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Mindworld Complex! - Capítulo 99

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Capítulo 99: Capítulo 16: Sonder 0.2

“Esto… ¿Me esperas aquí un momento?” Le dije a Otsuki, quien recién había entrado al salón.

“Ah, si, tu coge lo que necesites.” Otsuki no le dio mucha importancia a que me fuera un momento. Era algo lógico, tenía que ir a por los libros de clase. Aunque lo que yo tenía en mente era completamente distinto.

“Ahora en nada bajo” Iba con un poco de prisa, y no porque nadie me estuviera presionando.

Cuando subí las escaleras, entré en mi cuarto y cerré la puerta, lo primero que hice no fue coger mi bolso, con todos los libros dentro, si no abrir mi armario, lleno de cosas innecesarias para hacer deberes.

“…” fue ahí cuando me di cuenta de que, da igual lo que llevara, iba a hacer el ridículo de todas formas.

Si, ir en pijama era vergonzoso, pero con la ropa que tenía en el armario… eran todo sudaderas y pantalones de chándal. No tenía nada que quedara mínimamente bien.

“Algún día debería de ir de compras con alguien…”

Era muy importante el ‘ir con alguien’, sobre todo ya que no tenía ni la menor idea sobre moda o ropa en general, y si me dejaban a mis anchas iba a malgastar el dinero que mi padre me diera.

Tampoco podría ir con él, porque da igual la ropa que me ponga, me dice siempre que me queda bien. Y sorprendentemente ya no tengo más opciones con quien ir.

Que dilema… A este paso voy a entrar a preparatoria con este mismo armario.

En clase me daba igual, porque voy que llevar uniforme, pero si llego a conocer a alguien y luego salgo con él, probablemente se pongan a hablar mal de mi al día siguiente.

No es que sea el único a esa edad que lleve sudaderas o cosas simples, pero viendo como es que la mayoría de los de mi edad se esmeran un poco en ir bien vestidos… hasta _¨*^?¿· vestía bien.

No pude evitar pensar en él, cosa que me molestó, pero a la vez trajo un extraño sentimiento de inconformidad. Cerré el armario antes de pensar en más cosas de las que no quería oír.

“Espero que no le moleste que me quede en pijama.”

Tenía las expectativas bastante bajas en cuanto a eso. Imaginaba que ella se sentiría incómoda viéndome estar suficientemente cómodo con ella como para llevar puesto el pijama.

Agarré el asa del bolso, me la puse en el hombro izquierdo, pasando por mi cabeza, y abrí la puerta.

Espera. Antes de nada…

Cogí el bolso sin antes haber hecho algo todavía más importante. Aún con el bolso encima, y habiendo salido de mi habitación, entré al baño.

Busqué entre los cajones, hasta que encontré un bote de desodorante. Me estaría sentenciando a muerte si me quedara cerca suya.

Chasqueé mi lengua, y frustrado por mi yo del pasado, “Debería de haberme duchado ayer.”

Dejé el desodorante en un rincón del lavabo tras habérmelo echado. No iba a combinarlo con colonia, eso sería demasiado. Además el olor de la colonia suele ponerme malo.

“Vale, ahora sí.” dije mis pensamientos en voz baja, la cual era imposible que ella llegara a escuchar.

Salí del baño, y mientras bajaba las escaleras, aproveché a probar mi suerte.

“Oye, ¿te importa si me quedo en pijama?” Me paré por un momento, por si acaso me fuese a matar si bajaba en pijama.

“A mi no me importa, puedes hacer lo que quieras.”

No fue una pregunta completamente indiferente, ya que parecía comprenderme hasta cierto punto. Sea lo que fuera que había comprendido. Bajé las escaleras hasta llegar al salón.

Otsuki estuvo mirando su móvil mientras esperaba, y ya había sacado todo lo que había en su bolso: su archivador y su estuche. Ambos eran rosas. Rosas. Ella.

Notando como mi mirada se había quedado pegada a sus cosas, ella me reprochó.

“No te creas que me gustan. Mi madre me los compró sin decirme ni mu, y me tuve que aguantar.”

“No estaba pensando nada malo… Y aún así, tampoco pasa nada.”

“Ugh, has dicho literalmente lo mismo que Natsuki.”

Hasta ese momento, solo conocía a dos personas que tuvieran ‘Natsuki’ en su nombre, y definitivamente no era a la que se refería ella.

“Me refiero a Tsukiyomi. Cuando vio que había comprado esto, dijo eso mismo, y luego añadió que no me pegaba en absoluto.”

“Bueno… tiene un poco de razón.”

Enfrente del sofá había una mesa baja, y debajo de esta era donde guardábamos cojines, por si en algún momento queríamos usarla.

