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Mis Esposas son Hermosas Demonias - Capítulo 354

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Capítulo 354: Se Toca (R-18)

—Ahora, tengo que lavarte por dentro, ¿verdad? —dijo él, con la voz ronca por el deseo. Desde luego, en ese momento… ya no había vuelta atrás.

Roxanne asintió sin decir nada y le abrió las piernas por completo. Después de todo, en su mente, solo estaba actuando por puro instinto animal.

Por fin había llegado el momento, el día en que finalmente admitiría lo que de verdad quería: pertenecer única y exclusivamente a ese hombre. Era como consumar el matrimonio.

A pesar de que llevaban mucho tiempo juntos, una parte de la mente de Roxanne le decía que no estaba lista. Lo mismo ocurría con Ada, que ni siquiera sabía quién era ella en realidad.

Ambas se parecían en cierto modo; había algo que las dos, inconscientemente, anteponían sin siquiera pensar en asumir el papel de esposa de Vergil… A diferencia de Katharina, que llevaba años y años obsesionada con ese hombre. Ellas cayeron en medio del contrato.

El contrato que casó sus almas no era algo que ella quisiera. A pesar de que Vergil le gustó de inmediato, todo empezó realmente en un punto en el que Roxanne se sentía indigna. Y, por supuesto, ni siquiera lo buscó para entender. Solo empezó a pensar por sí misma después de que Vergil mató a su padre.

Aun así, no corrió tras él de inmediato para «hacer real su matrimonio»; había más cosas en medio de tantos problemas. Él siempre estaba metido en líos, y eso le dio libertad para pensar en ello. Y, por supuesto, finalmente llegó a su conclusión… Dejó atrás a Roxanne Sitri… Ella era… Roxanne Lucifer.

Se entregó por completo, dejándose guiar por él.

Él se acercó aún más, tocando su húmeda entrada con los dedos. Estaba completamente excitada, y él podía sentir el calor que emanaba de ella.

—Estás tan húmeda —susurró él, deslizando un dedo en su interior.

—¡Aaaaahhh! —Arqueó la espalda al sentir la invasión, y él siguió moviendo el dedo hacia dentro y hacia fuera, masajeando sus paredes internas.

—Shhh, solo siente —dijo, jugando con su interior—. Necesitamos lavar bien a tu amiguita… necesita mucha atención, una atención delicada y suave para que esté contenta. —Tras unos instantes, añadió un segundo dedo y ella empezó a restregar las caderas contra él, gimiendo sonoramente.

—¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh! —No pudo contenerse más.

Él continuó masajeando y explorando cada rincón de su ser, llevándola más y más cerca del orgasmo.

—Mira… parece que vas a necesitar lavarte de nuevo… —dijo, mirando el hinchado clítoris de ella—. ¿Por qué no te lavas tú también? —le susurró al oído, con una voz que sonaba intensamente sensual—. Muéstrame cómo te lavas.

Estaba claro lo que Vergil quería ver. Quería ver a su esposa más delicada y dulce tocarse delante de él.

La petición la avergonzó, pero Roxanne no podía negar que estaba que ardía. Y lo hizo sin dudar.

Lentamente, se llevó una mano al clítoris y empezó a masajearlo en círculos, mientras se apretaba los pezones con la otra.

—Ah~ <3 —gimió. Estaba que rebosaba de excitación. Nunca antes se había tocado delante de nadie, pero ver a su amado esposo mirándola con tanto deseo la hizo sentir poderosa y sexi.

Siguió tocándose mientras él movía los dedos cada vez más rápido en su interior, llevándola más y más alto hasta que tuvo un orgasmo intenso, gritando el nombre de él.

—Cariño~ ¡Ahhh! <3 —Jadeaba y temblaba mientras descendía de la ola de placer, y él no pudo quedarse quieto. Mientras la mano de ella le daba placer, él la atrajo hacia sí y la besó profundamente.

—Tienes un lado muy pervertido —susurró él contra sus labios—. Me gusta —la provocó… sujetándola por completo.

Al darse cuenta de que no podía moverse… Vergil puso a Roxanne boca arriba y la colocó en el borde de la bañera, haciendo que pusiera el culo en pompa hacia él…

—Espera, ¿qué haces~? ¡Ahhnn! —Sintió que un dedo entraba de repente en su ano.

