Mis Bellos Discípulos, ¡en realidad no soy el Protagonista! - Capítulo 237
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237: Capítulo 237: NPC interesante 237: Capítulo 237: NPC interesante ….
La Maga del Viento siguió bajando a toda prisa por la montaña; sin embargo, incluso al llegar al lugar donde sintió los rastros de la sombra, no había visto a nadie.
No había visto ni a una sola persona por el camino.
No estaba segura de si aquel a quien debía matar ya había huido.
Se sintió ligeramente aliviada.
Incluso si esa persona pudiera ayudarla, ¿de verdad podría pedirle ayuda?
No podía ni abrir la boca para hacer una pregunta sin el permiso de su hijo; todo por culpa de ese sello de esclavo de otro mundo.
Aunque había estudiado magia toda su vida, nunca había oído hablar de la existencia de un sello como ese.
Era como una habilidad monstruosa que había aparecido de la nada más o menos al mismo tiempo que su hijo había cambiado.
Sus ojos seguían llenos de preguntas, pero en ese infierno no podía hacer otra cosa que ver cómo su hijo arruinaba la vida de los demás.
Se dispuso a seguir buscando, ya que no tenía sentido que regresara así.
El sello no le permitía volver sin matar a esa persona.
Comprobó los rastros que habían dejado para ver en qué dirección habían huido esas personas.
Sin embargo, por extraño que pareciera, los rastros conducían hacia la cima de la Montaña.
No entendía cómo era posible.
De ser así, se habría cruzado con ellos.
«¿Usaron alguna habilidad para esquivarme?», se preguntó.
Mientras estaba perdida en sus pensamientos, de repente sintió una intención asesina dirigida hacia ella.
Dio un salto, esquivando por los pelos un ataque que iba directo a su cuello.
Ni siquiera vio el ataque.
Estaba segura de que, de no ser por sus vientos, la habría alcanzado.
Se dio la vuelta, buscando el origen del ataque, pero no pudo ver a nadie.
La persona era invisible, hasta el punto de que no podía ver ni sus pisadas en la nieve.
—¿Eres la persona que lo mató?
—preguntó de todos modos, mirando en una dirección concreta.
Aunque no podía ver a esa persona, era la Maga del Viento.
En esta Montaña, incluso si se trataba de un Espíritu, su cuerpo no era inmune a ser detectado por los vientos.
—¿Ah?
¿Puede localizarme?
—dijo la persona del otro lado, mostrando una sonrisa de interés.
Sin embargo, la Maga del Viento no podía oír sus palabras.
Solo podía sentir su presencia.
Incluso si hubiera sido capaz de ver a la persona invisible, no la habría reconocido.
Se trataba de una chica que nunca antes había aparecido en este mundo.
Era la primera vez que la invocaban a este mundo, pues su contrato se había formalizado hacía poco.
No era otra que la actual reina espíritu, Felona, traída por Eren para mantener a los elementos molestos lejos de él mientras se encargaba del Transmigrante.
Felona tampoco estaba sola, pues había venido con los Guerreros Espirituales que ya habían rodeado el lugar.
Era como si el ejército personal de Eren hubiera descendido sobre este mundo.
La Maga del Viento sintió que no había una sola persona allí.
Había muchas más en los alrededores.
No podía sentir su fuerza, pero su sigilo por sí solo era impresionante.
De ser posible, le habría encantado pedirles ayuda.
Por desgracia, su cuerpo se movió por su cuenta para atacar.
….
—¿Vas a alguna parte?
—se oyó una voz a su espalda justo cuando el joven Transmigrante estaba a punto de abandonar la Montaña por un momento.
El Transmigrante se dio la vuelta, mirando al origen de la voz.
En cuanto se volvió, su expresión se ensombreció.
Vio a una persona de pie detrás del Esclavo de la Torre Nigromante.
Esa persona no solo estaba presente, sino que su espada ya había atravesado el corazón del Nigromante.
Aunque fueran sus esclavos, incapaces de sentir dolor, eso no significaba que no se les pudiera matar.
Si les rebanaban la cabeza o les destrozaban el corazón, podían morir fácilmente; sobre todo alguien tan débil como su Nigromante, cuyo único propósito era ser la llave de la Torre Nigromante.
—¿Sabes lo que has hecho?
—El joven Transmigrante frunció el ceño, con los ojos desbordando intención asesina.
Esa persona le había hecho perder su llave.
Estaba tan furioso que quería matar a ese joven en ese mismo instante, pero contuvo su ira.
—¿Ah?
¿Era un amigo?
Mil disculpas.
Pensé que te tenía como rehén —se encogió de hombros Eren mientras sacaba la espada y dejaba que el cuerpo sin vida del Nigromante cayera al suelo.
Al morir su esclavo, el amo del sello de esclavo también sintió dolor.
Sin embargo, el Transmigrante no mostró dolor en su rostro.
Solo se mordió el labio inferior.
—Eres un NPC bastante estúpido, ¿a que sí?
—preguntó.
Estaba libre, sin ataduras.
¿Cómo podía nadie pensar que lo tenían de rehén?
Levantó la mano derecha y usó una habilidad similar a la de identificación de Eren.
Se suponía que ante él aparecería una pantalla con las estadísticas de la persona a la que se enfrentaba.
Esta habilidad era también la que le había permitido sobrevivir a muchas situaciones de vida o muerte.
A menos que fuera alguien del nivel de un Señor Supremo, la habilidad nunca le fallaba.
La única otra excepción era si la otra persona era demasiado débil como para que la pantalla de estado funcionara.
«¿Mmm?».
Su expresión se ensombreció de repente cuando la pantalla se abrió ante él.
A diferencia de las pantallas de estado normales, que se mostraban en color azul, esta era completamente negra.
En medio de la pantalla negra, solo había tres palabras en un color rojo sangre.
—¿Fallo al detectar?
Qué NPC más interesante —dijo el joven con pereza—.
Ya que me has quitado un esclavo, te haré ocupar su lugar.
—¡Jovencito, deberías dar gracias a tu buena estrella por poder servir al próximo soberano de este mundo!
Eren no prestó atención a las palabras del hombre.
Se limitó a mirar a Feng Yu, que yacía en el suelo con los ojos cerrados.
Se alegró un poco de que no estuviera despierta, porque estaba a punto de hacer algo que no quería que viera.
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