Mis viejas historias - Capítulo 21
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- Capítulo 21 - 21 El hijo olvidado gremory 3
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21: El hijo olvidado (gremory) 3 21: El hijo olvidado (gremory) 3 Dos semanas habían pasado desde que Rias y Marcus regresaron del mundo humano, trayendo consigo a Akeno, ahora la nueva Reina de Rias.
La madre de Akeno, Shuri, había sido reubicada en un hogar seguro en Kuon, una tranquila ciudad en Japón.
Este refugio, cuidadosamente elegido por los demonios, estaba protegido por poderosas barreras mágicas con resistencia comparable a las de un Rey Demonio.
La decisión de mantener a Shuri en el mundo humano, en lugar del inframundo, tenía una razón clara y sencilla.
El inframundo, con su desprecio profundamente arraigado hacia los humanos, no era un lugar seguro para alguien como Shuri.
Aunque su belleza era innegable, también la convertía en un blanco vulnerable para los demonios, quienes podrían verla como un objeto de diversión o algo peor.
Los Gremory, conscientes de este riesgo, optaron por mantenerla lejos, asegurando que estuviera protegida en todo momento, sin exponerla a las crueldades de su sociedad.
Akeno, por su parte, permanecía en el inframundo junto a Rias, cumpliendo con sus deberes como su pieza y miembro de su séquito.
Sin embargo, visitaba a su madre siempre que podía.
En estas visitas, Rias y Marcus a menudo la acompañaban, aunque Marcus tenía un motivo adicional para sus visitas: aprender sobre el uso de la energía maldita, una habilidad exclusiva de los hechiceros humanos.
Shuri, aunque no era una experta en jujutsu, ayudó a Marcus a despertar su energía maldita, un proceso que resultó más sencillo de lo esperado.
Para activar este tipo de energía, Marcus solo necesitaba canalizar sus emociones negativas, en lugar de usar su energía demoníaca como lo hacía normalmente.
Siendo un demonio, Marcus no estaba sujeto a las limitaciones de los humanos, como la maldición de los gemelos.
Además, su enorme reserva de energía demoníaca le permitió aprovechar un suministro igualmente vasto de energía maldita.
Con el tiempo, Marcus no solo despertó esta nueva energía, sino que también descubrió que poseía una técnica maldita única.
Dedicó horas a perfeccionarla, experimentando con su potencial destructivo y desarrollando su dominio en el campo de entrenamiento.
En el campo de entrenamiento, Marcus se encontraba en medio de una sesión intensa.
De su espalda surgían cadenas doradas imbuidas con energía maldita, moviéndose como serpientes vivas mientras destruían con precisión diversos maniquíes de combate.
Cada impacto enviaba ondas de energía maldita que se dispersaban con fuerza por el área, dejando marcas profundas en el terreno.
“Esto es perfecto,” murmuró para sí mismo, observando el alcance de su poder.
Las cadenas, ahora rodeadas de un aura oscura y densa, parecían responder a cada uno de sus pensamientos, moviéndose con una velocidad y fuerza impresionantes.
Marcus no solo las usaba para atacar; con cada movimiento aprendía a manipularlas con mayor precisión, controlando la cantidad exacta de energía maldita que deseaba liberar.
Con una sonrisa satisfecha, Marcus intensificó su entrenamiento.
Las cadenas se envolvieron en energía maldita pura mientras golpeaban con mayor rapidez y precisión.
Los maniquíes no tuvieron oportunidad; cada impacto los pulverizaba, dejando tras de sí una nube de polvo y restos esparcidos por todo el campo.
En medio de su entrenamiento, una sirvienta se acercó a Marcus con una leve inclinación.
Su padre solicita su presencia en su oficina, joven amo.
Marcus detuvo su práctica, observando los restos del campo de entrenamiento antes de asentir.
Sin más preguntas, caminó hacia la oficina de su padre, preguntándose qué podría querer esta vez.
Al entrar, encontró a su padre sentado detrás del enorme escritorio, rodeado de pilas de documentos, con la mirada concentrada en un papel que sostenía en sus manos.
Sin decir una palabra, Marcus se sentó frente a él, esperando pacientemente.
Después de un momento, su padre dejó el papel sobre el escritorio y lo miró.
