Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mindworld Complex! - Capítulo 88

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mindworld Complex!
  4. Capítulo 88 - 88 Capítulo 14 Amigos 06
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

88: Capítulo 14: Amigos 0.6 88: Capítulo 14: Amigos 0.6 “Riku.

Para.” Daiki iba completamente en serio, su fuerte agarre mostrando la rabia que no quería enseñar más, pero que se veía obligado a usar.

Era un cabreo mucho menos expresivo que el de antes, pero igual de intenso.

Estaba intimidando y despreciando a su amigo, después de todo.

Reaccioné al agarre sacudiendo mi hombro, para liberarme de este.

Una vez liberado, me dí la vuelta, redirigiendo fácilmente mi furia hacia Daiki una vez más.

“Te dije que te partiría la boca si volvías a hablar.” “Y yo te estoy diciendo que pares.

No vas a hacerle nada a Kichiro.” “¿Qué?

¿No me vas a dejar?” “No, no te voy a dejar.” “Pues venga, vamos, haz algo.” “…” “No tienes putos huevos.

No podrías pegarme.

No podrías pegarle a un amigo, ¿verdad?” Me estaba metiendo con él, sobre todo, por que sabía que no iba a pegarme, por muy cabreado que estuviera.

Kichiro había logrado calmarle un poco, así que creía que podía hacer lo que me diera la gana.

No quería que me pegara, no soy masoquista, más todavía sabiendo lo débil que era yo.

Pero le incité, no sé por qué lo hice, pero le incité.

¿Era lo que me merecía, que me pegara?

¿O solo quería joder un poco más?

“Si, tienes razón, no podría pegarle a un amigo…” “¿Ves?

Solo eres un paya-” “¡…!” Un extraño sonido se escuchó al caer.

Cuando todo volvió a cobrar sentido, noté un agudo dolor en mi moflete derecho, que me había rasgado la lengua con mis dientes mientras hablaba, y que estaba tirado en el suelo.

Daiki me pegó un puñetazo en toda la cara, sin dudar un solo momento.

Después de pegarme, el agitó su mano, como si a el mismo le hubiese dolido el golpe.

Sabía de sobra que me había dado con ganas ya que no podía soportar la sensación en mi mejilla y en mi boca.

El suelo se sentía más blando de lo normal, pero eso era lo de menos.

Dolía, era una sensación horrible.

Podía saborear la sangre que salía de mi propia lengua, su regusto metálico haciéndome querer escupir toda; y eso mismo hice.

Kichiro se sorprendió y preocupó al verme escupir sangre, y no dudó en echárselo en cara a Daiki.

“¡Daiki!

¡¿No crees que te has pasado?!

Ni siquiera era algo tan…” “Me da igual que tú pienses que no es para tanto.

Yo sé de sobra cuanto se ha pasado, y además, tenía que callarle la boca…” Daiki, habiendo acabado de hablar con Kichiro, volvió a encararme a mí, estando yo todavía tirado en el suelo.

“Riku, retira todo lo que has dicho… no, primero de todo, cálmate de una puta vez.” “¡¿C-calmarme?!¡¿Después de que me pegues así?!” Estaba intentando esconder tanto mi asombro como dolor bajo una máscara de pura ironía.

No estaba haciendo un buen trabajo en ello.

“Tú querías que te pegara, y entonces lo he hecho.

Si te disculpas, no solo con Kichiro, si no conmigo también-” “¡¿Contigo?!¡¿No debería de ser al revés?!¡Tú eres el que ha empezado todo esto, ¿Cómo quieres que reaccione?!” “¡Otra vez con…!” Daiki se cortó a si mismo antes de decir otra excusa, suspirando en el proceso.

Tras ello, su expresión se volvió diferente, mostrando más emociones, mostrando, sobre todo, arrepentimiento.

“…No debería de haber reaccionado así, eso es verdad… Lo sé, porque he tenido un momento para pensar.” “¡¿Entonces has dejado de pensar ahora también?!¡Porque parece que no te hayas enterado de nada de lo que ha dicho-!” “¡Eres tú el que no ha escuchado una mierda!” Daiki pasó a verse disgustado, decepcionado, como si el arrepentimiento de antes no importase nada.

Yo me levante del suelo, harto de tener que estar a la defensiva, pisando en donde estaba sentado.

“¡Entonces lo tuyo sería peor!¡Si le has escuchado, ¿entonces para qué me pegas, eh?!” “… No ibas a escucharme si no lo hacía, y además, tú mismo lo has dicho, que me ibas a ‘romper la puta boca’.” “… Hehe… no, espera… ¿De verdad te pensabas que iba a hacer e-?” “¿Y tú de verdad te crees que es momento de hacer el gilipollas?

No… desde el inicio, ¿Por qué actúas así?

¿¿Acaso te gusta hacerte el listo ahora??” Daiki dejo salir algo que llevaba resonando en el aire desde el inicio.

Algo mucho más extraño que la actitud positiva de Kichiro, algo que no tenía pinta de venir de ningún lugar.

E incluso si no tuviera sentido, seguía actuando así, de forma “consciente”, si es que las emociones son parte de la consciencia.

Pero ese sarcasmo y esa ironía era solo lo que quería mostrar, muy diferente a lo que realmente sentía, intentando esconderlo todo lo que pudiera…

“… ¿Y qué más dará que-?” …de forma inútil.

“Se nota que te estás forzando.

Se nota que es falso, por dios… No quiero… No quiero verte actuar así…” Daiki ya no parecía estar enfadado, parecía no querer estarlo.

Todavía seguía confundido, al verme actuar de forma tan anormal, y quería saber por qué.

En el fondo, todavía no quería rendirse conmigo.

“Pero, ¿Cuanto de lo que dices es realmente mentira?… Mira, yo, de verdad, más que nada, lo siento.

He… Ha sido algo egoísta, enfadarme así…” “No… no… Ya se lo he dicho a Kichiro, y ahora te lo digo a ti… Me la suda completamente que te disculpes.” “¡¿Y esto también va en serio?!” “¡Si, voy muy en serio!

¿Por qué mentiría?” “Y… ¿Cómo quieres que te tome en serio con esa cara?” “¿Eh?” Miedo.

Incredulidad.

Dolor.

Tristeza.

Tensión.

Molestia.

Ira.

Había tantas cosas que quería ocultar infiltradas en mi cara, parecía un cuadro horrendo.

Una mirada desesperada, sin idea de qué hacer en cada momento, y una boca que habla por si sola, su sonrisa intentando mantener el acto todo lo posible.

“¡E-eso no significa nada!” “Si no significa nada, ¿Acaso todo lo que has dicho antes es mentira también?” “… ¿Qué quieres decir?” “… Decir que ella no me importaba, que solo ‘me la quería tirar’… Si dices todo eso será porque a ti sí te importa…” “… ¡¿D-de verdad me estás diciendo que ella no te importaba?!” “¡¿Eres tonto?!

¡Ni siquiera me refiero a eso!…” Daiki tomó un momento para volver a calmarse.

“No… a lo que me refiero es que todo eso también es mentira.” Molesto por tener que repetirme, le corregí, “Ya te he dicho que iba en serio con todo eso.” “Y mientras me hables con esa cara no te voy a creer.

Ya de por sí sé que es mentira, pero verte mientras lo decías, y mientras insistes ahora, me lo deja todavía más claro.” Un breve silencio.

Yo me quedé sin ideas sobre qué hacer.

Estaba pensando en pegarle, en intentar echarle la culpa a él, pero si lo hacía el volvería a pegarme… ¿Realmente quería volver a sentir dolor?

Ya de por si me sangra la lengua, me duele hablar… “Y… Tú no eres la única persona con la que me tengo que disculpar, y yo no soy el único con el que tienes que disculparte…” “… No le he hecho nada a Kichiro.” Daiki se vio ligeramente molesto ante mi declaración.

