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Mindworld Complex! - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - 9 Capítulo 2 Temporalidad 03
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9: Capítulo 2: Temporalidad 0.3 9: Capítulo 2: Temporalidad 0.3 Otro golpe más fuerte le siguió.

Vino de su habitación, así que seguramente se haya asustado tanto por el grito como por el mensaje.

No la juzgo.

Que alguien como &$%”!

te diga eso, es motivo suficiente como para llamar a la policía.

Al menos yo lo haría.

Para rematar, lo mejor de todo es que ella no es la única que se ha asustado con eso.

“¡¡¡COÑO!!!” &$%”!

se asustó al escuchar el golpe.

Supongo que no se lo esperaba, que me parece normal, aunque yo si que no me esperaba su reacción.

“¿Qué pasa, &$%”!

?

¿Es que crees que un fantasma a poseído a tu amada y ahora estas cagado de miedo?” “¡Qué voy a tener miedo!

¡Solo, me ha tomado por sorpresa!” “No tienes nada de lo que estar avergonzado, puedes darme la manita si quieres.

O mejor no, que me da asco~” aproveché para burlarme de él todo lo que podía, aunque al final acabé con el hombro rojo.

“Si no te paras por las buenas, te paras por las malas.

Punto.” “Vale tío, pero que tampoco era para tanto.” “¡Si lo es!” “¡¡Pero si es solo una broma!!” Estuvimos así un rato, hasta que decidimos subir.

Amaya no había salido de su habitación, por lo que algo habrá liado.

Al llegar a la puerta, por un momento, dudé entre abrirla o no.

No tengo ni la menor idea de por qué.

Hasta a &$%”!

le pareció raro.

Estuve un tiempo con la mano en el pomo, pero sin hacer nada.

“¿Quieres abrir la puerta ya?” “Ah, si, claro, perdón” “Tampoco es como para pedir perdón…” Empecé a abrirla lentamente, y al ver dentro de la habitación…

Oh no!!

Amaya se había colgado en el techo!… Es broma, aunque sí que era algo sorprendente, de todas formas.

Amaya estaba en la cama, encogida en un rincón de ella, además de que llevaba una bufanda envuelta en su cuello, pero eso no era lo que destacaba.

No muy lejos de ella, estaba una de las asas del ventilador de techo de su habitación, ahí, tirada en el suelo.

No estaba seguro de que podría haber pasado, aunque si estaba preocupado por lo que le podría haber pasado.

“¡¿Estás bien, Amaya?!” &$%”!

se limitó a mirar detrás mía, seguramente sorprendido y confundido.

Traté de acercarme a ella, pero habló antes de que pudiera hacerlo.

“Solo estaba tumbada en la cama, y de la nada se le ha caído el asa del ventilador…” “¿Estabas mala?” “Si, aunque tampoco es para tanto…” Al final, he acabado poniéndola mala…

“¿Te has tomado algo?” “Si, hace un rato ya.

Estaba mejor ahora, aunque pensé en quedarme aquí un rato más, y menos mal…” Por suerte, el asa no había roto nada en el suelo, ni tampoco su silla, aunque según ella, el asa había caído encima de su silla, solo que ha rebotado y caído al suelo.

Al mirar al ventilador, vi que se había roto.

Hace como 4 años me pasó lo mismo a mí, ya que antes tenía este ventilador en mi habitación, pero como me compraron uno nuevo, decidieron ponerle este a mi hermana.

Recuerdo que se puso más feliz que yo.

Mi padre tendría que haber confiado mucho en el arreglo que hizo para no haberlo tirado a la basura.

No sé si ha merecido la pena, la verdad.

Con el susto que se lleva uno… Bueno, al menos no ha sido nada como para llamar a emergencias ni nada, y menos mal.

Me giré para hablarle a &$%”!

.

“Bueno, al final a medio merecido la pena hacerte caso, pero no es como si-” “¿Riku, puedo hablar contigo a solas?” &$%”!

me cortó mientras hablaba.

Iba a hacerle otra burla, pero noté como su expresión estaba seria y preocupada en conjunto, por alguna razón.

Me agarró del brazo y me sacó fuera de la habitación de Amaya.

“¿¿Qué pasa??” No me respondió hasta llegar a mi habitación, después de cerrar la puerta.

Amaya no nos siguió en absoluto, supongo que por respeto.

“La última vez que salimos, todos juntos en verano, ella no estaba así.” “Bueno, entiendo que estaba más animada en ese entonces, pero eso es porque estaba saliendo con nosotros” “Sigue pareciéndome demasiado raro…” “&$%”!, ¿Para esto me has traído a mi habitación de esa forma?

¿O qué, te me vas a confesar?”, puse mi tono burlón, el que siempre uso.

“No, me lo estoy tomando en serio.

Se la ve mucho peor que de costumbre.

Y no lo digo por que esté siempre mal.

Tiene ese don de parecer cansada todo el rato, pero siento que ahora está peor” “A ver, ahora ella está mala.

Literalmente nos lo ha dicho.

Es normal que tenga mala cara.” “…Quizá esté dudando de más…” “Entiendo que te preocupes por ella, pero está bien.

Confía en ella.

Seguro que si no estuviera mala, no dirías cosas así.” “Además, ¿qué pinta ella con una bufanda en verano?” “…?” “Digo, sé que está mala, ¿pero no es eso demasiado?

Con el calor que hace…” “Ella es un poco friolera.

