicio.

Al ser una mujer, su figura entera sería juzgada, teniendo unas curvas poco entonadas, pero no por ser gorda.

Tenía un peso ideal, y tampoco es como si tuviera mal aspecto.

Para los más irrespetuosos e indignos, esta figura no destacaba en ninguna de las dos caras, pero tampoco es como si no tuviera nada bueno.

Justo lo perfecto como para no destacar en lo absoluto, pero tampoco ser humillada.

Tenía unos ojos azules que contrastaban con su pelo, y su cara era bastante decente, ligeramente por encima de la media.

Sentía mil y un emociones de esta figura, todas positivas.

Más de la mitad de ellas ni las conozco.

Quise hablar, pero no pude, quería que ella se girara, pero no podía hacer nada.

Sentía que la distancia entre nosotros se asemejaba a la de la tierra y el sol.

Siento como si fuese Aquiles, intentando alcanzar a la tortuga, solo que ni siquiera podría empezar la carrera.

Sin previo aviso, la mujer enfrente mía se giró para verme.

En cuanto lo hizo, el viento comenzó a soplar ligeramente, las flores del paisaje demostrando su gracia una vez más.

“Le pareceré asqueroso?” “Soy lo suficiente agradable de ver?” “Tendrá miedo al verme?”.

Mil y un pensamientos pasaron por mi mente, pero, cogiéndome por sorpresa, esta figura me abrazó.

No podía moverme.

No podía agradecérselo.

No podía devolvérselo.

No podía llorar.

Solo podía contemplar como ella me abrazaba.

Solo podía ver como sucedía todo.

En esta situación, ella era la que tenía el control de todo.

Decidía cuando parar, cuando irse, cuando todo.

Y, antes de dejarme, me susurró una cosa al oído.

Fue una palabra, sé que fue una palabra.

Pero no recuerdo lo que me dijo.

¿Qué dijo?.

Creo que no merece la pena perder la cabeza en ello.

Después de eso, la chica dejó de abrazarme.

Se alejó de mí, paso a paso, recorriendo el camino de tierra.

Los pétalos de las flores empezaron a caerse uno a uno por culpa del viento.

Solo pude mirar.

Nunca pude ir detrás de ella.

Cuando conseguí moverme de nuevo, ya se había ido.

Desesperado por tener a alguien a mi lado, miré detrás mía, en busca del resto de siluetas, y… Me desperté del sueño que estaba teniendo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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