“Marcus, he estado al tanto de tu interés por el jujutsu.
Por eso, he encontrado a alguien que podrá enseñarte.
Es una experta en el arte del jujutsu”.
Antes de que Marcus pudiera responder, la puerta detrás de él se abrió.
Volteó ligeramente la cabeza al oír los pasos suaves y firmes que entraban a la habitación.
Una mujer joven apareció ante ellos.
Tenía un cabello negro peinado hacia un lado, cayendo en una cascada oscura que enmarcaba su rostro.
Lo que más llamó la atención de Marcus fue la cicatriz cosida que corría horizontalmente por su frente, contrastando con la suavidad de sus facciones.
Su figura era esbelta y bien proporcionada.
Ella se detuvo junto al escritorio y, con una ligera inclinación, se presentó.
Mi nombre es Kaori.
Seré tu maestra en jujutsu.
Espero que podamos trabajar bien juntos.
Sin más, su padre hizo un gesto para despedirlos, indicando que la conversación había terminado.
Marcus se levantó y salió de la oficina junto a Kaori, con una mezcla de curiosidad y expectativa.
Si esta mujer era tan buena como su padre decía, entonces este sería un paso crucial en su desarrollo.
Y Marcus, como siempre, estaba dispuesto a enfrentar cualquier desafío.
– Kaori (kenjaku) – Kaori, o más bien Kenjaku en su disfraz, observaba a Marcus con una mezcla de curiosidad y satisfacción.
Convencer al actual Lord Gremory no había sido una tarea difícil.
Bastaron unas palabras bien colocadas y un plan convincente para asegurarse de que le confiaran al joven demonio.
Y tenía que admitirlo, había valido la pena.
Kenjaku se apoyó contra una de las paredes del campo de entrenamiento, con los brazos cruzados, observando atentamente a Marcus.
El chico estaba cubierto de sudor, pero sus movimientos eran precisos y llenos de determinación.
Había conseguido manifestar un dominio simple con solo verlo una vez, un logro que incluso los hechiceros más experimentados tardaban años en alcanzar.
“Más potencial del que pensé,” reflexionó Kenjaku con una sonrisa apenas perceptible.
Lo que más le llamaba la atención era la técnica maldita del chico.
Era algo único, incluso dentro del campo del jujutsu.
Las cadenas doradas que Marcus invocaba no solo eran destructivas, sino que parecían resonar con su energía maldita de una manera que Kenjaku no había visto antes.
Interesante…
murmuró para sí misma mientras veía cómo Marcus desataba una lluvia de cadenas sobre los objetivos del entrenamiento, destruyéndolos con una mezcla de fuerza bruta y precisión quirúrgica.
Cuando el chico finalmente se detuvo, jadeando por el esfuerzo, Kenjaku dio un par de pasos hacia él.
Tu progreso es impresionante, Marcus dijo con voz calmada, pero cargada de intención.
No esperaba que fueras capaz de manifestar un dominio simple tan pronto.
Marcus alzó la mirada hacia ella, con un brillo de orgullo en sus ojos.
No veo por qué sorprenderse.
Aprendo rápido, eso es todo.
Kenjaku soltó una leve risa, casi burlona.
Quizás.
Pero no olvides que aprender rápido no significa que seas invencible.
Todavía tienes mucho que aprender, y créeme, tu potencial no será suficiente si no sabes cómo usarlo en el momento adecuado.
Marcus apretó los dientes, pero asintió.
Kenjaku estaba poniendo a prueba su paciencia, pero al mismo tiempo, sabía que tenía razón.
“Entonces enséñame” dijo finalmente, con un tono desafiante.
Kenjaku lo miró fijamente, con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos.
– Marcus – Habían pasado dos meses desde que comenzó su entrenamiento con Kaori, su maestra en jujutsu.
Durante ese tiempo, Marcus había progresado enormemente, aprendiendo a dominar su energía maldita de manera más eficiente y refinando su habilidad para usar un dominio simple.
Aunque todavía estaba lejos de la perfección, el joven demonio demostraba un crecimiento que pocos podrían igualar en tan poco tiempo.
Actualmente, Marcus se encontraba trabajando en dos técnicas cruciales: el Ritual Inverso y la Amplificación de Dominio.
