Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mindworld Complex! - Capítulo 78

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mindworld Complex!
  4. Capítulo 78 - 78 Intermisión Escaleras 02
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

78: Intermisión: Escaleras 0.2 78: Intermisión: Escaleras 0.2 Todo estaba húmedo, húmedo y aún frío.

Podía sentir como la parte trasera de mi ropa y mi pelo se quedaron empapados.

Sorprendentemente, no fue empapada con mi propia sangre.

Un lago era lo que se extendía en aquel “hoyo”.

No era muy profundo, estando tumbado me llegaba a los oídos, por lo que no me explicaba como no me había muerto, y mucho menos como no me dolió el impacto.

Seguramente mi cerebro estaba demasiado ocupado lidiando con el frío del ambiente como prestarle atención a una caída mortal.

Me levanté del sitio en cuanto pude, con ansias de encontrar un lugar cálido.

Lo que vi alrededor mía no era algo que me ayudaría con esto.

Cajas, celdas, fuertes, cubos de metal, de madera, de cristal, todas esas cosas me rodeaban.

Estaban todos fijados al suelo, y todos cumplían la función de una celda, aunque algunas no lo parecieran.

Algunas estaban vacías, con otras no podía ver dentro de ellas, pero las que no estaban vacías tenían dentro algo peor que el vacío mismo; personas.

Todas las personas que podía ver estaban desnudas, ya sea acurrucadas en un rincón, tumbadas en el agua, o desesperadamente agarrando las barras de su celda, pidiendo ayuda.

Ninguna aparentaba ser afectada por el frío que yo sentía.

No había forma de poder sacarles de aquellas cajas.

La gran mayoría tenían una puerta, pero todas tenían cerradura, por lo que nadie podría abrirlas, ni ellos, ni yo.

Y, aunque yo tuviera la llave, no era momento de estar ayudando a la gente como un santo.

Mi cerebro solo pensaba en calidez, en evitar el frió que envolvía mi cuerpo.

“Si mientras caía, más frío hacía, debería de volver todo a la normalidad si subo arriba…” ‘¿Pero, con qué escalera?’ Cuando me di cuenta de que no habían escaleras cerca mía, empecé a entrar en pánico.

Pasé de estar quieto a salir corriendo, buscando desesperadamente una escalera.

Ignoré a toda esa gente encerrada, a todas esas celdas vacías, con un brillo rojo en mis ojos.

Estos miraban hacia delante, hacia la posibilidad de encontrar una salida.

Miraban hacia arriba, para ver si había una escalera cerca.

Miré arriba, tanto como pude, para encontrar el rastro de alguna escalera en aquel.

Miraban hacia el suelo, cuando me quedaba sin aliento, y mi necesidad de respirar superaba mi necesidad de calentarme.

Miraban a mi espalda, por la paranoia de haber escuchado paso detrás mío, pasos que se alejaban de mí.

Se alejaban de mí hacia una escalera que apareció detrás mía.

El inicio de la misma estaba justo en mi dirección.

Era ir hacía allí, y empezar a subir.

Corrí, tanto como pude, solo para poder tocarla, para saber que es real.

Y, como tanto ansié, era real, no un espejismo.

Estaba en un estado lamentable, la madera estaba mohosa y endeble, y había peldaños rotos de vez en cuando, pero se mantenía de pie.

Puse un pie en el primer peldaño, un poco asqueado, luego en el segundo, evitando el hueco que había en este.

Me quedé quieto, para ver si se mantenía en pie.

1, 2, 3, 4… Al quinto segundo, empecé a subir la escalera rápidamente, queriendo salir de aquel lugar lo antes posible, no por la zona en sí, si no por el frió.

Qué más daba lo que hubiera allí abajo, si tenía un problema aún mayor.

Que fuese rápido no significa que no tuviera cuidado, no quería tropezarme y caerme por uno de los lados de la escalera.

Pasaron minutos, y la prisa se convirtió en paciencia.

Pasaron horas, y la paciencia se convirtió en perseverancia.

Cuando no supe el tiempo que había pasado, la perseverancia se convirtió en molestia.

La escalera estaba en mejores condiciones, no por ello aceptables.

Ansiaba tener barandillas a mis lados, la altura en la que estaba cada vez me preocupaba más.

Odio las alturas, pero no puedo marearme por ello ahora.

Mientras no mire abajo, todo va a estar bien.

Tampoco tengo por qué subir tanto.

Ya no hace tanto frío, pero me gustaría volver a la normalidad, antes que seguir así.

No hay forma de que me acostumbre esto.

Había muchas esclareas cerca mía, todas yendo hacia arriba, pero no veía a nadie subirlas mientras subía la mía.

Estaba solo, nadie iba a ayudarme a subir.

Si hay gente estancada ahí abajo, ¿por qué vendría alguien a ayudarme?

Más arriba, podía notar como la escalera estaba en unas condiciones ya aceptables.

Aunque eso no fue a lo que le presté atención; habían baranidllas a los lados.

Subí lo más rápido que pude, para poder apoyarme en ellas, para poder estar seguro.

Tuve cuidado de no caerme, no desesperé, y así, pude llegar.

Había tardado mucho, pero por fin había llegado a donde quería.

Todo tenía mejor pinta, mayor seguridad, y lo mejor de todo, ya no hacía frio.

¿Para qué quiero subir más?

Lo único que va a cambiar es lo seguro que se está, pero no necesito nada más, con tener barandillas es suficiente.

Incluso habiendo dicho eso, seguí subiendo las escaleras, con un ritmo más lento, curioso de qué podría haber más allá que no haya visto.

¿Tendría más cosas que hacer aparte de subir?

¿Podría distraerme con otras cosas si subo los suficiente?

¿Habría ropa nueva para cambiarme?

Todas esas preguntas hicieron que quisiera subir, pero antes, necesitaba un descanso.

Había venido hasta aquí corriendo, necesito tomar aire.

Me apoyé en la barandilla a mi derecha, haciendo que esta soportara mi peso parcialmente.

Un ligero chirrido se oyó de ella.

Antes de poder procesarlo, la barandilla se rompió, haciéndome caer de la escalera junto al trozo roto de barandilla.

Lo último que supe es que estaba cayendo de nuevo, que todo lo que había hecho fue en vano.

Todo ese tiempo, para caerme por culpa de la única cosa en la que confiaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo