Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mindworld Complex! - Capítulo 77

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mindworld Complex!
  4. Capítulo 77 - 77 Intermisión Escaleras 01
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

77: Intermisión: Escaleras 0.1 77: Intermisión: Escaleras 0.1 Veía todo en tercera persona, pero a la vez sentía como si controlara mi cuerpo de forma natural.

Un espacio sin color alguno se presentaba ante mí, probablemente, el escenario de una mente que sobrepasa el “quedarse en blanco”, algo que no representa nada más que la existencia de un espacio.

Yo era la única cosa que estaba dentro de aquella zona desierta, con una gravedad desconocida empujando mi cuerpo hacia abajo; estaba cayendo.

La única razón por la que llegué a esa conclusión fue por lo difícil que era mover mis extremidades en contra de la gravedad que me atraía.

No podía ver nada más que mi cuerpo, y no sentía otra cosa, no porque no pudiera, pero porque no había nada más que sentir.

Ni siquiera había aire que frenara ligeramente mi caída, era similar a estar en el espacio.

Hasta el espacio era más brillante que esta escena, y aún así, podía ver mi cuerpo, siempre y cuando mirara hacia abajo.

Mi situación era similar a estar tumbado en la cama con las piernas y brazos extendidos a ambos lados, siendo esta cama aquella fuerza que me hacía caer.

Caer era todo lo que podía hacer, y tampoco podía moverme mucho.

Lo máximo que podría hacer es dar vueltas de forma horizontal, pero no tenía pinta de querer marearme ahora.

Al principio podía notarme nervioso, pero pronto fui calmándome, viendo que no me había chocado con nada todavía.

Esa ansiedad pronto se convirtió en aburrimiento, al sentir que había pasado ya mucho tiempo.

La cantidad de animes con las que podría comparar este aburrimiento son varias, pero me era todavía más aburrido mencionar a cada uno de estos.

Pienso qué hacer.

Cuando recuerdo que no puedo hacer nada, pienso en qué pensar, pero luego no hago nada más que pensar en qué pensar, porque todo me parece insípido.

Sería mejor dejar de pensar, pero tampoco puedo hacer eso.

Ya ni hablar de dormir, como podría dormir mientras caía.

“Vamos, ¡cuenta un chiste!” ‘Emmm… ¿Van dos y me estoy cayendo?’ “…” ‘Ahhh, pues… ¿Cual es el colmo de un… pájaro?’ “…Cual.” ‘… Oh, ya sé.

¡No tener un aro en el que hacerse una paja!’ “…” ‘Sabes, porque es un Paja-aro.

Paja, aro.

El chiste pierde la gracia cuando lo explicas.’ “Ojalá se muera tu madre.” ‘Yo también quiero eso.’ “…” ‘…’ Cuando uno hablaba, lo hacía con mi mente.

Cuando el otro respondía, lo hacía con mi boca.

Otro intento fallido de entretenerme, al parecer.

Me estaba empezando a frustrar por no poder distraerme.

Ya no buscaba algo que me fuese divertido, o que me hiciera feliz, solo con estar distraído era suficiente.

Era mucho mejor que estar solo, solo con mi mente.

Es incluso peor que no tener nada.

Si no tuviera mente, por lo menos no podría procesar el paso del tiempo.

Si no tuviera consciencia, no sería capaz de razonar, o de pensar, por eso tendría la mente en blanco, y no sentiría nada.

La mente y el razonamiento es algo fascinante y complejo, algo que necesitamos en nuestro día a día para ser considerados humanos saludables o normales.

Esta se satisface más no con entretenimiento mundano, o el éxtasis efímero de la pornografía, si no con la interacción social, algo obligatorio para la mente humana.

Por eso, de estar sola, ¿Qué es la consciencia, más allá de una cárcel para sí misma?

¿Tiene valor el ser capaz de pensar cuando nadie va a presenciar el efecto de ese pensamiento?

Sin irme por las ramas, ¿Tiene algo valor si este no se le es atribuido por nadie?