“Kichiro es otra persona que se merece una buena disculpa, pero no me refiero a él… ¿Acaso no te das cuenta de donde estás?” Al principio, no entendía la que decía.

Me tomó un momento, un momento en el que me forcé a pensar.

Cuando lo hice solo pude darme cuenta de algo horrible.

“Yo mismo… No debí de haber hecho esto en ninguna situación, pero mucho menos aquí.” El cementerio, y específicamente, enfrente de la tumba de Amaya, y por ende, la de mis abuelos también, estaban al lado de ella, después de todo.

No… Yo no… Yo no he hecho nada mal.

“No soy quien para decir esto pero, ¿No te da vergüenza actuar así aquí?” Daiki estaba genuinamente molesto, asqueado, solo con la idea de que nunca haya considerado nada de lo que había en mi alrededor.

“¿Qué pensaría ella si te viera hacer esto enfrente de su tumba?” “¿De verdad…?

No… Sé que ella te importaba, más que a cualquiera de nosotros.

Te importa tanto, pero no puedes mostrarle respeto alguno.” Cállate.

“Lo siento, pero no puedo hacer callar a un recuerdo… Es una imagen, después de todo.” Amaya, jugando en casa conmigo.

Amaya, jugando con mi pelo, peinándome como si fuese una chica.

Amaya, hablando de la serie que vio el otro día.

Amaya, caminando junto a mí por los pasillos de clases.

Los tres juntos, hablando en el patio.

Amaya, con ojeras bajos sus ojos.

Amaya, encerrada en su habitación, sin molestarse en venir a verme casi nunca.

Amaya, justo antes de irme… ella… estaba durmiendo… No me molesté en despedirme… “… Pero sigo creyendo que te importa.

¡Te conozco lo suficiente como para saberlo!” “No solo la dejaste tirada aquel día.” Cállate.

“Por favor… Yo, quiero pedir perdón apropiadamente… Todo esto está mal…” Él estaba dolido, ahora que Daiki podía pensar de nuevo, veía todo lo horrible de su arrebato de ira, justo en el momento que dejó de sentir a esta misma.

Era nada más que un impulso que intentaba apoderarse de él.

“Cada día, cada hora y cada minuto que ella se quedaba encerrada en su habitación ha sido un desperdicio.

La abandonaste ahí también.” ‘Es tu culpa…’ ‘Es tu culpa.’ ‘¡Es tu culpa!’ “Por favor…” Daiki estaba al borde de las lagrimas de nuevo, recordando todo lo que Kichiro había dicho antes.

Kichiro también estaba allí, de pie, esperando que por fin me calmara, que pudiéramos hablar… “Nunca te voy a dejar olvidarlo, olvidar la persona tan nefasta que eres.” Susurré, “No…” Susurré, y apreté mi puño.

Al final, en el fondo, seguía enfadado… Con qué, es lo que no sabía.

Lo único claro es que me daba igual el cómo se sintieran, el dolor que sentiría después, daba igual.

Sin pensarlo, dirigí mi puño a la cara de Daiki, y le pegué.

El recibió el golpe, con una cara decepcionada, pero no lo devolvió, intentó pararme agarrándome del los brazos, pero yo me liberé, y le pegué otra vez.

El bloqueó todos los golpes que dirigía a su cara con sus brazos, e intentaba inmovilizarme cada vez que podía, todos los intentos siendo algo inútil.

Si, yo era débil, pero Daiki se estaba conteniendo, lo suficiente como para no hacerme daño, y como para poder liberarme.

Solo dejé de pegarle cuando me cansé por completo, cuando mi cuerpo no me dejaba seguir.

Daiki vio la oportunidad perfecta, y me agarró del cuello de la camiseta.

Lo acepté, que iba a doler de nuevo.

Esperé.

Esperé, y no hacía nada, ni hablaba, ni movía su puño hacia mí, nada.

“… Suéltame.” Le reclamé, cansado.

No contestó, estaba mirando al suelo, y casi no podía ver su cara.

