Mindworld Complex! - Capítulo 71
- Inicio
- Todas las novelas
- Mindworld Complex!
- Capítulo 71 - 71 Capítulo 12 Síndrome del Impostor 03
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
71: Capítulo 12: Síndrome del Impostor 0.3 71: Capítulo 12: Síndrome del Impostor 0.3 “Disculpe tener que llamarlos nuevo, Otsuki-san, Atsumi-san, Riku-san.” “Ya se lo dije ayer, no hace falta tanta formalidad, puede llamarme por mi nombre, no me importa.” proclamó Haruka.
“Por mi, llamaría a todos los padres por su nombre, el hecho de que confíen en nuestra escuela es un signo de confianza, y suficiente para sentir cierta cercanía con los padres, pero necesito ser formal en este tipo de casos.” Con un tono comprensivo, el director aclaró su opinión sobre el uso de nombres durante la reunión.
Más que una reunión, iba a ser una charla para ver cuanto tiempo me quedaba en casa.
Contrario a lo que me esperaba, el director estaba mucho más calmado de lo que me esperaba.
Todavía mantenía ese tono de seriedad, tanto en su voz como en su cara, pero más que un militar, realmente parecía un director de secundaria.
“:2!”;_¨`*-san, si quiere, podemos retomar la conversación una vez acabada la charla.” “Si, así Otsuki-san y Aitsuki-san pueden irse antes.” “Lo de antes también va para ti, Kenzo.
Puedes hablarme por mi nombre, no hace falta que seas tan formal.” “Es la costumbre, pero si te molesta, puedo llamarte de otra forma.” “No, no pasa nada.
Lo decía porque el ambiente estaba muy tenso, nada más.” ¿Y qué tiene que ver eso con su nombre?
Enfrente del escritorio del director habían cuatro sillas, preparadas para recibir a las cuatro personas que iban a presentarse hoy.
Tuvieron demasiada confianza en pensar que aparecería…pero bueno, al final sí estoy aquí, lo cual es hasta peor.
“Y, ¿te encuentras mejor, Otsuki?” Haciendo referencia a la herida tras aquel parche, el director preguntó por el estado de Otsuki y su herida.
“… Estoy mejor.
No es para tanto.” Tal y como hizo su madre cuando mi padre y yo nos presentamos a su casa, trató su propia herida como algo leve.
El director le dio una pequeña sonrisa.
“Tomen asiento.” Ofreció el director, extendiendo su brazo y mano derecha hacia las sillas.
“Muchas gracias.” Dijo Haruka.
Al ver a su madre agradecer por los sitios, Otsuki hizo lo mismo, con un tono demasiado serio.
“Muchas gracias.” Yo me senté junto a mi padre, con Haruka a mi izquierda.
No dije nada cuando se me ofreció el sitio.
He pensado en irme antes de entrar, ¿Cómo quieres que abra la boca, Papá?
El director, de tal forma, empezó la reunión, “Ahora que estamos todos, me gustaría preguntarte una cosa, Aitsuki-san.” Otsuki asintió, temblando un poco ante la mención de su nombre, pero decidida a responder lo que fuese a preguntar el director.
Podía imaginarme la pregunta, y me molestaba.
“¿Sabes quién difundió aquel video, verdad?” Con un tono completamente serio, se dirigió completamente a Otsuki, quien no podía mirarle a los ojos; todavía.
Con un ligero ápice de confianza en si misma, agarrando el extremo de su falda con fuerza, ella respondió.
“Si.” “¿Me lo podrías decir?” él siguió mirando fijamente a Otsuki a través de sus gafas, esperando una respuesta completamente honesta.
“Yo… no he…” “Mientras te haga una pregunta, mírame a los ojos.” Imperativo.
Era prácticamente una orden.
En poco tiempo, pasó de un director calmado, relajado, y quizá un poco amable, a un director serio, que no dejará pasar la más mínima ofensa o mentira.
Otsuki levantó la cabeza, poco, pero lo necesario como para poder verle a los ojos.
Intentando calmarse, tomó un momento para respirar.
Con un toque de culpabilidad, habló.
“He sido yo.” No dijo nada más.