De la subjetividad individual no sale nada más que ideas abstractas, que de no respaldarse en datos fijos y pruebas específicas, no dejan de ser “ideas”.

¿Qué hay de esas ideas en conjunto?

La subjetividad se vuelve “objetividad” cuando se da en grupo.

Lo que antes era una tontería es ahora una realidad.

Si yo me pusiera a hablar en medio de la calle sobre el dios del papel higiénico, y como este nos da rollos de papel higiénico cada vez que matamos una mosca, me mandarían a un psiquiatra, o a algo mucho peor.

Ahora, ¿Y si convenzo a un gran grupo de gente de que este ‘dios’ existe?

Pues que todos ellos matarían a moscas como locos.

¿Y si la mitad del mundo se lo cree?

Pues seguramente no habrían más moscas que matar al haber pasado 2 meses.

Por eso, ¿Tiene algún sentido hacer algo sin valor?

No, no lo tiene.

Sin la gente no soy nada, necesito a alguien, a una… “¿…Una escalera?” Rompiendo mi tan ansiado delirio, un blanco brillante destacaba en el vacío.

Era una escalera de peldaños.

Esta estaba hecho de mármol, uno radiante, con remates y retoques dorados y plateados en cada lugar que se le pudiera poner.

Cuanto más innecesario era el detalle, más fino era el resultado.

Estas escaleras tenían en ambos lados barandillas en cada peldaño que sujetaba a un pasamanos aparentemente infinito, ambas cosas con su respectivo material brillante y extravagante, y con una altura que llegaba hasta la cabeza de una persona.

¿Para qué poner pasamanos entonces?

Para dar el remate final, por debajo de la escalera comenzaba la estructura de una cilindro de cristal que envolvía a toda la escalera.

Esto junto al pasamanos por cada lateral aseguraba la seguridad de quien subiera la escalera.

Esta flotaba en el vacío, no caía junto a mí, por lo que acabé pasándola de largo en breve, pero su mármol se seguía viendo a la distancia.

Mientras me fijaba en ella, otra escalera con las mismas características pasó por mi vista.

Luego otra, y, en la cuarta escalera, pude ver a una persona.

Tal y como la escalera, su ropa era de alta calidad; un traje de lo más costoso.

Esta estaba aislada por el cristal, por lo que no escucharía mis gritos de ayuda.

Pasé esa escalera de largo, sin haber podido hacer nada, volviendo así al vació.

Me dio rabia el haber encontrado algo inusual después de tanto tiempo, solo para que después se vaya en un abrir y cerrar de ojos.

No conté el tiempo que estuve cayendo desde aquello, pero sé que fue poco el tiempo que tardé en encontrar otra cosa inusual.

Con otra cosa me refiero a más escaleras.

Como antes, eran de peldaños, y seguían siendo de mármol, solo que le faltaban las decoraciones doradas y plateadas, a la vez que ese cilindro de cristal que rodeaba a las escaleras de antes.

Esa vez aparecieron muchas más escaleras de este tipo, aunque tampoco era un número exagerado.

Todas estaban bastante alejadas de mí, por lo que no iba a caer en ningunas pronto.

También aumentó el número de personas que veía subirlas, todas con ropa cara, pero no del nivel anterior.

Curiosamente, una de las escaleras que llegué a ver no tenían barandillas ni pasamanos, y estaban hechas de un material más grisáceo que las de antes.

Un joven con una camisa abierta verde y bufanda naranja la estaba subiendo, parecía un poco desquiciado.

Con el tiempo, este nuevo tipo de escaleras dejaron de aparecer, dejándome solo con el abismo una vez más.

Por suerte, el mundo se apiadó de mí, ya que no tuvo que pasar casi nada de tiempo para encontrarme con, adivina qué, más escaleras.

Estas eran como la escalera de aquel chico, solo que con barandillas y pasamanos más delgados, aunque eran del mismo material que las escaleras, por lo que no iban a romperse fácilmente.

Eran más bajos que los anteriores, llegando más o menos hasta el pecho de una persona.

La ropa que llevaban las personas que veía subir las escaleras era formal, pero de una calidad mucho menor que las de las personas de arriba, la diferencia era enorme.

