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Mindworld Complex! - Capítulo 81

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  4. Capítulo 81 - 81 Capítulo 13 Coincidencia 05
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81: Capítulo 13: Coincidencia 0.5 81: Capítulo 13: Coincidencia 0.5 “¡Bienvenido!” Una chica joven, de unos 18 o 19 años, me dio la bienvenida al entrar al local con un ánimo alegre.

Todo estaba decorado de buena manera.

Había tanto flores plantadas de forma natural, como decoración, como flores de exhibición.

No había nadie en el mostrador, la chica que me saludó; seguramente quien se encarga del lugar, estaba atendiendo a una anciana.

“No te preocupes, chica.

Seguro que con estas flores se recuperará pronto.” “Si.

También se alegrará mucho de que se las lleves.” “Sé que con ir a verle ya va a ponerse contento.

Él me comparaba mucho con una flor, espero que no se confunda con cual es cual.” La anciana y la chica tuvieron un breve intercambio, aparentemente interrumpido por mi entrada, el cual cerró su conversación.

Tanto la chica como la anciana se despidieron, como si se conocieran de hace tiempo.

“…” En cuanto entré, y antes de que ellas acabaran de hablar, me coloqué detrás de una de las estanterías.

Más que estanterías, eran grandes tablones de madera en donde colgaban cestos, cada uno con una flor específica, plantada en un pequeño parche de tierra dentro de dicha cesta.

Estaba actuando como si viese detenidamente las flores, pero solo lo hacía para no quedar mal.

Las flores estaban organizadas por colores; después alfabéticamente.

Tonos morados y azules era lo que había en el lado que yo estaba.

“¿Quiere que lo ayude en algo?” preguntó la chica, de forma amable, apareciendo a mi lado sin que me diera cuenta.

Me exalté por un momento, por otro titubeé, y fue después cuando hablé, llevándome una mano a la nuca.

“Ah, n-no, solo estaba mirando.” “Entiendo.

Si quiere que le ayude en algo puede preguntarme.” … Es demasiado amable.

Su sonrisa irradiaba más colores que un arcoíris, me estaba poniendo malo.

Aunque me estuviera poniendo malo, sí tenía que preguntarle una cosa.

“Esto, si que me gustaría preguntarte algo…” “¿Mhm?” Ella se dio la vuelta tras escucharme.

No hubo tiempo alguno entre el momento que dejé de hablar y su respuesta… “… Esto… ¿Cuál es el ramo de flores más barato que tienes?” Llevo 20mil yenes encima, debería de ser suficiente para comprar un puñado de ramos simples, o eso espero.

“Depende mucho de la flor, pero el más barato sería de 5 flores, a unos 3.000 yenes, más o menos.

¿Para qué quiere el ramo?” La chica empezó a hablar de forma más calmada y casual, pero volvió a tomar una postura formal tras responder y preguntar.

“… Es para un difunto.” Intenté responder de forma rápida, no queriendo poner énfasis alguno en la razón por la que estaba ahí.

“… Entiendo.

Los ramos para difuntos suelen ser más pequeños y baratos, entre 1.000 y 3.000 yenes.” No tengo mucha idea sobre flores ni ofrendas.

En lo que respecta a ese tipo de costumbres, parezco extranjero.

Ni siquiera sabía que había ramos específicamente hechos como ofrenda.

Por su parte, el tono de la chica se volvió más modesto y calmado, manteniendo la compostura.

Aún así, seguía irradiando un aura de calidez y amabilidad exagerada.

“¿Tiene alguna flor en mente, o quiere que le recomiende alguna?” “… Agradecería que me recomendara flores por su color.” De camino a la floristería estuve dándole vueltas al tipo de flores que debería ser cada ramo, o más bien, su color.

Que quede claro que no soy tan ignorante como para pedir flores rojas, o naranjas.

“¿Qué colores quiere?” “A poder ser, cuatro ramos, con flores azul claro, flores blancas, amarillas, y moradas.” “Cada ramo de un tipo, ¿Si?” “S-si…” La chica dijo que los prepararía en el momento, y que esperara a por ellas.

No tengo ni idea de lo que significan cada tipo de flor única, pero sé que tonos más suaves, o que destaquen poco, suelen usarse para los difuntos.

Solo lo sé porque siempre había flores de esos colores en los jarrones al lado de al tumba de mi abuela, esos menos el azul claro.

No tengo una razón personal por la que escoger esos colores excepto el azul, y eso es solo porque me gusta el azul.

Si, tengo razones muy nobles.

Tras un par de minutos, exactamente un par, la chica entró por una puerta que llevaba tras la tienda.

Seguramente sería el lugar en donde guarda las flores para vender, Con ella traía todos los ramos de flores, cada flor únicamente del color que pedí.

“Serían 8.100 yenes.

¿Quiere que le ponga una bolsa?

Serían 50 yenes más.” “Si, por favor…” Cogí dos de los 4 billetes de 5.000 yenes que ellos me dieron, y pagué con ellos.

Antes de que la chica cogiera el dinero, ella metió todos los ramos; los 5 ramos, en la bolsa.

“…Cinco?” Miré extrañado a la chica mientras ella metía los 5 ramos en la bolsa.

¿Se habrá confundido?

“E-esto…” Aunque quería decirle que se había equivocado, no pude por la vergüenza.

Solo pude decir una palabra, y la dije tan bajo que ella ni la escuchó.

¿Y si me contesta de mala manera si me quejara?

Seguro que se molestará si le digo algo así.

La joven, como si pudiera leer mi humor, me habló con un tono suave y comprensivo, mientras contaba y me entregaba el cambio.

“El ramo que te he regalado es de anturios blancos.

Ellos representan la paz que uno encuentra consigo mismo, y la aceptación de uno mismo, de todo lo que ha hecho y vivido.” Un regalo, o en este caso, una ofrenda de una desconocida.

Estaba obligado a aceptarlo, nunca podría rechazarlo, y quedaría mal si pudiera hacerlo.

“… Gracias.” Cogí el cambio, y luego la bolsa, intentando no mirarla a la cara.

No estaba nervioso, ni tampoco pensando en ninguna de esas cosas, tan solo no podía mirar aquella cara llena de bondad y cariño.

Definitivamente una gran contendiente para Haruka.

Habiendo cogido el dinero y las flores, salí del local, la chica despidiéndose de mi al salir.

Cuando vio que ya estaba afuera, y que nadie más estaba entrando, su expresión se relajó.

Más que relajarse, se veía en conflicto.

“… Ni siquiera sé quien era esa chica, y tampoco sé si ese chico era alguien de su familia… Aunque, tenía sus ojos…

Hay tanta gente aquí, sería imposible…” … Y aún así, le he dado el ramo… , pensó la chica.

Tras eso, ella puso su espalda recta, y presionó ambas manos en sus mejillas.

“No seas tonta.

Debería de tratar a la gente así aunque no sepa nada.

Si no-” La pequeña campana de la puerta sonó, entrando así un nuevo cliente a la tienda.

La chica se recompuso, con una sonrisa radiante en su rostro.

“¡Bienvenido!”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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