Mindworld Complex! - Capítulo 79
- Inicio
- Todas las novelas
- Mindworld Complex!
- Capítulo 79 - 79 Capítulo 13 Coincidencia 03
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
79: Capítulo 13: Coincidencia 0.3 79: Capítulo 13: Coincidencia 0.3 “…Siguiente parada: Estación )#=¿!?”·(.” Por megafonía se pudo escuchar cual era la siguiente parada por la que iba a pasar el metro.
No hubo nadie que me despertara, me desperté por mi cuenta.
Aunque quizá la cantidad de gente que había en el tren me ayudó un poco a despertarme.
“…?” Al principio estaba confundido, pero cuando me desperté por completo me dí cuenta de lo que había pasado.
Podía sentir como alguien me miraba mientras me ponía nervioso, habiendo perdido la parada que quería coger.
No puedo ser más imbécil… ¡¿A quién se le ocurre dormirse en el metro?!
El tren se paró, por lo que decidí levantarme y bajarme en esta parada.
Esta estaba prácticamente en el centro de la cuidad, por lo que su estación era subterránea.
Me bajé junto al mar de gente que dejaba el metro.
La cantidad de personas que usaba el metro dentro de la cuidad era enorme, cuando me subí, apenas había gente, pero ahora… Más que nada, es molesto y agobiante.
Me alejé de la muchedumbre para ver que no me faltaba nada, mientras a su vez el metro se iba.
Por suerte, no se me cayó nada, o nadie me robó.
Suspiré, estando ahora más calmado, habiéndose ido el tren, y la mayoría de la gente que se bajaba y subía en esta estación.
No suelo ir mucho a la parte densa de la cuidad, pero de todas formas la tengo ya muy vista.
Si mi cabeza no me falla, debería de haber alguna floristería por ahí.
… Ya que me he bajado aquí, voy a comprar las flores aquí.
El cementerio estaba lo suficientemente lejos de donde yo quería ir a comprar las flores que tendría que haber cogido el metro de nuevo igualmente, por lo que no me es tanta molestia el que haya ocurrido esto.
Salí del metro a la superficie, donde había bastante gente por la calle.
Propio de una ciudad.
No era claustrofóbico, pero aún así me agobiaba un poco, y eso que en la convención había una cantidad similar de gente.
Ahí no vale, hay espacios mucho más abiertos… Centrándome en lo que tenía pendiente aquí, me fui a una pared para no molestar a la gente pasando y saqué el móvil, buscando la floristería más cercana.
Me salió una a no más de quinientos metros de aquí, por lo que fui marchando hacia ella.
En ningún momento me molesté en quitarme los cascos que llevaba puestos desde que me dormí, es más, la música seguía puesta.
Para estos momentos, más que por gusto, la escuchaba por distraerme, para ignorar la cantidad de gente que me rodeaba.
Sentía como si todos me miraran, y quería ignorar sus miradas.
Mirando hacia el suelo mientras caminaba, seguí la corriente de gente caminando, esperando poder ir a donde quería.
Un paso de cebra era lo que tenía que cruzar para llegar a la floristería.
No era el único que iba a pasar, por lo que no me daba vergüenza darle al semáforo.
Siempre que tengo que cruzar solo, no puedo evitar pensar en la gente dentro de esos coches, viéndome pasar sin pena ni gloria mientras ellos tienen que esperar.
El semáforo se puso en rojo, permitiendo así que toda la gente pudiera pasar.
Aunque antes de que alguien pusiera un pie en el paso de cebra, se vio una luz roja saltarse la luz roja del semáforo.
Una ambulancia pasó a toda velocidad, aprovechando que aún no había nadie cruzando la carretera.
Me quedé congelado mientras la gente cruzaba la calle.
No me moví del sitio, lo único que hice fue bajar la cabeza todavía más, suficiente como para no ver lo que tenía enfrente mía.
Me hice a un lado, para no destacar, y para no molestar a la gente, apoyándome a un árbol cerca mía.
Nada cruzó mi mente más que el sentimiento de desesperación que sentí en aquel momento.
Ahora no estaba solo, había cientos de personas alrededor mía, no podía ponerme así.
Todos están mirando.
¿Qué se supone que haga?
Me costaba respirar, no estaba hiperventilando, al contrario, respiraba de manera larga y pausada, cada bocanada de aire sintiéndose más pesada que la anterior.
Era como si el aire fuese espeso, y cada vez menos oxígeno entrara a mis pulmones.
¿Cómo hice aquella vez para calmarme?
No puedo tirarme al suelo, ¿Qué hago?
No puedo hacer el ridículo ahora.
“Payaso.” Cálmate, joder… Venga… Vamos… Por favor…
“Ridículo.” No pienses en ello.
Olvídalo.
Déjalo ir… “Patético.” No hay nadie en esta calle, estas solo.
Nadie va a mirar como te esfuerzas, no te van a distraer.
“Cobarde.” Solo tienes que ir a por las flores e irte, es así de fácil.
No vas a tardar nada, es ir y venir.
“No pierdas tiempo en elegir esas flores, es una tontería.” No.