—Te lo dije, íbamos a darnos un baño… todavía nos queda esa parte… Necesito lavarlo todo, ¿verdad? Mi esposa tiene que estar bien limpita —la provocó mientras empezaba a estimularle el culo.

—¡Ahnn! —suspiró de placer al sentir los hábiles dedos de Vergil explorándole el culo.

«¡¡¡Tengo la mente en blanco!!! ¡¡¿Qué demonios es esto?!!». Nunca antes había experimentado algo así, pero se sentía tan bien que no pudo resistirse. Su cuerpo sucumbió por completo a la tentación.

—Oh, Cariño… esto es tan… —gimió en voz baja, mordiéndose el labio para no hacer mucho ruido.

—Shhh, disfrútalo —murmuró, estimulando su punto más sensible—. Eres tan hermosa. Me encanta verte así, espero que me dejes bañarte más a menudo —la provocó, pero se mantuvo firme.

Continuó masajeándole las nalgas, aumentando la presión gradualmente.

—¡¡Mnn!! —jadeó, sintiendo un calor abrasador recorrerle el cuerpo. Se aferró al borde de la bañera, intentando no desmayarse por el placer.

—Cariño, no sé si podré… —susurró, temiendo que fuera demasiado para ella.

—Confía en mí, dulzura —respondió, besándola suavemente—. Yo te cuidaré. Ahora relájate y deja que te haga sentir cosas que nunca imaginaste que fueran posibles. —Fue en ese momento cuando Vergil dejó de fingir que solo estaba lavando a su esposa.

Con esas palabras, hundió un dedo en el culo de ella, sintiendo cómo se contraía a su alrededor.

—¡¡¡AhhhAAAAnn!!! —Roxanne arqueó la espalda, soltando un sonoro gemido. Era una sensación extraña, pero a la vez increíblemente excitante.

Vergil empezó a mover el dedo hacia dentro y hacia fuera, aumentando el ritmo gradualmente.

—¡D-despacio! —Roxanne se retorció de placer, con todo el cuerpo hormigueándole de anticipación. Ni siquiera se daba cuenta, pero… él ni se estaba moviendo… Era ella la que se empujaba contra él.

—Qué pervertida… mírate en el espejo —susurró, añadiendo un segundo dedo—. Eres tú la que se mueve, dulzura.

Roxanne giró la cara y vio su cuerpo moverse hacia adelante y hacia atrás… Apenas podía pensar con claridad por la intensidad de las sensaciones. Lo único que sabía era que quería más, que necesitaba sentir todo lo que él podía darle. Y entonces, sin previo aviso, la golpeó un orgasmo devastador y todo su cuerpo se sacudió sin control.

—¡¡¡CARIÑO!!! —gritó, con su voz resonando por todo el cuarto de baño.

Él sonrió satisfecho, sintiendo cómo ella se contraía alrededor de sus dedos. —Así me gusta, nena. Ahora ven aquí y bésame.

Roxanne se giró y le rodeó el cuello con los brazos. Se besaron profundamente, con el deseo palpitando entre ellos como un fuego incontrolable. Entonces… por fin… después de todo aquel espectáculo en la bañera…

Con una mirada de vergüenza, ella lo miró y dijo…: —Por favor… fóllame…

Él se puso de pie, revelando su duro miembro. Ella permaneció sentada en la bañera y, con él de pie…, su pene quedaba exactamente a la altura de su cara, así que él se lo levantó ligeramente y se lo colocó sobre el rostro, haciendo que oliera su varonil pene.

—Bueno… ya te he lavado —bromeó Vergil con una sonrisa pícara—. Es hora de que me devuelvas el favor.

Ella tembló ante la petición, pero no podía negar el deseo que sentía. Nunca antes había hecho algo así, pero la idea de chupar la dura polla de su marido la excitaba sin medida.

Con manos temblorosas, agarró el miembro de él, admirando su magnificencia. Era grueso y largo, y palpitaba de excitación. Lentamente, se llevó la punta a los labios y lamió el glande con la lengua.

—Hmmm —gimió. Era la primera vez que chupaba una polla.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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