Mis Tres Tesoros Más Preciados - Capítulo 29
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29: Chapter 29 ¡Maldit*!
¿Cómo te atreves a seducir a mi novio?
29: Chapter 29 ¡Maldit*!
¿Cómo te atreves a seducir a mi novio?
“Cuando Madeleine comenzó su carrera en el campo del entretenimiento, prometiste ayudarla si alguna vez quería convertirse en actriz.
¿Te retractarás de tus palabras después de un año?”, preguntó Jay disgustado.
“Si mal no recuerdo, también prometiste casarte conmigo y pasar el resto de tu vida juntos”, respondió Eliza burlona.
Si él podía romper su promesa tan fácilmente, ¿por qué ella no podía hacer lo mismo?
Jay malinterpretó sus palabras y con una media sonrisa llena de picardía le dijo: “Eliza, he sido muy claro contigo.
Nunca me casaré con una mujer promiscua a la que le gusta coquetear con otros hombres y lo que es peor, diste a luz a un hijo que no era mío.
Entiendo que todavía me amas, pero mi corazón le pertenece a Madeleine”, hizo una pausa mirándola fijamente para agregar: “Seamos amigos, ¿de acuerdo?”
Eliza se quedó atónita y tras pensarlo por unos segundos, finalmente entendió lo que estaba insinuando.
¡Ese idiot* pensó que todavía seguía enamorada de él!
¿Realmente imaginó que le estaba rogando para que volvieran?
¡Qué tontería!
“Además, ya eres una mujer casada.
Aclaremos esto, tú fuiste quien me traicionó primero, así que no puedes usar nada en mi contra y menos desahogar tu ira con Madeleine negándote a ayudarla”, mencionó Jay.
Eliza no podía explicar sus sentimientos en ese momento.
¿Cómo pudo ser tan tonta de haberse enamorado de él?
Le devolvió el guión y resopló: “¡Toma tu guión y vete!”
“¡Eliza!”, exclamó Jay corriendo hacia ella y apretando los dientes dijo: “¡Te pagaré!
Aunque me odies, pero puedes hacerlo por el dinero, ¿verdad?”
¿Dinero?
Eliza se detuvo y analizó sus palabras, respiró hondo para darse la vuelta y con una sonrisa respondió: “Hablando de dinero…
Hace cinco años, prometiste devolverme el doble que gané con la subrogación.
Entonces, Sr.
Carr, ¿cuándo va a pagarme el 1 millón de dólares?”, hizo una pausa y agregó: “Dame 20 mil dólares y luego pensaré en ser la entrenadora de Madeleine.
¿Qué dices?
Pensaré en ayudarla si tienes 1,2 millones ahora mismo”.
“¡Eso es ridículo!”, exclamó Jay entre dientes mientras la miraba fijamente.
“¿No quieres?”, preguntó Eliza arreglándose el cabello y sonriendo continuó: “Bueno, supongo que tendrás que pedirle ayuda a otra persona”, después de eso, se fue y Jay la vio irse.
Por la noche, Eliza se estaba preparando para salir de Parson Media, cuando alguien la detuvo, el hombre la alcanzó y agitado dijo: “El director quiere filmar otra escena, pero como Roseane ya se fue, quiere que tú lo hagas en su lugar”.
Eliza frunció el ceño y antes de responder, el hombre agregó: “Se te pagará un extra por quedarte más tiempo en el trabajo”.
“¡De acuerdo!”, dijo Eliza, pero al llegar al set se arrepintió porque la escena estaba involucrado solo Roseane y Jay.
Ya era tarde.
Aparte del director y dos miembros del personal, Jay y Madeleine a lo lejos estaban presentes tomando una copa juntos.
“¡Ve cambiarte rápidamente!”, instó el director.
Eliza suspiró y aunque no quería trabajar con ellos, no tuvo otra opción más que cumplir con las obligaciones de una doble de acción.
En cuanto, se quitó la blusa, alguien entró al vestuario e instintivamente cubrió su pecho.
“¿Para qué te cubre?
Ni siquiera eres tan sexy”, mencionó Madeleine cruzando los brazos mientras observaba la herida vendada de Eliza y dijo: “¡Oh, no!