Es importante.
No puedo irme tan rápido.
Tengo que esforzarme, si no lo hago, volveré a como estaba antes.
“¿No estabas mejor antes que ahora?” Quiero dejar de pensar en ese pasado.
El ahora, eso es lo que importa, quiero pensar que eso es lo que importa.
“Nada tiene sentido ahora.” Todavía tengo cosas.
Todavía puedo intentarlo.
Puede que no lo tenga en cuenta siempre, pero hay gente que confía en mí.
Mi padre, Haruka, El director, Otsuki, aún si he hecho algo así de horrible, me han perdonado.
Han visto que lo siento, que no soy así.
“Pero todos ellos han ignorado lo peor que hiciste, aún teniéndolo delante de sus narices.” El video.
Eso hizo que viera poco a poco todo aquello que no debería de estar recordando.
Intenté soportarlo.
No.
No pueden pensar así.
No hay nada malo en ello.
No hay nada por lo que deban odiarme.
“No quieren creerte.
Sienten pena por verte así, por decir lo que dices, no te toman en serio.” ¿Quién lo haría?
¿Quién podría hacerlo?
“Tú.
Todo lo que dices es todo lo que crees, ¿no?
Y todo lo que digo es lo que no puedes decir.” Yo nunca pensaría algo- “¿Quieres dejar de hacerte el tonto?” Un lugar blanco.
“Te crees que solo con ignorarlo todo vas a poder seguir caminando hacia delante.
¿Tan cerrada es mi mente?
¿En serio?” Su apariencia era mucho más ambigua, casi no podía reconocerla.
Pero aún así, sabía que era él, lo tenía claro.
Nadie más podía estar en este lugar.
Me costaba más respirar, aún seguía apoyado a algo, algo que no podía ver.
La necesidad de respirar no me permitió hablar, por lo que no dije nada.
Tampoco me molesté en pensar, era más importante para mí calmarme que defenderme.
“Tratas todo como si fuese un juego.
Incluso sabiendo todo eso, no te lo tomas en serio.
¿Cuántas veces tienes que mirar su cara por última vez para que te quede claro?” Él se veía molesto, algo poco característico.
No parecía que quisiera tomárselo todo a la ligera mientras hablaba de cosas serias, esta vez tomó acción de la mejor manera que pudo.
“Estoy harto de ver eso una y otra y otra y otra vez.
¿No sientes como poco a poco vas rompiéndote?” Al no pensar, no presté atención a lo que él me decía.
Era más importante seguir respirando, seguir caminando.
Tenía algo que hacer.
Él se acercó a mí, agarrando el cuello de mi camiseta.
“Ignoras todo lo que te rodea solo para centrarte en ti mismo.
¿No te da vergüenza?
Con lo vergonzoso que eres, esa es la única cosa de la que nunca que avergüenzas.” Me vi obligado a mirarle a la cara, en vez de mirar al suelo.
Gracias a su agarre, ya no me estaba apoyando en nada.
Aún así, quería evitar pensar.
Era más importante respirar.
“Siempre lamentas que la vida real no sea un manga, una comedia romántica, pero aún así la vives como si fuese uno.
No son más que ilusiones, vives como si estuvieras actuando para alguien, cuando en realidad nadie te está mirando.” Respira.
Solo con eso será suficiente.
Si sigo respirando, seguiré moviéndome hacia delante, y si sigo moviéndome hacia delante, todo estará bien.
“¡Nada de esto está bien!
No puedes ser tan egocéntrico, pensar que eres capaz de hacer lo que no puedes.
Es mejor saber tus límites que ignorarlos, si intentas sobrepasarlos de esa manera, lo único que vas a hacer es explotar.” Iré hacia delante, da igual como.
Todo el mundo me mirará hacer el bien, y pensarán que soy una buena persona.
Así, seguiré andando hacia delante, cumpliré sus expectativas, y- “¡¿De qué sirve que vivas si por dentro ya estás muerto?!” Su grito, sin contenerse, consiguió lo que él quería, que le prestara atención.
Quizá, tal y como él dijo, dejé de hacerme el tonto.
No era el más listo del mundo, pero entendía perfectamente lo que quería decir.
“Antes no eras así, no te costaba tanto hablar con otros, eras más abierto, confiabas un poco más en ti mismo.
¿No puedes permitirte aceptar los elogios de otros?
¿No puedes permitirte mejorar?” … ¿Y por qué crees que me siento así?
Él me respondió con un tono más cruel, pero con un tono humano tras este, como si se estuviera forzando a hacerlo.
¿Él, humano?
En tus putos mejores sueños.
La conversación habría seguido un camino con sentido, al querer hablar yo sobre esa cosa que tanto quería evitar él.
Al principio, parecía como si él iba a decir algo en mi contra, pero poco a poco aceptó algo, entendió algo.
“… Yo…” Su voz era diferente, aunque me percaté de ello tarde.
Desde que empecé a hablar con él, su voz sonaba diferente.
No era él.
¿Quién era?
No podía verle la- Un lugar blanco.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com