Mindworld Complex! - Capítulo 85
- Inicio
- Todas las novelas
- Mindworld Complex!
- Capítulo 85 - 85 Capítulo 14 Amigos 03
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
85: Capítulo 14: Amigos 0.3 85: Capítulo 14: Amigos 0.3 Ese tono amarillento del atardecer pasó a ser un tono más anaranjado, cubriendo todo el cementerio.
Su tumba brillaba con ese mismo tono, resaltando el ramo de flores que Daiki le había dejado.
Hacía ya tiempo que no había gente en el lugar; si hubiese alguien, ya nos habrían detenido, o por lo menos calmado.
Todo ese mar de lágrimas, esa tristeza, ese arrepentimiento, esa debilidad, se esfumó en el momento que me culpó.
Era fácil, ya que yo era alguien más cercano a ella.
Pero que lo fuera no significa que pudiera haber cambiado nada.
Seguramente habría seguido así, hasta que, aún con mi apoyo… “Suzune habría estado con ella.” … “Si tan solo no hubieras salido aquel día.
Si no hubieras ido a la convención…” “… Si no hubiera ido a esa mierda de lugar…” “¿…?” “… Yo ya estaba haciendo todo lo que podía, lo mejor que-” “Todo lo que sé es lo poco que te preocupabas por ella… ¿Acaso te has olvidado de lo de la semana pasada?
La última vez que yo me preocupé por ella… ¿Qué fue lo que dijiste?
Que solo era porque se había cambiado de clase, que no le iba a pasar nada, que podíamos confiar en ella, que ella era fuerte…” “…” Ambas partes de mí intentaban buscar una respuesta, una excusa, algo con lo que desviar la atención, pero Daiki se me estaba echando encima con algo que no podía refutar.
Solo podía quedarme callado, aguantar, hasta que dijera algo de lo que me pudiera aprovechar.
Si dijera algo ahora mismo… Ni siquiera yo podría perdonármelo.
“Pero resulta que ella no era tan fuerte, que nunca lo fue.
Alguien que tiene tantos problemas para tantas cosas no suele ser alguien fuerte, por eso es que los problemas se acumulan… ¡Si tan solo hubieras hecho algo, cualquier cosa para ayudarla, eso habría sido suficiente como para que ella se quedara con nosotros!” Vi una oportunidad, y decidí aprovecharla.
“Si no hubiera ido contigo a la convención… todo seguiría igual que antes.
Quizá, ella podría habérmelo contado todo de haber pasado un poco de tiempo.
Si tan solo no hubiera ido contigo…” Con aquel brillo rojo habiendo dejado mis ojos, lo único que me quedaba ahora era frustración, dolor, y odio, nada más.
Solo podía pensar, y nunca me había dolido tanto hacerlo.
“Es por eso que es tú culpa.
Si no hubieras querido ir…” “¡No es mi culpa solo por haber querido ir!
¡Tampoco podría haber sabido lo que iba a pasar!
¡Tú eras el único que le podría haber dicho algo, el que la podría haber ayudado!
¡Si ella hubiera estado en una mejor condición con tu ayuda, no habría hecho algo así en primer lugar!” “… Oye… Daiki… Sabes…” Podía sentir como algo no me cuadraba.
No era algo tan obvio como lo anterior, pero sí algo que no podía dejar escapar por ninguna razón.
Tanto se preocupa por ella, tanto se queja de no haber podido hacer nada por ella en mi lugar, y de que estando donde estoy, no haya podido, o no haya querido acercarme más a ella.
¿Cuán cerca necesitaba estar de ella, para poder haber sabido todo esto antes?
Quizá nunca debería de haber ido llorando a su cuarto… “¡Riku, no me puedes negar nada de lo que estoy diciendo!
¡Que tu hayas ido a la convención es tú decisión, y únicamente tuya!
¡Por ende, que algo así haya ocurrido también recae sobre esa decisión!
Por eso… ¡Por eso es tú culpa!” “… Si tanto la querías, ¿Por qué has tenido la cara de no ir a su funeral?” Interrumpiendo completamente el berrinche de Daiki, arremetí con lo que creía era la peor cosa que hizo Daiki: Nunca haberse molestado en ir al funeral.
Cuando yo estaba ahí, el no estuvo.
No se preocupó en lo más mínimo por ella antes, por eso ahora no ha ido a su funeral.
Todo lo que está diciendo ahora es solo para quedar bien, nada más y nada menos.
Daiki decidió no responder, haciendo que me impaciente más por una respuesta.
Aunque el que yo le recordara algo así tampoco le sentó bien.
“Tanto me echas la culpa… ¡He hecho todo lo que he podido!
¡Ni siquiera sé si podría haberme acercado más a ella!
Tú…” Me estaba quedando sin ideas, sin insultos.
No era que no tenía cosas que decir, era que no sabía como decirlas sin repetirme.
En aquel momento en el que dudé, Daiki aprovechó para rebatir.
“¡Esa misma cosa debería de estar preguntándote yo a ti!” “¡¿…?!” “Cuando llegué, la ceremonia había acabado, pero aún quedaba el funeral… No salí antes… por miedo… No sabía si estaba preparado, o si de verdad quería ir, pero acabé yendo…” “En el funeral, intenté que no me viera nadie, sobre todo tu padre.
No sabría como encararlo, y si lo hiciera, seguramente me habría puesto a llorar.
No pude… No pude ver como la enterraban, solo fijé mi mirada al suelo, hasta que taparon todo con tierra de nuevo.” “Lo único que nunca voy a olvidar de todo eso es que no te vi por ningún lado… Tú, desgraciado… ¡¿Me dices a mí de no haber ido a al ceremonia, cuando tú ni has ido al entierro de tu PUTA HERMANA?!
Si… no fui al entierro… pero no podía… Si hubiera ido, habría hecho un espectáculo.
Si hubiera ido, seguramente nunca habría ido a clase, quizá, en todo el trimestre.
No lo podría haber aguantado.
Era demasiado.
Saber que, ahí enfrente, debajo de esa lápida… “… Yo sí tuve valor de ir a su ceremonia.
Yo no fui el que llegó tarde a todo… ¡A mí sí me importó ella, por eso fui a su ceremonia, pero tu amor por ella era tan débil que te lo tuviste que pensar dos veces antes de ir!” “¡¿Y entonces qué hiciste tu después?!
¡¿Te pusiste malo y te fuiste a casa, o acaso te tropezaste con las escaleras y te tuvieron que llevar como un crío al hospital?!” “¡No nos mientas, hombre!
¡Todo lo que has dicho antes es palabrería de mierda!
¡Lo único que te importa ahora es quedar bien, parecer un niño bueno, cuando la única razón por la que ella te interesaba es porque te ponía palote!” “¡Mira quien lo dice, a quien no lo importaba una mierda lo que le pasara a ella, porque se pensaba que era súper fuerte y que para nada estaba deprimida!” “¡Si tanto te importara también la conocerías mejor, pero no sabes NADA sobre ella, ni una puta mierda!
¡Más que conocidos, parecer la relación de una sanguijuela chupándole la sangre a una persona!” Nada de esto iba a llegar a algún lado.
Más que preguntas y respuestas, más que intentar entender al otro, era un juego de ver a quién se lo podían ocurrir más insultos.
Todo fue yendo cuesta abajo, los insultos cada vez menos derivados del tema, siendo algo más parecido a ataques completamente personales.
El objetivo ya no era echarle la culpa a alguien, si no dejar al otro mal, sin palabras, para así asumir que tienes la razón.
“…” “¿¡Ves?!
¡Ni siquiera tienes más cosas con las que defenderte!
¡Sabes que ella no te importaba una mierda aunque fuese tu hermana!
¡Seguro que solo te interesaba porque te gustaba molestarla una y otra vez en tu casa!… Yo… debería de haberme declarado, joder.
¡No sé por qué me molestaba en confiar en ti!” “¡No confiabas ni en ti mismo, normal que no confiaras en mí!
¡Alguien tan inseguro sobre si mismo, incitándome y obligándome a hacer cosas como la del escenario…!
¡¿De verdad que no te da vergüenza, no te da asco?!” “¡Pues debería de haber confiado más en mi mismo en vez de un comemierda como tú, puto psicópata!
¡No parece que te importe una mierda que se haya muerto!
¡¿No sientes pena?!
¡¿No te sientes triste?!
¡Ninguno la vamos a poder volver a ver!
¡¿Acaso no quieres verla de nuevo?!
¡Al contrario que tú, yo si que quiero!
¡A mi sí me importa!” “¡SI TANTO TE IMPORTA SUICIDATE TU TAMBIÉN Y VE A VER-!” “¡¿Queréis parar los dos de una vez?!”
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com