Mindworld Complex! - Capítulo 97
- Inicio
- Todas las novelas
- Mindworld Complex!
- Capítulo 97 - Capítulo 97: Capítulo 15: Consecuencias de la Negligencia 0.6
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 97: Capítulo 15: Consecuencias de la Negligencia 0.6
Ese mañana del que hablé ayer llegó, y seguro que nadie se esperaba que me levantara tan pronto. No era como si esa noche hubiera podido dormir mucho, pero me había levantado mucho más pronto de lo normal, y no podía volver a dormirme.
Técnicamente hoy iba a salir, al menos, eso fue lo que dije ayer. Las ganas que tenía de hacer caso a mi yo del pasado eran más bajas que la de otros días, por lo que no tenía ningún plan, ni esperanza, en salir.
En casa estoy más a gusto, fue lo primero que usé como excusa. Todo por no salir… que decepción.
Ya que me levanté tan pronto, decidí intentar retomar mi rutina escolar. Era un poco más tarde de lo que me suelo levantar, pero igualmente.
Lo primero que hago es desayunar. Siempre digo que es para no manchar mi uniforme, pero lo hago por estar todo el tiempo posible con mi pijama. No puedo vivir en casa si no llevo puesto un pijama, y si hace frío, una bata.
Incluso si hubiera visita, si me dejaran, seguiría con el pijama puesto. Tampoco tengo nada muy vergonzoso o ridículo, son todo pijamas normales. Y algunos muy cómodos y calentitos. Hasta tenía algunos en conjunto con-
“…” Tras exaltarme por un momento, seguía haciendo mis tostadas como si nada.
De la misma forma que siempre desayunaba primero, siempre desayuno tostadas. Normalmente les echo mantequilla encima, pero a veces me da por tomarlas sin nada, solo con un vaso de leche y ya.
Y que conste que no le echo el vaso de leche encima… A veces pasan accidentes…
Después de hacerme la tostada y tomármela, subí al baño del primer piso. Estoy demasiado acostumbrado a este baño como para usar el de abajo, y de todas formas este es mejor.
En el, me lavé las manos, la cara, y luego los dientes. No me tomo duchas por la mañana porque nunca me da tiempo, y paso de levantarme todavía más pronto. Y no es solo eso, también me gusta ducharme más por la tarde.
Algo que normalmente evito hacer mientras me lavo es mirarme en el espejo. No es que piense que soy feo, pero no me gusta mirarme en el espejo, me da una… sensación extraña. Sobre todo ahora, no quería hacerlo.
Cuando terminé de lavarme los dientes, pude dar por terminada mi rutina de la mañana, ya que no tenía que vestirme. Volví a encerrarme en mi cuarto después de eso.
Estaba un poco molesto por no saber qué deberes tenía que hacer, aunque no estoy muy seguro de si podría hacerlos sin haber estado en clase antes. Siempre he podido retomar cualquier asignatura si faltaba uno o dos días…
“… Si sigo así, voy a llegar a las dos semanas…” me dije a mi mismo mientras miraba a mi monitor apagado, pudiendo ver mi reflejo en su pantalla. Quité mi mirada de este cuando me vi a los ojos, encendiendo el ordenador.
También era costumbre encender mi ordenador. Da igual si no lo iba a usar en el momento, siempre que entro a mi habitación, es lo primero que hago.
Últimamente he estado en las nubes mientras miraba mi fondo de pantalla. No me gustaba lo suficiente como para estar mirándolo como un tonto por tanto tiempo… aunque tampoco era como si pensara en mucho.
Lo único que hacía era pensar en animes, en momentos sueltos de cualquiera. Repetía la vaga idea que tenía de la escena, de los diálogos, de los personajes… por alguna razón, no me aburría haciéndolo. Quizá porque no tenía mente con la que aburrirme.
También había ocasiones en las que me contaba chistes por la cara, o recordaba algo absurdo que había visto online. El otro día estuve riéndome por diez minutos al recordar la imagen de un gato volando con un texto que decía “Pero chúpame bien los huevos”.