Desde la última vez, aun no te recuperas de tus heridas”.
Ese día, Madeleine reemplazó los accesorios con armas reales a propósito, lo que provocó un accidente.
Eliza frunció el ceño y le dio la espalda para continuar cambiándose y preguntó: “¿Por qué estás aquí?
No me digas que te sientes culpable y estás preocupada por mi lesión”.
“Por supuesto que no”, respondió Madeleine con los brazos cruzados y burlándose dijo: “Eliza, será mejor que cuides tus palabras porque lo que has dicho hoy, ha arruinado mi reputación”.
“Parece que no puedo recordar lo que dije hoy”, mencionó Eliza sonriendo mientras se abotonaba la ropa y continuó: “Oh cierto, ¿es acerca de que eres una rompe hogares?”, al decir eso, volteó para ver la expresión nerviosa de Madeleine y agregó: “Sin embargo, solo estoy diciendo la verdad”.
“Te lo advierto, mantén la boca cerrada o te haré la vida imposible si sigues manchando mi nombre”, comentó Madeleine y en un tono sarcástico continuó: “Me pregunto qué pasará si el señor Valentine se entera de tu oscuro pasado.
¿Le desagradarás, o peor aún, te abandonará?”
Eliza se quedó atónita porque cuando decidió casarse con Beau, pensó que era como lo describían en los rumores, un monstruo tanto por dentro como por fuera.
Por eso no le importaba manchar su reputación, ya que también tenía un pasado oscuro, sin embargo, descubrió que el Sr.
Valentine no parecía ser nada de lo que decían las personas.
No era solo un hombre guapo y joven, sino que también tenía cualidades extraordinarias como ser un padre responsable que seguía manteniendo luto por su ex novia y comparado con ella, que era una mujer tonta e ingenua entregándole lo mejor de sí misma a Jay.
Si Beau se enterara de su pasado…
Las consecuencias serían tan graves como para imaginárselas.
“Parece que alguien tiene miedo.
¡Conoce tu lugar, p*rr*!”, mencionó Madeleine orgullosa antes de irse y Eliza se quedó sumergida en sus pensamientos, volvió en sí cuando el personal tocó la puerta para entrar.
La escena que estaban filmando consistía en que ambos protagonistas tenían una discusión.
Eliza miró a Jay de espaldas a la cámara y a pesar de que él estaba parado frente a ella, seguía pensando en el hermoso rostro de Beau.
Jay se burló mientras levantaba la mano para agarrar el hombro izquierdo herido de Eliza, una sensación dolorosa recorrió por su cuerpo poniendo su tez pálida, perdió el equilibrio haciendo que cayera hacia delante y como todo un héroe que salva a una damisela en apuros, él extendió sus brazos para agarrarla.
Eliza se puso más pálida cuando sintió su agarre, el asco se apoderó de ella mientras su estómago empezaba a revolverse, rápidamente trató de apartarlo, pero Jay apretó su agarré para no dejarla ir, no importaba cuanto luchaba, no podía liberarse hasta que …
“¡Zas!”, Madeleine interrumpió para darle una bofetada a Eliza tan fuerte como pudo y dijo: “¡Maldit*!
¿Cómo te atreves a seducir a mi novio?”
Jay se quedó sorprendido y al instante aflojó su agarre.
El fuerte impacto de la cachetada, dejó a Eliza tambaleando y chocó contra el equipo de cámara que estaba detrás, el dolor era tan insoportable que no pudo evitar agacharse mientras cubría su cabeza intentando estabilizarse, la voz molesta de Madeleine resonaba en el aire y Jay hacía todo lo posible para calmarla.
Finalmente, uno de los miembros del personal la ayudó a llegar al salón de descanso que quedaba detrás del escenario.
Eliza se recuperó del dolor al permanecer acostaba en la mesa de maquillaje, cuando levantó la mirada, el entorno estaba oscuro, encendió la linterna e intentó salir, pero la puerta estaba cerrada y mirando por la ventana, todo estaba silencioso, parecía haberse quedado encerrada.
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