Su voz sonaba un poco rara, así que quizá le duela la garganta.” “…” “Yo también me preocupo.

Pero, como te he dicho antes, será por el cambio de clase.” “¿Te ha dicho algo sobre eso?” “No la he preguntado, y no me ha dicho nada todavía.

Prefiero darle espacio, por el momento.

Sé que si le pasa algo bueno, vendrá a restregármelo por la cara sin pensarlo.” “¿Y si le pasa algo malo?” “…Me lo dirá.

Si le pregunto, me lo dirá, y ya le he preguntado.

De todas formas, no es como si ella fuese alguien débil.

Si algo malo le pasa, seguro que lo va a ignorar, y seguir adelante.” “Si… N-no se por qué me he puesto así.” “Que sepas que nunca voy a dejar que te la lleves.” “¡Eso es lo primero que voy a hacer cuando cumpla 18!” Al decir otra broma, esta vez, él sí me siguió el juego.

Intenté dar por acabada la conversación.

“Y a todo esto, ¿por qué me has traído tan bruscamente?” “Er, ha sido solo el momento.

Tampoco quería que Amaya nos escuchara.” Suspiré al escuchar su pésima excusa.

Es inútil comerse la cabeza con cosas así, sin base alguna.

Además, si por alguna razón estuviera de esa manera, ya lo habría hablado conmigo.

Sé que me acudiría a mí si lo necesitara de verdad, pero supongo que no lo necesitará mucho.

Amaya solo se ha abierto completamente conmigo una vez, a nivel de decir absolutamente todo lo que siente me refiero, y fue cuando nuestra abuela murió.

Era mi abuela por parte de mi madre.

Mis abuelos por parte de mi padre murieron en un accidente, antes de que siquiera Amaya naciera.

Ella vivía en casa con nosotros, ya que mi abuelo falleció antes de que yo naciera.

Mi hermana tampoco lo conoció mucho, y si lo hizo, tampoco se acordará, era muy pequeña aún.

A pesar de eso, mi abuela era muy feliz con los 4 en casa, y el resto era feliz de tenerla en casa, sobre todo mi madre.

Ella se mantenía muy bien, y no solo eso, si no que a mis ojos era lista y muy sabia.

Era muy amable, y quizás demasiado buena conmigo y con Amaya.

Aunque que fuera buena no significa que no nos educara.

Amaya aprendió de mi abuela a hacer la mayoría de las tareas de casa.

A mí me enseño, bueno, prácticamente todo lo que sé hasta ahora.

Aunque, lo que más me ayudo de ella fue el quitarme la vergüenza de encima, aunque sea un poco.

Iba todos los días con ella a comprar el pan.

Al principio agarrada a ella, sin querer soltarla nunca.

Iba con miedo a todo lo que me rodeaba, mirando al suelo, sin poder ni hablar.

Cuando llegaba a la tienda, no podía ni entrar.

Poco a poco, ella fue quitándome el miedo de encima, pudiendo entrar a la tienda, salir sin tener que agarrarla, poder mirar al frente sin miedo, y eventualmente, poder ser yo el que compre el pan.

Aún me acompañaba mi abuela, claro.

La última vez que fui a por el pan, fui sin ella.

Me dijo que podía perfectamente hacerlo yo solo, y que ella no hacia más que evitar que siguiera mejorando.

La mayoría de los recuerdos que tengo de esa etapa son difusos, pero sin duda alguna, esos fueron los mejores años de mi vida.

Todavía estaba en mi infancia.

Mi hermana siempre jugaba conmigo a diario.

El colegio era muy fácil, ni tenía que estudiar, y aprobaba todo.

Hubo una temporada en la que Amaya empezó el instituto, y estuve solo en el colegio, aunque tampoco fue para tanto…

En casa no tenía que hacer nada, pero de vez en cuando ayudaba a mi abuela a hacer la comida o en alguna tarea.

Todo esto cambió a mis 8 años.

Mis padres estuvieron ocultándonos de que era probable que nuestra abuela desarrollara algún tipo de cáncer.

Estuvo durante 1 año entero bajo un tratamiento para prevenirlo.

Eran mayormente hábitos saludables, junto con tratamientos médicos, pero todo fue en vano, ya que eventualmente, surgió.

Era cáncer de hígado.

Al principio fue duro aceptarlo, pero pudimos estar 6 meses con ella en casa, yendo al médico para su tratamiento cuando era necesario.

Después de los 6 meses, ella empeoró, y tuvieron que ingresarla en el hospital.

Solía ir junto con mi hermana a visitarla a a diario, y mis padres también lo hacían en su tiempo libre, especialmente mi madre.

Afortunadamente, pudimos hacer que no se sintiera sola.

Junto con su ingreso, vino un tratamiento más fuerte.

Tuvieron que cortarle el pelo, debido al comportamiento de este.

Los médicos le dieron unos 7 meses, aunque esto solo lo supieron mis padres.

¿Cómo podrían decírselo a sus hijos?

La razón por la que todo esto dejó me molesta tanto no fue especialmente por esto, porque yo era igualmente feliz, todo lo que podía, aún sabiendo lo mal que lo estaba pasando mi abuela.

Pero aún pensaba que algún día volvería a casa.

Lo que hice mal pasó 5 meses después de que la ingresaran.

No quiero pensar en eso, me da asco el simple hecho de hacerlo.

No soy capaz de verlo, porque me da asco lo que hice en ese momento.

Si pudiera volver, le pegaría una buena hostia.

Lo odio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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