Ni como fueron sus amigas las que le pasaron el video, ni como fueron las compañeras de clase las que rompieron esa “promesa” de no compartirlo con nadie más.
Después de todo, ella rompió esa promesa en primer lugar.
“Entiendo.
No hace falta que estés tensa por más tiempo, no voy a preguntarte nada más.” Volviendo a su ser calmado y comprensivo, el director calmó de cierta forma a Otsuki, quien dejó de agarrar su falda, pero bajó la mirada ligeramente.
“Nos enteramos sobre el video ayer, algunos alumnos lo mencionaron, y nos lo enseñaron.
Aitsuki-san, veo que entiendes la gravedad de lo que has hecho.” “Si.” Hasta este momento, ella se limitó a asentir, creyendo que era inútil decir cualquier excusa.
“Sé que eres una buena alumna.
Es normal que hagáis alguna que otra tontería, soy la primera persona después de los profesores que aprovechéis vuestra juventud, de manera responsable claro.
Pero, no puedo dejarte ir solo con un aviso.” “Lo entiendo.
Yo, me lo esperaba.” Mirando ligeramente hacia un lado, ella intentó no parecer monótona, pero a la vez, diciendo algo que realmente quería comunicar; el cómo sabía lo que le iba a esperar.
“Me alegra escucharlo.
Con tu comportamiento ahora, supongo que no hace falta decirlo, pero le has perdido perdón a Riku, ¿verdad?” “Si.
Ya me he disculpado con él.” Cuando ella lo confirmó, el director me miró por un momento.
Asumiendo lo que quería decir con su mirada, me forcé a abrir la boca.
“Ambos hemos hecho las paces…” Una respuesta dicha débilmente, intentando sonar seria.
Aún así, el director me escuchó y asintió.
“Y, hablando sobre tí, Riku-san.
Te digo lo mismo que ha Aitsuki-san, tanto lo bueno como lo malo.
Lo único que te diría es que te acuerdes de dejar las zapatillas del colegio en la taquilla.
¿Las habrás limpiado, no?” Él no usó ese tono que utilizó con Otsuki, llega hacerlo y me muero sentado.
Aún así, seguí muriéndome de todas formas, ya que mencionó la única cosa que no quería que dijera.
Mi cara se enrojeció un poco, y miré prácticamente hacia abajo.
“S-si, las he limpiado, y no están rotas.” Mi padre me miró con una cara un poco rara, entre sorpresa y molestia, ambas por no haberle dicho nada de eso.
También es su culpa por no haberse dado cuenta.
El ambiente dentro del despacho se calmó bastante, aunque creo que los únicos tensos en primer lugar fuimos Otsuki y yo.
Habiendo acabado esa breve charla, el director se levantó de su asiento, cogiendo ambas tazas del escritorio y dirigiéndose a la cafetera a un extremo de la habitación.
Mi padre reaccionó al instante.
“No hace falta que me dé otra taza, no quiero causarle mucha molestia.” “No se preocupe por eso, ya que me levantó, puedo darle otra taza a usted también, ¿o no quiere?” “Si a usted no le importa, entonces adelante.” “¿Con dos cubos de azúcar?” “Si.” Estos se han hecho amigos o algo en los diez minutos que he estado afuera.
No sabía que el café unía tanto a la gente, ni que fuera alcohol… “¿Quiere usted también, Otsuki-san?” “No, yo no tomo café, soy más de tomar té.” “Entiendo.” Mientras se preparaba el café, el director se dio la vuelta, dirigiendo la palabra a mi y a Otsuki al inicio.
“Si todos los chicos de este colegio fuesen como vosotros, me ahorraría muchas riñas.
Que, habiendo mencionado eso, ¿sabes como están &$%”!
y =@º’, Riku-san?” La pregunta me tomó por sorpresa.
No esperaba que mencionara nada sobre ellos, pero entendía por qué se preocuparía el director.
“… No he hablado con ellos todavía.” “¿Ni por mensaje?” “Preferiría hacerlo en persona.” No he usado el móvil para nada que no sea ver videos por la noche, intentar hablar con Izumi de vez en cuando, o cascármela cuando me apetece.
“Sea en persona o por texto, deberías de hablar con ellos.
Tómalo como un consejo; en este tipo de situaciones complicadas, es mejor que estéis juntos.
