Mindworld Complex! - Capítulo 89
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- Capítulo 89 - 89 Capítulo 14 Amigos 07
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89: Capítulo 14: Amigos 0.7 89: Capítulo 14: Amigos 0.7 La luna, que antes era opacada por el sol, era ahora quien controlaba el cielo.
El sol aún dejaba salir de su radiante ser un poco de luz, la cual no caía directamente a ningún lado, consiguiendo iluminar uniformemente la tierra, por lo menos, un poco.
El cielo estaba ligeramente oscuro, y se podían ver algún que otro punto blanco en él.
Tampoco es que el cielo aquí sea muy interesante, lo normal es ver un par de puntos blancos y poco más.
Bajo ese cielo oscurecido, me encontraba quieto, habiendo presenciado como ellos se iban sin mi, dejándome atrás, aquí, junto a su tumba.
Habían pasado un par de minutos desde que ellos se fueron, y no había hecho más que quedarme en el sitio.
Propio de un cementerio, el ambiente era silencioso, totalmente opuesto al ambiente que nosotros habíamos causado antes.
No había nadie, era ya bastante tarde, tampoco se escuchaban pájaros, o coches en la calle, era un lugar un poco alejado de cualquier carretera importante, y tampoco escuchaba ninguna voz.
No sabía qué seguía después de esto, tenía miedo de saberlo, pero a su vez no podía sentir ese miedo.
Por un momento, no sentía nada.
Mientras estaba de pie, no procesé nada.
De pie, junto a su tumba… … ¿No tenía que hacer algo aquí?
Tardé tiempo en percatarme, pero eventualmente lo hice.
No he venido aquí para ponerme a gritar, ni para hablar con ellos.
Miré mi mano derecha.
Aparte de estar roja y un poco rasgada de tanto pegarle, no sujetaba nada.
No sujetaba nada.
Mi neutralidad cesó, haciendo que un inmenso agobio me consumiera.
Había venido a dejar flores en su tumba… Perdí por completo la vista del objetivo que tenía, de mi deber, una responsabilidad.
Ellos me lo habían pedido, me lo habían encargado con su dinero, y aquella bolsa que debía de estar en mi mano se había ido.
Entré en pánico por un momento, sin saber dónde había dejado la bolsa, pero tras darme la vuelta, dándole la espalda al camino que llevaba a la salida del cementerio, vi la bolsa.
Estaba aplastada.
Entré en shock al verla tirada en el suelo, en un estado tan deplorable.
Cuando procesé lo que tenía en frente mía, fui corriendo hacia ella, preocupado de ver cómo estaba lo que había dentro.
Cogí la bolsa del suelo tras arrodillarme, y titubeé a la hora de abrirla, de ver lo que había dentro.
Si de verdad estaba todo aplastado.
Empecé a ponerme nervioso, a preocuparme, respirando irregularmente, a un ritmo acelerado.
Abrí la bolsa por las asas, y ahí estaban, todas las flores que había comprado con un dinero que no era mío, con un dinero que me había quedado, apachurradas, varios pétalos habiéndose separado de sus flores, para acabar esparcidos dentro de la bolsa.
Estaban completamente arruinadas, no había forma de que pudiera ofrecer las flores en el estado en el que estaban.
No tenía opción más que tirarlas a la basura.
Todas… Arruinadas… Se lo prometí al director, a mi padre, a Otsuki… A Haruka… La imagen de cada uno se proyectó en mi mente.
La mirada del director, llena de confianza.
La expresión de mi padre, aliviado de haberme arrepentido, y arrepentido el mismo por algo más.
La expresión de Otsuki, avergonzada por el simple hecho de pedírmelo, pero a su vez segura de si misma.
Haruka, con su expresión bondadosa, llena de amabilidad, mostrando una calidez propia de una madre.
Madre… “Ella falló con su responsabilidad, y por ende se fue de casa.
Tú has fallado con tú responsabilidad, y por ende…” Les había fallado, a todas esas miradas, a todas esas personas… No tenía excusa.
Esto era algo que ni una máscara podría ocultar.
… Si les dijera esto… ‘Me he peleado con mis amigos.’ ‘Ya no quiero volver a verles.’ ‘He arruinado las flores.’ Tendría que decir todo lo que ha pasado para que lo entendieran.
Si… Tendría que decirlo.
“¿Vas a callarte ahora?
¿No es ya demasiado tarde para hacerlo?” Si no digo nada… Nunca lo sabrán… Nunca se enfadarán conmigo… “Te callas cuando te hablan y no sabes como responder, te callas lo que sientes por puro orgullo, te callaste su nota por una semana entera, ¿Y ahora te vas a callar esto también?” Si me callo, nadie va a decirme nada, nadie va a gritarme… No tenía por qué salir a la luz, nadie tenía por qué- “… Daiki tenía razón.
