Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mindworld Complex! - Capítulo 82

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mindworld Complex!
  4. Capítulo 82 - 82 Capítulo 13 Coincidencia 06
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

82: Capítulo 13: Coincidencia 0.6 82: Capítulo 13: Coincidencia 0.6 Cinco ramos, era todo lo que llevaba dentro de esa bolsa.

Cinco ofrendas, cinco regalos; cinco promesas, para una persona.

Mientras caminaba de vuelta al metro, tuve el mayor cuidado posible, no queriendo que las flores se dañasen en lo más mínimo.

Miraba a mi alrededor, preocupado de cualquier cosa que pudiera ocurrir, tanto exagerada como realista.

Aunque poco podía ver si tenía la mirada prácticamente fijada al suelo.

Sentía un peso mucho mayor del que podía cargar, pero aún así, seguía adelante.

Hablo como si esto fuera una de las 12 tareas de Hércules, pero en el momento eso se sentía como la treceava tarea.

Incluso en el metro, intentaba que la bolsa no rozara con nadie, ni conmigo mismo.

Ninguna de las flores era especialmente delicada, era más que nada mera paranoia.

En poco tiempo llegué a donde debería de haberme bajado antes, pero claramente no lo hice.

Ahora, el lugar donde tenía que ir estaba en otra parada.

Estaba sentando, ya que la mayoría de la gente se había bajado del tren, cerca mí solo había un adulto y un par de chicos hablando el uno con el otro.

La luz del sol, el cual se acercaba al atardecer, era todo lo que iluminaba al tren, tanto por fuera como por dentro.

No hacía tanto calor, por lo que el hecho de que me diera de lleno no me molestó tanto.

Pensando en calor, pronto empezará a hacer frio… Ignorando el hecho de que tenía que comprarme más ropa de invierno, lo cual no me gustaba.

Algo que sí me gustaba era el frio en sí.

El calor siempre me ha resultado molesto.

Sí, puedo llevar menos ropa, y en casa hasta puedo ir con la camiseta quitada, pero el sudor y lo fácil que te ensucias es horrible.

Además, en verano suelen haber más insectos por ahí, y como ni siquiera me gusta ir a la piscina o a la playa, las únicas ventajas que tengo disponibles del clima veraniego son los helados y la sandía.

En invierno, esa calidez que buscas no es una tan agresiva.

El frio en sí no es algo del todo bueno, lo realmente bueno es el poder abrigarte de tal manera que no tengas ni frio, ni calor.

También soy alguien muy delgado, por lo que me veo mejor con ropa que me abulte.

Aunque en primer lugar, no suelo elegir ropa con la que me vea bien.

Suspiré, ante todas esas cosas irrelevantes que tenía que hacer.

Pensé en decirle a mi padre que me llevara a comprar ropa, pero quizás podría ir con _¨*^?¿· la semana que viene.

“…” El tren se paró, y el nombre de la estación empezó a sonar por los altavoces.

Esta era mi parada.

Me levanté del sitio, y salí del tren.

La estación en la que me había bajado era la que más cerca estaba del cementerio.

Aún así, tenía que andar un par de minutos para llegar.

Mientras andaba, balanceaba la bolsa ligeramente, como si de un péndulo se tratase.

Nunca rozaba con mi torso, ni le estaba dando ningún golpe sin querer con alguna pared.

Toda esta angustia por “proteger” las flores se esfumó, quizá, porque no era más que una tontería.

La entrada al cementerio estaba enfrente mía.

Me paré un momento enfrente de esta, más que para ver el panorama, para calmarme.

Ya lo he aceptado.

Lo he aceptado.

Está bien.

Ya ha pasado.

Todo va a estar bien.

“… Puedo hacerlo.” Me susurré, mientras puse un pie dentro del cementerio.

Vine muy pocas veces aquí de pequeño, cuando mi abuela murió, porque odiaba el aura que tenía la zona.

Penuria, añoro, nostalgia, cada vez que ponía un pie aquí no podía dejar de agarrar su mano.

Ahora todo lo que puedo hacer es apretar mis manos en forma de puños.

Había muy poca gente dentro, unos pocos adultos enfrente de diferentes tumbas.

Quitando eso, el lugar estaba desierto.

Nunca le pregunté a mi padre donde estaba su tumba, pero pude hacerme la idea de que estaba junto la tumba de mis abuelos.

Estaba un poquito lejos de la entrada, por lo que tuve que andar por un minuto hasta llegar a ella.

Todas las tumbas que veía mientras caminaba eran- “…” A lo lejos, podía ver a dos personas.

Una era medianamente alta, la otra era pequeña.

Estaban ambos parados enfrente de una tumba.

Cuando más me acercaba a su tumba, más me acercaba a ellos.

Cuanto más me acercaba a ellos, más se apretaban mis puños, y más tensión corría por mi cuerpo.

La persona alta justo había dejado un ramo de flores enfrente de la lápida, cerca del retrato conmemorativo de la difunta.

Llegué a la hilera de tumbas en las que ella estaba, y esas figuras estaban enfrente mía.

Dudé si debería de seguir adelante en aquel momento.

“¿No ves todo lo que has andado ya?

Llevas pretendiendo ignorarles mucho tiempo, pero en el fondo te muertes de ganas de verlos.” “No te eches para atrás ahora que puedes hacer algo por tu cuenta.

Tanto querías ser independiente, ¿no?

Pues venga, vé a verlos ya de una vez.” Un paso.

Otro paso.

Anduve, anduve hasta la mitad del camino, Intentando no bajar la mirada por inercia, Ya que todo lo que quería estaba en frente mía, No en el suelo.

Un ojo.

Otro ojo.

Ambos miraban al frente, Como ambas personas se despedían de la tumba, Como esas personas, Esas figuras, Se giraban, Para luego ver quien estaba en frente suya, Sobre todo, Con asombro.

Una mirada.

Otra mirada.

Dos personas me mirabas fijamente a la cara, Con emociones tan complejas que no podía descifrarlas.

Me encontré con Daiki y Kichiro al ver la tumba de Amaya.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo