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Mindworld Complex! - Capítulo 98

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  4. Capítulo 98 - Capítulo 98: Capítulo 16: Un Amigo sin Amigos 0.1
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Capítulo 98: Capítulo 16: Un Amigo sin Amigos 0.1

“¿…Quieres dejar de mirarme así? Es incómodo…” Mientras ella hablaba, su mirada alternaba entre mirar hacia un lado y mirarme a los ojos.

La forma en la que estaba vestida me recordaba al estilo que llevaba cuando la vi en clase, pero claro, ahora que no tiene que llevar el uniforme, destaca incluso todavía más. Algo de lo que me percaté después es que llevaba el pelo recogido en una coleta, que no le quedaba mal, sobre todo porque no tenía recogidas esos dos mechones largos que le llegan hasta el pecho.

Ese comentario hizo que bajara de las nubes.

“A-Aa, eh, si, perdón.” Reaccioné casi al instante, titubeando un poco antes de disculparme. “Y… ¿Por qué estás aquí?”

Sentí como cada palabra estaba cargada con absolutamente nada, y esa indiferencia, junto a mi expresión y mi mirada, completamente fijada al suelo, me hacía parecer molesto.

¡Mierda! ¡Parece que me haya molestado que haya venido! ¡Parezco gilipollas!

Cabe recalcar que no sabía que ella iba a venir en absoluto, por lo que estaba con mi pijama. Ella me estaba viendo. Con mi pijama.

Por su parte, Otsuki se había relajado un poco, ya que no le estaba mirando a la cara como un rarito, pero puede también ayudaran las pintas que yo llevaba.

Estaba despeinado, y encima iba en pijama… ¡En pijama! Menos mal que me he lavado un poco antes, pero me tendría que haber peinado…

Ella se limpió la garganta, cubriéndose parcialmente la boca con un puño, para luego justificarse.

“… Uno de tus amigos me ha dicho de-”

“¡¿Quién?!”

La interrumpí, alzando mi tono de voz, siendo este uno lleno de expectación, sin siquiera haberla dejado decir nada, y cuando me dí cuenta que lo había hecho, me sentí mal. Eso no quitaba que quisiera saberlo, pero debería de dejar hablar a la gente…

“P-pedrón…” Más que avergonzarme, me molestó el haber hecho eso. Otsuki también estaba un poco sorprendida, seguramente no estaba en ningún momento preparada para tener que lidiar con una reacción tan enérgica.

“No pasa nada…” Tras una pausa minúscula, procedió a responder mi pregunta. “Mhhh, no me acuerdo de su nombre…”

¡Pero si vais a la misma clase!… Aunque tampoco puedo quejarme mucho, yo estoy o en las mismas o peor.

Con suerte me sabía el nombre de Otsuki, ya ni me acuerdo del nombre de sus amigas, y mucho menos me sé el nombre del resto de la clase… excepto Takayama. No sé por qué me se su nombre.

Dejando de lado gente sin relevancia alguna, solo me sabía los nombres de gente con la que me hablo.

“… A ver. Era como así de alto, un poco más que yo.” Ella extendió su mano un poco por encima de su cabeza, y luego siguió con la descripción.

“También tiene el pelo todo despeinado, o al menos lo tenía cuando me lo dijo.” Tras eso se volvió a tomar un breve momento para pensar, pero yo sabía a quien se refería solo con lo del pelo.

“Ya no hace falta que digas más, sé quien dices.” Además de decir eso, le señalé con las manos que parara, con mis palmas abiertas, moviéndolas hacia adelante y atrás.

“Ah, okay. Yyyyy… ¿Por qué quieres saberlo? Mhh, si que es verdad que se veía un poco molesto cuando me lo pidió, menuda jeta…” Frunció el ceño ante cualquier cara que hubiera puesto &$%”! con tan solo pensar en mi.

“… Si, si, justo esa cara.”

“¡No estaba poniendo ninguna cara!” Me llevé las manos a la cara avergonzado, sin idea alguna de cómo la puse en aquel momento. “No estoy enfadado…” Si, es verdad que no estaba enfadado, pero tampoco me agradaba escuchar de él, especialmente de cómo esté ahora.

Sabía que Otsuki se estaba burlando de mí, pero no lo hacía saber por su entonación. Ante mi reacción aparentemente infantil, ella suspiró.

“Dejando eso de lado, y a lo que iba, ese amigo tuyo me ha dicho que te diera todos los deberes que tienes que hacer, y también las páginas que hemos dado.”

“… ¿De verdad?” ¿Él?, pensé, genuinamente incrédulo.

“Si. No me dijo para cuando tenías que tenerlos hechos, pero seguramente no te presionen. Si fuera tu, al menos me pondría al día, así te ahorras tiempo preparando los exámenes para noviembre.”

¿Eres mi tutora ahora o qué?

Otsuki se llevó su mano libre a la barbilla.

“Me lo dijo todo con tanta prisa, no sé que tendría que hacer para tener tanta prisa, pero anda que decírmelo a mi en vez de a otro de tus amigos… Tampoco es que mi importe.”

Tal y como iba su comentario, estaba preparado para decir “No ha pasado nada”, pero, como si me hubiera escuchado, recalcó el poco interés que tenía por eso.

“…Y, oye…”

“¿S-si?” ¡Qué voz tan ominosa por dios! ¡Parece que me va a matar en vez de darme los deberes!

“¿Te importa si me quedo en tu casa un rato?”

No me pagan lo suficiente para soportar tantas sorpresas…

“¿Y eso a que…?” Cuidando mi tono, iba a preguntar que era lo que quería hacer, pero sin siquiera haber acabado me hice una idea, y partiendo de esa idea respondí.

“No hace falta que me expliques nada, me puedo apañar yo solo. Si además, las únicas cosas que realmente tengo que repasar de verdad son japonés, matemáticas y ciencias…”

“Bueno, la premisa si es eso, pero no hace falta que te ayude en nada. Puedo dejarte tranquilo, solo con estar escondida me vale.”

“¿Y eso?”

Esta vez, ella se llevó su mano libre a la nuca, y con una entonación dubitativa, y con un escaso tono de timidez, se excusó.

“Después de haberle dicho a mi madre que iba a darte todo esto, se ha puesto muy insistente con que me quedara a ayudarte con los deberes.”

“¿Y por qué no le ayudas?”

Haruka estaba en la cocina preparando la comida cuando dijo eso. Atsumi estaba por subir a su cuarto, pero el simple hecho de haber escuchado algo así le hizo bajar y postrarse en el marco de la puerta.

“¿EH?”

“Si. Podrías ayudarle con los deberes. Seguro que hay muchas cosas que no va a entender por su cuenta, y, dudo que pueda concentrarse.”

La simple idea de que Atsumi pasara tiempo con Riku, algo que normalmente debería de ser tabú, la hacía feliz de solo pensarlo.

“¡Eso no va a pasar! ¡Nop! ¡Nunca!”

“¡Además, tu explicas muy bien las cosas!”

“Mamá, por el amor de Dios, si solo te enseñé a conectar el wifi…”

Toda la vergüenza e indignación que ella sentía se convirtió en pura decepción

“No puedes dejarle tirado así después de que te haya perdonado. No digo que se lo debas, pero creo que se lo merece.”

“¿No me dijiste que tenía que hacer todo lo que pudiera para llevarme bien con él?”

“No te inventes cosas.” Haruka hizo pucheros, aunque casi ni parecía molesta. Poco después, volvió a su expresión natural.

“Matizo en lo que te dije. Si crees que no tienes que hacer más, que ya has hecho suficiente, no tienes por qué hacerlo. Si todo se tratase de deudas, ahora mismo serías tú la que estuviera cocinando.”

“Pero, no es algo que realmente quiera hacer…”

“¿Estás segura?”

“Mhm, segura. Estoy taaaan segura que ahora voy a subir a dejar mis cosas en mi habita- ¡blagh!” Con un tono un tanto irónico, Atsumi se dio media vuelta, comiéndose uno de sus mechones de pelo largo en medio del proceso. Haruka dejó salir una risita.