Si estoy mal de la cabeza, tiene que ser por mi humor.
Ni yo entiendo por qué me río de cosas que no deberían de dar risa. Es como una respuesta automática, algo que no puedo controlar. Vale que no me ayuda el estar tanto tiempo en línea… pero me sigue pareciendo absurdo.
Menciono esto porque, mientras miraba la pantalla de mi monitor encendido, recordé un anime que vi hace tiempo por una imagen editada que vi hace un tiempo. Estaba muy saturada y tenía un texto en… ¿Árabe? Tampoco sabría decirlo ahora mismo, pero me enteré del anime que era por los comentarios.
Lo busqué en mi aplicación llena de animes, y lo encontré. Al parecer, habían sacado una segunda temporada hace poco y nunca me enteré.
¿Debería verlo? Me pregunté. No porque fuese malo, pero porque estaba seguro de que iba a arruinarlo. Tampoco recordaba lo que pasaba en la primera temporada, así que era la oportunidad perfecta para verlo de nuevo.
Suspiré, un poco cansado del nuevo hábito que había ganado, y me fui directo a la pestaña de la primera temporada, dándole click al primer capítulo.
Me vi los primeros tres capítulos antes de tomar un descanso. Iba sobre un chico el cual quería vengar a su madre tras su muerte a manos de su hermano. El primer capítulo era un poco lento, pero el segundo y el tercer mejoraron mucho el ritmo y la trama.
Ahora esperemos que el resto no sean un rollo…
Me levanté de mi silla, aprovechando para estirarme. Es algo que suelo hacer al menos una vez al día, y aunque normalmente lo hago sentado, hacerlo de pie me sienta mejor.
No llevaba bata, así que no me la tuve que quitar antes de ir al baño. No entiendo como alguien puede mear con la bata puesta, es extrañamente incómodo, y como se moje la manga un poco la tiro sin pensarlo…
Fui al baño de enfrente, y hice todo lo que tenía que hacer como de costumbre. Bueno, eso fue hasta que…
¡Ding Dong! Sonó el timbre de mi casa mientras me lavaba las manos.
¿¡Daik-!?…
“…¡Ya voy!” Grité lo más alto posible desde el baño para que se me escuchara afuera, cogiendo una toalla para secarme las manos rápidamente. Descarté por completo la persona en la que pensé.
¿Quién es a estas horas? ¿Papá? No… no vendría del trabajo tan pronto, ¿o era hoy el sábado que no trabajaba?
Durante la semana que estuve en casa, mi padre me dijo que de ahora en adelante no iba a hacer horas extra, y que uno de cada dos sábados iba a tenerlo libre. Así no le bajarán el sueldo tanto.
Bajé las escaleras, pensando en quien podría ser.
Tampoco le he dicho a Papá que pidiera nada, y dudo que él haya pedido algo por su cuenta… ¿Será algún familiar? O quizá…
Llevándome las manos a la cara, empecé a preocuparme un poco, una gota de sudor fría apareciendo en mi frente.
Quizá es Haruka…
Podía imaginarme a Haruka apareciendo como si nada. “¡Hola, traigo dulces como regalo!” Y de mientras entra en casa como si fuese a tomarlos conmigo, con su sonrisa y actitud risueña y despreocupada.
Sería horrible si es ella… no tengo nada en contra suya, pero no tengo nada de ganas de lidiar con ella ahora mismo… Por favor que solo sea el cartero y ya… ¡Aunque el cartero no llamaría a la puerta!
Agarré el pomo de la puerta, ansioso por saber quien era, aunque no muy animado por ello. Suspiré para intentar calmarme un poco. Bien.
Abrí la puerta, y en contra de lo que me esperaba…
“¿Q-qué pasa?” Otsuki estaba detrás de la puerta, con su bolso del colegio, y una bolsa de plástico.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com