Mindworld Complex! - Capítulo 95
- Inicio
- Todas las novelas
- Mindworld Complex!
- Capítulo 95 - Capítulo 95: Capítulo 15: Consecuencias de la Negligencia 0.5
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 95: Capítulo 15: Consecuencias de la Negligencia 0.5
Me empezó a pasar cada vez más mientras veía cualquier anime, sobre todo si me gustaba mucho. Pausaba una y otra vez el episodio que estaba viendo, solo para perder el tiempo.
No sabría si llamarle delirios, pero siempre me imaginaba cosas o situaciones relacionadas con lo que estaba viendo.
“Esto podría ir de otra forma.” “Sería mejor así.” “Creo que sería más gracioso si…”
Al principio, esas pausas solo duraban un par de segundos, llegando a uno o dos minutos como mucho. Pero decidí darle más vueltas, inventar todavía más cosas.
Creaba nuevos personajes, e intentaba que encajaran con la historia. No quería admitirlo, pero casi todos eran el mismo rollo: me introducía a mi mismo en la historia, pero cambiando mi apariencia y personalidad como me conviniera.
Siempre intentaba hacer algo nuevo, intentaba que no quedara raro, que no fuese un personaje innecesario. Era fácil hacerlo al inicio de cada anime, cuando no sabía nada de los personajes, y había hueco para todo.
Cada vez que se hacían más y más nudos, cada vez que los personajes se unían, me costaba mantenerme en la historia. Si no hacía algo grande que cambiara la historia, si no le robaba el papel a un personaje, no era capaz de hacer nada.
Esto hacía que me gustara menos lo que veía, lo disfrutaba muy poco comparado con el inicio, y con lo que yo me imaginaba.
Un episodio de 20 minutos fácilmente me duraba el doble, y al final no me enteraba de la mitad de las cosas que pasaban en él.
Más que estar interesado en el anime, me preguntaba qué podría hacer para incluirme en él. Qué podría hacer para que fuese mejor.
Podría mejorar si mi personaje tuviera problemas familiares, y se compadeciera de otro personaje parecido. Podría hacer un personaje secundario deprimido, pero que da muy buenos consejos, los cuales no sigue. Podría hacer mil y una cosas, pero al final ninguna funciona.
Estaba creando una historia nueva, completamente diferente de la del anime. No me ponía a escribir fanfiction solo porque me daba mucha pereza, era mejor hacerlo solo por el placer que me daba en el momento.
Había mañanas o tardes enteras en las que hacía lo mismo. Empecé a liquidar mi lista de animes que ver como un desquiciado, malgastando el potencial de más de la mitad de ellos.
No estaba viendo, me estaba distrayendo. Tampoco podía verlo de nuevo, porque ya sabía lo que pasaba, y sería demasiado aburrido verlo otra vez.
Pasaron los días, y sin que yo me diera cuenta, ya era jueves. Podía volver a clase, y técnicamente era mi obligación hacerlo, pero… ¿tengo la culpa por no haberlo hecho?
Todo el mundo se ponía de mi lado, aparentemente. ‘Puedes descansar.’, ‘No tienes por qué forzarte.’, ‘Nadie te está obligando a hacerlo.’
No sabía por qué me lo decían. No tenía ni idea de qué pensar. Puede que de verdad se preocuparan por mí, viendo como me fuerzo a hacer algo que parte de mí no quiere hacer, o puede que fuese al contrario.
No esperaban nada de mí, por eso me mandaban a descansar. Daba tanta vergüenza verme intentar tantas cosas en vano que se rindieron en apoyarme.
Podría ser cualquiera de las 2, o incluso podría ser ambas a la vez. Egoísmo y empatía. Velan tanto por mi bien, como por su conformidad.
A pesar de haber decidido quedarme en casa, no tenía mucho que hacer. No iba a hacer los deberes, y mucho menos iba a ponerme a estudiar, todavía quedaba un tiempo antes de la temporada de exámenes.
Si de todas formas, me aburriría yendo al colegio. Era lo que más me motivaba a quedarme en casa. Quería pensar que era eso, pero también sabía que tenía miedo. Miedo de todo.
No estaría tan acobardado si tan solo pudiera ir al lado de alguien en quien pudiera confiar. Por lo menos, en alguien con quien me sintiera a salvo.
Tampoco me ayudaba el ir a dormir. Me costaba dormirme que correr una maratón, y eso que cuando me despertaba, aún durmiendo más de nueve horas, estaba agotado.
Y eso que no tenía pesadillas, ni sueños, por otro lado. Era lo normal, pero supongo que haber tenido tantos sueños de seguido me hacía pensar que seguiría pasando.
Bueno, ahora tenía una razón menos por la que ir al psicólogo. Dudo que cualquier número de razones me vaya a hacer querer ir, pero bueno.
Ya de por sí tengo una mala imagen, no quiero tener que ir andando por los pasillos escuchando insultos más variados. Eso era lo que pasaría si fuese al instituto ahora.
¿Cuánto tiempo necesitaría la gente para calmarse? Incluso si Otsuki intentara que la gente me perdonara, ¿cuánto ayudaría eso realmente?
No van a ignorar lo que ha pasado tan rápido solo porque la víctima se ponga a defenderme. Hasta puede que tenga el efecto contrario. Empezarán a pensar que la he manipulado, que la he forzado a que ella diga esas cosas, y se podrán todavía más en mi contra.
Hablando de Otsuki, no me ha dicho nada desde el sábado. Haruka le pidió a mi padre mi número al día siguiente, ahora que ambos habían compartido números, y sin mi consentimiento le hizo caso.
Como si me importara que le pasara a Otsuki mi número, pero por alguna razón me molestó mucho. No le dije nada por flojera, pero creo que él ni notó que estaba molesto con él.
Viendo como se puso ella cuando se disculpó conmigo, y como su madre la molestó tanto diciendo de hablar otro día, me pensaba que se animaría a hacerlo.
Yo por el contrario sí que no quería hablar con ella para nada. Ya de por sí, todo el tiempo que estuve con ella se sintió incómodo, y por mi parte se sigue sintiendo así.
Por culpa, por vergüenza, o por desagrado, no sé por qué me siento así. Ya la he perdonado, eso lo tenía claro, pero incluso si sorpresivamente habíamos podido reconciliarnos, seguía pensando como si no hubiera pasado.
¿Siquiera deberíamos volver a hablarnos? Si la gente nos viera juntarnos, empezarían a pensar mal de ella. O, al revés, me verían con peores ojos.
Me preocuparía sobre todo por sus amigas. Como si ellas fuesen a permitir algo así. Soy ese niño raro que, solo por un poco de presión, le ha pegado a una chica en la cara. Por lo menos tenía aire de ser alguien fuerte, ya ni me quiero imaginar cómo me habría sentido si se hubiera puesto a llorar.
No había persona en aquella clase que no se hubiera sorprendido por ello. Sería arrogante pensar que yo era quien más lo estaba, pero no lo podía ver de otra forma.
No soy alguien que le guste mucho meterse en peleas, ni soy alguien violento.
Eso a sido lo que he pensado siempre, y lo que sigo pensando. No me gusta pegar, meterme en peleas, y muchísimo menos que me peguen. Pero habiéndolo hecho dos veces seguidas, sería raro pensar que soy una persona calmada.
Cada vez que buscaba una razón, cada vez que recordaba aquellos momentos, se me quitaba el ánimo para hacer las pocas cosas que quería hacer, por eso es que dejé de darle vueltas.
No era un lo que ha pasado, pasado está. Era más como un no merece la pena pensar en algo que ya ha pasado. Si, había pasado, pero seguía pensando como si no fuese así.
Lo único que he cambiado es que ahora soy más consciente de cómo me comporto frente a otros… o por lo menos, frente a mi padre.
No nos vemos mucho, como antes, solo cuando bajo a por agua, a comer algo, o cuando toca cenar, si es que ceno. Él sigue pareciendo estar como siempre, calmado, y un poco agotado.
Cumplió con su palabra, ya no hace más horas extra. Puede que no sea lo que él buscaba, pero ahora tiene más tiempo para limpiar la casa, hacer la colada, y todas esas tareas que nadie más va a hacer en la casa.
Por el momento, no me ha pedido hacer nada. Siempre me mira complacido, con una expresión ligeramente amable, como si con tan solo verme fuera suficiente. No era muy diferente a como nos miraba antes, pero ahora parecen ser emociones más profundas.
Por mi parte, intentaba aparentar neutral frente a él, y poco más. Ya me había olvidado completamente de lo que me pasó con él. En ningún momento le he pedido perdón, pero supongo que haberlo dejado pasar significa haberle perdonado.
Aparte de ‘ver’ anime, no hacía mucho más en casa. De vez en cuando intentaba leer, y con suerte leía un capítulo entero de un manga.
A veces pensaba en ayudar un poco en casa, pero con solo levantarme de la cama o de la silla me entraba flojera. Me quejaba de que no quería hacer nada, pero tampoco me forzaba a hacerlo.