Yo pensaba que era una tontería, teniendo en cuenta que ya teníamos una mesa normal justo a la izquierda del sofá. E igualmente, no eran pocas las veces que la usábamos. La otra mesa la usábamos solo para comer o cenar, y en esta hacíamos todo lo demás.

Después de darle la razón a la no presente Tsukiyomi, me agaché para coger los cojines debajo de la mesa. Mientras tanto, Otsuki siguió hablando.

“¡¿Verdad?! Yo no entiendo qué estaba pensando mamá-… mi madre cuando me compró eso.”

Al escaparse eso en medio de su frase, se avergonzó una pizca, cosa que no duró mucho, pero que destacó bastante.

Habiendo cogido dos cojines, dejé uno enfrente de Otsuki, quien parecía estar a gusto en el sofá, y coloqué uno en el lado izquierdo de la mesa para mí, así podía estar más o menos cerca de ella. Al verme poner su cojín enfrente suya, suspiró, pero se sentó en el sin rechistar.

“Veo que ya no llevas el parche. ¿De verdad estás mejor?”

Aproveché para sacar el tema, ya que lo había notado desde que ella se presentó aquí. Por su parte, Otsuki no se esperaba que preguntara por el parche, pero no se molestó por ello.

“Si, ya estoy mejor. En primer lugar, solo se me quedó la nariz un poco hinchada, tampoco era para tanto.”

“… De verdad que lo siento.”

Que nos hubiéramos disculpado el uno con el otro no significaba que no me sintiera mal por lo que había hecho. Había dirigido mi mirada varias veces a donde antes estaba el parche mientras ella me hablaba en la puerta, sintiéndome mal de nuevo por lo que había pasado.

“Escucha, todo eso es agua pasada… es lo que me gustaría decir.”

En su voz se escuchaba un timbre un tanto débil de culpa e, irónicamente, debilidad.

“¿E-entonces sí te sigue molestando?” Me preocupé al momento, ya que no negó que todavía le molestaba lo que pasó. Claro que decidí interpretarlo como de apeteciera.

“No, no, claro que no. Ya te he perdonado por eso, es solo que… me siento igual que tú. Todavía me siento mal por lo del video.”

Me alivió un poco escuchar cómo me había imaginado lo que no era, pero me sabía mal haberla dejado un mal sabor de boca, incluso si no fuese culpa mía.

“Yo no estoy molesto por eso, si te sirve de consuelo.”

“Sé que no estás enfadado, pero aún así…”

Tenía sus manos puestas encima de sus piernas, y no podía verlo, pero las tenía cerradas. Estaba mirando a su archivador, mientras su mirada estaba llena de vergüenza, pero no de aquel tipo que te enrojecía la cara.

“No sé que decir…”

“No te preocupes. Tampoco tienes que hacerme mucho caso.”

Tanto su voz como su mirada se volvieron un poco más tranquilas

“Por el momento, creo que lo mejor sería dejarlo de lado. Con el tiempo, podremos compensarlo. Probablemente.”

Esa última palabra al final le quitaba peso a lo que dijo, pero el mensaje llegó de igual forma. Quizá suavizarlo lo hacía todavía mejor.

“Ya haces más que compensarlo con venir aquí.”

“Esto lo hago porque quiero.”

Mientras yo hablaba y ella me respondía, Otsuki abrió su estuche para sacar un par de bolis, y luego su archivador, sacando una hoja de un sobre de plástico, la cual tenía un par de cosas escritas.

Al responderme, no lo hizo fríamente, aunque quiso dejar en claro que no lo hacía por una razón tan amable. Ella fue la que me dijo que iba obligada, después de todo.

“Si…” Verdaderamente me había quedado sin palabras. Aproveché mi incompetencia a la hora de socializar para sacar mi estuche y un par de hojas nuevas de mi archivador.

“Que, aprovechando el haber sacado el tema, el director vino a nuestra clase el jueves.”

“¿Si? Ah, bueno, claro…”

Me pareció extraño solo por un momento, porque al pensarlo por un momento, claro que iba pasarse por clase.

“Aprovechó el horario para venir cuando nos tocaba con nuestro tutor, y al final la clase de historia se nos hizo una de tutoría.”

“Supongo que habló de todo lo del video y lo demás.”

“Si. Según me ha dicho Hina, el lunes obligaron a todos los alumnos a borrar el video, y los pocos que lo publicaron en redes sociales se han librado de que no se haya hecho viral.”

Otsuki empezó a recordar la manera en la que Hina la bombardeó con información nada más volver a clase, mientras jugaba con un boli.

“No ha habido ninguna clase que no se haya llevado por lo menos una charla. Todo esto le viene a como anillo al dedo al instituto, con toda la tirria que da sobre el uso del teléfono y las redes.”