No solo para ayudaros los unos a los otros, pero para evitar que esa pequeña distancia que hay ahora se intensifique con el tiempo.” Mi mente entró en trance por un momento, ignorando todo lo que el director decía.
Sería raro decir algo por mensaje, teniendo en cuenta todo lo que ha pasado.
A lo mucho, les escribiría para quedar y hablar, pero prefiero que venga ellos.
Prefiero saber si les importo lo suficiente, sobre todo a ese enano.
“¿Pasa algo, Riku?
¿Te preocupa algo?” Haruka pasó a mirarme, preocupada sobre mi expresión.
Yo estaba un poco tenso, si, pero también estaba repentinamente molesto.
“Ah, no, no es nada…” Volví en mi mismo, y adquirí de nuevo una compostura un poco tímida y pasiva.
“Es normal que estés así, no tienes por qué cubrirlo o ignorarlo.
¿Quieres verlos de nuevo, es así?” Como si fuera un psicólogo, o un mago, el director asumió lo que me tenía tan tenso.
No diría que es eso, si no algo más… egoísta.
“… Más o menos.” La segunda taza de café terminó de prepararse, y tras un pitido de la máquina, el director se dio la vuelta, para coger la taza y echarle dos cubos de azúcar.
Mi padre me miró por un momento.
No sé que buscaba con ello, quizá solo estaba preocupado por mí, como el resto.
Su mirada ella más suave, como la que normalmente tiene en casa, junto a una leve sonrisa.
El director volvió a su asiento, dejando ambas tazas de café en su escritorio, libre de cualquier hoja de papel, dejando una enfrente del asiento de mi padre, y otra al lado suya.
“No sé si estabas preparado para ello, pero aún así he de felicitarte por venir a clase, Riku-san.” “¿…?” Me extraño ese cumplido tan espontáneo.
Si estaba aquí por algo que he hecho mal, ¿por qué me felicita?
Solo ha estado diciendo cosas buenas de mí, justo después de haber hecho algo malo.
“Tener el valor de venir aquí poco tiempo después de un accidente así, depende de cómo te sientas, puede ser algo de lo que te arrepientes o que agradeces.
Puede que no haya salido bien ahora, pero espero verte en el instituto después del castigo.” “Y, hijo, ya te lo he dicho muchas veces en casa, pero no te fuerces a hacer algo para lo que no estás preparado.
Yo tampoco veo como algo malo que quieras venir a clase pronto, pero si crees que necesitas darte más tiempo para prepararte o calmarte, no dudes en hacerlo.” Mi padre continuó el cumplido del director de una manera un tanto natural.
Escucharlo de él me daba una sensación rara, nunca he estado así otras veces que me lo ha dicho.
Es como si fuese algo inapropiado.
“Como dice tu padre, siempre debes darte prioridad.
No pasa nada que pierdas 2 o 3 semanas de clase si eso significa que vas a mejorar con ese tiempo en casa.” Ellos me estaban apoyando, ayudando a levantarme la moral.
Solo me decían palabras bonitas.
El director dijo una última cosa por su parte en esta charla motivacional, con un ápice de respeto, y de una forma un poco más personal.
“Eres fuerte, Riku.” Mi padre prosiguió, “Si necesitas pedirme algo a mí o a alguien más, no dudes en hacerlo.
Ya te dije que no estás solo, ¿no?” Haruka aportó parte de su apoyo también, “También puedes contar con nosotras para cualquier favor que necesites.” También añadió una parte cómica a su aportación, “Si algún día escapas de casa, puedes quedarte a dormir en la nuestra, ¿a que sí, Atsumi?” “…” Aún siendo forzada a entrar en esta ronda de aplausos sin mérito alguno, Otsuki no dijo nada.
Su madre, bajando un poco el tono, le insistió un poco, “Vamos, di algo.” “… Haz lo que te dé la gana.” Avergonzada de haber sido obligada a hablar de nuevo, Otsuki dijo lo primero que se le vino a la cabeza, intentando no mirar en mi dirección.
Yo también estaba avergonzado de que me dijeran todas esas cosas, de que me dieran esos consejos.
Es como si se hubieran olvidado de por qué estamos aquí.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com