La única cosa que no descuidé fue mi higiene. Aunque había perdido mi rutina escolar por completo a los 3 días, todavía me lavaba los dientes por la mañana, por muy tarde que fuera, y me duchaba por la noche, con música, como siempre.
La idea de no hacerlo me daba tanto asco que superaba mi deseo de perder el tiempo un ratito más. De pequeño era totalmente opuesto ahora, y menos mal que he cambiado.
El jueves y el viernes pasaron sin novedad alguna. Se sentía exactamente como verano, solo que más aburrido y frío.
Me planteé todavía más hacer los deberes de clase, pero luego recordé que no tenía a nadie que me los dijera. Y tampoco iba a venir nadie a dármelos, así que solo podía predecir qué era lo que habían mandado, o hacer TODOS los ejercicios de cada página.
Quería matar el tiempo, no matarme a mí.
“Auhgggg… Me tengo que tragar todo esto, ¿no puedo saltar a cuando empiece a ir a clase y ya?” Un poco irónico que dijera eso cuando yo mismo evitaba ir a clase.
Y pensar que por una vez en mi vida estaba dispuesto a hacer deberes. Estudiar todavía era demasiado para mi, eso sí.
La última cosa que podría hacer para distraerme era salir, pero era el mismo problema que ayudar en casa. Con pensar que tenía que ponerme la ropa empezaba a temblar.
Y aunque saliera, ¿que iba a hacer? No me parecía muy entretenido dar vueltas por la calle como un tonto. Además, si fuese por la tarde, podría encontrarme con alguien de mi clase, o incluso del instituto en general.
Sé que el video lo ha visto hasta cristo, pero no sé cuanta gente sabrá lo de Otsuki. El boca a boca habrá hecho de las suyas de nuevo.
Aquí otra vez me preocupan sobre todo las amigas de Otsuki. A saber lo que irán diciendo de mi por ahí. Primero me tenían miedo, pero seguramente me odien ahora.
“¡Ah, un bicho!”, “¡Que asco!”. Imaginarme una cara llena de odio y maldad después de haber visto como ambas estaban cagadas de miedo choca mucho.
“Seguramente nadie quiera que vuelva a clase…” Especialmente ellos… Pensé.
Estaba mirando al techo, habiendo acabado de ver mi cuarto anime esta semana. La verdad es que era bastante bueno, sobre todo para ser corto.
Aunque lo de que se confiesen eso en vez de que se aman y blah blah blah…
Incluso con una amiga, si le dices eso yo creo que no te vuelve a hablar en tu vida.
“¿Qué? Que asco. Por favor no te acerques más a mi, como me vuelvas a hablar llamo a la policía.”
“No he tenido tiempo ni de imaginarme diciendo nada.”
Un poco asustado tras imaginarme a otra chica odiándome a muerte, me llevé las manos a la cara, frotando mis ojos, y levantándome de mi cama.
… Si, nadie quiere que vuelva… Especialmente ellos.
Pensé en lo que había dicho hace poco, sobre todo en esa última parte. Me odian más que nadie. No me van a perdonar después de eso. No quieren volver a verme. Me desean lo peor solo a mí.
¿Y tengo que hacerles caso? Gente tan podrida, egoísta, desquiciada. Son unos putos psicópatas. Incrédulos de mierda que se creen que viven en un cuento de hadas.
No tengo por qué hacerles caso. No, no es hacerles caso, es lo que me desean, lo que piensan de mí. Se piensan que soy un desperdicio, una molestia, un cabezón, un gilipollas. Quieren que me quede aquí encerrado.
“… Lo voy a hacer.” Cerré mi puño con ímpetu…
No voy a dejar que gente así me haga sentir tan mal…
Podía sentir como mi cuerpo se llenaba de energía, probablemente la que he estado guardando toda esta semana…
“¡Voy a salir!…” En aquel momento, estaba decidido. Iba a salir, debía salir. Cuando salí el viernes, me sentía bien. Puede que este viernes no vaya a ir a clase, ya que ha pasado, pero puedo perfectamente salir a la calle.
Empecé a proponerme todo tipo de cosas. A partir de hoy, voy a salir cada día, a partir de hoy, voy a ayudar en casa, a partir de hoy, voy a hacer todos mis deberes y a estudiar…
Toda mi energía, sentía como corría por mis venas, me motivaba. Sentía como… como…
“¡… Mejor lo hago mañana!” …como toda mi energía se iba al instante.
Si… a partir de mañana haré todo eso… ahora me toca ver videos. Me tiré a la cama, cogiendo mi móvil de la encimera, y me tumbé de lado, encendiendo mi móvil.
Bueno… Por lo menos acabé leyendo un poco después de estar con el móvil…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com