Todas las escaleras estaban aún lejos de mí.

A ese punto, no sabía si eso era algo bueno o malo, tampoco quería estamparme con una.

Estuve un buen tiempo cayendo entre esas escaleras, la cantidad de ellas que había era por lo menos 40 veces más que las de mármol sin oro, pero nunca me aburrí.

Cada persona llevaba una vestimenta diferente, y había unas pocas que llevaban cosas informales, pero no impresentables.

Las escaleras eran todas diferentes, algo en lo que no me pude fijar en las de más arriba.

Algunas estaban más agrietadas que otras.

A veces, habían huecos entre el pasamanos de las escaleras, de los que la gente se apartaban para no caerse.

Otra cosa de la que me dí cuenta es que todos estaban subiendo, nadie de las personas que he visto estaba bajando.

Siguiendo la dirección, si suben, se encontrarán con esas escaleras en mejores condiciones, por lo que era la opción más sensata.

La calidad de estas escaleras de pierda disminuía cuando más caía, como si estuviera bajando conmigo.

A su vez, bajaba la calidad de la ropa que llevaba la gente, pasando a ser la ropa informal lo común.

No era mala ropa, y algunos tenían mucho estilo, pero la decadencia aún se notaba.

Poco a poco, me empezó a dar igual como se vieran las escaleras.

También perdí el interés por la ropa de la gente quien las subía, al final, todos eran parecidos, a pesar de ser “distintos”.

Cuando el aburrimiento estaba por consumirme de nuevo, hubo un cambio drástico en las escaleras.

Empezaron a aparecer escaleras de madera.

La calidad era normal, lo más básico que podrías encontrar.

Lo mismo se podría decir de los pasamanos y barandillas, y de la gente que las subía.

La sorpresa, aunque interesante al inicio, se volvió aburrida de nuevo poco tiempo después.

Por muchas escaleras que mirara, por muchas personas que analizara, todo me era tan poco interesante que sería mejor volver a cerrar los ojos y pensar en otra cosa.

¿Pero en qué puedo pensar, si mi cabeza da vueltas?

Todo se ve tan distorsionado que no puedo recordar la cara de nadie, solo de una; la cara culpable de aquella distorsión.

No puedo pensar con claridad, en la superficie todo parecer un potingue de memorias insípidas que, a la hora de la verdad, no me son relevantes.

Hay muchas cosas que no recuerdo, ¿por qué tengo que recordar esto todo el rato?

Mucho tiempo, mucho, mucho tiempo pasó mientras caía.

Durante ese tiempo, solo ocurrieron dos cosas: Las escaleras estaban más cerca que nunca, a un metro de distancia de mí, quizá, y se veían en un estado deplorable, habiendo perdido sus pasamanos y barandillas hace ya un rato.

La gente que subía las escaleras seguía teniendo ropa más o menos normal, por lo menos la mayoría.

A pesar de eso, todos tenían un estilo horrible, y no parecía que le prestaran mucha atención a su apariencia o su salud.

Aquella minoría eran prácticamente vagabundos, drogadictos que ni se molestaban en subir las escaleras.

Bailaban entre los peldaños, se tumbaban, cada persona de este estilo que me encontraba era peor que la anterior.

“¿Qué hay aquí abajo como para estar cayendo de esta forma?” pensé.

Si el ambiente a mi alrededor era tan malo, el fondo, de haber uno, debe ser aún peor.

Fue cuando pude pensar, que sentí un escalofrío subir por mi columna.

No era del miedo, si no del frío.

Una suave brisa fresca me tomó desprevenido; venía de abajo, ya que acariciaba toda mi espalda, disminuyendo su temperatura.

Cada vez, el frío era peor, más intenso, hasta el punto de quemar.

No arruinaba ninguna parte de mi cuerpo.

No me costaba respirar, y me podía mover igual de bien, solo sentía un frío insoportable.

Un frío que llegó a su pico cuando me estampé con el suelo.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Natsuori Paja-aro.

Pajaro.

Perdón por escribir algo así

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo