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Mis Tres Tesoros Más Preciados - Capítulo 66

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  4. Capítulo 66 - 66 Chapter 66 Soy mala actuando
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66: Chapter 66 Soy mala actuando 66: Chapter 66 Soy mala actuando Luego de escuchar las firmes palabras de Julian, Raúl entró en pánico y, a decir verdad, sabía perfectamente que, si quería que Madeleine fuera la actriz principal, a pesar de su pobre experiencia, el actor principal definitivamente solo podía ser una persona con gran reputación y un alto prestigio; de lo contrario, la película no tendría una buena aceptación entre la gente.

En realidad, Julian era el más popular en la industria del entretenimiento, así que no fue fácil invitarlo a realizar esta película; por ello, el director no podía dejar que el hombre se fuera así nada más.

Al ver que Julian estaba muy decidido a irse, el director se levantó apresuradamente de su asiento, fue tras de él y, agarrándolo de la manga, le dijo: “Señor Benton, usted…”.

Por su parte, tras notar que ese hombre lo sujetaba, Julian tiró rápidamente de su manga; luego, mirando en la distancia a Eliza, le dijo con admiración: “Eres genial.

Para ser honesto, cuando Roseane dijo que quería mostrarme un novato con buenas habilidades de actuación, yo no esperaba mucho y, cuando te vi en persona, la verdad es que sentí que tus capacidades no serían tan buenas”.

Cuando escuchó las palabras del hombre, Eliza no supo qué decir, y no solo por las palabras que él dijo, sino también porque descubrió que, mientras grababan en Ertonphia, no solo ella había tenido una mala impresión de Julian, sino que, ella tampoco le había dado una buena impresión a él.

Por su parte, mientras estaba aturdida en sus pensamientos, Julian sonrió levemente y le dijo con total amabilidad: “Pero ahora he cambiado de opinión.

Realmente mereces los elogios de Roseane y, ten por seguro que, si hay una oportunidad en el futuro, te recomendaré con un director cercano.

Verdaderamente te lo mereces”.

Después de eso, el hombre miró con indiferencia a Raúl, que estaba parado a un lado y, dijo fríamente: “Esta película no vale la pena”.

Cuando el hombre escuchó eso, su rostro se puso inmediatamente pálido; mientras que, los dos jurados que se aliaron al director para darle una puntuación baja a Eliza, se miraron muy sorprendidos, se pusieron rápidamente de pie y dijeron al unísono: “Señor Benton”.

En realidad, esas dos personas también eran figuras muy influyentes en la industria, y solo estuvieron dispuestos a aliarse a la petición de Raúl porque querían mostrarle un poco de respeto; sin embargo, ni siquiera se les hubiera ocurrido la idea de que Julian los estuviera mirando desde atrás.

De hecho, si hubieran sabido que no solo estaba Julian, sino que también había más directores y productores, ellos hubieran rechazado la petición de inmediato; incluso, aunque Raúl les ofreciera diez veces más de lo que les dio.

“Sr.

Benton, de hecho, no creemos que esta chica, Madeleine, haya actuado bien”, dijo inmediatamente una de las personas; mientras que, tras escuchar ello, Julian se detuvo repentinamente, frunció el ceño y, mirando hacia atrás, le dijo: “Ya que piensan que no se desempeñó bien, entonces, ¿por qué le dieron una puntuación alta?”.

Después de escuchar su inquietud, los dos productores no supieron qué responder y, se miraron nerviosamente el uno al otro; por su parte, ellos definitivamente no dirían que Raúl les dio dinero para que le dieran una máxima puntuación a Madeleine, después de todo, él todavía tenía cierto prestigio y calificaciones en el medio.

Como no estaban dispuesto a delatar al hombre, los dos jurados señalaron inmediatamente a Madeleine y dijeron con firmeza: “Fue ella.

Esa actriz nos buscó anoche y nos dio una fuerte suma de dinero, también se arrodilló en el suelo y nos rogó que le diéramos una puntuación perfecta”.

Tras escuchar ello, Roseane los miró cautelosamente y, dijo con indiferencia: “Ah, ya veo.

¿Así que ambos aceptaron su petición solo por dinero?”.

Luego de decir eso, Roseane, que estaba sentada elegantemente, sonrió con delicadeza, cruzó los brazos alrededor de su pecho y, mirando seriamente a Raúl, le preguntó: “¿Y tú, Raúl?

¿También recibiste algún beneficio de su parte?”.

Al escuchar sus palabras, Raúl quedó completamente pálido,
se dio la vuelta y le guiñó un ojo a Madeleine; luego, tosió levemente y respondió con una vaga excusa: “Todo el mundo sabe que soy miope.

De hecho, ahora no pude usar mis anteojos, pero estaba seguro que tenía puesto mis lentes de contacto; sin embargo, al parecer, no los usé.

Además, fue mi culpa porque no observé cuidadosamente sus expresiones faciales, solo me fijé en la voz de la actriz, así que pensé que estaba actuando bien”.

Después de oír su indiferente respuesta, Roseane sonrió con complacencia y miró a Madeleine, quien tenía los puños apretados con fuerza.

A decir verdad, Raúl le había prometido que él se encargaría de los dos jueces y la dejaría presentarse con total tranquilidad; pero, justo en el momento que fueron atrapados, ellos le echaron inesperadamente toda la culpa a ella y, lo peor fue que ni siquiera pudo refutar todas esas acusaciones.