“¡…Suéltame!” Esta vez su agarre sí era fuerte, ya que solo me estaba agarrando de mi ropa.

Por mucho que me resistiera no podía hacer nada.

“¡Suéltame ya de una vez!” Le supliqué una última vez antes de que él me hablara de vuelta, con una voz apenada y un poco desesperada.

“Para… Ya no importa que no te disculpes, solo para…” “¡Te he dicho que me sueltes!

¡Y ya sabes que no te pienso pedir perdón por algo que tú has empezado!” Daiki me sujetaba, y Kichiro no sabía que hacer más que observar.

Seguramente se moría de ganas por decir algo, por no dejarle a Daiki todo el trabajo de convencerme, pero algo dentro suya no le dejaba hablar.

Poco a poco, perdí la energía, las ganas de seguir, mientras Daiki me sujetaba.

Seguía habiendo una parte de mí que solo quería pegarle, pero viendo mis opciones, era mejor rendirse.

Todas esas emociones que antes cubrían mi voz, ese orgullo y ese sarcasmo, todo lo que se había quedado estancado en mi garganta, se fueron.

“… Por favor, suéltame ya de una vez…” “… Te volveré a sujetar como intentes pegarme.” “… No lo haré.” Incluso después de todo esto, aún tenía la audacia de suplicar.

Más impresionante es que Daiki me soltara de verdad.

Podría pegarle, hacerlo otra vez.

Se sentía tan bien antes, podría seguir haciéndolo en aquel momento, pero sabía de sobra que me retendría de nuevo si lo hacía, él seguía siendo más fuerte que yo.

Nos miramos fijamente, en un ambiente que nunca dejó ir aquella tensión que Daiki impuso.

Era yo el que ahora la mantenía.

No podía saber como se sentía Daiki, o en qué pensaba en aquel momento.

Tenía una expresión demasiado compleja como para saberlo.

¿Podría él saber cómo me sentía yo?

Ni yo sabía como me sentía en aquel momento, por lo que era algo imposible.

Por un momento, Daiki dio la impresión de que iba a decir algo, de que iba a hablar de nuevo, a intentar razonar conmigo, ya que parecía que me había calmado.

La única razón por la que no lo hizo fue por algo que le llamó mucho más la atención.

Un poco lejos, se veía como alguien se acercaba, yendo a un paso acelerado, sin realmente estar corriendo.

Daiki estaba dándole la espalda, por lo que yo y Kichiro éramos los únicos que podíamos verle.

Cuando esa persona se acercó, fue que pude saber quien era.

“… Siento mucho llegar tan tarde… Mi madre me había pedido hacer varias cosas.

Me habría sabido mal decirle que… ¿Riku?” Era Naomi, quien empezó a disculparse con Daiki y Kichiro por llegar tarde, un poco exhausto, ya que vino lo más rápido que pudo, y dejó de lado cualquier excusa o razón por la que vino tan tarde al verme allí.

Él vino con una bolsa de plástico en su mano, por lo que quizá lo que dijo no era mentira.

Daiki se dio la vuelta en cuanto escuchó su voz.

“Naomi…” Él llegó muy tarde, en un mal momento.

Primero se sorprendió por verme a mí, luego por ver que tenía un moratón en mi mejilla, se extraño al ver a Kichiro tan nervioso, luego al ver algo tirado en el suelo, y a Daiki igual de sorprendido que él, con otro golpe en su rostro.

“¿Qué ha pasado?” Naomi y Daiki se miraron el uno al otro, haciendo que Daiki me ignorara por completo.

Si, me estaba ignorando.

Esa sonrisa volvió a mi rostro, y volví a acumular fuerza en mi brazo y mano, ya encogida en forma de puño.

Estaba preparado para hacerlo… Pero alguien me detuvo.

“¡Riku, para!” Kichiro, al ver cómo me preparaba de nuevo, decidió dejar su cobardía de lado, corriendo hacia mí, y agarrando mi brazo derecho con ambas manos, casi como si fuese a abrazarlo.