Ambas eran habilidades avanzadas que requerían un control excepcional sobre su energía maldita, pero él estaba decidido a dominarlas antes de pasar a su próximo objetivo: las técnicas de barrera.
En un campo de entrenamiento cubierto por una barrera protectora, Marcus practicaba sin descanso.
Las cadenas doradas que invocaba zumbaban en el aire mientras las cubría con energía maldita, intentando mantener el equilibrio entre el poder y la precisión.
A su lado, Kaori observaba con mirada crítica, corrigiendo cada error y exigiendo perfección en cada movimiento.
“Recuerda, Marcus” dijo Kaori, con su tono firme habitual.
El Ritual Inverso no se trata solo de sanar.
Es una prueba de tu control absoluto sobre la energía maldita.
Si pierdes el equilibrio emocional, aunque sea por un segundo, fallarás.
Marcus frunció el ceño, intentando canalizar su energía mientras seguía las instrucciones de su maestra.
Respiró profundamente, dejando que sus emociones negativas alimentaran su energía, pero sin permitir que lo abrumaran.
En ese momento, una luz tenue comenzó a rodear su cuerpo mientras intentaba completar el ritual.
Sin embargo, el proceso no era sencillo.
Cada vez que sentía que lo estaba logrando, su energía se desestabilizaba ligeramente, y todo el esfuerzo se desvanecía.
Aun así, Marcus no se rendía.
“Lo haré de nuevo” dijo con determinación, levantándose después de otro intento fallido.
Kaori asintió, sin mostrar ninguna emoción en su rostro.
“Eso es lo que espero de ti.
Ahora, concéntrate y prueba otra vez”.
Aunque sabía que la Expansión de Dominio estaba todavía muy lejos, Marcus tenía un plan claro.
Antes de intentar crear su propio dominio, perfeccionaría cada técnica básica que necesitara para llegar a ese nivel.
Era consciente de que sería un proceso que tomaría años, pero para él, el tiempo no era un obstáculo.
– más tarde – Después de un intenso entrenamiento, Marcus abandonó el campo mientras limpiaba el sudor de su frente.
Apenas cruzaba la entrada, una sirvienta apareció y le hizo una reverencia antes de hablar.
Joven Marcus, su padre solicita su presencia en la oficina.
Con un ligero asentimiento, Marcus comenzó su camino hacia el despacho de su padre.
En su trayecto, se cruzó con Rias, quien salía furiosa de la oficina.
Su aura estaba envuelta en el característico poder de la destrucción, ondulando como si reflejara la intensidad de sus emociones.
Rias pasó corriendo junto a él, sin decir una palabra.
Marcus se detuvo un instante para observarla, intrigado por su evidente enojo.
“¿Qué será lo que le molestó tanto?” pensó, pero decidió no darle demasiada importancia mientras retomaba su camino.
Cuando llegó, la puerta de la oficina estaba entreabierta, y pudo ver a su padre, Lord Gremory, sentado detrás de su gran escritorio, con una expresión de cansancio y estrés.
Marcus, entra dijo su padre en un tono serio, haciéndole un gesto para que tomara asiento frente a él.
Marcus obedeció, sentándose con tranquilidad.
¿Qué pasó con Rias?
preguntó, aún curioso por el comportamiento de su hermana.
Su padre suspiró, masajeándose las sienes antes de responder.
Le pregunté su opinión sobre una lista de posibles nobles, para comprometerla.
Era solo una consulta, pero parece que la idea no fue de su agrado.
Marcus levantó una ceja, comprendiendo por qué su hermana estaba tan molesta.
Pero antes de que pudiera decir algo, su padre deslizó otro documento hacia él.
Hablando de eso, he preparado algo similar para ti.
Esta es una lista de posibles candidatas para que consideres como futuras prometidas.
Quiero saber tu opinión.
Marcus tomó la lista y la leyó detenidamente.
1.
Esdeath Velaryon Segunda hija de Lord Velaryon, quien pertenecía a una antigua casa noble que había servido a los Leviatán antes de la guerra civil.
Actualmente, son vasallos de los Bael, y Esdeath, como hija de un matrimonio entre Lord Velaryon y una Bael dándoles conexiones a ambos clanes.
2.
Latia Astaroth Sobrina de Ajuka Beelzebub y segunda en la línea de sucesión del Clan Astaroth, un clan poderoso e influyente, cuyo peso político era innegable.
3.
Seekvaira Agares Heredera del Clan Agares, el segundo clan más importante dentro de la sociedad demoníaca, famoso por su papel como mediador en disputas entre clanes.
Marcus miró la lista con atención antes de levantar la vista hacia su padre.
¿Cuál crees que es la mejor opción?
preguntó con curiosidad.
Zeoticus se reclinó en su silla, pensativo.
Cada una de ellas tiene sus méritos.
La joven Esdeath traería una alianza sólida con los Bael y Velaryon fortalecería nuestra posición militar.
La joven Latia nos vincularía con el Rey Beelzebub, una conexión que pocos tienen.
La joven Seekvaira aseguraría nuestra relación con el Clan Agares, lo que consolidaría nuestra influencia política en la sociedad demoníaca.
Marcus asintió lentamente, procesando la información.
Entiendo.
Confío en tu juicio, padre.
Decide tú quién sería la mejor opción para la familia.
Zeoticus lo miró con orgullo y alivio, al ver la madurez de su hijo.
Muy bien.
Lo consideraré con cuidado.
Ahora, puedes retirarte.
Marcus se levantó de la silla y, tras una ligera reverencia, salió de la oficina.
– Shuri – Shuri observaba cómo Marcus terminaba de ayudarla a arreglar algunas cosas en la casa.
Durante las visitas regulares que realizaban él, Akeno y Rias, siempre encontraba un momento para agradecerles por su apoyo.
Sin embargo, esta vez, tanto Rias como Akeno se habían marchado temprano debido a lesiones que ambas tenían, dejando a Marcus a solas con ella.
A medida que el joven movía cajas y ordenaba el lugar, Shuri no pudo evitar notar lo mucho que había crecido desde la primera vez que lo conoció.
Su cuerpo era mas atlético y musculoso.
Aquello le arrancó un leve sonrojo, aunque rápidamente trató de reprimir esos pensamientos.
Sin embargo, no era la única que tenía dificultades para mantener la compostura.
De vez en cuando, notaba cómo los ojos de Marcus se desviaban hacia su cuerpo, especialmente sus senos enormes.
No podía culparlo.
Incluso hombres mayores que él habían mostrado interés en ella, y, en el fondo, las miradas del joven no le disgustaban.
De hecho, resultaban algo halagadoras, aunque sabía que debía mantener la situación bajo control.
Shuri se recordó a sí misma que Marcus había hecho mucho por ella y por Akeno.
Después de aquella noche en la que las había salvado, sintió que el joven merecía una recompensa, pero sabía que era demasiado pronto.
Cuando él fuera mayor, tal vez habría espacio para algo más, pero no ahora.
Cuando Marcus terminó con las tareas, se acercó a ella para informarle que había terminado.
Shuri notó cómo sus ojos, casi involuntariamente, se desviaron hacia su pecho antes de regresar rápidamente a su rostro.
La escena la hizo sonreír con coquetería, disfrutando del rubor que se extendía por el rostro del joven.
Gracias por tu ayuda, Marcus dijo con un tono suave, dejando que un poco de esa coquetería se reflejara en su voz.
Antes de que él pudiera responder, Shuri se inclinó y le dio un breve beso en los labios.
Fue un gesto rápido y lleno de intención, que dejó a Marcus completamente sorprendido.
Sus ojos se abrieron de par en par, pero no tardó en devolver el gesto instintivamente.
Cuando se separaron, Shuri le dedicó una sonrisa tranquilizadora y dijo con suavidad te esperaré cuando seas mayor.
Con esas palabras, el joven se retiró rápidamente, su rostro completamente rojo.
Mientras lo veía salir, Shuri dejó escapar una risa ligera, disfrutando de la reacción del chico.
Fin del capítulo Vayan a mí, patreo n.com/Izana567 si me quieren apoyar estaré subiendo capítulos más temprano y haciendo videos de mis fic el formato de video y si no quieres pagar para la membresía pueden seguir mi patreon por gratis planeo cuando tenga suficientes miembros empezar votos para diferentes historias.
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