Estás en frente de ella y no le muestras ni una pizca de respeto.” Miré hacia su tumba, que estaba a mi derecha.
Ahora, en vez de un amarillo suave, una luz casi inexistente iluminaba parte de su tumba.
No podía ver su foto, ni el nombre tallado en la misma, solo podía ver la parte baja de la tumba, y un gran ramo de flores blancas y moradas, un morado claro.
Era precioso, con un cuidado y detalle deslumbrante, a pesar de no tener ningún color cálido o intenso.
Se me vino otra imagen a la cabeza, de él entregando esas flores antes de que llegara, dejándola en su tumba como ofrenda, como muestra de respeto, algo que se rompería poco después, pero que él… Si él no hubiera intervenido… No sabía cuando ocurrió, pero en todo aquel intercambio alguien pisó la bolsa.
Fue por él… Si no se hubiera pasado de listo, todo esto… No tendría por qué sentirme así, no tendría por qué tirar las flores, no tendría que sentir una presión tan horrible en mi pecho… Era como si me hubieran devuelto el golpe que le dí en el pecho diez veces más fuerte.
Cogí la bolsa de plástico por sus asas, y me levanté, caminé al frente de su tumba.
Aquel ramo era lo que más destacaba, puesto en frente de su foto.
No podía verla, evitaba verla, por lo que toda mi atención se fue al ramo.
El ramo que él ofreció.
…Es su culpa.
Extendí mi mano hacia la tumba, y cogí el ramo de flores que descansaba encima de esta.
Lo cogí con fuerza, mientras caminaba hacia un rincón, uno en el que no hubiese nadie, ninguna tumba.
No caminé mucho, llegando a un árbol que estaba lo suficientemente lejos de su tumba.
Ahí fue donde tiré el ramo de flores, al suelo, en frente del árbol.
Todavía tenía esa capacidad, de enfadarme, de frustrarme, de sentir odio.
…Daiki… Tú… Apreté mi puño, viendo el ramo tirado en el suelo.
Este solo podía hacerme pensar en él.
Solo en él… “…” Levanté mi pierna, y con fuerza, con toda la fuerza que tenía, lo pise.
Luego volví a levantar la pierna, y volví a pisarlo.
…Te odio… Lo pisé.
Te odio.
Lo pisé otra vez.
¡Te odio!
Lo pisé más y más.
¡TE ODIO!
¡TE ODIO!
¡TE ODIO!
¡TE ODIO!
¡TE ODIO!
¡TE ODIO!
¡TE ODIO!
¡TE ODIO!
¡TE ODIO!
¡TE ODIO!
¡TE ODIO!
No podía parar.
¡TODO ESTO ES TU CULPA!
¡NO, VUESTRA CULPA!
¡SI NINGUNO DE VOSOTROS HUBIERA ESTADO AQUÍ…!” Las flores dentro del ramo no paraban de deformarse, de ensuciarse, de romperse, y los pétalos no paraban de separarse de estas.
¡TE ODIO, &$%”!
!
¡SOLO ERES UN EGOÍSTA DE MIERDA QUE PIENSA EN SI MISMO Y EN NADIE MÁS!
¡POR ESO MISMO TE ACERCASTE A MÍ EN PRIMER LUGAR, POR TU PROPIO INTERÉS!
¡TE ODIO, _¨*^?¿· !
¡SOLO ERES UN COBARDE, UN DÉBIL DE MIERDA QUE APARENTA SER FUERTE!
¡SIEMPRE HAS SIDO DÉBIL, ¿Y DESDE CUANDO QUERÍAS CAMBIAR?!
¡SI VAS A CAMBIAR TAN TARDE, DE UNA FORMA TAN PATÉTICA, SERÍA MEJOR QUE TE QUEDARAS CALLADO, COMO SIEMPRE ESTÁS!
¡TE ODIO, =@º’!
¡SOLO ERES UN ENGREÍDO, TE CREES QUE POR SER TUS AMIGOS TE TENEMOS QUE HACER CASO EN TODO LO QUE DICES Y HACES!
Mis pisadas resonaban por el silencioso lugar en el que estaba, arrinconando poco a poco el ramo junto al árbol, golpeando a este junto al ramo.
No era muy grueso, por lo que cada patada lo agitaba ligeramente, sacudiendo su tronco, sus ramas y hojas, pero sin tirarlo nunca.
Yo solo sentía una única cosa, y no tenía ojos ni mente para nada más.
Y aún así, él pensó por mi, con un odio inconmensurable “Todo eso y mucho más, son las razones por las que yo…” YO… ¡…TE ODIO!
-FIN DEL VOLUMEN 2-
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