“¡C-cállate! ¡Nunca he visto una madre que se ría de su hija!”

“Si, si. Soy una madre muuuy mala.”

“Voy a llorar.”

Tras decir esas palabras llenas de mentiras, Atsumi dio por acabada la conversación. Quién se lo reprocharía, si parecía el mejor momento para acabarla.

“Atsumi, ¿no te recuerda él a alguien?”

Una pregunta con cualquier interpretación posible. Haruka miró directamente a la espalda de Atsumi, habiendo estado generalmente fijada en la comida hasta ahora.

“¿…Qué quieres decir?” La pregunta tan aleatoria la pilló por sorpresa, pero había algo en ella que la hizo estar un poco confusa. Sentimiento el cual no duró mucho.

Haruka acentuó un poco su sonrisa, viendo como Atsumi se había dado cuenta de lo que ella quería decir sin tener que explicar nada.

“Sabes por lo que está pasando. Lo sabes mejor que nadie, ¿no?”

“¿Y por qué sacas algo así de la nada? Conociéndote, no querrás hacerme sentir mal por él, ¿o acaso te has corrompido? ¿Eres mi mamá?” Aquello era algo que ella ya no podía deducir.

“Si, soy mamá, y soy muuuy mala.”

“Vale mamá, perdón, no eres mala.”

Todo lo que pudo hacer fue resignarse a pedir perdón. Si repetía algo que no le gustaba una tercera vez, cosas horribles podrían suceder. “Gracias.” dijo la villana en cuestión, para después seguir.

“Una persona que se sienta así no puede quedarse solo. Verte así, ignorando hasta a tus amigas… estaba súper preocupada. No fue hasta que ella se coló por tu ventana que empezaste a hablar con el resto. Me recuerda a tu padre.”

Mientras recordaba alegremente cómo ayudó a esa chica a subir al cuarto de su hija de una forma tan temeraria, la imagen de alguien igual de rebelde cruzó su mente, manchando sus ojos con nostalgia, pero sin dejar de sentir esa alegría.

Atsumi sabía a lo que su madre se refería al mencionar a su padre. Era una historia que había escuchado miles de veces. Decidió dejar hablar a Haruka, imaginando a la conclusión a la que iba a llegar. Pero, su imaginación le falló.

“Él es tu amigo. Lo menos que podrías hacer es hacerle un poco de compañía.”

“…” ‘No soy su amiga’, era lo que ella estaba pensando, y lo que iba a decir, pero proclamar algo de ese calibre mientras ella la miraba fijamente… Llegó a sentirse decepcionada de si misma solo por pensar algo así.

“¿Qué me dices?” Haruka estaba expectante por una respuesta. Claro que nunca retiró lo que había dicho antes, que ella era la que elegía.

‘Eso es hacer trampa…’ pensó Atsumi, mientras sus mejillas se cubrían de un rosa pálido.

“…Me lo pensaré mientras voy.”

“Mhm, piénsatelo bien.”

En ningún momento le dijo que sí, no le prometió nada, y aún así, estaba convencida de que iba a hacerlo.

“Ah, se te va a quemar el huevo”

“¡Ah! ¡Qué mal!… Atsumi, a ti te encantan los huevos quemados, ¿verdad?”

“No, gracias.”

Y ahora sí, Atsumi comenzó a subir las escaleras.

“Mhh, me podría imaginar a tu madre haciendo algo así.”

Comencé a imaginar a Haruka tocando el hombro de Otsuki una y otra vez hasta que esta aceptara a regañadientes.

“Heh, y pensar que equivocarás tanto con lo que imaginas…”

“¿Has dicho algo?”

“No, no, nada.”

No dudé en tachar el balbuceo que escuché durante mi exageradamente precisa representación como mera ficción.

“Entonces, ¿pasas?” Me eché a un lado, abriendo la puerta por completo para dejar pasar a Otsuki primera.

“Con permiso.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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