Vi como se me acercó, como me avisó, y como me agarró.

Daiki y Naomi también vieron como Kichiro se me acercaba, casi sin tener tiempo de reaccionar.

Todo ello me molesto.

“¡Déjame en paz!” No me bastó con agitar mi brazo, no dejaba ir.

Tenía que ir a por algo más fuerte, algo más eficiente.

Pensando, llegué a una solución.

Con el mismo brazo que Kichiro tenía sujetado, intente arremeter contra el con un codazo.

Él no se lo esperaba, por lo que no se defendió de ninguna forma, recibiendo el golpe en el pecho.

Él dejó salir un leve gemido de dolor, antes de ser empujado hacia atrás, logrando por poco no caer al suelo.

Se llevó ambas manos al pecho, como si quisiera hacer cesar el dolor en este.

“¡R-Riku!” Daiki se vio decepcionado una vez más, a la par que molesto, intentando acercarse a mí para confrontarme de nuevo, solo que fue demasiado lento.

Naomi se le adelantó, acercándose a mí todo lo que pudo y agarrándome del cuello de la camiseta, como hizo Daiki.

“¡¿Por qué has hecho eso?!” Naomi estaba claramente enfadado conmigo tras ver como pegaba a Kichiro, queriendo sacarme la explicación en el momento.

“¡¿Y qué es lo que ha pasado?!” No entendía nada, ¿Cómo podría?

Quería buscar alguna explicación a todo esta situación tan tensa mientras me presionaba a hablar.

Ni una palabra salió de mi boca.

“¡Contéstame!” No quería decir nada.

No quería sentir nada.

No debía de haber dicho nada en primer lugar, ahora no tenía sentido quedarse callado.

“Déjame…” No solo expresaba dolor, pero también desesperación, arrepentimiento, angustia, aunque todo en su forma más leve, manteniendo una neutralidad patética y lamentable.

“¡Solo dime que-!” “Naomi, luego te contaremos, solo, déjale.

Nos vamos.” Daiki fue quien interrumpió a Naomi, quien ahora estaba molesto conmigo, únicamente conmigo.

Él estaba cansado, ya no estaba interesado en querer calmarme, o en razonar conmigo, decidió irse, solo que no iba a hacerlo solo.

Naomi se giró para quejarse de lo que decía Daiki.

“¡Pero…!” “… También creo que mejor que dejemos a Riku solo.” “…” Kichiro fue quien le contestó, compartiendo la misma idea que Daiki.

Naomi no quería dejarme ir, quería saber no solo por qué había pegado a Kichiro, pero también por qué estábamos todos en un estado tan deplorable.

Al final, tuvo que rendirse.

Él me soltó, diciéndome una última cosa, con un grave tono de frustración.

“¿… Tú ni siquiera vas a decirme nada más?” Así, quedó completamente excluido, al menos, hasta que se le contara lo que ha ocurrido.

Pero esa exclusión temporal no era la importante.

Daiki fue el primero quien empezó a irse, sin previo aviso.

Naomi tardó un momento, pero le siguió, alcanzándole rápidamente.

Kichiro fue el último quien empezó a irse del lugar.

Él, por un momento, se paró completamente, antes de irse de verdad, para mirar hacia atrás, mirarme a mí.

Tenía una expresión dolida, triste, rota, al borde de llorar, y con esa expresión, mientras me miraba a los ojos, dijo una única palabra, con un gran pesar detrás de esta.

“… Adiós.” Yo no me fui, me quedé quieto en el lugar, con la mirada perdida, con mi mente perdida.

¿Qué era lo que debía hacer en aquel momento?

Da igual lo que fuera, no pude hacer más que eso.

Quieto, sin hacer nada, viendo como se iban, como les perdía de vista.

Primero fue Daiki, luego Naomi, y por último, Kichiro.

Me quedé solo, de pie, enfrente de la tumba de Amaya, con una mano agarrando fuertemente mi pecho.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo