Mindworld Complex! - Capítulo 92
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Capítulo 92: Capítulo 15: Consecuencias de la Negligencia 0.2
Como esperaba, estaba solo, eran las 7 PM, después de todo. Pasé un momento a la cocina a beber agua, y luego fui directo a mi cuarto.
Deprimente, era la única palabra que podría describirlo. La cama estaba sin hacer, había ropa sucia arrinconada en un extremo de la habitación, esperando a ser llevada a la lavadora, y mi escritorio estaba lleno de picoteo y cosas aleatorias.
“…”
No recordaba tener la habitación en tan mal estado, incluso tenía cierto olor a humanidad…
“… Si lo que huele soy yo…”
Tras olerme la axila, llegué a esa conclusión. Y aún después de haber pensado eso, no tenía ganas de ir a la ducha, menos ahora que llevaba el maquillaje y el parche.
Tiré mi ropa a la pila que poco a poco cobraba vida, y me cambié a un pijama, para después salir de mi habitación.
Abrí la puerta, y contemplé.
La luz de la luna casi no entraba por la ventana, por lo que tuve que encender una lámpara que había en el escritorio, su luz anaranjada iluminando la habitación.
La luz hacía el lugar mucho más acogedor, aunque de por sí ya me incitaba a quedarme en él. Me senté en el suelo, apoyando mi espalda en el lateral de la cama, y al frente miré debajo del escritorio.
Había una papelera, que todavía tenía cosas dentro suya, siendo la más reciente una caja llamativa. Una figura yacía dentro de ella.
… ¿Debería de sacarla de ahí?
Me acerqué, gateando, y saqué la caja de la basura. Si… Se supone que esto era el regalo perfecto, tan perfecto que ahí estaba, junto el resto de cosas inútiles.
Giré y giré la caja, sin prestarle mucha atención a pesar de mirarla fijamente. Luego la abrí, y sujeté la figura en mis manos. Me costó lo suyo, pero creo que habría merecido la pena.
Sin meterla en la caja, me levanté y me acerqué a la estantería. Pensé y probé en varios lugares en las que ponerla, llevándome un poco de polvo por el camino, hasta que encontré el sitio perfecto.
Todo seguía cuidado, con mucho cariño. Era de esas cosas que las madres enseñarían a los invitados. “¡Mira que chula la estantería de mi hija! Es de estos dibujos que salen a veces por la tele,” y mientras, tú estás rojo como un tomate.
Ni que fuera un animal de feria, parece que me eche en cara como algo malo lo que me gusta. Odio que la gente que me cae mal mencione cosas que me gustan.
“… Qué remedio.” Suspiré, y tras bajar a la cocina a por un trapo y el primer bote que pusiera “Oye, cógeme, que yo quito polvo”, empecé a quitar y dejar todos los mangas y figuras encima de la cama, y limpié la estantería.
Después vino la encimera, luego la mesita de noche. No pude obligarme a limpiar nada más.
Era como si me estuviera viendo a través de esa foto. “¿Qué haces limpiando mi cuarto otra vez? Que asco, vete”, Seguro que diría algo así, con un tono molesto y asqueado.
Me senté enfrente de aquello, sin ningún propósito. Las flores en los jarrones todavía estaban frescas, y al fijarme, no había polvo alguno que limpiar en ello.
Empecé a temblar, por ello es que me levanté de inmediato, y dejé de prestarle atención.
Mientras estaba tumbado en la cama…
“Ah, estás aquí. ¿Has cenado?”
Mi padre abrió la puerta del cuarto, y tras una brevísima muestra de sorpresa, con un tono gentil y amable, más presente de lo usual, me preguntó algo que claramente no había hecho.
“S-si, todavía había arroz guardado en la nevera.”
Contesté mientras me levantaba de la cama, sentándome en el borde.
Fue justo después de hablar que notó el parche en mi rostro, y ahora un poco preocupado, “¿Y ese parche?” Sus ojos me hacían pensar que se creía que me había pegado con alguien. Bing Bong~ 100 puntos para ti~ .
“Me he tropezado de camino a casa y me he raspado…” proclamé, mientras me rascaba la mejilla que tenía bien con el dedo índice.
“Tienes que mirar por donde andas…” estaba un poco aliviado de que fuese algo tan superficial, pero dentro suya podía oír perfectamente cómo me decía “¡¿Haces que me preocupe solo para esto?!”
“¿…Y, qué has hablado con el director?”
“Te tendría que estar preguntando yo que has hecho toda la tarde… ¿Siquiera has almorzado?”
…Pues ahora que lo dices, tampoco he almorzado…
“He comido en el KFC.”
“Bueno, seguramente hayas estado con &$%”! y los demás…”
“¡…!” Escuchar su nombre me sobresaltó por un momento, poniéndome inquieto y temeroso, aunque lo oculté lo mejor que pude.
“¿Pasa algo?”
“Ah, n-no…”
“Mhh, es verdad que me dijiste que te habías topado con Suzune antes… Los jóvenes hoy en día…” Ese tono risueño que tienes no me gusta ni un pelo, ¡Y puedo oír perfectamente como dices “¡Buena suerte con ella!” entre líneas!
“No es nada de eso…”
“Te tomaré la palabra en ello…”
“…”
“¿Eran las flores bonitas?”
¿Eh? ¿Flo-? Ah, eso…
“Si… he aprovechado todo el dinero que me disteis para comprarlas…” intenté decir mientras apretaba las sábanas con mi mano.
“Seguro que… ella estará contenta con ellas.” Añadí.
“Si, seguro…” Con un comentario agridulce, cayó el silencio en su cuarto. En lugar de despedirse y cerrar la puerta, mi padre se acercó a mí, sentándose a mi lado en la cama, envolviendo mi nuca con su brazo, como si fuese un tipo de abrazo lateral, si es que eso existe.
“Gracias.” Por un momento, solo dijo eso, pero antes de darme la oportunidad de responder con la cosa más genérica posible, siguió hablando.
“Perdón por lo de ayer… Me pasé demasiado, no debería de haberme puesto así.” Mi padre estaba arrepentido, y me lo dejaba claro.
No era un sentimiento superficial, ya que si lo fuera, no tendría que estar haciendo todo eso, ‘el es mi padre, y por eso lo que él hace está bien y tiene excusa,’ es lo que no quiero pensar.
“No pasa nada…” , puse una mano encima de la otra mientras las apoyaba en mi regazo, para intentar calmarme.
No mentía en lo que que no pasaba nada, de verdad ya me daba igual; pero todo eso era porque algo peor había ocurrido.
¿Qué más me da que me haya gritado mi padre ayer? No era un perdón genuino, era ignorar lo que ya no me dolía, ya que algo peor lo ahogaba.
“Si quieres algo, no te molestes en pedírmelo.”
“De verdad que estoy bien.”
Antes de levantarse, mi padre me dio un par de palmadas en el hombro, y luego se dirigió hacia la puerta. Antes de irse,
“Yo…”
“¿…?”
“…No, déjalo. Buenas noches.”
Arrepintiéndose en el último momento, mi padre se retractó de decir lo que fuera que iba a decirme.
“…Buenas noches.”
Cerró la puerta detrás suya al salir de la habitación.
Un rato después de que el se fuera, me tumbé en la cama desde la posición en la que estaba, dejándome caer en ella de lado, con mis pies todavía en el borde.
“Puedes no perdonarme si no quieres, pero… lo siento.”
“Eres fuerte, Riku.”
“…Tú también eres un buen chico.”
“Perdón por lo de ayer…”
“¿Acaso no te das cuenta de donde estás?”
Tuve que ir al baño corriendo.
“¡Bleghh…!”
Agitado, casi hiperventilando, vomité lo poco que había tomado hoy; el té que Haruka me había ofrecido, y no sabría si decir mi desayuno también, todo parecía muy líquido.
“¿Te arrepientes?” Dijo la persona dentro del espejo. Alcé mi mirada para verle a los ojos. Decir que me miraba por encima del hombro se queda corto.
No quiero juntarme con gente así.
“¿Es eso un si o un no?”
Que se vayan a la mierda.
Un mar de llamas seguía quemando dentro mía, y aunque la sensación fuese horrible, no tenía pensado apagarlo. Es más, lo avivaba.
Me levanté como pude para lavarme la boca en el lavabo, aprovechando para encararle a su mismo nivel.
¿No te valen ninguna de esas respuestas?
“Me da igual que digas que te caen mal, que les odias, que quieres que se mueran. Nada de eso importa si no tienes claro que es lo que quieres.
¿…? Oh, no, sí que lo tengo claro.
“Entonces dilo.”
…
“Cuando vayas a clase, les vas a ignorar. Cuando vayas a clase, no van a existir para ti. ¿Cómo vas a esconder lo que ha pasado si actúas así enfrente de todos?”
Ni que fuese difícil mantener las apariencias.
“Claro que lo es, sobre todo cuando todos te están mirando.”
Desde el viernes, debía de estar en boca de todos. Es algo lógico. Y además seguro que todo el mundo quiere oír lo que Otsuki tiene que decir, a mi solo me verán desde la distancia, tirándome mierda.
No puedo hacer nada bajo presión, y si de por si estar en la calle me puede poner un poco nervioso, ni que decir si una o varias personas me están mirando constantemente.
No sería capaz ni de aguantarme las lágrimas.
Todo eso da igual, si no voy a ir a clase durante toda la semana.
Ya tenía pensado saltarme un par de días de clase, más allá de mi expulsión. Lo mejor es que lo verían como algo normal, se me permite hacer eso.
“¿Y tú te crees que se van a olvidar tan fácilmente?”
Bueno…
“¡Pues claro que no lo van a hacer! Da igual si es una semana, varias, o hasta un mes, hasta que no te vean no se van a quedar tranquilos. Si crees que con quedarte encerrado aquí por meses se va a calmar la cosa, solo vas a lograr lo opuesto.”
¡En ningún momento estaba pensando quedarme tanto tiempo aquí encerrado!
“Lo rechazas porque parte de ti sabe que eso te jodería la vida más de lo que ya esta. Sabes que hay una parte de ti que le tiene miedo al futuro, y por eso no puedes tomar decisiones tan drásticas.”
No tengo tiempo de pensar en el presente, ¿Cómo quieres que me centre en el futuro?
“Quieras o no, lo acabas haciendo. Si, lo que quieres es encerrarte aquí, no tener que ver a nadie, no tener que preocuparte por nada. Pero no te vas a dejar hacer eso.”
Puedo perfectamente hacerlo si me lo propongo.
Se tomó un momento para mirarme fijamente a los ojos, lo cual intenté evitar. Sonrió tras ver cómo los apartaba.
“Controlas tu vida mucho menos de lo que tú crees, Riku.”
Después de eso, todo lo que veía era mi reflejo.
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