En mi instituto, eran bastante estrictos en cuando a los móviles se referían, y si pudieran, lo serían todavía más.

No podías usar el teléfono en ningún momento a menos que fuese con permiso de los profesores, y una vez intentaron poner casilleros donde los alumnos tenían que meter sus móviles, pero como nadie siguió esa regla, el director decidió dejar que los alumnos pudieran tener sus móviles guardados, pero que de usarlos, se llevarían una buena.

“Les vale como el ejemplo perfecto para todos, y la verdad es que a funcionado bastante bien, aunque dudo que hayan logrado borrar el video por completo. No es como si pudieran meterse en el móvil de cada alumno para buscarlo, así que puede que alguno tuviera una copia guardada en otro lugar.”

“Mhh, vamos, que todavía hay gente que lo tiene.”

En el fondo, me preocupaba que alguien por ahí tuviera aquel video guardado en su galería, aunque no sabía exactamente por qué.

Era muy explícito, si, pero lo que de verdad no quería era volver a verlo yo, me da igual si hay un perturbado mental que lo tenga en su ordenador.

“Tampoco es tan grave, ya que si lo suben, a la mínima que se haga viral o que lo encuentre un profesor, van a poder tirarlo. Y ya si encuentran al que lo suba, ese chaval se meterá en un buen lío. Técnicamente, hasta podrían denunciarlo.”

“Ir tan lejos sería pasarse un poco…”

Y pasarse un poco me parecía una forma ligera de decirlo. Cosa que al parecer no le gustó mucho a Otsuki.

“Pero grabar algo así ya es ir muy lejos, muchísimo más compartirlo. Aughh, de verdad, ¿qué narices estaba pensando cuando lo vi?”

Apoyando sus codos en la mesa, ella puso ambas manos en su cabeza, cubriendo su cara. No podría evitar quejarse por aquello tras haber explicado lo grave que era el video por su cuenta.

“Ah, eso me recuerda. ¿Qué les han dicho a Tukiyomi y…? ¿Es Hina su apellido o su nombre?”

Volviendo a su postura normal, Otsuki respondió a mi pregunta con un tono más relajado. Parecía completamente cómoda hablando conmigo, por mucho que tocara un tema tan delicado.

“Nombre. Su apellido es Kawada, pero a ella le parece muy masculino y le dice a todo el mundo que la llamen Hina. Y lo que les han dicho…”

Que hubiera dejado de hablar en cuanto iba a hablar sobre ellas me daba mala espina. No quería que ellas se tuvieran que comer un castigo por mí. Otsuki notó mi expresión dolida, e intentó aclararse, preocupada por haberme dejado entenderlo mal.

“¡No te estoy echando la culpa! Eh, perdón, me he pasado un poco…”

“En ningún momento he pensado eso. Perdón por parecer tan… así.”

Otsuki no se exaltó mucho al aclarar lo que dijo, pero aún así, dejó salir un trozo de emoción que de ser por ella nunca habría salido. Viendo lo calmado que estaba, y como luego decaí un poco por algo que ni era culpa mía, sonrió levemente, seguido de un “Gracias”, para luego volver al tema principal.

“Te acuerdas que cuando fuimos a hablar con el director, él solo me preguntó si fui yo la que compartió el video, ¿o no?”

“Si, me acuerdo más o menos, pero me suena.”

“Okay. Claro, me preguntó si lo había compartido, pero no si lo había grabado. Resulta que él quería ver si las personas que lo habían grabado saldrían por su cuenta, ya que estaba claro quienes eran.”

“Entonces, no se lo han callado. Mejor que lo hayan hecho.”

“No. Cuando notaron que ni el director ni los profesores les dijeron nada, fueron ellas mismas a dirección a confesar. No es que fuera un secreto, pero hacerlo ha hecho que el director fuese más benevolente con ellas.”

“Parece que insinúes que habrían muerto de no haber ido.”

“Si no las mataba el director, las mataban sus padres.”

Era un plan bastante simple, el presionarlas al no mostrar respuesta alguna hacia sus acciones. Mira que ni me sé su nombre, pero el director es amable y encima sabe educar. Dudo que haya alguien en la escuela que lo odie.

“Después de la charla que les pegó, les tuvo que poner una falta grave a las dos, y el martes les quitará su suspensión.”

Escuchar “falta grave” y “suspensión” solo hizo que me sintiera peor por ellas.

“Me tienen que odiar las dos…”

“Pues Natsuki te tiene fichado por lo que pasó en clase. Aunque se le han bajado los humos muchísimo después de que hablé con ella, junto a Hina.”

