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Mindworld Complex! - Capítulo 86

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  4. Capítulo 86 - 86 Capítulo 14 Amigos 04
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86: Capítulo 14: Amigos 0.4 86: Capítulo 14: Amigos 0.4 Una voz ajena se alzó, interrumpiéndome.

No gritó más alto que yo, ni de lejos, pero el hecho de que la hubiéramos escuchado, aparte del hecho de que aquella persona estaba llorando, hizo que ambos dejáramos de gritarnos y tirarnos mierda por un momento, para fijarnos en aquella persona que nos rogó parar.

Kichiro decidió dar un paso hacia delante, habiendo conseguido tragar todo ese miedo y estrés, convirtiéndolo en palabras.

Palabras que iban acompañadas de un sollozo inocente y una apariencia vulnerable, débil.

“… Todos hemos hecho algo mal… Y por eso estamos aquí.

Puede que ni siquiera sea culpa de nadie.

No, no debería de ser culpa de nadie… No hay por qué echarle la culpa a alguien así como así.” Daiki fue quien contestó a Kichiro, antes de que él pudiera seguir hablando.

Él intentó aligerar su voz al hablar con Kichiro, pero aún mostraba un pequeño tono furioso y cabreado.

“¡La culpa tiene que ser de alguien!

Si de verdad nadie tuviera la culpa, entonces, ella simplemente…” Lo habría hecho por impulso, sin razón alguna… Era lo que Daiki quería decir, pero no pudo.

Aquellas palabras se estancaron en su garganta, al igual que su tono apenado.

“… Si quieres culpar a alguien, culpa a la suerte, al mundo.

Ella no lo hizo porque ninguno de los dos fuisteis a la convención… Estoy seguro de ello… T-tiene que haber algo, algo que no sabemos… Algo que no podemos entender…” “¡El problema es que no lo entiendo!

¡No entiendo por qué, no se cómo, pero no entiendo nada!

¡¿Es todo esto normal?!

¡¿Debería de estar reaccionando así?!…” Daiki prosiguió, mostrando más frustración que ira.

“Y en primer lugar… ¿Podríamos haber hecho algo?

¡Ya me has escuchado, ¿no?!

Nunca podríamos habernos acercado tanto a ella, nunca podríamos haberla entendido!” “¡Eso mismo intento decirte!

¡Que no hayamos podido ayudar de la manera que quisiéramos no significa que sea tu culpa, o de Riku, ni de nadie!” “¡Riku podría haber hecho algo!

¡Él sí tenía la opción de hacer algo, de acercarse, de entenderla!

¡Es su puta hermana, joder!” Si, es mi hermana… Solo yo podría haber hecho algo, y si hubiera hecho algo… Me quedé quieto, aún cabreado, mientras Daiki hablaba con Kichiro, como si nunca hubiera hablado en primer lugar.

Kichiro no paraba de decir cómo es que nadie de nosotros tenía culpa sobre nada, intentando razonar con Daiki, incluso mientras lloraba.

Nunca le había visto tan confiado, nunca le había visto hablar tanto, y hablar tan alto.

Y sobre todo, lo que el decía sí tenía sentido, al contrario de lo que decíamos yo y Daiki.

“¡¿Y qué si era su hermana?!

¡Que fuese parte de su familia, o que fueran tan cercanos, no significa que él tenga la culpa de nada!” Kichiro, básicamente, me estaba defendiendo.

No es que estuviera de mi lado, él nunca le echó la culpa a Daiki.

Todo aquello que estaba diciendo parecía cambiar el humor de Daiki, al hacerle pensar por más de un momento.

Fue cuando tuvo que pensar, que poco a poco dejó ese disparate atrás.

Incluso si su orgullo no se lo permitía.

Kichiro fue quien siguió hablando mientras Daiki pensaba.

“… Tú mismo lo has dicho antes… Que la amabas.

Aunque no fuera de forma romántica, el resto la amábamos de cierta forma también… Es verdad que era un poco cerrada, y que pareciera que no quisiera juntarse con nosotros…” “Es por eso que te digo… que tiene que ser culpa de alguien.

Si… Si no tuviera problemas con nadie del grupo, no habría sido tan reacia a salir con nosotros…” “¿Y entonces quieres pensar que ella tenía problemas con él?

¡No ves que eso no tiene sentido!” “Entonces… ¡Entonces seguro que tenía problemas conmigo!… Seguro que, seguro que yo-” Daiki empezó a decaer de nuevo, ahora que había recuperado la razón.

Todo ese sentimiento, ese impulso de querer culpar a alguien, no parecía dejar su mente.

Si no podía culpar a nadie más, entonces sería su culpa, pensó.

Estaba desesperado.

Había tantas cosas que tenía que procesar, que aceptar, que dejar ir.

Era como si, no solo le hubieran rechazado, pero además le hubieran dejado atrás.

Y ni siquiera sabía si a ella de verdad le importaba él.

No lo sabía.

Yo era quien tenía aquella respuesta, solo que en el momento, no la sabía.

Incluso teniendo ese deber, esa otra promesa que nunca decidí reconocer, decidí ignorarla.

Kichiro, al haber estado hablando con Daiki, pudo dejar de llorar, y aunque no pudo calmarse del todo, intentó ser lo más comprensivo que pudiera ser.

Con una sonrisa un tanto amarga, Kichiro siguió hablando.

Todas esas veces que no habló antes, iba a hacerlo ahora.

“Daiki.” “¿…?” “Por favor, solo, recuerda.” “… ¿Acaso crees que no lo hago ya?” “No, no lo digo de esa forma…” “Entonces…” “Aunque ella saliese poco, cuando salía, ¿Cómo era su expresión?” Daiki se quedó callado por un momento, mirando al suelo.

Él estaba a punto de colapsar al suelo, no tenía la fuerza de quedarse de pie.

Él había visto su cara cientos de veces, mucho más que Kichiro y Naomi.

El primer año, cuando nos conocimos, se pasaba la mayor parte del tiempo pegado a ella.

Más tarde, cuando ella se graduó, siguió a mi lado, y ya no era por mi hermana.

Los primeros meses, y aquel verano, solíamos salir los 3 juntos.

Claro que ella salía con mucha menos frecuencia, pero con insistir unas 5 veces accedía, y se divertía con nosotros.

“Lo recuerdas, ¿verdad?

Ella nunca estuvo incómoda.

Quizá al inicio lo estuviera un poco… pero luego pudo relajarse, dejar ir toda esa tensión.

Por lo menos, así hacía cuando estaba con nosotros…” Cuando Daiki conoció a Naomi en Septiembre del año pasado, fue una sensación diferente a cuando le conocí a él.

Cuando los cuatro fuimos a mi casa por primera vez, para jugar y ver algo en la tele, fue cuando ellos conocieron a mi hermana.

Le costó aceptar que ahora tenía más amigos, y quizá, eso hizo que quisiera salir menos con el grupo.

Y aún así, cuando salía con nosotros, estaba contenta, se entretenía, mucho más que antes.

Puede que interactuara más conmigo y con Daiki que con Kichiro y Naomi, pero seguía siendo parte del grupo.

“… Yo fui igual a ella cuando Naomi os presentó.

Estaba nervioso, tenso, pero con el tiempo vi que no era para tanto…” En los ojos de Daiki se reflejó su cara, con una gran sonrisa en ella.

“¡Muchas gracias!” La última vez que ella salió con el grupo, pronunció aquellas palabras.

Un monólogo entero sobre lo agradecida que estaba.

Y todos la aceptaron tras escucharlo.

“… Yo, debería de haberla entendido, aunque fuese solo un poco.

Si no lo he hecho, es porque ella era diferente a mí.

Lo mismo se podría decir de todos.” ¿Acaso eso también era una mentira?

¿Acaso nunca pudo confiar en nadie, ni siquiera en si misma?

Daiki no sabía como responder a las mil preguntas en su cabeza.

“Por eso es que pienso que-” Tanto peso en ella hizo que colapsara al suelo, poniéndose de rodillas.

“¡… !” Kichiro reaccionó a tal colapso, acercándose a él.

Tenía pensado decir mucho más de lo que había dicho, pero vio que Daiki no lo necesitaba más.

Ahora mismo, lo único que necesitaba era alivio, confirmación.

“… Llevo queriendo decir tantas cosas por mucho tiempo… Si no lo hago ahora, no creo tener otra oportunidad de decirlo…” Daiki no mostraba reacción alguna, salvo mirar deliberadamente a Kichiro.

El aura que emanaba en aquel momento era una que nunca podría pensar que viniera de él.

Calma, confianza, empatía.

Aún si sus ojos estaban rojizos, de haber llorado antes, la fortaleza que mostraba en aquel momento opacaba la debilidad que siempre ha tenido.