De hecho, si ella empezaba a refutar la acusación de los jurados, definitivamente, Madeleine hubiera tenido que confesar que en realidad fue Raúl quien los sobornó y, de esa forma, no solo hubiera quedado expuesta su relación con Raúl, sino que su carrera como actriz también estaría afectada.

Además, ella todavía esperaba que, en el futuro, Raúl le diera una oportunidad para ser la protagonista femenina; por ello fue que se esforzó tanto por complacer a Raúl, así que no podía permitir que ese hombre quedara completamente arruinado.

Por otro lado, el rostro de Madeleine se llenó de cólera y de vergüenza, apretó los dientes y, tragándose la ira que sentía, dijo suavemente: “Señor Benton, por favor, no culpe a Raúl ni a los dos productores.

Cúlpeme a mí.

Todo esto que está pasando es mi culpa, fui yo quien sobornó a los dos productores, así que…” Después de escuchar sus palabras, Julian se dio la vuelta con calma, miró fijamente a Madeleine y, con una sonrisa en el rostro, le dijo: “¿Enserio piensas que creeré eso?”.

Julian y Roseane habían estado durante mucho tiempo en la industria del entretenimiento que, ellos sabían perfectamente todo lo que pasaba; incluso, todos los presentes fueron testigos de que, desde el principio de la audición de Madeleine, fue Raúl quien mostró una actitud muy especial hacia ella, simplemente que nadie se atrevió a exponerlo.

Sin embargo, al darse cuenta que el hombre sospechaba la verdadera relación entre el director y ella, Madeleine entró en pánico, bajó la mirada lentamente y, dijo muy nerviosa: “Yo…yo…”
Al notar que Madeleine estaba completamente acorralada con esa situación, Eliza frunció el ceño, dio un paso adelante para bloquear la vista de Julian hacia Madeleine y, le dijo: “Señor Benton.

Dado que usted piensa que no es apropiado que ella sea la actriz principal, ¿qué piensa de mí?

Si logró persuadir al sr.

Raúl para que me deje actuar como la actriz principal, ¿usted estaría dispuesto a actuar en la película junto conmigo?”.

Al ver que la mujer no dudó en interrumpirlo, Julian miró a Eliza con frialdad y le dijo: “¿Estás segura de que quieres interrumpirme en este momento?”.

Tras escuchar su pregunta, Eliza asintió con la cabeza y le respondió seriamente: “Sr.

Benton, solo pregunto si está dispuesto a filmar esta película conmigo”.

En realidad, Eliza comprendió perfectamente lo que Julian quería hacer y, que estaba tratando de exponer el incidente entre Madeleine y Raúl; sin embargo, ella creía que no era el mejor momento, pues anhelaba ver la expresión de Jay cuando descubriera que su fiel prometida tenía una aventura a sus espaldas.

Al notar que la mujer no quería que Madeleine fuera descubierta, Julian entrecerró los ojos y, de hecho, no sabía qué era lo que quería lograr con todo eso; pues estaba, realmente claro que Raúl confabuló con Madeleine para hacerle perder el papel de la actriz principal.

Luego, sin darle mayor importancia al asunto, el hombre sonrió levemente y le respondió con delicadeza: “Sí, con eso no hay problema”.

“¡Genial!”, exclamó Raúl con entusiasmo; luego, se acercó un poco a Eliza y, dándole una suaves palmaditas, anunció frente a todos: “Está bien, entonces ella es la protagonista femenina”.

Luego de escuchar eso, Matthew, quien estaba observando toda la escena con atención, sonrió levemente y dijo con gran felicidad: “Entonces, todos, déjenme anunciarlo.

Después de la audición de las cinco actrices, Eliza es la mejor y será la protagonista principal de esta película.

Nadie está en contra de eso, ¿verdad?”.

Tras aquella interrogante, toda el escenario se quedó en silencio y, como al parecer nadie refutaría aquella decisión, Matthew concluyó: “Ya que nadie se opone, entonces todo está arreglado”.

Por su parte, como si temiera que Julian se arrepintiera de su decisión, Raúl anunció rápidamente frente a todos: “El actor y la actriz principal de la película Purple City son Julian y Eliza.

Ahora mismo enviaré a alguien para redactar el contrato”.

Sintiéndose completamente deshonrada, Madeleine se mordió los labios y se alejó sigilosamente de ahí; sin embargo, cuando llegó a la puerta, el guardia de seguridad la detuvo repentinamente y, con una sonrisa forzada, le dijo: “Señorita Robinson.

Los jurados todavía no se han ido; así que, aún no puede irse”.

Al notar que Madeleine quería salir apresuradamente, la actriz que se había burlado de Eliza con ella, la miró con frialdad y le dijo: “Así es; además, todavía no has explicado claramente por qué le diste dinero a los dos productores.

Por favor, no te apresures a irte tan pronto te ves descubierta, ¿no crees que al menos necesitas explicarlo?”.

Luego de escuchar sus palabras, Madeleine apretó los dientes con cólera, su rostro estaba tan pálido como un papel y, llena de ira, respondió: “¿Qué hay que explicar?

Simplemente soy mala actuando, así que pagué para que me ayudaran con esto.

¿Acaso es eso un problema?”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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