Con la mención de Natsuki, Otsuki soltó una breve carcajada ante la casualidad, recordando lo enfadada que estaba cuando ella y Hina fueron a verla.

De lo único que yo conocía a Tsukiyomi era de la biblioteca, por lo que me sorprendió que fuese una persona rencorosa, viendo lo serena que estaba mientras leía, y lo nerviosa que se ponía cuando la llamaban de imprevisto.

Por como recuerdo su voz, estoy bastante seguro de que siempre la buscaba Otsuki.

“Hablando de ella, también estaba enfadada después de clase, pero en el finde pensó en el video, y después de hablar conmigo prácticamente decidió perdonarte, siempre y cuando, ejem, le pidas perdón, ejem. Lo dice ella, no yo. ”

Intentando ocultar sus intenciones con las de su amiga, Otsuki terminó con el dúo que al parecer no me quiere ver tan muerto.

“Lo haré. Me quería disculpar con ellas cuando vuelva a clase de todas formas.”

Aunque, con cómo pensaba que me veían ellas, dudo que lo hubiera hecho. Todavía puedo ver sus miradas de asco en mi mente…

Cayó en el salón un silencio relativamente relajante. Otsuki ha estado hablando por un rato, por lo que le viene bien el respiro.

“¿Quieres que te traiga un poco de agua? Has estado hablando un rato y todavía ni hemos empezado con lo de clase.”

“… Me había olvidado completamente de eso. Entonces, si puede ser, ¿me traes agua fresca? Trae una jarra o una botella y la dejamos aquí.”

“Mhm. Ahora vuelvo.”

Me levanté del cojín, y me dirigí a la cocina a por la jarra y dos vasos, dejando a Otsuki sola en el salón.

* * * * * * * * * *

“…” Ella se puso a mirar el salón, cosa que no hizo antes por estar revisando su móvil, y notó la ausencia de algo que debería estar allí, al menos, para ella.

Algo que llamó su atención, aparte de eso, fue una foto colocada en una de las estanterías. De lejos no se notaba quienes eran, pero definitivamente habían 2 hombres y una mujer en ella.

Otsuki se levantó del cojín para verla más de cerca, y al hacerlo, toda su atención se centró en la foto.

Era una foto de la entrada a un edificio, probablemente una escuela. Solo se veía la entrada, bañada en árboles de cerezo, con un par de estudiantes pasando dentro, y en el fondo, unos pocos sentados en un banco.

A la derecha había un chico, de unos 12 años de edad, con un uniforme de secundaria, el de su mismo instituto. Estaba claro que ese chico era Riku. Se le veía lleno de energía.

A la izquierda había un hombre, con una cara un tanto robusta, pero llena de felicidad. No cabe duda de que este era el padre de Riku.

Lo último a destacar de la foto era la chica que estaba entre medias de padre e hijo. Se la veía contenta, con un uniforme que, por el contexto de la foto, debería de ser el de la preparatoria en la que estaban. Tenía el pelo largo, y llevaba consigo un bolso escolar. Ella debía ser… si.

“…” Era muy mona

Un sentimiento complejo empezó a crecer dentro de Otsuki. Nunca había conocido a aquella chica, pero el solo saber que alguien que ella conoce no solo la conocía, si no que además era su hermano, la llena de arrepentimiento.

No la conozco, y nunca voy a poder conocerla. Era lo que se le venía a la cabeza. ¿Qué tipo de persona era? ¿Cómo se habría llevado con ella? Cosas imposibles.

“¡… !”

Mientras reflexionaba sobre aquel rostro, escuchó desde la cocina como alguien cerraba un mueble, y colocaba varias cosas en un lugar. ¡Uy, que viene!

Si él la viera mirando esa foto, tendría que hablar sobre su hermana, y eso solo sería echar sal en una herida recién abierta. Como si no hubiera hecho nada, Otsuki volvió a su sitio corriendo. Y justo.

“Ya llegué. Perdón por tardar.”

“No, no te preocupes… Aunque has traído algo más que la jarra y dos vasos.”

Riku llevaba la jarra de agua en una mano, y en la otra llevaba una bandeja con dos vasos vacíos, y un par de bolsas de snacks y chuches.

“Y te quejarás. Pensaba tomarme todo esto en el finde.”

“Oye, ni de broma nos lo acabamos los dos aquí.”

“Mejor que sobre a que falte.”

Mientras hablaban, Riku dejó la bandeja en la mesa, llenó ambos vasos con agua, y luego dejó la jarra a un lado. “Ale.” Dijo al acabar.

“Entonces, te voy a robar un par de chuches.”

Y sin siquiera haber empezado a estudiar, ambos empezaron a picar de todo lo que Riku había traído.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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