¿Habría algo que pudiera romper esa confianza?

“… Puede que… no, nada va a ser como era antes.

Da, rabia… Pero no puedo sacarme de la cabeza ese pensamiento, de que, aquel día, iba a ser la última vez que la viera…” Un tono ligero de melancolía y arrepentimiento acompañaban a las lágrimas que se formaban en sus ojos, pero que nunca llegaron a salir.

Incluso así, no perdió su compostura.

“… Yo, pienso que todo esto puede mejorar.

Quiero que mejore… No pido que esto no nos afecte de ninguna forma, solo quiero que no vaya a peor de lo que ya está, quiero que mejore…” “Cuando os conocí por primera vez, pensé que esa interacción iba a ser la única, que Naomi se juntaría con vosotros, y me dejaría de lado… Pero, cuanto más hablé con vosotros, empecé a entender que ese no iba a ser el caso.” Cierta esperanza salía de su voz, y sus palabras estaban manchadas de seguridad, de continuar con algo que no debía de cesar incluso en situaciones así.

“Amigos… poco tiempo después de aquello, pude empezar a referirme a vosotros de esa forma.” “He oído más de una vez que, en tiempos difíciles, lo mejor es estar unidos… No creo que sea algo incorrecto, pero también es importante tener tiempo propio, estar, preparado para lo que ya a ocurrido, y para lo que aún tiene que ocurrir…” Esto ya no era solo sobre ella, esto era sobre aquella otra cosa importante para todos nosotros… “… No quiero estar solo para siempre, ni que vosotros lo estéis también… y-yo…” Las lágrimas que se formaron en los ojos de Kichiro empezaron a fluir de nuevo, sin interrumpir su monólogo, ni su determinación.

Antes, lloraba por la situación, por lo desesperado que se sentía al ver lo que estaba pasando, y al recordar lo que ya había pasado.

Ahora, todo lo que le impulsó ahora era aquella imagen, una de un futuro que, de seguir así, podría perfectamente ocurrir.

Así, Kichiro gritó, algo dirigido hasta a Naomi, quien no estaba presente.

Y también hacia ella, viendo desde el cielo, para que no se preocupara por nuestro futuro, y para hacerla saber lo importante que era.

“¡Yo… No quiero perderos a vosotros también!” Él apretó sus puños, gritó, y después, lloró aún más.

No necesitaba hacer nada más.

Esas fueron las tres formas con las que pudo desahogarse por completo Daiki, quien estuvo estupefacto todo el tiempo que escuchó a Kichiro, empezó a mostrar emociones de nuevo.

De rodillas se encontraba, mirándole a la cara, mientras le hablaba, y ahora, mientras lloraba.

Angustia, dolor, desesperación, melancolía, todo sentimiento negativo era lo invadía su mente.

Pero todos ellos, a su vez, fueron reemplazados por uno solo, tras ver a Kichiro llorar en frente suya, como si fuese un niño el cual se había perdido.

“… Yo… ya… ni siquiera tengo ganas de gritar…” Un comentario de libre interpretación, fue lo que dijo antes de empezar a llorar también, Ninguno de los dos se abrazó en el intercambio, ni siquiera se tocaron.

Fueron sus palabras las que pudieron tocar a Daiki, más que cualquier abrazo o caricia pudiera haber hecho.

Todo era perfecto.

Este era el final que todo el dilema necesitaba.

Confrontación, diálogo, solución.

Introducción, nudo, y desenlace.

Eso era todo lo que había ocurrido… O por lo menos, lo que debería haber sido.

… Amigos… ¿Eso es lo que realmente piensas, Kichiro?… Puto mentiroso de mierda… No… Daiki tiene razón.

Debemos, ahora debemos estar juntos… Porque somos amigos… Solo quieres aprovecharte de Daiki… De nosotros… No es solo por interés propio, pero también por ayudarnos entre nosotros… Quieres usarnos como excusa para no quedarte solo… Porque, si no… ¿Para qué estarían los amigos entonces?

Ayudarnos cuando tocamos fondo, divertirnos todos juntos cuando podamos levantarnos… No te importa lo que nos pase después de esto, siempre y cuando nos quedemos a tu lado.

Con ellos, a la gente que puedo llamar ami- A ti también te daba igual Amaya, ¿verdad?

Por eso no fuiste a su funeral.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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